Unzueta2004

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  • Title: El poblamiento protohistórico en el Cantábrico oriental: datos para una reflexión crítica (1915-1975).
  • Mikel Unzueta (2004).
  • KOBIE 6 pp.269-284
  • ISSN 0214-7971

Resumen

En este trabajo sobre la investigación arqueológica relacionada con el periodo final de la Prehistoria, el Bronce final y la Edad del Hierro, consideramos las diferentes labores de campo y las interpretaciones a que han dado lugar desde finales del siglo XIX hasta 1975 en el País Vasco. Se reapasan los trabajos geminales de P. Bosch Gimpera (1923) y J. Martínez Santa Olalla (1941), y su alcance sobre las sistematizaciones e interpretaciones posteriores de J.M. Barandiarán (1934 y 1953) y J.M. Apellániz (1974 y 1975), como antecedentes inmediatos a los trabajos de investigación sobre la Edad del Hierro en el Cantábrico oriental emprendidos en el último cuarto del siglo XX.


La aproximación al extenso periodo que abarca el Bronce final y la totalidad de la Edad de Hierro, aproximadamente el milenio anterior al cambio de Era, resulta esencial para conocer la naturaleza y la evolución de las comunidades indígenas que encontró Roma en este rincón de las tierras cantábricas n1.

El estudio de este amplio periodo histórico ha sido abordado desde diferentes ángulos temáticos, mediante distintas disciplinas científicas y con diversos objetivos en los últimos ciento cincuenta años.

Para una aproximación a la problemática sobre el origen del poblamiento indígena en el Cantábrico oriental resulta imprescindible incidir sobre la cuestión de la procedencia del pueblo vasco y sobre la extensa bibliografía a que ha dado lugar desde el siglo XVI n2.

n2

Para el periodo comprendido entre los siglos XVi y XIX invitamos a releer a Antonio Duplá y Amalia Emborujo (1991). El vascocantabrismo: mito y realidad en la historiografía sobre el País Vasco en la antigüedad.

p272

Es quizás la causa más marcada del escaso avance de las investigaciones sobre las etapas protohistóricas la falta de interés por ahondar en este periodo.

Este desinterés creemos que procede de una premisa previa que ha marcado todo el devenir de los estudios prehistóricos en el País Vasco.

Esta premisa parte del hecho de afirmar una continuidad cultural de la cultura vasca desde la prehistoria hasta al menos el periodo romano, razón por la cual se ha considerado escasamente significativo o se ha desestimado la posibilidad de movimientos de población alóctonas en la Prehistoria del País Vasco.

Se trata de la presencia de una teoría (Bosch Gimpera 1923) que justificaba la continuidad cultural y étnica, supuestamente comprobada sobre los indicios lingüísticos, antropolólgicos, arqueológicos y etnográficos.

La obra de Bosch Gimpera es un producto calásico historicista de los círculos difusionistas alemanes por el que busca la reconstrucción de la formación, extensión y movimientos de los pueblos estudiados.

Con Bosch Gimpera la investigación arqueológica, en la elección y resolución de los problemas, se pone al servicio de las comunidades nacionales emergentes a comienzos del siglo XX con el objetivo de levantar acta del proceso de germinación de éstas desde su pasado más remoto.

Pedro Bosch Gimpera (1923). El problema etnológico vasco y la arqueología. Revista internacional de los estudios vascos, ISSN 0212-7016, Vol. 14, Nº. 4, 1923 , págs. 589-660 http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3421286


p273

La hipótesis de trabajo de Bosch Gimpera para la formación etnológica del País Vasco está condicionada por la aceptación "a priori" de la continuidad de un mismo grupo indígena desde la prehistoria hasta el siglo XX en ese entorno.

El trabajo de Bosch Gimpera es un intento de demostrar esa continuidad étnica (vasca) basándose en los datos aportados por la arqueología, la antropología y las fuentes clásicas.

El argumento principal de Bosch Gimpera está en afirmar, siguiendo a L. Pericot (1923), la existencia de una homogeneidad cultural para el eneolítico pleno: "tanto el Pirineo español como el francés ofrece una cultura plenamente caracterizada y distinta de las demás, la que llamamos pirenaica, aceptando la denominación que para la raza de ciertos restos humanos encontrados en sus sepulcros del país vasco adoptó el Sr. Aranzadi y después de comprobar el íntimo parentesco de seta cultura en todos los pirenaicos y extensiones" (1923: 15-16) n12.

A continuación Bosch Gimpera después de plantear que detrás de cada "grupo étnico" peninsular existe un "grupo antropológico", afirma que "no se puede pretender que presenten razas puras en sentido somático de la palabra", aunque cita la excepcionalidad del tipo pirenaico occidental y enuncia sus características de raza: "en líneas generales la mesocefalia con las sienes abultadas, el agujero occipital algo oblicuo, la barbilla saliente y al parecer la cara larga y de forma más o menos triangualear" (1923:17).

La extensión del grupo pirenaico occidental partiendo del Pirineo llega "hasta Vizcaya (Gorbea) y Álava (Sierra de Urbasa y altos de Encia), pero no parece por ahora se extienda al valle del Ebro" (1923:20).

Una vez establecida la presencia de una cultura pirenaica como base histórica, tanto arqueológica como antropológica del pueblo vasco, la argumentación presentada por Bosch Gimpera se ve interrumpida, sufriendo un hiato de aproximadamente 2000 años hasta llegar la etapa romana.

p274

Para este largo periodo, la Edad del Bronce y prácticamente toda la de Hierro, carece de información de carácter arqueológico y antropológico, justificando su teoría continuista por la supuesta estabilización del pueblo formado: "De la avanzada Edad de Bronce lo poco que se conoce no nos dice gran cosa: solo la continuidad tipológica de los hallazgos permite suponer que no debieron haber cambios importantes en la etnología" (1923:34).


Como vemos, en todo caso Bosch Gimpera considera escasa o nula la influencia de gentes célticas en el País Vasco, considerando que estos contingentes humanos se limitaron a atravesar Navarra, pasando por Roncesvalles camino de Pamplona hasta llegar a la zona de Pancorbo (Burgos), donde ya localiza los nombres célticos de lugar como Deobriga (1923:50).

El siguiente paso de la exposición de Bosch Gimpera se sitúa ya en el periodo romano, utilizando como fuente de información los textos clásicos e autores grecolatinos.

Los autores manejados por Bosch Gimpera son principalemente Estrabón y Ptolomeo.

La utilización que hace de las informaciones que extrae de los textos, al crear una serie de categorías entre los pueblos citados en éstos, establecer un territorio extenso para el pueblo vascón que en modo alguno se corresponde con lo enunciado por las fuentes.

Así interpreta las citgas que Estrabón hace de una parte de los pueblos del norte hispano "calaicos, astures, cántabros, vascones, jacetanos y cerretanos" como si fueran "regiones" geográficas para mostrar, a continuación, cómo coinciden con "las grandes unidades geográficas del norte de la península" para así poder supeditar del grupo vascón aquellos otros pueblos que Bosch Gimpera considera como vascones, atribuyendo a Estrabón sus propias interpretaciones: "Sin embargo Estrabón deja ver claramentge que estos son los grandes grupos, pero habla de pueblos parciales, en realidad subdivisiones de aquellos" (1923:57).

Una vez aunados todos los pueblos del cantábrico oriental: autrigones, caristios y várdulos en el grupo vascón pasa a establecer, en consecuencia, el ámbito geográfico ocupado por éste durante el periodo romano.

Así, en esta ocasión siguiendo a Ptolomeo, como ya era frecuente para la distribución de los pueblos prerromanos, indica: "Así después, por la costa de los cántabros vienen los autrigones (aproximadamente desde Santoña hasta la ría de Bilbao), los caristios (desde la ría de Bilbao hasta la cuenca del Deva), los várdulos (desde el Deva hasta San Sebastián) y los vascones, por la costa netamente pirenaica" (1923:58) n13.

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