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Tabla de contenidos


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Este artículo complementa el trabajo que con el nombre de «Notas de toponimia alavesa» presenté en junio del 2011 en el Primer Congreso de Estudios Históricos del Condado de Treviño y que ha sido recientemente publicado en las actas de dicho congreso con el título de «Notas de toponimia alavesa: antropotopónimos en -a/-ana». En el trabajo que ve ahora la luz prescindo por tanto de los topónimos en -ana (romance)/-a (euskera) y también de los en -iana/-ia que examino junto a aquellos, pero antes de empezar quiero hacer algunas pequeñas observaciones sobre uno de los nombres que creo que tiene la mencionada terminación.

A propósito del topónimo Mendotza / Mendoza (Gasteiz) decía en el trabajo presentado en Trebiñu que, en opinión de Mitxelena, era un compuesto de mendi ‘monte’, hotz ‘frío’ y el artículo -a, es decir, que se trataría de ‘el monte frío’, haciendo referencia, obviamente, a la localización de la localidad y al clima gélido de la misma. Manifestaba yo, sin embargo, que mendi no pierde la vocal final en toponimia cuando lleva detrás un adjetivo (Mendixuri ‘monte blanco’, Mendigorria ‘monte colorado/monte pelado’, Mendizorrotza ‘monte afilado, puntiagudo’...) y añadía que una explicación alternativa a la descriptiva era pensar que estamos ante un topónimo basado en un antropónimo, concretamente en Ventuitius, con la siguiente evolución: *(villa) ven-tuitiana > *Bentutjana (por disimilación de palatales) > *Bentotjana (con apertura de la u supuestamente breve en o) > *Bentotzana (con asibilación tj > tz ocurrida antes de la entrada del topónimo al euskera) > *Mendotzâa (con asimilación de nasalidad, sonorización de la oclusiva sorda tras nasal y caída de la nasal lene en posición intervocálica, que previamente ha nasalizado la vocal anterior) > *Mendotza (con pérdida de la nasalidad y reducción de las vocales iguales) > Mendoza (con paso del supuesto tz a z, por castellanización del topónimo).

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En cuanto a la pérdida de la vocal final de mendi tenemos Mendartea desde 1599 al menos en Artazkotz (N), que alterna en la documentación con Mende ertea (1804) y Mendiartea (1859), pronunciado en la actualidad Mendartéa (Jimeno, 1989: 78), por lo que la posibilidad de que se haya dado -i (o j) + o- > -o- en Mendotza no sería tan remota como en un primer momento podría parecer, si bien en Mendartea los componentes son dos sustantivos y en Mendotza, en cambio, si procediera de mendi + hotza, serían un sustantivo más un adjetivo. Además, según me dice Mikel Gorrotxategi, Mendotza es un topónimo que aparece también en Bizkaia: en 1704 hay Mendoza en Arteaga, Ajangiz y Fika, y en 1799 se documenta en Erandio; en la actualidad, el topónimo de Fika se pronuncia Mentze, convertido en Mentxe en boca de hablantes de castellano, y el de Erandio es Mendótze. El de Ajangiz, por su parte, se documenta en 1745 y 1796 como Bengoza, y en la actualidad se pronuncia Bengotze y Mengotze. No tenemos datos del de Arteaga, pero Eleizalde en sus listas trae Mendotza o Mendoza. Por lo tanto, y puesto que la repetición de los topónimos suele indicar que eran apelativos anteriormente, podríamos estar ante un topónimo descriptivo que haría referencia al emplazamiento del pueblo y su clima frío.

No obstante, la situación del lugar no favorece la explicación descriptiva: Mendotza/Mendoza no está situada en un monte, sino en la Llanada alavesa, al noroeste de la capital, cerca de la sierra sí, pero en terreno llano, con lo que la explicación mencionada no parece que tenga mucho fundamento.

Me centro en este trabajo en los topónimos que acaban o acababan en -ain (en -ahin más concretamente), en los que tienen -egi, en los terminados en -eta (-keta), en -ika (ahora puede verse Salaberri, 2011), en -iko, en -inu (-ina), en -itu (-ita) y en -ón. Dejo para otro trabajo los terminados en -iz (-ez), -ona (castellano)/-o(a) (euskera), -uri y su correspondiente romance villa, los hagiotopónimos y los que he denominado «otros», es decir, aquellos que no sabía muy bien dónde meter pero que, aparentemente al menos, tienen en la base un antropónimo. Tampoco me ocupo aquí de los topónimos en -ano/-ao, -anu/-au, -iano / -io que por su elevado número serán tratados en un artículo posterior.

Me gustaría no obstante, a modo de anticipo, adelantar que algún topónimo como Golernio (Trebiñu) que no parece deantroponímico, en realidad puede que sí lo sea: si partimos de *(ager, fundus) cornelianu ‘la propiedad de Cornelius’ y pensamos que antes de su incorporación a la toponimia vasca se convirtió en *Corneliano podríamos también aceptar que, por sonorización de la velar inicial y pérdida de la nasal lene en posición intervocálica (que antes ha nasalizado la vocal precedente) salió *Gorneliâo y de aquí, por pérdida de la nasalidad y paso -i- a -j- *Gorneljao, de donde *Gornelio, con reducción -jao a -jo habitual en toponimia vasca n1.

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Para terminar no necesitamos más que una metátesis que nos lleve de *Gornelio a Golernio; compárese con Bidankoze en navarra, de un anterior *Bindakoz (véase Salaberri, 2011b: 49).

Soy consciente de que algunas de las explicaciones que doy en este trabajo serán mejoradas e incluso rechazadas en un futuro espero no muy lejano, y comprendo que algunas de ellas resulten un tanto extrañas, pero he partido siempre de los datos que tenía a mi alcance y he intentado darles una interpretación si no en todos los casos satisfactoria sí al menos razonable, buscando siempre la explicación que sirviera para dar cuenta de varios topónimos, es decir, de un grupo, más grande o más pequeño, de ellos. Paso sin más al análisis de los topónimos clasificados de la manera indicada:

SUFIJO -AIN

No voy a entrar aquí a explicar el origen del sufijo n2 del que tantos autores han hablado; puede verse un resumen del tema en Salaberri (2000) y alguna observación pertinente en Salaberri (2011c: 72). Los topónimos que aparentemente están dotados de dicho sufijo son pocos y, a decir verdad, no tengo del todo claro si estamos ante -ain o ante algo distinto, ya que los nombres en -ain no suelen presentar, en otras regiones, aspiración, lo mismo que -ano, -ana. En el caso de Navarra esto no es de extrañar, puesto que la pérdida de la misma fue temprana. Paso ahora a examinar los topónimos provistos del sufijo mencionado:

Agurain (Salvatierra)

Hagurahin (Reja, 1025), Salvaterra (1310-1312, Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, p. 66; doc. escrito en latín), Salvaterra (1390, ibid., 10, p. 82; doc. escrito en latín), Sancio Fernandi de Salvaterra (1410, ibid., 20, p. 95; doc. escrito en latín), Martinus Martini de Salvatierra de Alava, Salvatierra (1416, ibid., 30, p. 110), Salvatierra (1444, ibid., 100, p. 178).

Como puede verse, Hagurahin solo se documenta en 1025; parece que habría que pensar en la siguiente evolución: *Hagurani > *Hagurâhi > *Hagurâhî > *Hagurahî > Hagurahin > *Hagurain > Agurain (pero esta última variante, aunque está viva, es fruto de la recuperación o reinterpretación de una forma documental antigua, de Hagurahin parece ser, pero no estoy seguro de ello). El antropónimo de base tendría que ser algo como *Hagur(V).

Cuando en euskera la nasal intervocálica desaparece lo que se nasaliza suele ser, según Mitxelena (1977: 301), la vocal anterior, no la siguiente, pero para justificar las palabras con final en -ø / -n (según los dialectos) habrá que pensar en una evolución del tipo *usani > *usâi > *usâî > usaî > usai/usain.


n1 Lo habitual habría sido el paso -l > -r- en posición intervocálica, pero la presencia de una vibrante en la sílaba inicial pudo impedir dicho cambio, por disimilación preventiva. Sin embargo, podemos pensar igualmente que *Gornerio existió y que, con posterioridad, se convirtiese en *Gornelio por disimilación de vibrantes.

n2 Digo sufijo porque creo que en un momento determinado de la historia la terminación se independizó y fue empleada como sufijo productivo al menos en zona de habla vasca, tal como demuestran topónimos del tipo de Gartzain (N), Urdiain (N) o Zuriain (N) basados en Gar(t)ze, Urde y Zuri.

Uno de los problemas que presenta este topónimo y también los otros que aparentemente llevan -ain, es, como en otras ocasiones, explicar la <h> intervocálica de modo adecuado. Si pensamos que es resto de la nasal de -ani podríamos aceptar que hubiera salido *-ahi, pero resulta bastante más peliagudo dar por buena la idea de que la nasal perdida, además de dejar como rastro una aspiración, nasalizó la vocal anterior, luego se produjo una asimilación progresiva y después una disimilación, y que, para terminar, la vocal palatal final nasalizada hizo surgir una consonante nasal (-ani > *-âhî > *-ahî > -ahin).

Otra solución sería estimar que de -ani salió -ain, forma que, con posterioridad y por razones no claras, se convirtió en -ahin. Esto querría decir que la aspiración no era etimológica y que la aspiración se desarrolló tras el acento, no en la sílaba en la que este recaía (*Haguráin, supongo, como Barañáin, Gartzáin, Paternáin, etc.).

A propósito de la forma romance Salvatierra, Mitxelena (1976: 55) dice que los topónimos están menos sometidos a las variaciones de la moda que los antropónimos y que por esa razón son de más fácil manejo, pero considera que no están totalmente libres de ella, pues «nombres de villa como Alegría, Miranda, Mondragón, Monreal, Salvatierra, Segura, etc.» son «propios de una cierta época» y frecuentes también en zona de habla vasca.

Andoin (Asparrena)

En 1025 se documenta Anduiahin, pero ya en el siglo XIII se empleaba la variante actual: don Pedro d’Andoyn (c. 1275, Rodríguez, 1989, 340, p. 304), Mrn. Ybanes de Andoin (1393, Iñurrieta, 1989, 92, p. 144), Andoin (1444, Ruiz de Lóizaga, 1997, 100, p. 178), «Martin Lopez de Andoin et Juan Lopez de Andoin» (1456, Pozuelo, 2001, 13, p. 41), Andoyn (1456, Ruiz de Lóizaga, 1997, 106, p. 188), «Pero Gomez, e Martin Lopez, vezinos del lugar de Andoyn» (1504, Araia, Pozuelo, 2001, 34, p. 100), Andoyn (1516, Pozuelo, 2010, 100, p. 459).

Podemos pensar, si se acepta que el sufijo -ani está presente en el topónimo, que la evolución ha sido esta: *(ager, fundus) Anduiani > *Anduiâhi > *Anduiâhî > *Anduiahî > Anduiahin (1025) > *Anduiain > *Anduain (por disimilación de palatales) > Andoin (c. 1275, no están claros todos los detalles de este último paso). El nombre de base podría ser el documentado Andius, es decir, *(ager, fundus) andiuani ‘la propiedad de Andius’, de donde, por metátesis, habría salido el supuesto *Anduiani.

Mitxelena (1956: 176) dice que el sufijo -ain en una zona de Navarra se convierte en -in y añade que en Álava tenemos Andoin, documentado como Anduiahin en 1025. Gorrochategui (1984: 139) cree que puede haber un antropónimo en la base de Andoain (G) y Anduiahin, y también en la de Andelos, pero no aclara si es el mismo en los tres casos.

Goiain (Gojáin, Legutiano / Legutio)

En el año 952 hay Cogahan según Ubieto (1976, 64, p. 75) que Mitxelena (1964: 24-25) lee Gogahen e identifica con Goiain. En 1025 tenemos Goiahen, en 1156 Goiahin (Rodríguez, 1992, 191, p. 275), en 1268 Goyahiyn (Rodríguez, 1989, 288, p. 269), en 1295 Gayain (ibid., 518, p. 448), en 1305 Ruy Peres de Goyahin (Agurain – Erdoña, ibid., 22, p. 24), en 1393 Goyay (Díaz de Durana, 1994, 27, p. 40).


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Mitxelena (1954: 442), al estudiar el elemento final -en(n) presente en ciertos nombres aquitanos, considera que su correspondencia vasca sería el sufijo -en de genitivo indeterminado «que parece haber tenido otra forma (del mismo origen??) -e». Advierte, sin embargo, que el superlativo vasco solo es «según la aguda hipótesis de Schuchardt, un genitivo determinado de plural, hipótesis que se ve apoyada por formaciones como a. vizc. lenaengo ‘primero’ o el top. alavés Goiahen (= goi(h)en), año 1025».

¿Es posible que como en el caso documentado de Goiahen los otros topónimos señalados en este apartado procedan de *Anduiahen, *Hagurahen, *Munniahen? La -e- pudo cerrarse en el grupo -aen una vez perdida la aspiración (cfr. haren > *haen > hain), pero en la documentación i está presente antes de que aquella desapareciera. Además, ¿qué podría ser -ahen? En el caso de Goiahen el final se podría tomar por superlativo-genitivo como quiere Mitxelena, a pesar de la -a-, a pesar de que se documenta el antropónimo Coius que vendría bien como base y a pesar de que hay una variante -(r)e del genitivo vasco (presente en los posesivos y en formas como la navarra iaun Ortire semea) que podría ser la antigua. En el caso de los otros topónimos parece que hay que partir de antropónimos, al menos en Andoin y Munain.

Munain (Donemiliaga / San Millán)

En la Reja, en 1025, aparece Munniahin, en 1156 tenemos Munien (Rodríguez, 1992, 191, p. 275) y en 1232, en la documentación navarra, Muniayn (Jimeno, 1970: 248). Más tarde, en 1268, encontramos Munyahin (Rodríguez,

1989, 288, p. 269), hacia 1275 Johan Velaz de Munyayn (ibid., 340, p. 304), en

1321 Munayn (Iñurrieta, 1989, 40, p. 53), en 1326 Munnahin (ibid., 45, p. 68), en 1332 y 1351 Munahin (ibid., 46, 61, pp. 72, 96), en 1332 Munain (Pozuelo, 2004, 6, p. 13), en 1429 Munain (Goicolea, 1998: 117), en 1447 Gonçalo Martines de Munayn (ibid., 185), forma (Munayn) que se repite en 1457, 1467 y 1479 (Goicolea, 2002, 30, 75, pp. 74, 226 y Lema, 2007, 4, p. 24), Munain (1505, Pozuelo, 2010, 16, p. 70), Muniain, Muniayn (1517, ibid., 108, p. 503).

La evolución pudo ser la siguiente: *Munniani > Munniahin > Muniahin > Muniain > Munain (por disimilación de palatales, no ocurrida, dicho sea de paso, en los Muniain navarros), con el antropónimo Munnio como base. Sobre las dificultades en la evolución -ani > -ahin véase Agurain. De todas las maneras, está claro que la forma Muniain estaba viva todavía en el siglo XVI, alternando con la reducida Munain, documentada esta última por primera vez en 1321, como se ha visto.

Urabain (Asparrena)

Hurabagin (1025, Reja), «... nostrum monasteriolum quod uocitatur Hihazarreta, quod es situm iuxta uillam que dicitur Hurabain» (1066, Lacarra, 1965, 38, p. 51), «... que est supra domum Petri de Urauain» (Aranaratxe, 1223, Lacarra et al., 1986, 330, p. 12), Gonçales de Uravahin (1322, Iñurrieta, 1989, 43, p. 60), Orabayn (1456, Ruiz de Lóizaga, 1997, 106, p. 188), «el dicho lugar de Vrabayn» (1466, Pozuelo, 2001, 10, p. 375), Rodrigo de Vrabain (Urabain, 1504, ibid., 34, p. 100), «Rodrigo de Uravayn, vezino de Heguinoa» (1510, Lema 2007, 59, p. 215), Vrabayn (1516, Pozuelo, 2010, 99, 100, pp. 439 y 459).


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En un trabajo de 2000 (p. 115, nota 4) decimos lo siguiente:

En Navarra es conocido el apellido Urabaien y en Álava existe un despoblado situado cerca de Murgia llamado Urabiano (Lopez de Gereñu, 1989: 655). Cfr., además, Labaien (nombre oficial)/Labain (variante popular) en Navarra (cfr., además, Labiano/Labio) o Elduayen (castella-no)/Elduain (euskera) en Gipuzkoa.

Es posible que estemos ante un topónimo con -ain, con aspiración representada por < g> y por < h>, dado que existió, como se ha visto, el despoblado de Urabiano. Otra cuestión diferente es la relación con los topónimos en -ien: Elduaien (hay Eldua) (G), Labaien (N), Oreien, Oraien (existió tam-bién Orai, en Artzibar, N), y Orkoien (< Orkeien) (N). De ser antroponímico, la base sería algo como *Hurabus, *Hurabius, *Hulabus, *Hulabius. En Okondo hay un barrio llamado Irabaien.

SUFIJO -EGI

Aperregi (Zuia)

«Aperrigui» «... haciendas en Aperrigui et Mañarieta» (1138, Rodríguez, 1992, 117, p. 191), Aperregui (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 228), Aperregui (1295, ibid., 519, p. 448). Caro Baroja (1945: 91) lo deriva del antropónimo Aper con segundo elemento -tegui, -egui y puede ser traducido, en su opi-nión, por ‘mansión de Aper’; ve también el nombre Aper en Aprícano de Kuartango (ibid., p. 87). Mitxelena (AV, 65) deriva tanto el Aperregi alavés como Aperribai en Bizkaia del antropónimo Aper, Apre, *Apri.

Yo creo que respecto a la etimología de Aperregi tanto Caro Baroja como Mitxelena están en lo cierto; encontramos Aper en 1044 en la documentación de San Millán (Ubieto, 1976, 227, p. 223). García Arias (2005: 457) da Aper, Afer o Abrius como base del asturiano Abres.

Gardelegi (Vitoria-Gasteiz)

Comparte con Gardelain (> Gardalain), nombre de un despoblado de la Bizkaia de Valdeaibar (N) el antropónimo de base Gardele (Cardiel en romance); hay patronímico Gardeleiz y Gardeliz. El sufijo parece ser el locativo -egi ‘sitio de’ que aquí deberemos entender quizás como ‘casa de’, es decir, ‘el sitio de Gardele’, ‘la casa de Gardele’.

En en siglo X hay Gardelihi y en la Reja, en 1025, Gardellihi, pero ya para 1135 tenemos Gardelegui (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), Gardeley en 1258 y Gardeligui en 1266 (vid. Martínez de Madina & Knörr, 2009: 93), Gardeley en 1352 (Díaz de Durana, 1994, 20, p. 26). Esto podría indicar que lo antiguo era una aspiración que con posterioridad se convirtió en [ ] (cfr. aho > ago en Navarra, por ejemplo), pero también se puede pensar que el sonido velar se representó, por su cercanía, con <h>.

No faltan paralelos de topónimos compuestos de antropónimo más -egi, ya que en Aretxabaleta-Gardelegi está muy bien documentado el microtopónimo Aperregi (Martínez de Madina & Knörr, 2009: 98), compuesto del nombre personal Aper y -egi ‘sitio, casa de’, más apropiado, a mi parecer, que hegi ‘ladera’. Aperregi es, además, como se ha visto, una localidad de Zuia. Gardelegi es, finalmente, la forma que encontramos en la microtoponimia eusquérica de los últimos siglos (ibid., 137-138).

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-IKA

Alangua (Agurain)

Abulanga (Reja, 1025), Aulanga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), Pero Garcia de Alangua (1453, Pozuelo, 2001, 4, p. 327) = Pedro Garcia de Alaunga (1454, ibid., 11, p. 16), «Fernando abad de Alaunga» (Agurain, 1500, Lema, 2007, 24, p. 93), «... en los arrabales de Heguileorr, Alaunga e Arriçala» (Agurain, 1501, Pozuelo, 2010, 4, p. 36), Estibaliz de Alavnga (1509, Pozuelo, 2010, 41, p. 152).

Ibisate (2008: 292-293) escribe que es una de las «(h)ergoien»as de Agurain y que Abulanga se documenta en la Reja en 1025, Alaunga en 1501. Continúa diciendo que en una copia realizada en el siglo XVIII de un documento de 1458 aparece Alangua, según el mencionado autor porque el que hizo la transcripción aunque vio Alaunga escribió Alangua, variante esta última empleada para el siglo XVIII. Está bastante claro, vistos los datos, que la evolución ha sido Abulanga > Aulanga (con pérdida de la fricativa bilabial intervocálica, tal vez por estar situada junto a la vocal u) > Alaunga (por metátesis) > Alangua (por metátesis).

En cuanto a la etimología del topónimo, creo que en la base tenemos el nombre personal *Abullenius o *Abullenus posibles variantes de los documentados Abulenius, Abulenus (Solin & Salomies, 1994: 3; hay también Abullianus y Avillienus) y que la evolución ha sido la siguiente: *(villa) abullenica > *Abullánica (por asimilación de vocales) > *AbuLánica (con l forte en euskera, procedente de la geminada latina, convertida posteriormente en l) > *Abulánca (con caída de la vocal postónica) > Abulanga (por sonorización de la velar sorda tras sonante, como en Berango, Durango; vid. Salaberri, 2011) > Aulanga > Alaunga > Alangua. En la microtoponimia eusquérica tenemos Alaungarabidea todavía en 1712 en Agurain, localidad en la que, en la misma fecha, se documenta Alaunga.

Artziniega (Arciniega)

En la documentación encontramos los siguientes testimonios: «Johan Ortiz d’Arçaniega» (1320, Pozuelo, 2010, 161, p. 751), «... ecclesia parochialis Beatae Mariae de la Encina prope locum de Arziniega» (1404, Ruiz de Lóizaga, 1997, 16, p. 90), fray Fortunio de Arzeniega (1429, Enríquez & Hidalgo de Cisneros & Martínez, 2005, 28, p. 58), «Alfonso de Arzeniega, procurador de Arzeniega» (1501, Pozuelo, 2010, 8, p. 25).

Creo que este topónimo se puede explicar a partir de *(villa) arsenica ‘granja, propiedad de Arsenius’, tomandoῐ como base el antropónimo Arsenius (Solin & Salomies, 1994: 22). De *Arsen ca, por asimilación o por evolución romance de la i breve, surgiría *Arseneca, de donde en euskera tendríamos *Arzeneka (> *Arzêeka > *Arzeka), y en romance *Aseniega. Parece que el nombre actual es una mezcla de ambos resultados, del eusquérico (de ahí la conservación del grupo vibrante más sibilante, convertida esta segunda en interdental sorda castellana <z>, a partir de la fricativa dorsoalveolar vasca) y del romance (con sonorización de la velar sorda intervocálica y diptongación de la vocal tónica). No comparto, por tanto, la opinión de Albertos (1970: 190).

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Berezeka (desolado de Egilatz)

En 1269 es Verececa (Rodríguez, 1989, 288, p. 269); López de Guereñu (1989: 114) dice que «Berececa es un despoblado en tierra de Eguilaz» y un poco más adelante da Berrecica como monte de dicha localidad. En la misma obra (p. 542) menciona el monte Berececa y la fuente homónima.

Podría tratarse de un derivado de Vericus (Solin & Salomies, 1994: 420), pero habría que partir de una variante en la que la velar se había asibilado por efecto de la vocal palatal: de *(villa) veri(t)zica saldría *Bere(t)zika por asimi-lación-disimilación, produciéndose con posterioridad de nuevo el mismo fe-nómeno (e - i - a > e - e - a) que habría dado Bere(t)zeka. No sabemos a ciencia cierta, sin embargo, cuál era la pronunciación vasca del topónimo.

Delika (barrio de Amurrio, A)

Solin y Salomies (1994: 67, 183) recogen los antropónimos Dellius y Tellius que, indistintamente, son adecuados para explicar el topónimo, si par-timos de la variante moderna Delika: *(villa) dellica ‘propiedad de Dellius’ o de *(villa) tellica ‘propiedad de Tellius’ > *DeLika > Delika.

Sin embargo, se documenta Odelica en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 228) y 1471 (Enríquez et al., 1994, 12, p. 97), que parece ser la forma anterior de Delica. Para explicar Odelica necesitamos *Odellius, es decir, *(villa) odellica, pero lo que he encontrado es Odennius (Solin & Salomies, 1994: 130), de don-de habría salido *Odenika. No sé si se puede pensar en una confusión casual, pero no veo otra explicación, a falta del susodicho *Odellius. Es posible que en latín tardío o romance temprano se produjera la evolución *Odennica > *Odeñika y que por confusión de palatales esta última forma se convirtiera en *Odellika; esto supondría que el paso -nn- > -ñ- era en romance anterior a la sonorización de las oclusivas sordas en posición intervocálica, tema este cuyo estudio nos supera ahora. Compárese, sin embargo, con Eñeco de Muryeilo (Pamplona, 1350, Uranga, 1952: 92). Posteriormente, la -ll- habrá sido tratada como si fuera una lateral fortis o geminada latina y el resultado habrá sido Odelika. Podemos pensar, igualmente, en una despalatalización *Odellika > Odelika ocurrida dentro del euskera.

Cerca de Delika, pero ya en en valle de Losa, en Burgos, se encuentra la lo-calidad de Mambliga (escrita sin tilde, lo que supone una acentuación paroxíto-na) topónimo que se documenta en 1050 como Mamulica, Mamolica (Pérez Soler, 1970, 54, p. 75), basado seguramente en el antropónimo Mammulus (Solin & Salomies, 1994, 357), El origen será pues, como en el caso del resto de topónimos enῠ -ika (euskera) / -iga (romance; cfr. Zúñiga) *(villa) mammulica (quizás con ) > Mamulica, Mamolica > *Mamoliga (con sonorización de la ve-lar sorda en posición intervocálica) > *Manliga (por caída de la vocal pretónica) > Mambliga (por acomodación al modelo castellano; cfr. tremulare > *tremlar > temblar. Se documenta Mabliga en 1050 (Pérez Soler, 1970, 55, p. 76); a propó-sito de la falta de la nasal anteconsonántica, compárese Pampilona de este mis-mo documento con Papilona del siguiente (1053, p. 77).

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Gernika (despoblado de Álava y villa de Bizkaia)

Gernica era según la Reja de San Millán una localidad de Ubarrundia (A) en 1025, documentada como Guernica (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 219),

Peydro de Guerniqua (1276, ibid., 355, p. 315), Gernice/a (sic) (1295, ibid.,

512, p. 438), Guernica (1295, ibid., 518, p. 447), hoy despoblado de Miñano Menor o Miñaogutxia, recordado en microtoponimia. La localidad vizcaína se documenta como Guarnica y Guernica en 1464.

Estimo que el antropónimo que está en la base de la Gernika alavesa y de la vizcaína es Cernius (Solin & Salomies, 1994: 53), es decir, tenemos que partir de *(villa) cernica [kernika] ‘la granja, la propiedad de Cernius’ de don-de por sonorización de la velar sorda en inicio de palabra habrá salido Gernika. Vid. Salaberri (2011: 154-155).

Karanka / Caranca (Valdegovía)

Hay Caranca en 1028 (Ubieto, 1976, 186, p. 184) y 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 228). Puede explicarse a partir de *(villa) caranica, tomando como base el antropónimo Caranius (Solin & Salomies, 1994: 47), si se acep-ta que la vocal palatal cayó en posición postónica, antes de la pérdida de la nasal lene: *(villa) caránica > Caránca.

En Salaberri (2011: 338) decíamos que en zona de habla romance o ro-manceada tempranamente, la evolución pudo ser la propia de esta lengua, es decir, pudo sonorizarse la velar sorda intervocálica con caída posterior de la vocal postónica (cfr. Quartanigo, pronunciado [kwartánigo] probablemente > Cuartango [kwartángo]), y luego, en este caso, tal vez se produjera un pro-ceso de asimilación progresiva de falta de sonoridad: *(villa) caránica > *Carániga > *Caránga > Caranca, Karanka. Ahora sin embargo me parece más económico considerar que, en este caso, la caída de la vocal postónica impidió que la velar sorda se sonorizara en posición intervocálica, en zona de habla romance.

Langarika (Iruraitz-Gauna)

Langarica (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Pedro de Lamgarica

(c. 1275, ibid., 340, p. 304), Langarica (1305, Iñurrieta, 1989, 26, p. 36), Gonçalo Lopes de Langarica (Agurain, 1320, ibid., 35, p. 45), Langarica (1393, ibid., 92, p. 145), Langarica (1452, Goicolea, 2002, 3, p. 4), Langarica (1502, Pozuelo, 2010, 11, pp. 38, 41). Mitxelena (AV, 317) compara Langarica con Langara enu-merada en la Reja, pero parece que no identifica este con el actual Nanclares.

Creo que es posible pensar en un antropónimo no documentado *Lancarus que podría proceder también de una forma con grupo bl-, fl-, pl-. De *(villa) lancarana habría salido *Langarana, de donde *Langarâa > Langara. Langarica, por su parte, procedería de *(villa) lancarica, con sufijo -ica en lugar del -ana de Langara. Si partiéramos de Plancus (Solin & Salomies, 1994: 380), es decir, de *(villa) plancana ‘la propiedad de Plancus’ se podría pensar que, como fruto de una disimilación de nasales del tipo *Mezkinitz > Mezkiritz (N)3 salió *Lancara, de donde Langara.

n3 De todos modos en el primer testimonio de Leire aparece con doble e (Meeçchiriç).

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En este caso Langarika podría ser un derivado del anterior, como Marquínez (Markiz) lo es de Marquina.

García Arias (2005: 121-122) explica los asturianos Lláncara, Las Lláncaras como derivados de plancam ‘madera, plancha de madera’ (> astu-riano llanca ‘viga’) más el sufijo átono -ara «probablemente prerromano». Sin embargo, el hecho de que los nombres de lugar en -ika tengan a menudo un origen antroponímico (Salaberri, 2011) me hace pensar que en el caso del to-pónimo alavés estamos ante un deantroponímico.

Maurga (Manurga, Zigoitia)

Maurga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 227), Maurga (1416, Ruiz de Lóizaga, 1997, 31, p. 110). En el testimonio de 1416 el autor restituye una n que falta en el original, pero no había necesidad de ello, dado que Maurga es la forma eusquérica documentada ya, como se ve, en 1257.

Creo que puede tratarse de uno de los numerosos topónimos deantroponí-micos alaveses. El nombre personal de base puede ser Manulius (Solin & Salomies, 1994: 112) y la evolución la siguiente: *(villa) manúlica > *Manúrica (con paso de -l- > -r- en posición intervocálica) > *Manúrca (con caída de la pos-tónica) > Manurga (con sonorización no habitual pero conocida de la velar sor-da tras vibrante) > Maurga (con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

De todos modos, la evolución anterior supondría que el paso de la late-ral lene a ttak en intervocálica es anterior a la pérdida de la nasal lene en la misma posición, y no tenemos argumentos para defender esto. Para evitarlo podríamos partir de Mamurius (Solin & Salomies, 111), si se acepta que por disimilación de nasales se convirtió en *Manurius o que esta forma no docu-mentada existió. De aquí, la evolución habría sido la siguiente: *(villa) Manúrica > *Manúrca (con caída de la vocal postónica) > Manúrga (con so-norización no habitual de la velar sorda tras vibrante) > Maurga (con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

Revenga (despoblado)

Reuendeca (966, Pérez Soler, 1970, 38, p. 60), Reuendeca (1025), Albaro et Godestio de Reuen[deca] (1039, Pérez Soler, 1970, 50, p. 72), Didaco de Rebendeka (1044, ibid., 51, p. 73), Rebendeka (1048, ibid., 52, p. 73), «agro X mazanos, latus Sancti Miliani de Rebedaga» (sic) (1057, ibid., 62, p. 81), Gonsalbez de Revendeca (1083, López de Guereñu, 1989: 649), Gonsalvez de Revenga (1113, ibid.), Gundisalvez de Rebendeka (1114, ibid.). En 1062 se do-cumenta el barrio de Rebenga en Villambistia (Montes de Oca, Burgos), tal vez del mismo origen que el topónimo alavés: «... cum suo solare pernomina-to El Solare in barrio de Rebenga» (Martínez Díez, 1998, 297, p. 349).

Mitxelena (1976: 58) escribe que Rebendeka de 1114, moderno Revenga, llevaba el acento en la segunda sílaba (empezando por la izquierda), lo mis-mo que el topónimo burgalés Heterrena (945), convertido en la actualidad en Eterna. Podríamos partir del antropónimo documentado Reventius, de *(vi-lla) reventica ‘la propiedad de Reventius’ de donde *Rebendika con sonoriza-ción de la dental sorda tras nasal y mantenimiento de la velar sorda en posición intervocálica, fenómenos ambos habituales en lengua vasca.


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El problema que se nos plantea es, como ocurre con otros topónimos aca-bados en -eka (y -aka), que no sabemos como llegar al documentado Rebendeka, si no aceptamos que se ha producido un proceso de asimilación vocálica (*Rebendika > Rebendeka) que no parece imposible. La evolución posterior habrá sido la siguiente: Rebéndeka > *Rebéndega (con sonorización de la velar sorda en posición intervocálica propia del romance) > *Rebendga (con caída de la vocal postónica) > Rebenga.

Tertanga (Amurrio)

Ertanga (1075, López de Guereñu, 1989: 653), Tertanga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 228), Maria Martinez de Tertanga (1469, Urduña, Enríquez et al., 1994, 11, p. 78), Tertanga (1471, ibid., 12, p. 97), Tertanga (1485, ibid., 20, p. 181), Tartanga (1770, ibid.).

Creo que podemos estar ante un antropotopónimo con base en el nom-bre personal Tertianus (Solin & Salomies, 1994: 411). La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) tertiánica > *Tertjánica > *Tertánica (por disimila-ción de [vocales] palatales) > *Tertanca (por caída de la vocal postónica; cfr. Karanka) > Tertanga (por sonorización de la velar sorda tras sonora en zona de habla vasca; cfr. Berango y Durango, Salaberri, 2011: 170). Otra po-sibilidad sería partir de *Tertanus, de *(villa) tertánica > Tertánga.


-IKU, -IKO

Se trata, en origen, del sufijo adjetival latino -icu / -ica que indicaba jun-to con ager o fundus en el caso del primero y villa en el del segundo perte-nencia, posesión, lo mismo que ocurre en el resto de sufijos y terminaciones aquí estudiadas. Rostaing (1992 [1945]: 52), al tratar de la toponimia francesa, cita el su-fijo -anicus, «constitué par -an(u) et -icus [...] utilisé essentiellement dans le Sud-Est, le Centre et l’Est. En Languedoc, où il est employé massivement, et particulièrment dans le Gard, il aboutit à -argues». Dauzat (1963: 128) dice que -anum puede estar reforzado por el sufijo -icum y menciona, entre otros, Julianica > Julianges y Marcellanicum > Marsillargues, Massilargue, pero en estos dos casos al menos podemos partir de Iulianus o Iulianius, Marcellanus o Marcellianus y considerar que el sufijo es únicamente -icu. Los topónimos alaveses que creo que están formados con dicha termina-ción son los siguientes:

Abetxuku (Abechuco, Gasteiz)

En la Reja (1025) hay Avoggoco, forma˘ en la que, como en otras ocasio-nes, el digrama <gg> representa [c ]. En 1257 se documenta Abuchucu (Rodríguez, 1989, 235, p. 219), lo mismo que en 1295 (ibid., 518, p. 448) y en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). En 1393 tenemos Abechuco (Díaz de Durana, 1994, 27, p. 43).

En toponimia menor López de Guereñu (1989) solo recoge Abechuco- en Abechucobidea de Arriaga de 1736 y en Abechuco ibarra de Arangiz de 1805, pero parece que la variante con -o se debe a la lengua oficial, ya que Martinez de Madina & Knörr (2009: 286) en el mismo Arriaga documentan Abechucubidea, Avechucubidea, Abechucurabidea del siglo XVI al XX, si bien aparecen también variantes con -o.


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Creo que puede tratarse de un deantroponímico, aunque la evolución del topónimo no es tan clara como en otras ocasiones, con base en el nombre Abutius o Avitius (Solin & Salomies, 1994: 4, 30). Habrá que partir de *(fundus, ager) abuticu, pero de aquí es difícil justificar la palatalización de la sílaba ti (vid. Aletxa, Andetxa, Gometxa, Lopetxa); por eso es preferible partir de un derivado dotado de sufijo, del tipo de *Abutinius o *Avitinius. La evolución pudo ser la siguiente: *(fundus, ager) avitinicu > *Abetinicu (por disimilación vocálica) > *Abetinucu (por asimilación vocálica) > *Abetîucu (con caída de nasal lene en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Abetjucu (con pér-dida de la nasalidad y paso i > j tras t ante vocal) > Abetxuku (con palatalización -tjV- > -txV- presente también en nombres como Aletxa, Andetxa, Gometxa y *Lopetxa, en Álava) > Abechuco (con apertura romance de la vocal final cerrada) /> Abutxuku (con asimilación vocálica).

Otra posibilidad que veo en este momento es partir de Aventinus (Kajanto, 1982: 183) o Aventinius (Solin & Salomies, 1994: 29): *(fundus, ager) aventinicu > *Abentinicu > *Abentinucu (con asimilación vocálica) > *Abetinucu (con pérdida disimilatoria de la primera nasal, como en *Samuntiano > *Zamundiano > *Zamudiâo > *Zamudjao > Zamudio, basa-do en el antropónimo Samuntius) > *Abetîucu (con caída de la nasal lene en posición intervocálica que antes nasaliza la vocal precedente) > *Abetjucu (con pérdida de la nasalidad de la vocal y paso ti > tj ante vocal) > Abetxuku (con palatalización -tjV- > -txV- presente también en nombres como Aletxa, Andetxa, Gometxa y *Lopetxa, en Álava; es posible que existiera un paso in-termedio *Abetz(j)uku) > Abechuco (con apertura romance de la vocal final cerrada) /> Abutxuku (con asimilación vocálica).

Araiko (Trebiñu)

Aranco (sic, 1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Araicu (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, pp. 107-108), Araycu (ibid., 108).

Según Caro Baroja (1945: 107) es una «antigua propiedad, sin duda, de un miembro de cierta familia de que nos ha dejado memoria una inscripción latina de Contrasta», es decir, creo, Araica Arai f(ilia) (Elorza, 1967: 136; hay también Caricus Cari f(ilius), ibid., 138, y Ambaicus frente a Ambaius, Albertos, 1985: 372). Araica se documenta también en la vecina localidad na-varra de Larraona/Larragoa según Castillo (1997: 134); se trataría pues, de *(fundus, ager) araicu > Araicu (euskera) > Araico (castellano). Es probable-mente, como señala Albertos (1970: 201), del mismo origen que el navarro Araitz, con -tz que indica posesión, aunque no es esta la única explicación posible para el nombre del valle.

La forma Aranco estará por Araico, forma actual del topónimo con apertura -u > -o propia del romance, aunque los testimonios con -u corresponden a tex-tos escritos en latín y por ello, tal vez, adaptados a esta lengua, cosa habitual por otra parte. En cuanto a la apertura o falta de ella en la vocal final, parece que de-pende de la época en que el topónimo fue incorporado a la lengua vasca, de ma-nera similar a lo que sucede con los topónimos dotados de -anu, -ano.

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Kuartango (Cuartango)

Se documenta el año 950 como Quartanigo (Ubieto, 1976, 56, p. 71), y en 1025 (ibid., 180, p. 177) como Quartango, lo mismo que en 1070 (ibid., 378, p. 357), 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 220) y 1388 (Iñurrieta, 1989, 86, p. 129); en 1295 hay Cuartango (Rodríguez, 1989, 512, p. 439 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 11) y en 1310-1312 Coartango (Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, p. 66).

Caro Baroja (1945: 100) lo deriva de ager Quartanicus, idea que acepta Albertos (1985: 366); Montenegro (1960: 528) señala Sabiñánigo, Durango, Berango, Abiango, Quartango «(Quartanigo en el año 950)» entre los topóni-mos formados con el antiguo sufijo -anicus. De todos modos, este final, tal cual, no es siempre necesario, dado que, por ejemplo, Sabiñánigo puede te-ner únicamente -icu, con base en el documentado Sabinianus.

Si partiéramos del antropónimo Quartus (Solin & Salomies, 1994: 388) deberíamos pensar en el sufijo compuesto -anicus (-an(u) + -icus) que men-cionanā ῐRostaing (1992: 52) y Montenegro, es decir, de *(ager, fundus) quart n cu > Quartanigo [kwartánigo], con evolución normal en romance (vid. Mitxelena, 1956: 344). Sin embargo, existe la posibilidad de que el an-tropónimo de base sea Quartianus (Solin & Salomies, 1994: 388), en cuyo caso no habría necesidad de pensar en un sufijo compuesto, sino únicamen-te en -icus: *(ager, fundus) Quartjánico > *Cuartánico (por disimilación de pa-latales; cfr. Tertanga) > Cuartánigo (con sonorización romance de la velar sorda en posición intervocálica) > Cuartángo (por caída de la vocal postóni-ca). Otra posibilidad sería partir directamente de una variante *Quartanus.

Matauku / Matauco (Gasteiz)

En 1025 hay Matauco, en 1138 Mathauco (Rodríguez, 1992, 117, p. 190), en 1257 tenemos Mataucu (Rodríguez, 1989, 235, p. 219), en 1295 Matauco (ibid., 512, p. 439). En esta misma fecha encontramos Mataucu (ibid., 518, p. 448), y también en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35) y en 1390 (Iohan Peres de Mataucu, Crespo et al., 1995, 29, p. 45). En 1386 (Díaz de Durana, 1994, 26, p. 39) se documenta Jesus Peres de Matauqu. En la mayoría de los microtopónimos recogidos por López de Guereñu el nombre acaba en -o (Mataucobasalde(a), Mataucobide(a), Mataucocierra, Mataucolarra, Mataucolarrea, 1989: 330), pero en algún testimonio también aparece la variante con -u (Mataucurabidea, 1989: 330). No se ve muy claro, por lo tanto, si la versión vasca del topónimo acababa en -o o en -u. En 1510 se documenta Matacua y Churio de Matacua (Lema, 2007, 59, pp. 207-208), pero no sé si se trata del nombre que estamos analizando.

Creo que la explicación antroponímica es posible, si bien no es tan clara como en otras ocasiones. Podríamos basarnos en el nombre Mateius (Solin & Salomies, 1994: 114) o en Vatenius (ibid., 198). El origen podría ser, así pues, *(ager, fundus) mateicu, *(ager, fundus) mateico o bien *(ager, fundus) vateni-cu, *(fundus, ager) vatenico. Si partimos del nombre con bilabial nasal, debe-mos pensar que hubo una variante asimilada *Mataicu que se convirtió en Matauku por acción de la vocal final cerrada sobre el diptongo tal vez, aun-que el paso suele ser au > ai en este contexto (cfr. mauru > mairu, véase FHV, 90-91). La forma usada en castellano, Matauco, es fácilmente explicable por


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apertura de la vocal final cerrada, debido a la fonotáctica de dicha lengua, que no posee vocales cerradas en dicha posición.

Tomando como base *Vatenicu, habría que pensar que hubo paso b > m, por asimilación de nasales (cfr. Mañueta, calle de Pamplona/Iruñea, de bainu + -eta) y pérdida de la nasal lene en posición intervocálica, de donde *Matêicu, *Mateicu. A partir de aquí, el desarrollo sería similar al supuesto para el nombre Mateius.

Otra posibilidad consiste en partir de Bata(v)us (Solin & Salomies, 1994: 301): *(ager, fundus) batávicu > *Batábcu (por caída de la postónica) > *Bataucu (con vocalización de b ante consonante; cfr. akábatu > akábtu > akáutu, arrápatu > harráptu > (*arrábtu >) arráutu en algunas hablas vascas) > Mataucu (cfr. baculu > makulu) > Matauco.

Orzaniko

Urzannico, Urzanico 864 (Ubieto, 1976, 7, pp. 16-17), Orzanico en la ac-tualidad (López de Guereñu, 1989: 656). Despoblado del valle de Araia se-gún Caro Baroja (1945: 107), autor que lo clasifica entre los topónimos derivados del sufijo locativo -icum (-nicum). No menciona el origen del nom-bre, y no lo relaciona con el navarro Urzainki (Erronkari).

En mi opinión, el antropónimo que está en la base del topónimo nava-rro es el latino Ursenius (Solin & Salomies: 195), es decir, hay que partir de *(ager, fundus) ursenici. La evolución habrá sido la siguiente: *Ursenici > *Urzêici (por caída de la nasal lene en posición intervocálica con nasaliza-ción de la vocal anterior y paso s > z) > Urzaîci (debido a la vacilación que se observaba en el euskera roncalés en el diptongo con segundo elemento palatal: baino/beino/bino..., especialmente ante nasal; véase Mitxelena [1954b: 134]. Podemos pensar que el hecho de que la vocal estuviera nasa-lizada ayudó, igualmente, a dicha vacilación) > Urzainki (se restablece la oclusión oral, pero no en la posición originaria; cfr. *usani > *usâi > *usâî > *usaî > usai, usain ‘olor’). Se documenta en 1270 (Ostolaza, 1978, 226, p. 308) como Urçaniç que parece una variante romance de Urzainki y nos acerca a los patronímicos para los que, además de en el genitivo -nis de la tercera, se ha solido pensar también en -ici, genitivo del sufijo -icus. Volviendo a la toponimia, García Arias (2005: 485-486) menciona una se-rie de topónimos asturianos procedentes de -ici, -rici como Savariz de Sabaricus (Sabarici); de todos modos, está claro que en Vasconia los finales en -(i)ki del mencionado origen brillan por su ausencia, aparte del men-cionado Urzainki.

No son desconocidos los pares con <n> y <nn> del tipo de Aenius/Aennius, Aerennus/Aerennius, Afinius/Afinnius, Anius/Annius, Bienus/Biennius, Bisinius/ Bisinnius, Carminius/Carminnius, etc., y, en el caso de Urzanico, el antropó-nimo parece que tiene que tener una nasal fortis: habrá que partir de *(ager, fundus) ursennicu o mejor, de la variante *(ager, fundus) ursannicu de donde *Ursannico ya tempranamente, y de aquí Urzaniko y posteriormente Orzaniko, pero me faltan datos sobre el paso u- > o-. Podría haber relación también con Ostankoa (BN), de un anterior Or(t)zankoa al parecer (vid. Salaberri, 2004: 295-297). p336

SUFIJO -(K)ETA

Andozketa (despoblado, término de Heredia en la actualidad)

En la documentación encontramos Andozketa (Reja, 1025), Andoçqueta (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), Andozqueta (1294, López de Guereñu, 1989: 614), Andozqueta (1295, Rodríguez, 1989, 512, p. 438 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 10), Pero Perez d’Andozqueta (1320, Pozuelo, 2010, 162, p. 754).

Quizás proceda de Ando(t)z, topónimo con final en -o(t)z (compárese con Andoze, nombre de un valle suletino) más -(k)eta. En lo que concierne a la secuencia de sufijos, en Navarra hay Inbuluzketa (< Ibillosketa) y sin salir de Álava tenemos Mendarozketa (A), aunque de estos dos topónimos el pri-mero es claramente descriptivo y el segundo no tiene aspecto de estar basado en un antropónimo. A decir verdad, Mendarozketa (Mendarozqueta en 1294) parece un derivado de Mendaro (G, Mendaro en 1397), más -(t)z y -keta.

No tengo ninguna documentación de Andoze (Sola); creo, sin embargo, que podríamos estar ante un derivado de Anto (documentado en época clási-ca, Kajanto, 1982: 38, y también en Vasconia en la Edad Media, junto al que parece su hipocorístico Antoko, (Salaberri, 2009: 145), declinado como Anto, Antonis. La evolución habrá sido esta: *Antonis > *Andoitz >Ando(t)z, con -e analógica seguramente moderna, como en otros casos; el problema puede es-tar en la sonorización de la dental sorda tras nasal en suletino, ya que en este dialecto, como en roncalés, no suele producirse este fenómeno, si bien «ofre-ce algunos ejemplos de sonorización que faltan en roncalés y se deben pro-bablemente a préstamos de otros dialectos» (FHV, 230). Habría que pensar, alternativamente, en una forma sonorizada *Ando que el suletino adaptó tal cual; es posible también que el sufijo fuera autónomo (cfr. patronímico Zuritz y topónimo Ilurdotz, N) y se añadiera al mencionado Anto u *Ando. En Andozketa (A) parece que tenemos el mismo topónimo Andoz + -(k)eta locativo-abundancial. Sobre este tema hablo en Salaberri (2011b).

Una explicación alternativa a la dada para Andozketa es pensar que, en lu-gar de un topónimo con base antroponímica y terminación -(o)tz, tenemos el término andosco que aparece en la Reja (1025), o mejor, una variante de aquel con -z-; la alternancia -s-/-z- no sería difícil de explicar ante oclusiva (cfr. Ezkirotz/Esquíroz, N, por poner un ejemplo); es decir, podríamos pensar en una variante *andozko con el significado que Gorrochategui y Lakarra (1996: 120) dan a andosco de ‘carnero (no castrado) semental’ y el sufijo lo-cativo-abundancial -eta, que puede aparecer con nombres de animales, como por ejemplo en Akerreta (N), si en la base está, tal como parece, aker ‘cabrón’.

Marieta-Larrintzar (Barrundia)

En la Reja hay Mariaeta en 1025, con el grupo -ae- conservado, sin paso a -e-, conservación que es general en la mayoría de los topónimos occidentales, al menos durante la Edad Media, pero en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 227) se documenta Marieta. En 1295 hay Marieta (el editor da Marieta/Maneta; Rodríguez, 1989, 512, p. 438), en 1410 «Martin Perez de Marieta e Joan Perez de Bazterra, de Larrinçar, dicho Duque» (Pozuelo, 2005, B02, p. 90), en 1472 Marieta (ibid., B15, p. 132) y en 1478 Marieta e Larrinzar (ibid., B16, p. 136).

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Quizás la reducción -ae- > -e- tenga que ver con la presencia de i antes del gru-po mencionado, es decir,tal vez haya habido tendencia a reducir -iae- (o -jae) a -ie- o -je-, de manera similar a lo que ocurre con -iao, jao > -io, -jo en Ochandiano > Otxandio. Compárese con Ozaeta/Ozeta. Según Mitxelena (AV, 235) Marieta es un compuesto del antropónimo femenino Maria y el sufijo -eta. En origen querría decir ‘el lugar de María’. Vid. Santsoeta. El segundo nombre, Larrintzar (Larrinzar) es un compuesto claro de larrin, variante de larrain ‘era’ y zar ‘zahar’ ‘vieja’; cfr. Larraintzar en Navarra, y, sin salir de Álava, Larrinoa.

Santsoeta (despoblado entre Mendibil y Arroiabe)

En la Reja aparece Sansoheta en 1025; en 1257 se documenta como Sansueta (Rodríguez, 1989, 235, p. 220) y más tarde, en 1730, como Sansuetta (López de Guereñu, 1989: 652). La base es según Mitxelena (AV, 235) un nombre personal, San(t)so ‘Sancho’ y el sufijo -eta; será algo así como ‘el lu-gar de San(t)so’. No es habitual encontrar -eta acompañando a un nombre personal, pero tampoco imposibe; cfr. Marieta.

-INA, -INU

El sufijo -ῑnus / -ῑna fue utilizado en latín para crear cognomina deriva-dos de gentilicios con el mismo significado que -anus / -ana. Dice así Kajanto (1982 [1965]: 36):

The suffix -inus/na did not differ in meaning from -anus/na. The grea-test difference lies in the fact that whereas only 12% of the names in -anus/na belonged to women, the percentage is here 28%. The suffix -anus was characteristic of men’s nomenclature, whereas there was no specialization in regard to -inus/na.

Rostaing (1992 [1945]: 52), al estudiar la toponima francesa, dice que el sufijo -inus «paraît avoir été d’un emploi très restreint» y cita los topónimos Bouvines y Estrablin basados respectivamente en los antropónimos Bovius y Stabilius. Dauzat (1963: 129), por su parte, señala que «le suffixe -inum n’a guère été employé avec cette valeurῑ(el deῑ-anu(m)) en Gaule ».

Yo creo que el mismo sufijo - nu /- na pudo ser usado también entre no-sotros para crear topónimos a partir de antropónimos, con un sentido adje-tival (que en el fondoῑ indicaba propiedad o posesión), como ocurre por ejemplo con mar nus derivado de mare, maris, es decir, hay que pensar que en la base de los topónimos hay villa en el caso de los que en origen eran fe-meninos, de los topónimos acabados en -a, y ager o fundus en el caso de los terminados en -u.

Este es un hecho bien conocido en toda la Romania; por ejemplo Piel (1987: 223) explica el asturiano Caxidi, gallego Cajide y portugués Cagide como villa Kagiti forma documentada –no explica a qué localidad de las mencionadas se refiere– en el año 964. Esto tiene su reflejo en los topónimos alaveses de la zona romance de la provincia que todavía conservan el primer elemento villa. Es el caso, por ejemplo, de Villavezana frente a Abezia, pro-cedentes ambos topónimos seguramente de un anterior *villa avitiana, a par-tir del antropónimo Avitius, con el significado original de ‘villa, granja... de Avitio’, aunque no es la única posibilidad que existe para el primero de ellos (vid. Salaberri, 2012: 211). ῑ


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Una de las características que distinguen los topónimos dotados de - nu de aquellos otros que tenían -anu es el hecho de que, en el caso de estos úl-timos, encontramos resultados eusquéricos en -au o en -ao, dependiendo, creo, de la época en que se incorporara el nombre a la lengua vasca, es decir, de si el final eraῑ en aquella época -anu o se había abierto ya en -ano, mien-tras que los en - nu suelen acabar, en euskera, en -u, si bien han desarrollado también variantes romances en -o, según la tendencia del castellano.

Otra de las características de los derivados con el sufijo que estamos vien-do, es el hecho de que la consonante que precede a la vocal suele ser en ge-neral una palatal, lateral (<ll>) o nasal (<ñ>), si bien en alguna ocasión, por despalatalización propia de la lengua vasca, tenemos en la actualidad un so-nido no palatal (cfr. Anzilu). Esto, sin embargo, no quiere decir que todos los topónimos acabados en -ña procedan de -V + -ina, ya que, por ejemplo, Bedoña, barrio de Arrasate (G) que se ha querido explicar a través del celta bedus ‘zanja’ ‘arroyo’ y el sufijo indeterminado -onia (Castro & Sachs, 1935) está basado a mi parecer en el antropónimo Vedonius y procede de *(villa) Vedoniana > *Bedoñana (fase en que el euskera adoptaría el nombre) > *Bedoñâa > *Bedoñaa > Bedoña.

Andollu (Gasteiz)

López de Guereñu (1989: 634) trae Andollo en 1593 y 1627, Andollu en 1742 y en la actualidad; en euskera se decía Andollu, tal como señala el mi-crotopónimo Andollurabidea ‘el camino a Andollu’ de 1737 (ibid., 39).

Mitxelena (1956: 171-172) al estudiar las vocales de los topónimos dice que en posición final -u se ha conservado a menudo, aunque en ocasiones hay alternancia según la lengua o entre los testimonios antiguos y las formas modernas. Menciona los topónimos alaveses con -u Acilu, Andollu, Anguelu, Chinchetru, Guereñu, Junguitu y Musitu, y los navarros Betelu y Mañeru.

Con respecto al origen del topónimo, creo que estamos ante otro nom-bre de lugar compuesto de un nombre personal y el sufijo -inu de pertenen-cia. Opino que podemos partir del conocido Antonius; de *(ager, fundus) antoninu por disimilación de nasales habrá salido *Antolinu de donde, por sonorización de la oclusiva dental tras nasal y caída de la nasal en posición intervocálica –fenómenos ambos bien conocidos en euskera–, tendríamos *Andolîu, y de aquí *Andolju, con pérdida de la nasalidad y paso -liV- > -ljV-primero y posteriormente Andollu, por evolución -ljV- > -llV-, bien conoci-da por ejemplo en aragonés y leonés, y también en euskera (FHV, 197). Se trata pues, en origen, de ‘el campo, el terreno, la propiedad, la finca de Antonio’.

Anzilu (despoblado cercano a Gasteiz)

Ancilu (1268, Rodríguez, 1989, 288, 269. or.), don Peydro de Anziello (1276, Rodríguez, 1989, 355, p. 315), Nanziello (1295, Rodríguez, 1989, 512, p. 439 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 11), Anziello (1295, Rodríguez, 1989, 518, p. 448). Cfr. Azilu.

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Creo que estamos ante un topónimo deantroponímico con base en el nombre personal Ancilius (Solin & Salomies, 1994: 15) y sufijo -inu de per-tenencia. La evolución habrá sido la siguiente: *(ager, fundus) ancilinu ‘el te-rreno, la propiedad de Ancilius’ > *Antzilinu (con asibilación latino tardía o romance temprana del sonido velar influido por la vocal palatal siguiente) > *Antzilîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica que previamente nasaliza la vocal anterior) > *Antzilju (con pérdida de la nasalidad que tene-mos también, al parecer, en Landuchio; vid. Agud & Mitxelena, 1958: 28, y paso -liV- > -ljV-) > *Antzillu (con evolución -lj- > -ll- que impediría el paso -l- > -r- en euskera; véase Andollu) > *Antzilu (por despalatalización tempra-na o por analogía con la correspondencia romance -ll- / vasco -l- habitual en los préstamos ĕen origen diminutivos con final vasco -ĕelu / romance -iello > -illo, de latín - llu: compárese con Agilu/Aguillo de ag llu) o Anzilu, esta úl-tima por neutralización a favor de la fricativa tras nasal (vid. Agud & Mitxelena, 1958: 21), aunque desconocemos la pronunciación eusquérica del topónimo y es posible que fuera Antzilu. Es probable, igualmente, que de *Antzillu en romance surgiera una forma *Antzello, de donde el documenta-do Anziello, si no se trata de una variante analógica.

Artzeña / Arceña (Trebiñu)

En la documentación tenemos Arceynna (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Arrecena (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, p. 107), Arrecenna (ibid., 108), Arcenna (ibid., 109). En 1693 Arceña era el nombre de una ermita, se-gún López de Guereñu (1989: 55).

Puede tratarse de un deantroponímico basado en el nombre personal Arcaeus (Solin & Salomies, 1994: 20); la evolución pudo ser la siguiente: *(vi-lla) arceina ‘granja, propiedad de Arceus’ > *Ar(t)zeina (con asibilación de la velar̯ sorda ante vocal palatal) > *Ar(t)zeña (con palatalización del grupo -i + n- > -ñ-) > Arceña (pronunciación castellana con interdental).

Aria / Arina (Ganboa)

En la Reja de San Millán, en 1025, aparece Arina, documentado de nue-vo así en el siglo XVIII (López de Guereñu, 1989: 617), que podría ser otro to-pónimo deantroponímico basado en el nombre (femenino, creo) Alinna (Solin & Salomies, 1994: 12). La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) alinnana > *Arinâa (con paso de lateral lene en posición intervocálica a vi-brante y pérdida de la nasal lene en la misma posición, que ha nasalizado pre-viamente la vocal anterior) > Arina (con pérdida de la nasalidad y contracción de las vocales iguales).

Es curioso, sin embargo, si esto es así, que el topónimo no aparezca es-crito como *Arinna, pues en el documento de 1025 es, como se ha visto, Arina, y, además, creo que la forma vasca de su derivado Aríñez (cfr. Markina y Markiz/Marquínez) era Ariz, Ariniz en 1025, a pesar de que Aríñez parece requerir una nasal geminada. El microtopónimo Ariabidea de 1785 (López de Guereñu, 1989: 62) de Dura/Durana puede referirse al camino que iba a la localidad de Arina.


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Si esto es así, el étimo tendría que ser el antropónimo Arius (Solis & Salomies, 1994: 21) y la evolución la siguiente: *(villa) arina > Arina (ro-mance)/Aria (euskera, con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

Azilu (Iruraitz-Gauna)

Tenemos los siguientes testimonios documentales: Acilu (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Sancio d’Acillu (c. 1275, ibid., 340, p. 304), Açilu (1295, ibid., 512, p. 438), Pero Yuañes de Açilu, Pero Yuañez d’Açilu (1415, Pozuelo, 2004, 26, pp. 63 y 69), Açilu (1464, ibid., 41, p. 190),

Acilu (ibid., p. 203), Açilu (1513, Pozuelo, 2010, 84, p. 375). Cfr. Anzilu.

Creo que el origen hay que buscarlo en Acilius, antropónimo documen-tado en la misma Álava, en Angostina (Ciprés, 2006: 100, 126), al que se le habría añadido el sufijo -inu de pertenencia, es decir, se trataría de ‘el terre-no, la propiedad de Acilius’. La evolución habrá sido la siguiente: *(ager, fun-dus) acilinu > *Atzilinu (latín tardío) > *Atzilîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Atzilju (por des-nasalización de la î y evolución -liV- > -ljV-) > *Atzillu (con evolución -ljV-> -llV- que habría impedido el paso -l- > -r en euskera) > *Atzilu (por des-palatalización temprana de la lateral palatal; vid. lo dicho al hablar de Anzilu).

En microtoponimia vasca hay Acilubide, Acilubidea, Acilurabidea en el si-glo XVIII (López de Guereñu, 1989: 20); no sé si en la forma vasca había afri-cada, pero es posible que así fuera (cfr. Erratzu, Leitza en Navarra, con fricativa interdentalϑ en castellano), es decir, que se pronunciara Atzilu. En ro-mance pasaría a [ ] tras desaparecer el fonema africado del inventario de la lengua.

Betoñu (Betoño, Vitoria-Gasteiz)

En la Reja, en 1025, es Betoniu, en 1135 Betonno (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), igual que en 1258 (López de Guereñu, 1989: 623); en 1266 hay Betoñu (ibid.), en 1352 Betonnu (Díaz de Durana, 1994, 20, p. 26), en 1571

Vetoñu, en 1588 Betonu, en 1581 Vetonu, en 1713 y 1737 Betoñu (López de Guereñu, 1989: 623). En toponimia menor este mismo autor trae Betoñusoloeta en 1699, labrantío de Durana; Martínez de Madina y Knörr (2009: 298) recogen el topónimo Betoñusolo de Arriaga que lleva -u solo en el primer testimonio de 1599, ya que en el resto hay siempre formas con -o. La misma autora (2010: 157, 501) documenta en Gamarra Betonualdea (1652),

Vetoñualdea (1746), Betoñu videa (1698), además de Betoñusoloa, en múltiples ocasiones a partir de 1781, en Erretana/Retana. Vistos los datos, se podría decir que la forma más antigua es Betoñu, con -u, que se ha conservado hasta tarde, pero que la forma con -o, debida tal vez a influencia romance, aparece tempranamente y es habitual también en mi-crotoponimia eusquérica. Los datos que salgan a la luz en el futuro podrán aclarar esta cuestión.

Creo que Betoñu, Betoño está basado en el antropónimo Bettonius (Solin & Salomies, 1994: 34); en una inscripción de Barbarin (N) aparece Betunus (Castillo & Gómez-Pantoja & Mauleón, 1981: 48), pero partiendo de esta forma sería difícil explicar la vocal medial del topónimo que estamos analizando, y también la nasal palatal. Si tomáramos como base *(ager, fundus) be-ttonianu habría que pensar que la evolución ha sido la siguiente:


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BetoNiâu (con pérdida de la nasal lene en posición intervocálica, que antes ha nasali-zado la vocal precedente; esta nasalización habrá reforzado la nasalidad de la primera n que ha sido tratada como si fuera N) > *BetoNiau (con pérdida de la nasalidad de la vocal) > *Betoniu (con solución -iu del grupo -iau, de ma-nera parecida a como de -iao sale -io) > Betoñu.

Otra posibilidad es considerar que de *(ager, fundus) betonianu ha salido *Betoñanu, con solución -nj- > -ñ- temprana que ha impedido que la prime-ra nasal cayera y desarrollo posterior *Betoñâu (> *Betoñâû > Betoñaû) > Betoñu (cfr. roncalés ardaû con diptongo reducido en suletino a -û, FHV, 87). En cualquiera de los dos casos, sin embargo, la apertura -u > -o sería secun-daria, debida al romance.

Una tercera posibilidad, la más probable a mi parecer, es hacer derivar el topónimo de Vetus o mejor Vetto (Solin & Salomies, 421; también hay Bettius y Betuus; ibid., 34) y el sufijo -inu que̯ indicaría posesión: *(ager, fundus) be-toinu > Betoñu (con palatalización in > ñ habitual en euskera) > Betoño (con apertura -u > -o en romance). El problema, en este caso, podría ser la variante Betoniu de la Reja, si en realidad refleja una pronunciación [betoniu] y no [beto u].

Doroñu (Doroño, Trebiñu)

Entre 1167 y 1172 (Martín Duque, 1983, 331, p. 428) tenemos Doronno y en 1257 se documenta Doroyno (Rodríguez, 1989, 235, p. 221), ambos con nasal palatal clara. En 1415 hay Dononu (Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, p. 107), seguramente por *Doronu, y también Doronnu (ibid., pp. 108-109). López de Guereñu (1989: 626) recoge además Doroñu en 1635 y Doroña (sic) en el si-glo XVIII. Más testimonios documentales en González de Viñaspre (en pren-sa).

En 1268 se documentan Los molins de Toloyno (1268, Felones, 1982: 661) y en 1280 Toloynno (Zabalo, 1972: 84) que no sé si se refiere a la sierra o al castillo situado, supongo, en ella, pero eso queda claro en el siguiente pasaje:

«Por derribar huna peyna en el castillo de Toloynno a destayllo. LXX 1» (ibid., 85). Mitxelena relaciona el orotopónimo Toloño con el antropónimo Tullonius (1961: 201).

González de Viñaspre (en prensa) recoge varios testimonios con -u (Doroñu), el primero de 1481, y, en cuanto a la etimología del topónimo, considera que podría estar relacionado con Toloño «que, además del monte que da nombre a la sierra que separa la Montaña de la Rioja Alavesa, era una divinidad local de época romana», y añade que «en la toponimia actual de Ribas de Tereso (Comunidad Autónoma de La Rioja), a los pies, por tanto, de la Sierra de Toloño, hay un barranco que llaman Doroño». En el caso de Doroñu, en mi opinión el nombre de base es claramente Tolonius (Solin & Salomies, 1994: 188), al parecer variante de Tullonio, an-tropónimo que encontramos en una inscripción de Alegría/Dulantzi (Elorza, 1967: 123), y el sufijo el adjetival -inu. En cuanto a la evolución del topóni-mo, creo que se puede proponer la siguiente: *(ager, fundus) toloninu > *ToloNîu (con caída de la segunda nasal lene en posición intervocálica, la


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cual, antes de perderse, nasaliza la vocal anterior y esta refuerza la primera na-sal, tratada entonces como forte) > *Doroniu (con sonorización de la dental sorda en posición inicial y paso de la lateral lene a ttak en posición intervo̯-cálica) > *Doroinu (por metátesis de yod) > Doroñu (con evolución - inV- > -ñV-) > Doroño (con apertura romance de la vocal final). Este último paso no está de acuerdo con la documentación que poseemos, pero creo que es más facíl pensar que en los primeros testimonios encontramos la variante roman-ce y más tarde la eusquérica que aceptar que una -o final se cerró luego en -u en euskera o por efecto de esta lengua.

Gereña (Gasteiz), Gereñu (Iruraitz-Gauna)

Gereña se documenta en 1025 como Gerenga (es decir, Gereña), Guerena en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 227), Guereña, Guerenna en 1295 (ibid., 512, 518, pp. 439 y 448), Guerenna en 1416 (Ruiz de Lóizaga, 1997, 31, p. 110) y 1492, Greña, con síncopa, en 1615 y 1637 (López de Guereñu, 1989: 632). En euskera se ha usado Gereña, tal como muestran los microtopónimos Guereñabidea, Guereñaperra, Guereñaarratea y Guereñasoloa (ibid., 229). El antropónimo que está en la base puede ser, entre otros, Cerennius (Solin & Salomies, 1994: 53) y la evolución la siguiente: *(villa) cerenniana > *Cereñana [Kereñana] > *Gereñâa > Gereña.

Gereñu por su parte, se documenta como Guereno en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Garçia de Guerennu (c. 1275, ibid., 340, p. 304), Enguereño (sic) (1295, ibid., 512, p. 438 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 10), Guereñu en 1320 (Iñurrieta, 1989, 36, p. 47), Guereñu en 1438 (Pozuelo, 1998, 5, p. 17), Guerennu en 1405 (Goicolea, 1998, 2, p. 4), Guerennu en 1461, Guereño en 1497, y Greñu, con síncopa (cfr. Gereña > Greña) en 1762 y 1814, Greño en 1690 (López de Guereñu, 1989: 432). En euskera era Gereñu: Guereñubide, Guereñubidea, Guereñubideazpi, Guereñubideazpia, Guereñurabidea, etc. En este caso el antropónimo de base es el mismo que el de Gereña, pero en lugar de pensar en villa hay que hacerlo en ager o fundus, es decir, en un sustantivo masculino. La evolución habrá sido quizás la siguiente: *(ager, fundus) cerennianu > *Cereñau > Gereñu (eusk.) > Guereño (cast.).

Sin embargo, parece un poco forzada la explicación -au > -u, y existe otra posibilidad: explicar tanto Gereña como Gereñu a partir de un antropónimo dotado con el sufijo -ina, -inu. De ser así, el nombre sería Cereius (Solin & Salomies, 1994: 53) y la evolución la siguiente: *(villa) cereina > Gereña, *(ager, fundus) cereinu > Gereñu. Otra posibilidad es considerar que en el caso de Gereñu el étimo es Cerennius y el sufijo -inu: *(ager fundus) cerenninu > *Cereñinu (se puede pensar que cuando el nombre fue adoptado por el euskera tenía ya la palatal nasal) > *Gereñîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > Gereñu (con la vocal palatal absorbida por la consonante palatal anterior).

Kutxu (Cucho, Trebiñu)

En la documentación encontramos los siguientes testimonios: Sancti Petri de Cuisu (1110, Martín Duque, 1983, 239, p. 326), Cucho (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Pascasio Martini de Cuchu (1394, Ruiz de Lóizaga, 1997, 12, p. 86), Cuchu (1415, ibid., pp. 107-108), Juan Ferrandez de


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Cuchu (escribano de Vitoria, 1518, Pozuelo, 2010, 117, p. 580). Más testi-monios documentales en González de Viñaspre (en prensa); este autor reco-ge también el uso del topónimo, con -u la mayoría de las veces, en la microtoponimia eusquérica de la zona.

Puede tratarse de un deantroponímico, formado sobre el nombre per-sonal Cutius (o Cotius; Solin & Salomies, 1994: 62, 66), si se acepta que, como en el caso de Aletxa, Andetxa, Gometxa y otros (vid. Salaberri, 2012), el grupo -tj- ha dado -tx- ante vocal. Tendríamos que partir de (ager, fun-dus) cutianu y pensar que la evolución ha sido la siguiente: *Cuchjanu > *Cuchjâu (pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Cuchjau > *Cuchju (con reducción -jau > -jiu como -jao > -jo en Otxandiano > Otxandio) > Kutxu (con la semiconsonante palatal absorvida por la consonante palatal precedente). La variante Cucho caste-llana se debería a la tendencia existente en esta lengua a abrir la vocal final cerrada.

La mayor pega que esta explicación tiene es que existe algún otro topó-nimo como Gerriau procedente de Kerrianu que no presenta reducción -jau > -ju; no lo es tanto el hecho de que la consonante sorda inicial no haya so-norizado como en el mencionado topónimo. No sé si la posible distinta po-sición del acento es suficiente para justificar la reducción y falta de ella.

Otra explicación, más fácil de aceptar quizás, es pensar que el sufijo no es -anu sino -inu, es decir, partir de (ager, fundus) cutinu > *Cutîu > *Cutiu > *Cuchju > Kutxu (euskera, con la yod absorvida por la consonante palatal an-terior) > Cucho (castellano, con apertura de la vocal final).

Markina (Zuia)

En la documentación tenemos Marquina (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 220), Marquina (1295, ibid., 519, p. 448) que coincide con Markina en Bizkaia; compárese con Marquínez/Markiz, villa de Bernedo, Marquina de suso y Marquina de iuso en 1025 y en algún otro testimonio posterior. Mitxelena (AV, 432) dice que Marquina es un derivado de marka ‘marca, señal’ ‘*frontera’ pero añade que no se puede excluir la posibilidad de que tengamos un antropónimo *Marki ‘Marcos’, que ahora podemos escribir sin asterisco, análogo a Bethiri, Pet(i)ri ‘Pedro’.

Creo que es mejor partir de Marcinus (Solin & Salomies, 1994: 358), más exactamente de *(villa) marcinana, de donde MarkiNâa > Markina, con tra-tamiento de la primera nasal como si fuere forte, reforzada por la nasalidad de la â. Otra vía sería pensar (vid. Urbina), en una variante *Marcinnus, con nasal geminada que no caería.

El problema principal que veo en este caso es la relación entre Markina de Zuia (además de la vizcaína) y Marquínez de Bernedo, derivado sin duda este último topónimo de Marquina (Marquina de iuso y Marquina de suso, 1025, Marquina de suso e Marquina de yuso, 1312, Marquiniç en 1257...). Es decir, si no supiéramos que Marquínez en euskera ha sido Markiz se podría tal vez aceptar una de las propuestas antroponímicas hechas, pero creo que no es de recibo afirmar que en un caso (en el de Markina de Zuia, Markina vizcaína) la nasal no ha caído en posición intervocálica porque era tratada como forte (la palatalización de la nasal por influjo de la vocal palatal ante-


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rior parece tardía) y en cambio considerar que en el caso de la otra Marquina de la que derivan Marquínez (cast.) y Markiz (eusk.) a través de su derivado Marquiniz la nasal era lene y por eso ha caído en la forma vasca. Hay que te-ner en cuenta, además, que de una nasal forte en castellano tendría que haber salido una nasal palatal (capanna > cabaña / kapana, Enneco > Yéñego/Eneko), cosa que no ocurre en Marquínez, y sí en cambio en Aríñez, cuya forma eus-quérica era sin duda Ariz, de una forma con nasal lene (Ariniz, 1025, 1173...).

Mezkia (Donemiliaga)

Se documenta en la Reja (1025) como Mizkina, en 1156 encontramos Mezquina, en 1268 es Mezquina (Rodríguez, 1989, 288, p. 269), en c. 1275 tenemos don Garçia de Mezquina (ibid., 340, p. 304), en 1351 Mesquia (1351, Iñurrieta, 1989, 61, p. 95), en 1451 se documenta Ruy Martines de Mysquia (Agurain, Goicolea, 2002, 1, p. 1), en 1453 Mezquia (Pozuelo, 2001, 4, p. 327), en 1457 Mizquia (varias veces así; ibid., 5, pp. 335-336) y también en 1510 (Martin Saez de Mizquia, Agurain, Lema, 2007, 59, p. 196), hoy Mezkia (Mezquía), con pérdida de la nasal lene en posición intervocálica. Sabemos que en euskera se ha empleado Mezkia, tal como delatan los mi-crotopónimos Mezquiabide, Mezquiarte, si bien hay también Misquiarabidea (López de Guereñu, 1989: 341, 345), que puede ser secundario en cuanto a la primera vocal, pero no necesariamente.

Creo que es otro de los topónimos de origen antroponímico que abun-dan en la Llanada alavesa; el nombre personal de base puede ser Mescius (Solin & Salomies, 1994: 117), pero vistos los testimonios del topónimo juz-go más apropiado partir de Viscius (ibid., 210), con la siguiente evolución: *(villa) biscina > *Miscina (por asimilación regresiva de nasalidad; cfr. Mañueta, calle de Pamplona/Iruñea, de bañu ‘baño’ más el sufijo -eta) > Mizkina (con -s- > -z-) > Mezkina (por disimilación de vocales) > *Mezkîa (con caída de la nasal lene intervocálica que nasaliza la vocal precedente an-tes) > Mezkia. A partir de la forma no disimilada Mizkina habrá surgido tal vez, por caída de la nasal lene en posición intervocálica, Mizquia de 1510, aunque puede ser una variante asimilada.

Es posible que el navarro Mezkiritz (vid. Salaberri, 2011: 312) sea una for-ma disimilada, de un anterior *Mezkinitz, y que Bezkitz, también en Navarra, proceda de *Bezkinitz, fruto de la costumbre relativamente tardía de añadir el sufijo -i(t)z a otros topónimos, en este caso a una variante disimila-da *Bezkina del mencionado *Biscina. Cfr. a este respecto Markiz/Marquínez en la actualidad, Marquina en la Reja, en 1025. Sin embargo, la población valdorbesa parece que se documenta en Leire, en 1087, como Benezquiz, por lo que es preferible pensar en otro étimo.

Con todo, no creo que pueda descartarse la idea de que Mezquina pro-cede del adjetivo castellano de origen árabe que expresa la idea de ‘pobre’ ‘ruin’ (andur en euskera). Es decir, podría tratarse de (villa) mezquina ‘villa pobre’ o quizás ‘villa pequeña’, similar al despoblado navarro de Villamezquina (Mendavia) que aparece ya en Iratxe (Villa Mezquina, Villa Mesquina, años 1120 y 1201, docs. 105, 226, pp. 128 y 242-243), denomina-do en euskera Millamezkia (Millamezquia, Arróniz, 1616). Véase al respecto Mitxelena (AV, 53b, 449, 625).


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Okia / Oquina (Bernedo)

En la documentación tenemos Oquina (1025), Oquina (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 226), «Domingo Martines de Oquina, vesino de Bitoria» (1391, Iñurrieta, 1989, 89, p. 142), «Johan Martines de Oquina e otos (sic) vesinos dey (resic) de la dicha villa» (1405, Díaz de Durana, 1994, 31, p. 55), Oquina (1483, Pozuelo, 1998, 9, p. XLI).

Pienso que el topónimo está basado en el antropónimo Occius u Ocius. La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) o(c)cina ‘la propiedad de O(c)cius’ > O[k]ina > Oquina (cast.)/*Okiâa > Okia (eusk.). No tengo nin-gún testimonio de la microtoponimia eusquérica de la zona, pero López de Guereñu recoge la forma Oquia de 1257 (1989: 646), aunque en la Reja, en 1025, era todavía Oquina, forma después oficial que se repite, con una u otra grafía, a través de los siglos. Cfr., además, Oiquina, nombre oficial hasta hace unos años de Oikia, barrio de Zumaia (G). Urbina (Legutio), Urbina Basabe (Kuartango), Urbina Eza (Kuartango) Urbina aparece por primera vez en el año 952 (Ubieto, 1976, 64, pág. 75); con posterioridad tenemos Vrbina o Urbina en 1025 en la Reja, Urbina en 1257 (de Basabe en este caso, Rodríguez, 1990, 235, pág. 220).

La microtoponimia demuestra que en euskera se ha empleado Urbina, no Urbia. Por eso considero que en en lugar de partir de *(villa) urbina (de Urbius + -ina) hay que pensar en *(villa) urbinana, con base en Urbinus más el conocido sufijo -ana; la primera nasal se ha tratado como si fuere forte, re-forzada por la nasalidad de la â que le sigue, según la siguiente evolución: *(villa) urbinana > *UrbiNâa > *UrbiNaa > Urbina. Sobre este topónimo vid. Salaberri (2012: 224).

-ITU, -ITA

Mitxelena (AV, 345, 561) dice que las terminaciones -itu, -tu son fre-cuentes en apellidos (y topónimos) como Abaitua, Anitua, Beneditua, Berriatua, Bilbatua, Gacitua, Junguitu, Musitu, etc. Añade que «en la reja de San Millán hay varias poblaciones con esa terminación: Bahaheztu (act. Maeztu), Cimentu (act. Zumento), Jungitu (Junguitu), Mussitu» y considera que en Igartua y en Gacitua tenemos los participios igartu ‘secado’ y gazitu ‘salado’, y que el alto navarro musitu es ‘enmohecido’, lo mismo que el alavés musido. Explica, igualmente, que tanto en Álava como en Bizkaia la termi-nación -itu(a) es particularmente frecuente y que podría deberse al hecho de que en dicha zona «se han formado denominativos sobre antiguos participios (tipo baltz-i-tu ‘ennegrecido’), en vez de sustituir el sufijo antiguo por el nue-vo: central y oriental bel(l)z-tu».

En otro trabajo posterior (1971: 259-260), al analizar los topónimos Tirapu (N) y Biriatu (L) dice que «ante un nombre vasco en -tu se piensa en un participio [...] pero dejando a un lado algún caso claro como Igartu(a), -iartu (con otra terminación acaso Ibeni o Igoa, etc.), es un hecho que no se dejan explicar cómodamente de esta manera», y en pie de página añade que «sorprende la frecuencia con que aparece la terminación -itu: Junguitu y


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Musitu (en 1025 Jungitu y Mussitu), Abaitua, Anitua en Álava, Larrasquitu y Nachitua en Vizcaya, Yarritu, Zanguitu [...]». Yo creo que, en algunos casos al menos, podemos estar ante la termina-ción de origen latino -itu, con moción de género femenino -ita, que tenía una significación adjetival que indicaba en principio posesión. Hay que su-poner un sintagma elidido que sería en el primer caso ager o fundus, y en el segundo villa o algo parecido.

La alternancia ø / -a que se observa en algunos topónimos puede tener más de una causa: puede deberse, por ejemplo, a la distinta época de creación del nombre, ya que, como es sabido, en época aquitana no había todavía ar-tículo en euskera, o, al menos, no se refleja en las inscripciones; según Lakarra (en prensa) su creación en lengua vasca es posterior al siglo VII. Los que tienen -a serían más modernos, creados cuando ya existía el artículo y podrían ser, igualmente, topónimos no basados en antropónimos sino en participios verbales. Entre los topónimos que creo que tienen origen antro-ponímico encontramos los siguientes:

Amarita (Gasteiz)

Se documenta en 1025 y en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 218) como Hamarita, en 1305 es Amarieta (Martínez & González & Martínez, 1991, 99, p. 104) y en 1351 Amarita (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). Sabemos que en euskera se ha empleado Amarita durante los últimos siglos: Amaritabea, Amaritabidea, Amaritagana, Amaritaibarra, Amaritarana, Amaritaperraea, Amaritasoloa, etc. (López de Guereñu, 1989: 35, 614, Martínez de Madina,2010: 7-10, 305, 482-484).

Estimo que en la base tenemos el antropónimo Amerius o Amelius, ya que la existencia de Ammarius no es segura (Solin & Salomies, 1994: 14); tendría-mos que partir de *(villa) amerita o *(villa) amelita de donde habría salido *Amerita primero y Amarita después, en este caso por asimilación vocálica. Una segunda opción es partir de Amanius, es decir, de *(villa) amanita de donde, por disimilación de nasales (vid. Salaberri, 2011: 311-312) habría sa-lido Amarita.

Otra posibilidad es pensar que el antropónimo de base es Amerite (Solin & Salomies, 1994:, 14; o mejor quizás una variante *Amerita, cfr. Margarita) al que se le ha añadido el sufijo -ana: *(villa) ameritana > *Amaritana (por asimilación de vocales) > *Amaritâa > Amarita. Como en otros topónimos de origen antroponímico, habría que pensar que la H- no era etimológica.

Sin embargo, partiendo de la última propuesta se puede pensar también en la siguiente evolución: *(villa) ameritana > *Amaritana (por asimilación de vocales) > *Amaritaha > *Hamaritaa (con paso de la h de la quinta sílaba a la primera; cfr. arena > *areha > harea; leone > *leohe > *lehoe > lehoi; sobre este tema pueden verse los numerosos trabajos de Lakarra, entre otros, 2006: 580 y 2009) > Hamarita (con contracción de vocales iguales) > Amarita.

Faido / Faidu (localidad de Urizaharra/Peñacerrada y despoblado de Trebiñu)

En la Reja aparece como Paldu, que, según Mitxelena (TAV, 29), debe estar por Paidu, ya que luego se documenta siempre con <y> o con < i> delante de la dental, e, igualmente, con <f> inicial, lo que nos lleva a preferir un étimo con F-.


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En 1257 hay Faydo (Rodríguez, 1989, 235, p. 223); López de Guereñu (1989: 629-630) recoge Faidu (1258) y Faydu (1565) para la localidad de Peñacerrada y Faidu (1560 y 1828) para el despoblado. Es digno de señalar que tanto este topónimo como Fuidio están escritos en la reja con < p->, quizás a través de una b- no documentada. El despoblado de Trebiñu era Faydo en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, pp. 222-223), y al parecer Faydu en 1390 (Ruiz de Lóizaga, 1997, 10, pp. 82, 83).

No sé de manera segura si hay que ver un antropónimo en la base o no, pero a falta de una explicación mejor es posible proponer un nombre personal como Fadius (Solin & Salomies, 1994: 76-77); de *(ager, fundus) faditu pudo salir *Faditu, de donde, por asimilación *Fadidu y luego por disimilación de dentales Faidu, convertido en Faido con tratamiento romance de la vocal final. También podemos pensar que *Fadidu es la variante romance salida de *Faditu que dio primero *Fadido y luego, por disimilación, Faido. En este caso, menos probable creo, Paidu de 1025 sería una adaptación al euskera de la forma romance.

Jungitu (Gasteiz)

En la Reja se documenta como Jungitu en 1025, Junquito en 1135 (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), Junguitu en 1295 (Rodríguez, 1989, 518, p. 448), Junquitu en 1331, Junguitu en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). Parece que en euskera se ha empleado, durante los últimos siglos, la forma Jungitu [xungitu], como demuestran los microtopónimos Junguitubidea, Junguitucobaso, Junguiturabidea, Junguitusoloa, etc. (López de Guereñu, 1989: 271, 635).

En Ávila existe la localidad de Junciana que según Piel (1954b: 77-78) es un derivado de Iuncius (lo escribe Juncius) nombre ya recogido por Schulze (1991 [1904]: 131, 295. Este autor da Iuncus y Iuncius). Creo que podemos partir de *(ager, fundus) iuncitu ‘la propiedad de Iuncius, Iuncus’, basado en los mencionados Iuncius o Iuncus, con sonorización de la velar tras nasal habitual en euskera, y evolución [j-] > [x-] normal, al parecer, en el habla de la zona. Compárese con Zangitu, en la actualidad término de Altsasu (N), nombre de un despoblado, procedente con gran probabilidad del nombre Sancius (Solin & Salomies, 1994: 162), es decir, de *(ager, fundus) sancitu ‘la propiedad de Sanciu‘.

Para Jungitu se podría proponer también un fitónimo como base, iuncetu ‘juncal’, pero de aquí esperaríamos *Jungetu, no Jungitu. Tampoco parece, pero tendría que examinar el tema más detenidamente, que haya nada favorable a ver un derivado de iuncus.

Mandaita (Montevite, Iruña Oka)

Mandaita (Reja, 1025), Mantouit (1257, Rodríguez, 1990, 235, p. 220), Mantubite (1770, López de Guereñu, 1989: 642, que recoge de Landazuri), Mantuvite (ibid.).

Parece que el topónimo no tiene nada que ver con el castellano monte que se deberá a una etimología popular. El segundo elemento, si es que hay dos y no uno, podría ser el antropónimo Vita, pero en el primer testimonio, en la Reja, no aparece. Por otro lado, se ve que en 1025 hay d tras n, mientras que en 1257βhay nt. En este testimonio, por otro lado, tenemos u, fuente sin duda de la [ ] posterior.

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Suponiendo que dicha bilabial fuera algo secundario, podríamos partir de Mantonius (Solin & Salomies, 1994: 112), con la siguiente evolución: *(villa) mantonita ‘propiedad de Mantonius’ > *Mandoita (con sonorización de la dental sorda tras nasal y pérdida de la nasal en posición intervocálica) > Mandaita (por asimilación vocálica). La forma romance pudo experimen-tar la siguiente evolución: *(villa) mantonita ‘propiedad de Mantonius’ > *Mantomita (por asimilación de nasales) > *Mantobita (por disimilación de las mismas) > *Mantobite (¿por acción de la vocal alta anterior?), forma que alternaría, en la documentación al menos, con Mantobit (con caída de la -e, habitual en romance en cierta época) > Montebite (por etimología popular, con recuperación de la -e).

Musitu (Arraia-Maeztu)

Mussitu (1025), Musitu, Martin Yturri de Musitu (1456, Pozuelo, 1998, 6, pp. 28, 32), Pedro de Musitu (1491, ibid., 16, p. 536), Musitu (1496, Pozuelo, 2004, 59, p. 283), Musitu (1502, ibid., 11, p. 53).

Como hemos visto, Mitxelena menciona musitu y musido ‘enmohecido’, el segundo, añado yo, ‘tacaño’ en el castellano de algunas localidades de Navarra. Musitu podría ser el primer elemento del topónimo Mussiturria de 1060 de Ayesa/Ageza (N), convertido en Mochiturriaga en el siglo XVI y desaparecido en el XIX (vid. Salaberri, 1994: 140-141) y también de Musiturri de Armentia (López de Guereñu, 1989: 355), aunque hay otras interpretaciones posibles.

En lo que concierne al topónimo alavés, creo que se puede explicar también partiendo del antropónimo Musius o Moxius (Solin & Salomies, 1994: 122, 124), lo mismo que el topónimo vizcaíno Muxika (vid. Salaberri, 2011: 325); en la base tendríamos, de ser así, *(ager, fundus) musitu, moxitu. Del primero esperaríamos *Muzitu en euskera, pero en la Reja hay Mussitu, y no conozco ningún testimonio de toponimia menor que hable en un sentido o en otro. Si partiéramos de Moxius o de una variante *Muxius en la que la vocal media se habría cerrado por acción de la nasal bilabial, podríamos pensar en una variante *Muxitu [muksítu] con evolución posterior a *Muisitu > *Muxitu [mušitu] que quizás esté tras la grafía de la Reja. La variante Musitu puede deberse, dentro del euskera, a despalatalización, pero puede ser también una forma castellanizada de *Muxitu, supuesta forma vasca empleada hipotéticamente hasta fecha tardía, hecho que habría impedido el paso de la prepalatal a gutural [x].

Taraita (despoblado, Trebiñu)

Tarayta (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222). Cfr. Mandaita.

Creo que debemos partir del antropónimo Talanius, con la siguiente evo-lución: *(villa) talanita > *Taranita (con paso a vibrante o ttak de la lateral lene en posición intervocálica) > *Tarâita > Taraita. En este caso la no sonorización de la dental inicial estará favorecida por el hecho de que haya otra dental sorda en la palabra (cfr. Tutela > Tutera/Tudela, en Navarra).

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Zumento (Urizaharra / Peñacerrada)

Cimentu (1025), Ciçimiento(1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Çuçumento (1582), Zuzumento (1561), Zumento (hoy en día) (López de Guereñu, 1989; 154, 660).

Aun a sabiendas de que se trata de lo que Mitxelena llama una «acrobacia fonológica», estimo posible partir del antropónimo documentado Sisimius (Solin & Salomies, 1994: 172) o mejor, de un derivado *Sisiminius (cfr., por ejemplo, Etuvius / Etuvinius, Marius / Marinus, Marinius; Urbius / Urbinius), a partir de *(ager, fundus) sisiminitu, de donde *Ziziminitu con tratamiento vasco de las sibilantes, *Zizimenitu por disimilación de vocales, *Zizimentu con caída de la vocal postónica, Zimentu (escrito Cimentu, 1025) por haplología, aunque la variante *Zizimentu u otra similar estaba viva en dicha fecha, es decir, habría una doble forma (normal y reducida) del topónimo, Zizimiento (escrito Ciçimiento en 1257) por tratamiento romance del nombre. La variante Zuzumentu (Çuçumentu, 1582) será fruto de una asimilación vocálica, seguramente a través de *Zizumentu.

Por su parte Zuzumento (1561) será simplemente una forma con tratamiento romance de la vocal final, convertida en la actualidad en Zumento por haplología. Queda sin aclarar la causa por la que la dental sorda tras nasal no ha sonorizado y la explicación más plausible que veo es que se deba a influencia del castellano, en una zona tempranamente romanizada, más que al carácter secundario del contacto de nasal y dental sorda, grupo ya antiguo (1025).

Zurbitu (Trebiñu)

Çurbitu (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Ienego Ortiz de Çuruitu (1282, García Larragueta, 1957, 467, p. 503), Çurbitu (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, pp. 107, 108, 109); más testimonios documentales en González de Viñaspre (en prensa). Este autor recoge también testimonios del empleo del topónimo, la mayoría de las veces con -u, en la microtoponimia eusquérica de la zona.

Creo que puede ser explicado a partir de *(ager, fundus) surbitu, con base en el antropónimo Surbius (Solin & Salomies, 1994: 179); se trataría de ‘el terreno, la propiedad de Surbius’, con la evolución (s- > z-) esperada en euskera.

Debo señalar, sin embargo, que entre los seles de la colegiata de Zenarrutza encontramos Çurbitua (Ziortza, 1388, Enríquez & Sarriegi, 1986, 9), con el artículo, hecho que hablaría más bien en favor de ver un participio definido, del tipo de Lunarrutua (Zestoa, 1479, Ayerbe & Elorza, 2008, 36, p. 120). Entre dichos seles aparece también Agnnitua y Garaçatua, igualmente con aspecto de participio dotado de artículo, transcritos Annytua y Garaçalua en 1398 (Enríquez & Sarriegi, 1986, 11). En algún caso parece que se ha producido interversión, por difícil que parezca la inversión de lo que escribimos -tz-, en realidad un fonema único: Amezameçua (Oiz [Zenarrutza], 1398, Enríquez & Sarriegi, 1986, 11) vs. Amezameztua (ibid.).


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-ÓN (< -ONE < -ONI)

Rostaing (1992: 52-53), al estudiar la toponimia francesa, recuerda que «on a discuté longuement sur l’origine de la terminaison -on qu’on retrouve à toute époque dans toute la France et même en Italie» y continúa diciendo que parece aceptado el hecho de que se trata de un sufijo común a todas las len-guas indoeuropeas que han sido habladas en territorio francés. Entre otros topónimos menciona Aubusson, con base en el antropónimo Albucius,

Cornillon sobre Cornelius, Quinson basado en Quintius, Dijon en Divius, etc. En mi opinión habrá que partir de un sintagma original del tipo de ager o fundus + antropónimo con final en -oni con valor posesivo, un tanto sui generis, dado que no se corresponde totalmente al modelo -o, -onis de cuyo ge-nitivo ha salido el sufijo -(i)tz tan habitual en muchos de nuestros nombres de lugar (Agoitz, Beraskoitz, Ilurdotz...), es decir, le faltaría la sibilante final. García Arias (2005: 508 y ss.) dentro del capítulo dedicado a los topónimos en -o(n)/-onis cita en primer lugar los topónimos en -on como Andayón de Ande + Allo, Arbón de Arbonius, Arabonius o Albonius, Bendón de Vindonus o Vindonius, etc., y dice así:

Como ha podido haberse observado a lo largo de estas líneas, muchos topónimos terminados en -ón son expresiones propias de aumentativo (a ve-ces diminutivo). Con todo no siempre sucede así. En algún caso parecen claras muestras de acusativo de una declinación, generalizada a antropóni-mos en -(i)us, de tipo -o(n)/-onis con la que probablemente pudieron haber confluido los acusativos y genitivos seguidores de la latina en -onus /-oni.

Argantzun (La Puebla de Arganzón, Trebiñu)

«Similiter in regula sancta de Ocoista dedimus Sancta Maria de Foze de Arganzone, de Ganna, de Letonu» (871, Ubieto, 1976, 10, p. 20), La Poblacion (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Arganzon (ibid.; según el autor es un pue-blo desaparecido próximo a la Puebla de Arganzón), «santa Maria de la Puebla [...] Santa Maria de Arganzon» (1264, ibid., 275, p. 260), la puebla dargançon (1304, Díaz de Durana, 1994, 12, p. 12), la Puebla de Argançon (1312, Díaz de Durana, 1994, 13, p. 13), «... et fuimus ad Poblam de Argançon» (1310-1312, Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, pág. 67), la Puebla de Argançon (1388, Iñurrieta, 1989, 86, p. 129 y 1399, Díaz de Durana, 1994, 29, p. 49), la puebla de Argançon (1417, Iñurrieta, 1983, 10, p. 31), «... ecclesia beatae Mariae de Lapuebla de Arganzon» (1435, Ruiz de Lóizaga, 1997, 85, p. 162).

En opinión de Palomar Lapesa (1960: 353-354) los topónimos Arganda, Argandoña, Arganza, Arganzón, Arganzuela, etc., están relacionados con la base *arg- ‘brillante’, ‘blanquecino’ que menciona Pokorny. García Arias (2005: 189) al estudiar el Arangu asturiano, dice que la voz *ARA, precéltica según algunos, puede estar relacionada con el vascuence arán ‘valle’ y entre otros topónimos probablemente relacionados, cita Araya en Lluna (león). Se ocupa también de Arganza, nombre de una localidad asturiana, e igualmente de Argancinas y Arganzúa, en la misma región (ibid., 189). Dice así:

... pero ahora habría que partir inicialmente de un elemento indoeuropeo ARG- ‘brillante’, presente en el céltico ARGANTO ‘plata’, ‘brillante’, acaso responsable de la ciudad Argenteola mencionada por Ptolomeo y que estaba en la vía meridional entre Asturica y Petavonium. Son topónimos de posible origen hidronímico que podrían extenderse desde Galicia al País Vasco.

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González de Viñaspre (en prensa) considera que se trata de un topónimo basado en el antropónimo Argenteus o Arcaius «más el caso régimen» -onem. Yo también pienso que en la base podemos tener Argenteus o Argentius, es de-cir, una forma *Argentio declinada con genitivo *Argentioni como fruto de la confluencia señalada por García Arias. La evolución habrá sido esta: *(villa) argentioni ‘la granja, propiedad de Argentius’ > *Argantz(j)one (con asimilación vocálica, asibilación temprana de -tj- y apertura de la vocal final cerrada) > Arganzón (con pérdida de la -e final habitual en los finales en -on en castellano).

Armiñón

Aramingon (1025, Reja),«... Ferreram et Ferrerolam, Formace et Arminon, cum salinis, terris, uineis [...]» (1168, Rodríguez, 1979, 251, p. 28), Araminon (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221). Mitxelena en TAV(p. 30) dice que en la Reja, para reproducir la nasal palatal, se emplea la grafía <ng>: Aramingon (Armiñón), Basconguelas (Basquiñuelas), Licingana (Leziñana/Leciñana del Camino, Lantaron), Lizinganiella (Leziñana Oka/Leciñana de la Oca, Erriberagoitia), Mengano, hoy Miñano/Miñao.

Los testimonios más antiguos (1025, 1257) hablan en favor de ver ara- en la base, no ar-, pero la etimología para mí no es clara, aunque yo daría pre-ferencia a la explicación antroponímica, por ejemplo a *(ager, fundus) arabi-nioni, araminioni. Están document ados los antropónimos Arbenius, Arbaianus y Arbeianus, entre otros. Si la variante con Arm- (cfr. Arminon, 1168) fuese lo antiguo –no lo parece– podríamos partir de Arminius, es de-cir, de *(ager, fundus) arminioni > *Arminione > *Armiñón.

Comunión (Lantarón)

Conmungoni (1025), Comunione (1099, López de Guereñu, 1989: 625), Comunnon (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Cumuñon (1295, ibid., 512, p. 439), Comunion (1489, 1512, Pozuelo, 2007, 46, 66, pp. 102, 256, 258), Comuñon (siglo XVI, López de Guereñu, 1989: 625). El testimonio de la Reja pa-rece delatar, visto el resto de testimonios con grafía <ng>, un sonido palatal que no está presente en la variante actual, pero sí al parecer en el testimonio de 1257.

Cfr., por ejemplo, Aramingon (1025), moderno Armiñón o Licingana (1025), hoy Leziñana. La u del testimonio de 1295 se deberá a la bilabial vecina, igual que la de Gumecha (por Gomecha) del mismo documento. Creo que el étimo hay que buscarlo en el antropónimo Communio (Solin & Salomies, 1994: 316) y partir de *(ager, fundus) communioni (vide Armiñón) > Conmuñoni > Comuñone > Comuñon > Comunión (por identificación con el nombre comunión).

Oion / Oyón

Ullone (939, López de Guereñu, 1989: 647), Oyon (1280, Zabalo, 1972: 80), Oyon (1350, 1366, Carrasco, 1973: 342, 638, 639, 641), Hoyon, Oyon (1511, Pozuelo, 2007, 91, pp. 351, 352), Hoyon (1516, ibid., 94, p. 362).


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Están documentados los antropónimos Obius, Odius, Ogius y, como es conocido, ya en latín tardío o romance temprano los grupos -bj-, -dj-, -gj- se habían convertido en yod. Sin embargo, y puesto que en 939 hay Ullone, pa-rece que tendremos que partir de Ulius mejor que de Olius, es decir, de *(ager, fundus) ulioni, con u- que supongo breve, ya que después se abre en o-, si bien no se puede descartar una asimilación vocálica a partir de *Uyone. De *Ulioni saldría *Oyone y de aquí, por pérdida normal en castellano de la -e, Oyón. Hay que señalar, de todos modos, que [j] se matiene como ῐen leonés muyer ‘mujer’, es decir, no se convierte en [x] como en castellano (c lia > ceya > ceja por ejemplo) o en Vercijón (véase la entrada siguiente).

Vercijón (desolado cercano a Bernedo)

Verceion (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 232), Bercijón (topónimo en la actualidad, López de Guereñu, 1989: 625). Podríamosῐ partir de Vergilius, Virgilius con desarrollo -rg- > -rz-, como en argilla > arcilla, distinto al de Berguillona, despoblado de Treviño.

Estos topónimos pueden compararse con Marañón en el valle de Aguilar (N), en mi opinión procedente tal vez del antropónimo Maranius (Solin & Salomies, 1994: 112) con la siguiente evolución: *(ager, fundus) Maranioni > *Maranione > Marañón.

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Anthroponym Ventuitius  +, *Hagur(V)  +, Coius  +, Munnio  +, *Hurabus  +, Aper  +, Cardiel  +, *Abullenius  +, Cerennius  +, Cereius  +, Fadius  +, Iuncius  +, Musius  +, Sisimius  +, Surbius  +, Argenteus  +, Vergilius  + y Maranius  +
Creator Patxi Salaberri Zaratiegi  +
Event La repetición de los topónimos suele indicar que eran apelativos anteriormente  + y «nombres de villa como Alegría, Miranda, Mondragón, Monreal, Salvatierra, Segura, etc.» son «propios de una cierta época» y frecuentes también en zona de habla vasca  +
Lang process Disimilación de palatales  +, Apertura de la u  +, Asibilación  +, Asimilación de nasalidad  +, Sonorización de la oclusiva sorda tras nasal  +, Caída de la nasal lene en posición intervocálica  +, Pérdida de la nasalidad  +, Reducción de las vocales iguales  +, Castellanización  +, Pérdida de la vocal final  +, Sonorización de la velar inicial  +, Pérdida de la nasal lene en posición intervocálica  +, Nasalizado la vocal precedente  +, Paso -i- a -j-  +, Reducción -jao a -jo  +, Metátesis  +, Aspiración  +, Disimilación preventiva  +, Disimilación de vibrantes  +, Resto de la nasal de -ani  +, Asimilación progresiva  +, Disimilación  +, Vocal palatal final nasalizada hizo surgir una consonante nasal  +, La aspiración no era etimológica  +, La aspiración se desarrolló tras el acento  +, -e- pudo cerrarse en el grupo -aen  +, Perdida la aspiración  +, Pérdida de la fricativa bilabial intervocálica  +, Asimilación de vocales  +, L forte en euskera, procedente de la geminada latina, convertida posteriormente en l  +, Caída de la vocal postónica  +, Sonorización de la velar sorda tras sonante  +, Síncopa  +, Pérdida de la nasal en posición intervocálica  +, Nasalización de la vocal anterior  +, Vocal palatal absorbida por la consonante palatal anterior  +, Asimilación  +, Disimilación de dentales  +, Tratamiento romance de la vocal final  +, Sonorización de la velar tras nasal  +, La vocal media se habría cerrado por acción de la nasal bilabial  +, Despalatalización  +, Habría impedido el paso de la prepalatal a gutural  +, Tratamiento vasco de las sibilantes  +, Disimilación de vocales  +, Haplología  +, Asimilación vocálica  +, Dental sorda tras nasal no ha sonorizado  +, Carácter secundario del contacto de nasal y dental sorda  +, Participio definido  +, Interversión  +, Inversión de lo que escribimos -tz-  +, Asibilación temprana de -tj-  + y Apertura de la vocal final cerrada  +
Lexem *arg  +
Meta Soy consciente de que algunas de las explicaciones que doy en este trabajo serán mejoradas e incluso rechazadas en un futuro espero no muy lejano  +, Comprendo que algunas de ellas resulten un tanto extrañas  +, No tengo del todo claro si estamos ante -ain o ante algo distinto  +, Mitxelena (1976: 55) dice que los topónimos están menos sometidos a las variaciones de la moda que los antropónimos  + y Aun a sabiendas de que se trata de lo que Mitxelena llama una «acrobacia fonológica»  +
Patronym Gardeleiz  +
Suffix -ain  +, -egi  +, -eta  +, -ika  +, -iko  +, -inu  +, -itu  +, -ón  +, -iz  +, -ona  +, -uri  +, -ano  +, -anu  + y -iano  +
Topic Topónimo  +, Hagiotopónimo  +, Deantroponímico  + y Elemento indoeuropeo ARG- ‘brillante’, presente en el céltico ARGANTO ‘plata’, ‘brillante’  +
Toponym Mendoza (Gasteiz)  +, Golernio (Trebiñu)  +, Agurain (Salvatierra)  +, Andoin (Asparrena)  +, Gojáin, Legutiano  +, Munain (Donemiliaga / San Millán)  +, Aperregi (Zuia)  +, Gardelegi (Vitoria-Gasteiz)  +, Aperregi  +, Alangua (Agurain)  +, Gereña (Gasteiz)  +, Gereñu (Iruraitz-Gauna)  +, Faido / Faidu (localidad de Urizaharra/Peñacerrada  +, Jungitu (Gasteiz)  +, Musitu (Arraia-Maeztu)  +, Zumento (Urizaharra / Peñacerrada)  +, Zurbitu (Trebiñu)  +, Argantzun (La Puebla de Arganzón, Trebiñu)  +, Vercijón (desolado cercano a Bernedo)  + y Marañón  +
Z.author Pokorny  +
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