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El controvertido binomio saltus / ager en territorio vascón ha tenido y sigue teniendo un amplio recorrido historiográfico, tanto admitiéndolo como tal en la mayor parte de los trabajos, como realizando algunas críticas, sobre todo en época reciente, aunque sin ofrecer nuevas alternativas de interpretación.

La exposición que vamos a realizar constará de tres partes: la primera tiene por objeto una revisión historiográfica del uso del pretendido binomio saltus / ager desde el momento de su acuñación a mediados del s. XX hasta la actualidad. Para ello nos referiremos a obras de muy distinto carácter: estudios realizados desde la etnografía (comenzando por el autor más representativo y quien formuló por primera vez esta antinomia, Caro Baroja) y trabajos históricos de distinta entidad, desde monografías centradas en el antiguo pueblo vascón, o los territorios que modernamente se consideran vascos, hasta manuales de historia del País Vasco o Vasconia, algunos más de divulgación que científicos. La segunda, también con un planteamiento historiográfico, recogerá las críticas a la propuesta de Caro Baroja.

Finalmente, realizaremos alguna propuesta para superar este “topos” historiográfico e intentar interpretar la realidad que encierra el término saltus Vasconum, a pesar de que, como en tantas ocasiones de nuestra historia antigua, probablemente no puedan proponerse más que hipótesis en espera de nuevas evidencias.

EL BINOMIO SALTUS-AGER EN LA HISTORIOGRAFÍA SOBRE LOS VASCONES

Caro Baroja y sus seguidores

De todos es sabido, y se ha expresado una vez más en estas jornadas, que, con referencia a territorio vascón, únicamente hay tres textos de autores antiguos que incluyen uno de estos dos términos, siempre únicamente uno de ellos y nunca juntos o contrapuestos. Son los siguientes por orden cronológico:

Historiador

Tito Livio, frag. l. XCI, 18 (en el transcurso de las denominadas guerras sertorianas en el valle medio del Ebro):

Dimissis iis, ipse profectus per vasconum agrumducto exercitu, in confinio Beronum posuit castra

La traducción literal de este pasaje nos lleva a admitir que Sertorio, una vez dejados los bursaones, cascantinos y graccurritanos, atravesando el ager vasconum llega hasta el confín de los berones n1.

Naturalista

Plinio, NH IV, 110.

A Pyrenaei promunturio Hispania incipit, angustior non Gallia modo, verum etiam semet ipsa, ut diximus, inmensum quantum hinc oceano, illinc Hiberico mari comprimentibus. Ipsa Pyrenaei iugaab exortu aequinoctiali in occasum brumalem breviores quam latere meridiano Hispanias faciunt. Proxima ora citerioris est eiusdemque Tarraconensis situs. A Pyrenaeo per oceanum Vasconum saltus, Olarso, Va<r>dulorum oppida, Morogi, Menosca, Vesperies, Amanum portus, ubi nunc Flaviobrica.

La misma cordillera del Pirineo, que se extiende desde el orto equinoccial hacia el ocaso brumal, hace a las Hispanias más estrechas que por la parte meridional. La costa más cercana es la de la Hispania Citerior y concretamente su franja Tarraconense. Desde el Pirineo por el Océano se encuentra el saltus Vasconum, Oyarsón, las poblaciones de los várdulos, Morogi, Menosca, Vesperies y el puerto Amano, donde ahora está la colonia Flaviobriga.

El planteamiento de estos dos autores es completamente diferente. Livio escribe su obra con la intención de narrar la historia de Roma, es decir, con un concepto histórico del tema, mientras que Plinio piensa básicamente en naturalista y en la geografía humana.


En la Tesis Doctoral de Esther Cantón (Los vascones entre el Ebro y Aquitania. La organización social), leída en la UPV/EHU en Vitoria (2004) y dirigida por la Prof. Mª C. González, así como en Ead., “Sobre la expansión vascona en las fuentes literarias”, Veleia 22, 2005, 129-143, se pone en duda, con argumentos de peso, la asignación tradicional de aliados a Pompeyo y a Sertorio a partir, sobre todo, de las referencias de Livio.

Poeta

Ausonio, Ep. 21.51. Así como la respuesta de Paulino (Poemas, 10.203-212). Ambos en el bajoimperio.

Vertisti, Pauline, tuos, dulcissime, mores: / Vasconei saltuset ninguida Pyrenaei / hospitia et nostri facit hoc obliuio caeli.

p167

Has cambiado, querido Paulino, tus costumbres. / El bosque de Vasconia y los refugios nevados / del Pirineo y el olvido de nuestro cielo son los responsables. Paulino, Poemas, 10.203-212

¿Por qué me echas en cara los enormes bosques de Vasconia y los refugios nevados del Pirineo (uastos Vasconiae saltuset ninguida Pyrenaei), como si yo viviese clavado en el primer umbral de la región hispana y no tuviera sitio alguno ni en el campo ni en la ciudad allí donde se abre a lo más alto del globo la rica Hispania mirando hacia la caída del sol? ...de modo que todo aquel que en el bosque vascón vive su vida limpio de culpa, íntegro y justo, no se contagia de la barbarie de su inhumano anfitrión (sic Vasconesaltuquisquis agit purus sceleris uitam integer aequus, nulla ab inhumano morum contagia ducit hospite). Etc. (Trad. de J. J. Cienfuegos García).

No se puede olvidar tampoco que Ausonio cita varias ciudades del conventus Caesaraugustano, en el que están incluidos los vascones (Bilbilis, Calagurris, etc.), casi desiertas, debido al éxodo de las clases privilegiadas hacia las zonas rurales, ya que, durante la crisis del s. III, éstas ofrecían mayor seguridad, dado que las ciudades eran objeto de las asoladoras incursiones, desde los Pirineos, de suevos, vándalos y alanos.

Con mucha frecuencia estas noticias se han descontextualizado y han sido utilizadas, una y otra vez, para mantener la división del territorio vascón, primeramente, y después, por extensión, de todo el área occidental pirenaica y oriental cántabra en su vertiente sur, en dos zonas opuestas, la septentrional (saltus) y la meridional (ager), con claras diferencias no sólo desde el punto de vista geográfico, sino también en su evolución histórica en época antigua, tanto en época prerromana como en época romana y hasta visigoda.

A partir del conocimiento de estos textos y del análisis de la orografía y la etnografía del país, Caro Baroja en el año 1949 (no olvidemos esta fecha) en su libro Los vascos, reeditado posteriormente en varias ocasiones, se refiere al saltus Vasconum haciéndolo coincidir con el norte de Navarra. Si se tiene en cuenta la fecha en que este libro se escribe, repito 1949, no chocan las siguientes afirmaciones:

“Sabemos que las ciudades situadas a lo largo de las vías perdieron fuerza en el momento de éstos, pues si Vizcaya ofrece alguno que otro

resto arqueológico romano, Guipúzcoa es pobrísima en ellos, así como todo el norte de Navarra (el saltus Vasconum) y el país vasco-francés, en cuyo extremo norte Bayona, a comienzos del s. IV cobra cierta importancia militar a causa de la inseguridad reinante” n2.

Evidentemente el conocimiento de la acción romana en estas zonas, e incluso el desarrollo del poblamiento prerromano en las mismas, ha avanzado de tal modo que estas afirmaciones de mediados del s. XX son ya insostenibles en el año 2008, como se verá luego. Caro Baroja en su trabajo sobre Etnografía histórica de Navarra, afirma que los escritores clásicos dividen el territorio de los vascones en dos grandes zonas, que son de significado económico completamente distinto; significado con alcance largo en la Historia posterior: al sur hallamos el ager, al norte el saltus n3.

En otra de sus obras dedicadas a los vascones y sus vecinos n4 vuelve sobre el tema, tras trazar, a partir de las noticias de Estrabón, unos límites que han sido objeto de discusión a lo largo de toda la segunda mitad del s. XX (podríamos quizás resumirlo en la disyuntiva, expansión vascona sí / expansión vascona no), discusión en la que ahora no vamos a entrar por no ser objeto del curso y porque apenas puede aportarnos nada para el tema que estamos desarrollando. A partir de las fuentes que hemos mencionado elabora una teoría que, con matices, ha tenido bastantes seguidores: fija claramente las dos partes integrantes del territorio de los vascones: el ager Vasconum y el saltus Vasconum. En su opinión, “los historiadores y geógrafos antiguos tenían idea neta de que el territorio de los vascones se hallaba constituido por dos partes, muy distintas entre sí. Al sur, junto al Ebro, quedaba una tierra más llana, apta para el cultivo de los cereales, que, en un texto de Tito Livio, por lo menos, es conocida bajo la designación de ager Vasconum n5.


n2 J. Caro Baroja, Los vascos, Madrid, 1971 (3ª ed.), 60.

n3 J. Caro Baroja, Etnografía histórica de Navarra, Volumen Primero, Pamplona, 1971, 42.

n4 J. Caro Baroja, Los vascones y sus vecinos, Estudios Vascos Tomo XIII, San Sebastián, 1985.

n5 J. Caro Baroja, op. cit. (n. 4), 24.

p168

Pero, aparte de esta extensión que es también la primera que conocen y a la que hacen referencia primera los romanos, donde había varios núcleos de población importantes, de los que luego se tratará, los vascones ocupaban un territorio distinto en absoluto conocido como saltus Vasconum.

La palabra saltus da idea de tierra de bosques, de pastos rústicos, de ámbitos selváticos y hasta cierto punto monstruoso”. Y sigue refiriéndose a otros saltus: Castulonensis, Tugiensis, etc. Finalizando con la afirmación de que el saltus Vasconum es una parte de otro mayor, el pirenaico n6.

“Los vascones, pues, a través de ámbitos diferentes, se extendían de las orillas del Ebro, por el ager, a las del Océano, hasta las cumbres nevadas del Pirineo, por el saltus, con más extensión por esta parte” n7.

Esta propuesta de Caro Baroja, como ya hemos dicho, ha tenido gran éxito en la historiografía posterior sobre los vascones (y los territorios vascos en general), a pesar de la mencionada falta de evidencias.

Entre sus seguidores se debe citar en primer lugar a A. Barbero y M. Vigil n8, aunque con una referencia un poco más amplia a cántabros y vascones, sin citar la dualidad ager-saltus, pero sí hablando de la zona montañosa y boscosa como de área marginal. El P. Germán de Pamplona, al tratar de los límites de la Vasconia hispano-romana, se refiere al ager vasconum situándolo en la parte meridional hasta su máxima extensión señalada por el geógrafo Ptolomeo, de la segunda mitad del s. II d. C. n9.

Peréx Agorreta en su obra Los vascones (El poblamiento en época romana), distingue el ager y el saltus basándose en dos aspectos: la mayor o menor presencia de antropónimos eúscaros en una y otra zona, y la escasez o abundancia de vestigios tanto de época romana, como de la inmediatamente prerromana n10. Pero la arqueología está poco a poco haciendo aflorar presencia importante de asentamientos del Hierro en la zona considerada como saltus (Peñalver) n11, así como restos cada vez más importantes de época romana, como se verá más adelante.

J.J. Sayas, en su abundante obra sobre los vascones, en algunos casos hasta dubitativa, por su remarcable tendencia a repensar los mismos temas una vez transcurrido cierto tiempo, también habla de saltus y ager, aunque con matices. Este autor calca la dicotomía saltus / ager con base también en la existencia o no de ciudades (“estas tierras constituían un saltus, esto es, un territorio sin ciudades, un ‘desierto’ tanto en el sentido material de ausencia de ciudades, como en la consideración de que las gentes que lo habitaban carecían de aquellos requisitos político-culturales que los romanos entendían como constitutivos de la civilización” n12) y en el tipo de economía que cada zona desarrolla (“En el plano económico el territorio vascón tenía dos zonas bien diferenciadas que se destacan en la facies arqueológica de la Edad del Hierro y asimismo en las fuentes grecorromanas. Una era la parte meridional del territorio, denominada ager Vasconum, de orientación económica agraria cerealista, oleícola y vinícola; la otra, la septentrional, se designa como el saltus Vasconum y es la zona montañosa, boscosa” n13). Pero el profesor Sayas apunta una idea que quizás haya sido poco desarrollada a partir de su planteamiento. Al analizar el texto de Livio referido a la actividad de Sertorio en el valle medio del Ebro, plantea la posibilidad de que el uso del término ager no lo sea en el sentido que puede derivarse de la interpretación de Caro Baroja, sino que la expresión ager Vasconum de la narración que hace Livio del desplazamiento de Sertorio hasta territorio berón puede estar señalando el campo vascón sin ciudades frente a los núcleos urbanos, también vascones, que se mencionan antes (Bursao, Cascantum y Gracchurris) hasta Calagurris.

n6 J. Caro Baroja, op. cit. (n. 4), 25-26.

n7 J. Caro Baroja, op. cit. (n. 4), 27.

n8 A. Barbero, M. Vigil, Sobre los orígenes sociales de la Reconquista, Barcelona, 1974.

n9 G. de Pamplona, “Los límites de la Vasconia hispanoromana y sus variaciones en la época Imperial” en J. Maluquer De Motes (dir.), Problemas de la Prehistoria y de la Etnología vascas. IV Symposium de Prehistoria Peninsular, Pamplona, 1966, 207-221.

n10 Mª J. Pérex Agorreta, Los vascones (El poblamiento en época romana), Pamplona, 1986, 68-69.

n11 X. Peñalver Iribarren, La Edad del Hierro: los vascones y sus vecinos: el último milenio anterior a nuestra era, San Sebastián, 2008; Id., Sobre el origen de los vascos: las fuentes arqueológicas, San Sebastián, 1999.

n12 J.J. Sayas Abengochea, “Transformaciones urbanísticas de las comunidades vasconas”, en J. Santos (dir.), Indígenas y romanos en el norte de la Península Ibérica, XI Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, San Sebastián, Universidad del País Vasco, 1993, 227-256, especialmente 234.

n13 J.J. Sayas Abengochea, “El poblamiento romano en el área de los vascones”, Veleia 1, 1984, 289-310, especialmente 301.

p169


La expresión ager Vasconum se habría aplicado a una zona apenas poblada n14. ¿Y por qué no, añadimos ahora, el territorio de las ciudades y no los núcleos habitados? Probablemente convenga reflexionar sobre ese planteamiento.

También sigue la dicotomía carobarojiana G. Fatás, aunque fijándose sobre todo en lo referente al pretendido desplazamiento vascón (uno de los temas recurrentes y casi tópicos en la obra de este prolífico historiador aragonés) por acción de los romanos, debido a su amistad. Para este autor únicamente a partir de pasado el 200 a. C. se puede hablar de vascones que llegan hasta el Ebro y, posteriormente, lo sobrepasan n15.

Esta dicotomía saltus / ager aparece también en obras de carácter más general. Cabe mencionar el trabajo de Santiago Segura Munguía, que analiza mil años de historia vasca a través de la literatura greco-latina16. Sin entrar en el uso del término vasco, claramente anacrónico en este contexto, la tajante diferenciación entre ager y saltus desde el s. II a. C. hasta la época visigoda no parece que sea unívoca y uniforme, dados los distintos planteamientos políticos que, sobre todo romanos y visigodos, aplicaron a estas poblaciones.

Como un ejemplo de la pervivencia de la dualidad saltus / ager en la historiografía reciente podemos citar, todavía en 2003, el trabajo de M. Esteban Delgado en el que sigue manteniendo dicha diferenciación en la comunidad vascona n17.

La tesis doctoral n18 de esta misma autora nos sirve para mencionar un aspecto nuevo en lo referente a la dicotomía de la que nos estamos ocupando: la aplicación de la tesis barojiana no sólo al territorio vascón, sino a todo el País Vasco. Esto es lo que hacen la mayor parte de las historias generales que se ocupan del proceso histórico del País Vasco o de Euskal Herria. No es éste el momento ni el lugar para extendernos en el análisis historiográfico de este tipo de obras, pero sí mencionaremos algunos ejemplos que nos parecen significativos, sobre todo teniendo en cuenta la repercusión que dichas obras han tenido entre el gran público.

La primera obra que podemos citar es la Historia de Euskal Herria, editada en 1980 en la que se afirma que “en Vasconia los romanos distinguieron, basándose en razones de carácter geográfico y económico, dos zonas claramente diferenciadas: la parte norte o Vasconum saltus, boscosa y de dedicación pastoril, y la meridional o Ager Vasconum donde se practicaba una agricultura cerealista y donde se desarrollaron cultivos de tipo mediterráneo (…) El saltus se extendía por los actuales territorios de Vizcaya, Guipúzcoa y parte de Alava y Navarra así como por la Vasconia ultrapirenaica” n19.

El Ager vasconum comprendía la región meridional del País Vasco, zonas medias y sur de Álava y Navarra. En el saltus el interés de Roma se habría limitado a la explotación de las minas y de los bosques. En el ager, por el contrario, desarrolló el modo tradicional romano de explotación agraria consistente en fundos y villas n20. El grado de romanización de ambas zonas sería también diferente, siendo más intensa en el ager que en el saltus n21. La existencia de dos zonas bien diferenciadas desde el punto de vista geográfico y económico y en las que el grado de asimilación de los elementos romanos es igualmente distinto aparece también en otras obras, como la de García de Cortázar y Lorenzo Espinosa dedicadas al estudio de la Historia del País Vasco n22 y la dirigida por J.L. Orella (Euskaldunak Historian Barrena) n23, en las que sí se hace mención explícita al binomio saltus / ager. Pero podemos hacer referencia también a otras en las que se mantiene esa diferencia ción entre la zona septentrional y la meridional del País Vasco con características muy distintas, aun que sin aludir a los términos latinos: es el caso de los trabajos de M. Montero n24 y el de éste en colaboración con F. García de Cortázar n25.


n14 J.J. Sayas Abengochea, op.cit. (n. 13), 298.

n15 G. Fatás, “Notas sobre el territorio vascón en la Edad Antigua”, Veleia, 2-3, 1985-1986, 383-397.

n16 S. Segura Munguía, Mil años de historia vasca a través de la literatura greco-latina. (De Aníbal a Carlomagno), Bilbao, 1997.

n17 M. Esteban Delgado, “La vía marítima en época antigua, agente de transformación en las tierras costeras entre Oiasso y el Divae”, Itsas Memoria, Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, 4, 2003, 13-40. Cuando habla de los cambios sufridos por los vascones tras el contacto con Roma afirma que “la transformación interna que ha ido experimentando a lo largo del s. I a. C. la comunidad vascona que habita en el ager, la va a experimentar también el norte de su territorio, el área agreste y boscosa que se extiende hasta el mar conocida como saltus” (p. 16).

n18 M. Esteban Delgado, El País Vasco atlántico en época romana, San Sebastián, 1990.

n19 R. López Atxurra, J. Agirreazkuenaga Zigorraga, R. Basurto Larrañanga, R. Mieza Mieg, Historia de Euskal Herria, Bilbao, 1980, 93-94.

n20 R. López Atxurra, J. Agirreazkuenaga Zigorraga, R. Basurto Larrañanga, R. Mieza Mieg, op. cit. (n. 19), 95.

n21 R. López Atxurra, J. Agirreazkuenaga Zigorraga, R. Basurto Larrañanga, R. Mieza Mieg, op. cit. (n. 19), 98100.

n22 F. García de Cortázar, J. Mª Lorenzo Espinosa, Historia del País Vasco, San Sebastián, 1997. En su opinión el País Vasco “quedó dividido, implícitamente y siguiendo esas directrices, en dos grandes zonas: el ager de la zona sur del Ebro y el saltus de las comarcas septentrionales. El ager corresponde a la parte cultivada y de favorables rendimientos cerealísticos. Mientras que el saltus es la región boscosa, sin riquezas apetecibles, salvo la captura de esclavos y algunas minas de difícil acceso” (p.33).

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n23 A. Azkarate, “Aintzinatea”, en J.L. Orella (zuz.-koord.), Euskaldunak Historian Barrena. Jokabideak, pentsamoldeak eta eguneroko bizitza, San Sebastián, 1989, 45-66: “kolonizatzaileek beraiek nabaritu zuten aniztasuna baskoien lurraldearen barnean (ager eta saltus bereizi bait zituzten nortasun-gunetzat) bai ikuspuntu morfologikotik eta bai ekonomi aldetik, eta areago, gizarte antolaketa eta kultur bilakaeraren ikuspuntutik ere bai” (p.49).

n24 M. Montero, Historia del País Vasco. De los orígenes a nuestros días, San Sebastián, 1998 (3ª ed.) y M. Montero, Historia general del País Vasco, San Sebastián, 2008.

n25 F. García de Cortázar, M. Montero, Diccionario de Historia del País Vasco, San Sebastián, 1983, “Romanización”, 296-307.



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