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PRIMERAS NOTICIAS HISTÓRICAS DE ARGANZÓN

El desfiladero de Arganzón ha sido zona de paso desde épocas remotas. Cuando los romanos construyeron la calzada Asturica-Burdigala su trazado salvaba la cadena montañosa que conforman la Sierra de Tuyo y los Montes de Vitoria, pero, al parecer, no lo hacía directamente por el cañón, sino que, debido a motivos de seguridad, ascendía por el portillo de Villanueva de Oca. Ese itinerario enlazaba importantes núcleos de población como Iruña-Veleia y la ciudad autrigona de Deóbriga, en Miranda de Ebro, en una zona próxima a la confuencia de los ríos Zadorra y Ebro n1. n1 Hasta ahora se vení situando en Cabriana, frente al pueblo alavés de Comunión, pero ha sido recientemente identificada por el arqueológo Rafael Varón con el yacimiento de Arce-Mirapérez.

Durante siglos ha sido una vía de comunicación de primer orden, el «camino real de Madrid a Bayona» al que se refería Pascual Madoz a mediados del XIX y que hoy tiene continuidad en el trazado de la N-I. Esa antigua calzada ha sido transitada desde antiguo por gentes de distinta procedencia, que no siempre venían guiadas por motivos pacíficos. Así, a principios del siglo V, el pueblo germánico de los suevos, que venía huyendo del empuje de los hunos, atravesaría la garganta de Arganzón en su camino hacia Galicia.

De mayor trascendencia serían las frecuentes aceifas musulmanas de los siglos VIII, IX y X contra la Llanada Alavesa n2. n2 Rubiera, Mª Jesus (1984): Álava y los alaveses en los textos árabes medievales. in La formación de Álava. 650 Aniversario del Pacto de Arriaga (1332-1982). Ponencias, p. 389: «desde comienzos del s. IX hasta la subida al trono de Alfonso III se producen campañas contra Álava en los siguientes años: 801, 803, 816, 823, 825, 838, 848, 854, 863, 865 y 867». Sin duda esas reiteradas acometidas fueron una notable dificultad para el asentamiento de la población. Saturnino Ruiz de Lóizaga recuerda que, a consecuencia de la inseguridad que sufría el occidente de Álava en aquella época, «los obispos valpostanos, prelados de vanguardia, trashumantes, no tendrían una sede fija y definitiva en Valpuesta n3.

n3 Ruiz de Lóizaga, Saturnino(1989): Repoblación y religiosidad popular en el Occidente de Álava (siglos IX-XII), pp. 21-22.

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Con motivo de la aceifa de 801, el ejército del califato de Córdoba sufrió en el desfiladero de Arganzón una cruenta emboscada en la que perdió muchos hombres, entre ellos sus mejores oficiales. Esta campaña militar sólo es conocida por el Muqtabis del cronista andalusí Ibn Hayyan, citado, pero no transcrito por el arabista Evariste Lévi-Provençal n4.

n4 Alberto Cañada (1984): "Álava frente al Islam" in La formación de Álava. 650 Aniversario del Pacto de Arriaga (1332-1982). Comunicaciones, t. I, p. 139. El manuscrito original se daba por perdido tras su muerte, pero ha aparecido al catalogar los papeles del arabista Emilio García Gómez (1905-1995) .

Hoy se guarda en la Real Academia de la Historia y ha sido publicado por esa institución n5.

n5 Vallvé y Ruiz (2003) La primera década del reinado de Al-Hakam I, según el Muqtabis II y I de Ben Hayyan.

En aquel período convulso la influencia de un orden supralocal como la monarquía astur-leonesa también se manifestó en la política de repoblación (no necesariamente con una total despoblación previa) y de ocupación del territorio en el occidente de Álava. Se documenta, por ejemplo, a principios del siglo IX, la presencia de pobladores de origen leonés en Estavillo, al sur de La Puebla de Arganzón, en el actual municipio de Armiñón.

Se trata de una carta por la que varias personas donan a San Vicente de Ocoizta y al abad Pedro las iglesias de Santa Gracia y San Martín, que habían recibido en herencia de sus abuelos venidos de León n6.

n6 Antonio Ubieto (1976). Cartulario de San Millán de la Cogolla (759-1076), 874, doc. 10: "offerimus et donamus ad honorem Sancti Vicenti de Ocoizta et tibi abba domno Petro ecclesias Sancta Gratia et Sancti Martini, in villa Stabellu… cum terminos et pertinentia… quia istas erencias de nostros avus habemus de Legione venerunt ibi»

Precisamente en ese documento se menciona «Sancta Maria de la Foce de Arganzone», la primitiva iglesia de Arganzón, población preexistente a la villa de La Puebla de Arganzón.

ACERCA DEL ORIGEN DE LA VOZ ARGANZÓN

Es opinión bastante común entre los especialistas que ese nombre es un miembro más de la extensa familia de topónimos europeos construidos con la raíz prerromana indoeuropea *arg, «brillante, blanquecino». Estaría presente, entre otros, en idiomas como el sánscrito (árjuna, "luminoso") y el hitita harki, «blanco, claro», además de en la palabra vasca argi "luz, claro" n7.

Luis Michelena (1985). Fonética Histórica Vasca, 3. edición, p 220, n32 «anoto, por si alguien quisiera remontarse tan lejos, que en los términos vascos prelatinos que han sido considerados de procedencia indoeuropea, pueden compararse las iniciales de vasc. argi «luz, claro», hit. harki- «blanco, claro»

De esa raíz deriva también el nombre de la "plata" en varias lenguas (cf. latín argentum).

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En cuanto a la extensión de la raíz *arg- en toponimia, Francisco Villar relaciona una serie de hidrónimos como Arga (Navarra), arroyo de Arganza (León) y río Arganza (Asturias). Esos dos últimos, a su juicio, "con una correspondecia exacta en Francia (Aquitania): Argence (de una forma más antigua Argantia)" n8 n8 Francisco Villar (1996). Los indoeuropeos y los orígenes de Europa, p. 98

Siguiendo a Hans Krahe, considera que hace referencia a «a la limpidez o transparencia de las aguas». En cambio, Martín Sevilla considera que algunos topónimos con raíz *arg- no tienen «motivación hidronímica clara», y postula una explicación más amplia, no solamente vinculada a corrientes de agua.

En efecto, entiende que igualmente pueden aludir a lugares «en los que se hallara plata en proporciones importantes. Con este motivo era fácil que el nombre del metal precioso se fijara al lugar de su hallazgo y explotación» n9.

Por su parte, Álvaro Galmés de Fuentes considera que "los topónimos formados sobre la raíz -arg «brillar» hacen referencia a terrenos calizos, con abundancia de yeso», sin descartar que asimismo puedan aludir a la existencia de minas de plata" n10 Álvaro Galdamés de Fuentes (2000). Los topónimos sus blasones y trofeos (la toponimia mítica), p. 23.

De las opciones mencionadas, la hidronímica es la que nos parece más ajustada a la realidad geográfica y geológica de La Puebla de Arganzón. Hay otros topónimos de la geografía alavesa que, a juicio de diversos autores, pueden contener también la raíz arg-:

Uno de ellos es el pueblo de Argandoña (Argendonia en la Reja de San Millán), sito en el municipio de Vitoria-Gasteiz]], a medio camino entre esta capital y la población de Alegría-Dulantzi. Existe un pueblo homónimo en Cuenca que Ramón Menéndez Pidal explicó a partir de «la forma céltica Argentonia, que como nombre de mujer aparece en una inscripción de Austria» y que, en su opinión, presenta «igual derivación que el (nombre) del legendario rey de los tartesios, Argantonius» n11. Gerardo López de Guereñu recogió el nombre Arganzubi, arroyo de Alegría-Dulantzi, al pie del castro Henayo n12. Ese topónimo permanece en la topinimia actual n13

Mª Lourdes Albertos (1970:181) lo inluyó entre los nombres prerromanos de raigambre indoeuropea. Con todo, no cabe duda que el último elemento es la voz vasca zubi «puente». Mª Lourdes Albertos (1970) menciona en la misma obra un barrio llamado Arganzón en Bóveda, en el municipio de Valdegovía. El dato está tomado de la obra Toponimia alavesa de Gerardo López de Guereñu.

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Sin embargo, tal topónimo no aparece en la sistemática recogida oral de José Antonio Gónzalez Salazar n15, por lo que es cuestionable la existencia cierta de un Arganzón en Valdegovía.

FUNDACIÓN DE LA VILLA DE LA PUEBLA DE ARGANZÓN

Su fuero data del año 1191, pero no se conserva el texto original. Únicamente nos ha llegado una copia hecha en 1565, mediante una confirmación de Felipe II. Dicha copia presenta unos anacronismos que hacen dudar de su autenticidad y apuntan a una posible manipulación cuyo fin sería ocultar la autoría navarra del fuero y presentarlo como un privilegio concedido por la monarquía castellana.

En efecto, ya en el escatocolo se muestra a Alfonso VIII, rey privativo de Castilla, reinando en León, cuando es sabido que dicho monarca jamás ejerció su autoridad en ese reino. La argumentación del historiador Gonzalo Martínez Díez (1974:157 y ss) no deja lugar a dudas sobre la naturaleza de la falsificación:

"todavía hay otras disonancias en el diploma, pues se dice otorgado el año 1191 a los pobladores de Arganzón por Alfonso VIII, rey castellano, cuando según todos los datos históricos la frontera castellano-navarra por esas fechas corría a partir de Oca por las aguas del Zadorra, y Arganzón en la ribera oriental pertenecía al rey de Navarra [...]
"En el mismo documento se pone en boca del reu castellano «illus idem forum habeatis quod mei populatores de Trevinno habent» y Treviño quedó en 1163 en el realengo del rey de Navarra y no pasó a poder de Castilla hasta 1201.
"También resultan geográficamente ininteligibles los límites que se asignan a Arganzón: "et sint termini vestri usque as Sanctum Romanum et usque ad Corres et usque ad Pipahon» ya que dentro de ellos queda englobado el propio Treviño, que el mismo diploma supone existente y diverso de la nueva puebal [...]
"Esto nos sugiere un hipótesis, para nosotros altamente verosímil, que en este fuero de Arganzón lo único retocado, por conveniencias políticas hoy ya indecelables, ha sido el nombre del monarca en el protocolo y escatocolo, y consecuentemente en este último también los lugares donde reinaba.
"Si cambiamos cinco palabras [...] todo el documento hasta la última sílaba coincide con los diplomas brotados de la cancillería navarra por esos años de Sancho el Sabio."

En la conocida carta de 1257 del obispo de Calahorra se menciona, dentro del Arcedianato de Álava, en el Arciprestazgo de Treviño, La Población (se trata de La Puebla de Arganzón) con sus aldeas de Villanueva, Coscollo, Verantevilla y Argançon. Esa aldea de Verantevilla no debe confundirse con la población homónima perteneciente al Arcedianato de Nájera, en el Arciprestazgo de Miranda, puesto que son poblaciones diferentes.

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Es esclarecedor un documento del archivo de la parroquia de La Puebla de Arganzón, datado en 1264, que trata de los conflictos surgidos entr La Puebla de Arganzón y sus aldeas, con motivo de los diezmos y el servicio de las iglesias de las aldeas. Según consta en el texto, «viniero[n] los cl[er]igos de la Puebla de la una parte. e los Parrochianos de Villanueva de Coscoio. de Verantevilla. de Arganzón de la otra» n17.

A continuación, especifica las advocaciones de las iglesias de dichas aldeas: «la eglesia de Sant Peydro en Villanueva (...) Sant Yago de Coscoio (...) la eglesia Sant Roman [...] Santa María en Arganzón». A la luz de esos datos, Ildefonso M. Rodríguez concluye que «no es acertado creer que el actual Berantevilla, tan alejado, pudiera ser aldea de La Puebla de Arganzón, existiendo de por medio otras villas y lugares». De la misma opinión es César González Mínguez (2000). Igualmente, la historia y la toponimia de La Puebla de Arganzón revelan que las iglesias de Arganzón, Berantevilla y Coscollo pasaron a ser ermitas, tras despoblarse esas aldeas en el transcurso de los siglos.

Por ejemplo, la aldea existió hasta mediados del siglo XVIII. Hay partidas de difuntos que así lo demuestran y es conocido, como asegura Atanasio Vergara (1977), antiguo secretario municipal de La Puebla de Arganzón, que «la mayor parte de las piedras del poblado fueron aprovechadas para levantar y reformar casas en Villanueva de Oca». Aún pervive el topónimo Arganzón a poco más de un kilómetro de La Puebla de Arganzón, en la ladera de ascenso a los castillos. También consta documentalmente la ermita de Santiago, antigua parroquia del despoblado de Coscojo, situada al sur de la villa y hoy desaparecida. En 1701 fue objeto de una profunda obra de restauración por parte de la Junta General de Caballeros Hijosdalgo, que celebraba en ella sus reuniones n20. En cuanto a la aldea de Verantebilla, Micaela Portilla (1991) considera que su templo parroquial sería la ermita de San Román y recoge el dato de que "reclamaba el obispo en su visita de 1510 los cien maravedís donados a la ermita por un feligrés de la villa".

ALGUNOS APUNTES SOBRE TOPONIMIA VASCA EN EL ENTORNO DE LA PUEBLA DE ARGANZÓN: EL CASO DEL NOMBRE ANÚCITA

La toponimia histórica del entorno de La Puebla de Arganzón muestra un número muy reducido de topónimos de filiación vasca, y los pocos que se apartan de esa generalidad se hallan circunscritos al área nororiental de su jurisdicción, cerca de las aldeas treviñesas de Ocilla y Ladrera, donde la densidad de topónimos eusquéricos es notoriamente mayor, e incluso hoy alcanza en torno al 36% de los términos.

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Por ejemplo, eun una visita de mojones de 1536, transcrita y publicada por Atanasio Vergara n22, tan solo parecen de formación eusquérica los siguientes topónimos:

El primer nombre y el cuarto todavía permanecen en la toponimia actual con las formas Basondo y Gucialde y son términos lindantes con los pueblos treviñeses de Ocilla y Ladrera n23. Además, en dichos pueblos se mantiene el topónimo Villabidi, que corresponde al término del que partía el antiguo camino a Villanueva de Oca. Contiene la voz Villa, con la que los vascoparlantes de Ocilla y Ladrera se referían a Villanueva de Oca. Son escasos testimonios que, no obstante, atestiguan que este espacio geográfico ha sido secularmente zona de contacto entre la lengua vasca y la castellana.

En cambio, la realidad linüística parece haber sido diferente al sure de la jurisdicción de La Puebla de Arganzón, al igual que en la ribera occidental del río Zadorra y en la vertiente meridional de la Sierra de Tuyo. En efecto, los nombres de esos pueblos son de formación romance, de la misma manera que lo es, salvo muy pocas excepciones, su toponimia menor. Sin embargo, a esta aparente homogeneidad romance escapa el nombre de Anúcita, pequeña localidad cercana a Pobes. El testimonio más antiguo del nombre Anúcita parece hallarse en la Reja de San Millán (1025), pero las distintas versiones de este documento presentan problemas de transcripción acrecentados por la falta de la fuente original.

En efecto, como indica J. Ángel García de Cortázar (1969:41-43), el documento original de la Reja, que se hallaba en el Becerro Gótico, desapareció junto con el tomo completo, a principios del siglo XX. La versión que se ha conservado es el denominado Becerro Galicano «en el que, a fines del siglo XII, se copió la documentación original antigua, incluida gran parte de la que conservaba el Becerro Gótico»

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Asimismo, existe la llamada Colección Minguella, reunida en el siglo XVIII, que recoge la totalidad de los documentos comprendidos entre los años 759 y 1545. A través de esa Colección se han transmitido algunos documentos del Becerro Gótico que no fueron copiados en el Becerro Galicano. Entre las diferentes transcripciones realizadas, Landazuri (1799) dio la lectura Anuzkita, Llorente (1802) Anuzquita y Serrano (1930) Amuzquita. Más recientemente, Antonio Ubieto (1976) ha transcrito Anitzquita y Julio Caro Baroja (1983:111 y ss) Anuz/qta. He comprobado personalmente una fotografía digitalizada de dicho documento y, en efecto, se lee Anuz /qta de forma nítida. Sin duda, una hipotética evolución Anuzq(ui)ta > Anúcita parece fonéticamente improbable.

Se explica de manera más sencilla a partir del testimonio Anuncieta, que Julio Caro Baroja lee en la carta de 1257 del obispo de Calahorra. Con todo, hay que recordar que esa última fuente también es indirecta, puesto que el original se perdió y sólo nos ha llegado una copia de 1596, transcrita por Narciso Hergueta y publicada póstumamente en 1907.

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Los dos últimos testimonios apuntan hacia la evolución del actual Anúcita. En los demás casos se mantiene la forma originaria con alternancia -n- / -nn- en la nasal intervocálica, aunque es claro el predominio de la primera de ellas en esos testimonios a caballo entre el XII y el XIII.

Ya señalaba Koldo Mitxelena que en los documentos de los siglos XI y XII la -n- conservada se escribe con la grafía -nn-, y mencionaba, a modo de ejemplo, el antropónimo «Enneco, cast. Íñigo, vasc. Eneko, patr. Enecoiz, vizc. ant. Enekotx». Añadía su impresión de que «la grafía -n- por -nn- empieza y se generaliza en documentos navarros referentes a la zona de habla vasca antes que en los procedentes de Aragón, Castilla y La Rioja».

En el área occidental de habla vasca, por tanto, la grafía geminada -nn- se mantuvo por más tiempo mientras que al este los ejemplos son cada vez más escasos.

Así, el único ejemplo que se encuentra en la Colección Diplomática de Iratxe es un documento del año 1062 que, en palabras de Koldo Mitxelena, "aparece, no por casualidad claro está, en el nombre de dos alaveses: Garçia Garçeiz de Gaunna, repetido, y Santio Nunoiç de Eguinno», cuyos elementos toponímicos se corresponden con las poblaciones de Gauna y Egino, respectivamente.

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En conclusión, el nombre antiguo de Anúcita es Anuntzeta, escrito con la grafía vasca actual, y su filiación eusquérica hace de él, como hemos dicho, una excepción dentro de la generalidad de nombres de población de origen romance existentes en esa área geográfica. Su etimología parece clara, y es explicable como un compuesto de *anuntz > ahuntz «cabra» más el sufijo –eta, con el significado de «lugar de cabras». En la toponimia vasca hay algún otro ejemplo donde el sufijo –eta está añadido a un nombre de animal. Tal es es el caso del pueblo de Akerreta, en el valle navarro de Esteribar, que Koldo Mitxelena n32 ya explicó a partir de la voz aker «macho cabrío».

Con todo, es cierto, como apunta Mikel Belasko n33, que se trata de una forma de composición infrecuente.

NOTICIAS DE LA SUPUESTA PRESENCIA DE LA LENGUA VASCA EN LA ZONA

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