Wilesindo, obispo de Pamplona

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Bibliografía

Fuente: LarreaConde2008

p299

El escenario de los gobernantes y el escenario sagrado

"La célebre carta que en el 851 Eulogio de Córdoba escribe desde prisión a Wilesindo, obispo de Pamplona, n98 merece una relectura.

"Tres años antes de escribirla, sea como él dice por tener noticias de sus hermanos, sea en busca de apoyos exteriores a la comunidad cristiana de Córdoba, n99 Eulogio ha intentado cruzar el Pirineo, primero por los pasos orientales y luego por los occidentales, pero sendas revueltas en Septimania y en Gascuña se lo han impedido. En su segundo intento se acoge a la hospitalidad del obispo pamplonés Wilesindo. Tras una estancia con este, Eulogio le expone su ferviente deseo de visitar el monasterio de Siresa, en el valle de Hecho, lo que acaba haciendo previa estancia en otros cenobios pirenaicos adonde le encamina Wilesindo. El más destacado de estos es el de Leire, donde encuentra la Vida de Mahoma que nos ocupó anteriormente.

"Desde la cárcel, Eulogio recuerda con pasión la cálida acogida del obispo, así como las bibliotecas y la vida espiritual de los monasterios. Le ruega que transmita sus saludos a los abades, y envía con la carta las reliquias de san Zoilo que Wilesindo le había pedido para construir una basílica, a las que añade otras de san Acisclo. Todo ello a través de Galindo Íñiguez, posiblemente el hijo de Íñigo Arista que se había pasado al emir unos años antes. Es bien sabido que todos los cenobios visitados por Eulogio están entre el último confín oriental de Navarra y los primeros valles aragoneses. Pero no se ha reparado en el vacío que Eulogio dibuja por vía de contraste en torno a Pamplona misma. Podemos observar esto tanto a través del tratamiento que concede a la ciudad, como, sobre todo, observando la geografía eclesiástica que traza. En la carta, Eulogio solo se refiere al territorio de Pamplona, es decir, a las «partes Pampilonenses».


n98 Eulogius Cordubensis: Epistula iii (ad Wiliesindum), en I. Gil (ed.): Cor- pus scriptorum muzarabicorum, o. cit., 498-503.

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"En suma, «oppidum Pampilonense» no sería sino un sinónimo de las «partes Pampilonenses». Puede incluso dudarse de que la estancia con el obispo Wilesindo tuviera lugar en Pamplona, y no en algún lugar cercano a los monasterios pirenaicos. No es imposible que Eulogio, que venía anhelando visitar Siresa, se hubiera acercado y se hubiera luego marchado por la antigua ruta que llevaba de Zaragoza al Puerto del Palo, sobre la que está tal monasterio a los pies de los puertos. n109 En uno u otro caso, o no buscó ir a Pamplona, o si estuvo en ella nada le interesó.

n108 En efecto, del prelado Wilesindo refiere Eulogio múltiples cualidades personales, pero nada más: ni iglesias reseñables, ni libros, ni conversaciones enriquecedoras. Nada; ni tan siquiera un vago elogio por deferencia al obispo. Para visitar los loca sanctorum, las bibliotecas fascinantes, las comunidades florecientes, para gozar de conversaciones que se prolongan hasta el amanecer, para que el más belicoso de los mozárabes se sienta en un medio ideal, hay que alejarse de Pamplona. Casi más elocuente, por su altísimo valor de emblema y de discurso, es la geografía de las reliquias vinculadas al medio mozárabe, y en particular al movimiento de los mártires voluntarios que impulsa Eulogio.

p301

"La más antigua noticia de un obispo posterior a la conquista árabe se refiere a Opilano, quien consagró San Pedro de Usún en 829, a orillas del río Salazar. n119 Wilesindo participa en la fundación de Santa María de Fuenfría, al este de Leire. n120 Si levantó o no la basílica en que planeaba acoger las [topic::reliquias de san Zoilo que pidió a Eulogio]], es cosa que ignoramos, pero la única iglesia conocida en Navarra con tal advocación, una basílica rehecha por el obispado en el siglo xiv —nada se sabe del edificio anterior— está en Cáseda. n121 De un obispo Jimeno sucesor de Wilesindo queda memoria deformada en sendas copias manipuladas de diplomas conservadas en Leire y San Juan de la Peña, que en cualquier caso sitúan sus donaciones en la comarca. n122

p303

"El mismo Eulogio, que por ningún otro motivo ha aludido a los Íñigo, contrapone en la carta a Wilesindo la opresión del impío imperio árabe bajo el que gime a la protección del «princeps christicola» de Pamplona.

p305

"Hacia el 850, el rey García Íñiguez funda el monasterio, junto con el obispo Wilesindo y el abad de Leire, y lo dota de un término de al menos 7500 hectáreas. Para finales del siglo ix, sabemos de la existencia de una corona de aldeas, en el interior del término y en sus confines, cuyas iglesias pagan probablemente el diezmo a Fuenfría.

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