San Miguel de Pedroso

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Convento femenino de 28 monjas con presbíteroel constituído en 24 de abril de 759 a cargo de la Abadesa Nonna Bella. Este es el resumen del texto o acta fundacional:

CL VIII De decanias et de divisas er de colaceos et de hereditates de monasterio Sancti Micaelis de Petroso. Sub nomine sancte et individue Trinitatis. Ego igitur abbatissa Nonna Bella pactum feci, et corpues y anima huic sancto monasterio offerre eyt comendare curavi, quem iuxta Tiri abtavi, et ex reliquias almi Dei arcangeli Micaeli et sanctorum apostolorum Petri et Pauli es sancti Prudencii sacrare disposui, et meum sororumque soram predictis patribus, id est, gioriosi Froilani regis et Valentín pontificis nomina nostra in hac regula sancta roboravimus sub die VIII kalendas madias, era DCCz. Lxa. VIIa. Maria hiz roboravi. Amunna hic roboravi. Monnia hoc roboravi. Eilo hic roboravi. Donna hic roboravi. Scemena hic roboravi. Umma hix roboravi. Munnoza hic roboravi. Scemena dis Roboravi.... Urbana... Cinta... Alduara... Sancia... Maria...Auria...Anderazo...Munnata... Eugenia...Clarea... Susanna... Mumadonna... Tota.... Anderquina... Flagina... Guntroda... Gometiza... Urraca hic roboravi. Luponi presbiter hii omnes roboravit in Christo, amen.}}

El nombre de Froila nos lleva a la época de Fruela I (757-768), que sucede a su hermano Alfonso I, hijos ambos de Pedro de Cantabria, señor visigodo de estas tierras antes de la invasión musulmana. El obispo Valentín se explica mejor en este momento que en el siglo X, cuando la documentación recoge ya los nombres de la mayor parte de los obispos, entre los cuales no aparece ninguno así llamado.

Por lo demás, la presencia de los cristianos en esta zona y a tan temprana edad de la reconquista, hace suponer que estas comarcas de los Montes de Ayago y Sierra de la Demanda no cayeron en manos de los musulmanes y cumplió un papel de similar refugio al que cumplieron los Montes de Covadonga. Parece que este convento pervivió hasta la época de la desamortización.

  • Cita biliográfica de Becerro, folio 85 v.-86 (lección, núm 1). Ed. Serrano, p.1, núm 1. Publ.: A. Ubieto, Cartulario de San Millán de la Cogolla, Valencia 1976,9.

Menciones

  • PastorLarrea2012
    Tras la conquista musulmana, los años 50 del siglo VIII enmarcan una fase de empuje asturiano en dos direcciones: Álava y la Cantabria del Ebro. El tratamiento que las crónicas asturianas dan a Álava es muy interesante. Creemos poder sostener que los grupos dirigentes alaveses optaron en un primer momento por aliarse con el naciente reino astur, quizá prolongando vínculos de época preislámica con los duques de Cantabria que se habían hecho con el trono tras Fávila. Por algún motivo –quizá siguiendo el ejemplo de Pamplona y buscando una posición de entendimiento con al-Andalus–, los alaveses se alejaron de la órbita asturiana y fueron devueltos a ella con una combinación de fuerza –exhibida o ejercida, no lo sabemos– y de reforzamiento de los antiguos lazos familiares, a través del matrimonio con Munia, una alavesa prima de Fruela. Esta relación problemática se filtra en las crónicas por una serie de ajustes entre lo que se quiere sostener y lo que se prefiere callar, y por el empleo del viejo repertorio retórico visigodo para el tratamiento de los vascones (vascones cuando hay que combatirlos, alaveses cuando se habla de la familia de Alfonso II). En el Ebro, es sobradamente conocida la concentración de pequeños territorios en los límites actuales de Burgos, Rioja y Álava, dentro de la lista de ciudades objeto de las campañas de Alfonso I y Fruela. Se ha apuntado, creemos que razonablemente, que refleja el interés y el conocimiento de quienes al fin y al cabo las gobernaban a la llegada de los árabes.
    En este contexto, el célebre pacto monástico de San Miguel de Pedroso concentra diversos elementos que retratan el ambiente de la zona:
    (a) Un pacto monástico femenino, que funda una nutrida comunidad, sugiere la presencia de gentes de cierto rango cuya memoria familiar suele quedar confiada a este tipo de congregaciones.
    (b) Encaja con la observación anterior la presencia de un obispo y el reconocimiento de la autoridad de Fruela I. Esta última parece comprensible tratándose de un descendiente del duque Pedro que además acaba de pasear su hueste por la zona. El obispo Valentín podría ser de Calahorra o de Oca. Pocas figuras hay más ambivalentes en las primeras generaciones tras la conquista que los obispos, a menudo, figura clave en la articulación entre la población cristiana y los nuevos dueños del país. En cualquier caso, una noticia de mediados del VIII parece indicar que los musulmanes han tenido que volver a tomar Calahorra. En este horizonte, la Vita de San Prudencio recuerda que el vaivén no es sólo militar. Uno de sus actos memorables –pocos y grises por otro lado– es convencer a gentes recientemente convertidas al islamismo para que vuelvan a la fe de sus mayores. Lo que no deja de evocar un pasaje de Ajbar maŷmū‘a.
    (c) La onomástica vasca de una buena parte de las firmantes del pacto coincide con los primeros estratos dejados por la inmigración vasca, probablemente alavesa, en la toponimia de la zona. No creemos que haya que volver a pensar en términos de grandes desplazamientos de población y evacuaciones masivas, pero nada impide pensar que haya habido movimientos de cierta importancia a escala regional. En suma, se mueven las zonas de control político y militar, el juego de alianzas y sumisiones, la adscripción religiosa de las gentes, y las gentes mismas.
    1.3. Tras el asesinato de Fruela I, la política asturiana es de no confrontación con un al-Andalus que va dejando atrás la guerra civil. Es muy interesante destacar que después de Fruela I, y durante todo un siglo, no hay noticias en las crónicas de la presencia de un rey de Oviedo en tierras de Álava y Castilla, hasta Ordoño I. Los reyes de Oviedo combaten sistemáticamente en el centro y el oeste del reino, nunca en Oriente. Cosa del mayor interés para entender tanto el afianzamiento del armazón político en Álava y Castilla como lo decisivo de su imbricación en el juego de una región que desborda los límites del reino. Con ser una noticia aislada, el que en tiempo de Abd al-Rahman I se impusiera el cobro de la yizya a Álava, amén de otras formas de control del territorio no especificadas, muestra varias cosas. En primer lugar, el afianzamiento del dominio musulmán en el Ebro y el retroceso del empuje asturiano. En segundo lugar, que en algún momento los alaveses han sido considerados, como los navarros, dhimmís, es decir gentes de al- Andalus, de dar al-Islam. Lo cual apunta a una política en pro del protectorado andalusí promovida por ¿algunos? ¿ la mayoría? de los dirigentes del país, que bien pudo ser la causa de la acción violenta de Fruela I contra los uascones reuellantes. Ahora bien, el ejemplo de Pamplona muestra que la yizya puede traducir una realidad de dominación estable, pero también una ficción, o si se quiere un proyecto, que se evapora en cuanto el último jinete musulmán se pierde en el horizonte. La cuestión debe, cuando menos, quedar abierta.
    1.4. Con Alfonso II llega al trono de Oviedo la facción aristocrática vinculada con los grupos dirigentes de Álava. Muerto Mauregato y humillado Bermudo I, dicho grupo va a tener la oportunidad de disfrutar de la cercanía del monarca, tras haber protegido en Álava a Alfonso. *:La entronización definitiva de Alfonso II coincide exactamente con el inicio de una serie de azeifas musulmanas en las que, como ya hemos indicado, aparece por primera vez el díptico Alaba y al-Qilâ’ y en las que se califica a éstas de Dar al-Harb (tierra de la guerra), lo que implica una concepción opuesta a la que representa la yizya y la consideración de dhimmís. Conviene eso sí ser cautos en torno a esta reactivación de la actividad guerrera y a la presumible modificación del estatuto de estos territorios como Dar al-Harb, puesto que sólo nos es transmitida por fuentes árabes tardías y no de manera sistemática. Nos preguntamos si el hecho de hacerse con la corona de Oviedo no ha dado lugar a un cambio de actitud de los grupos dirigentes de la zona con respecto a Córdoba, y si no es éste uno de los factores que explican los “zarpazos del sensual Abderramán” contra el casto Alfonso.
    En cualquier caso, destaca otra vez la autonomía de estos grupos dirigentes, en dos momentos, por lo demás, bien distintos. Entre 806 y 816 se produce un cambio profundo, aunque a la postre efímero, en la región. Pamplona pasa a la dominación carolingia y muy probablemente se crea un condado con la presencia de Ludovico Pío en 812. En 816, la enésima revuelta en Gascuña y el ataque del ejército emiral ahogan el intento y devuelven Navarra a la órbita de Córdoba. La defensa corre a cargo, presumiblemente, del único conde carolingio que llega a tener Pamplona, un Velasco que pide ayuda a los asturianos, aliados del emperador. La ayuda llega, pero todo parece indicar que se trata de contingentes del Oriente del reino. El único personaje del ámbito asturiano que se menciona entre los caídos en Wādī Aruwn es un alavés emparentado con el rey de Oviedo.
    En los años sucesivos, los ataques a Alaba y al-Qilâ’, espacios que se designan ya como Dar al-Harb en la pluma de Ibn Hayyan, no aparecen vinculados al ámbito general del reino, sino a la dinámica generada en la Frontera Superior en torno a los Banu Qasi. Por encima de soberanías, el arco de territorios cristianos que se extiende desde Alaba y al- Qilâ’ hasta el Pirineo central, y aun hasta Gascuña, se agrupa repetidamente en torno a Pamplona, eslabón de enganche con los Banu Qasi, y participan en los enfrentamientos por el control de la Frontera Superior, sin duda atraídos por el botín y las recompensas. No son Asturias, Pamplona y el Ducado de Gascuña, sino gentes de ámbitos diversos que juegan con notable autonomía para formalizar alianzas cuya única perspectiva, y cuya única condición de duración, es la guerra.
  • RamosRemedios2010:
    "Para Anderazu, GORROCHATEGUI (1984: 128) aporta un ANDEREXO aquitano. Es un nombre general en las colecciones diplomáticas similares de monasterios castellanos, riojanos y navarros: en el de Valvanera desde 1035, cf. LUCAS ÁLVAREZ (1950), en San Millán aparece con Anderkina en el documento fundacional de San Miguel de Pedroso, fechado en el siglo VIII, aunque evidentemente se trata de una composición muy posterior, cf. SERRANO (1930) y LEDESMA RUBIO (1989), y en Oña en el siglo XII, J. DEL ÁLAMO (1950) e I. OCEJA (1983).
    Aparece Eilo en el documento fundacional de San Miguel de Pedroso, doña Elo en un documento de Leiva de 1064, incluso Eilaz como patronímico también en el XI, cf. SERRANO (1930). Doña Eilo en 1011 en Oña, donde el nombre es general, DEL ÁLAMO (1950).
  • Estepa2009: "primer documento de Castilla, el pacto monástico de San Miguel de Pedroso en el 759 (abril, 24), realizado en presencia del rey Fruela I y del obispo Valentín
  • Peterson 2005
    "el primerísimo texto varias veces mencionado pacto de fundación de San Miguel de Pedroso del año 7591 [...] contienen onomástica vascoide" "Periodo pre-condal (ss. VIII-IX).
    "Sugerimos que su aparición en Castilla debe mucho a una coyuntura política que vería un acercamiento político entre Álava y primero el Reino de Asturias y después el Condado de Castilla a lo largo de los siglos VIII-X, cuya génesis hemos detallado en capítulos anteriores. Esto explica la aparición de onomástica vasca en comarcas serranas castellanas, pero su relativa ausencia de equivalentes comarcas controladas por los Banu Qasi. Más concretamente, si el mencionado nexo político tiene sus raíces en los vínculos dinásticos astur-alaveses (matrimonio del rey asturiano Fruela con la alavesa Munia), el proceso expansivo del euskera también se iniciaría nada más retirarse el poder andalusí de Castilla, pues ya en 759 se observa abundante onomástica vasca en San Miguel de Pedroso. Esta cronología, relativamente temprana dentro del periodo post-musulmán (un ante quem non a la hora de explicar la distribución castellana), tiene la virtud de acercarnos a los probables orígenes tardoantiguos de la Lengua Común Vasca, y a la vez explicar el deterioro observable en algunos topónimos vascos en la documentación condal"
  • Peterson2012
    "contencioso entre el priorato de San Miguel de Pedroso y la villa de Belorado hacia 1144 vería la introducción tardía de algunos falsos
  • Besga Marroquín 2003
    A partir de ahí (1018) vio reconocida su autoridad también en el condado ribagorzano, donde comenzó a sustituirse en las calendaciones de los documentos el nombre del rey de Francia por el de Sancho III, lo que debe tener su justificación en el derecho de conquista. Este poder fáctico quedó regularizado en 1025, cuando doña Mayor renunció a sus derechos en favor de su sobrina del mismo nombre, esposa de Sancho III, y se retiró a Castilla, donde terminó su vida como abadesa de San Miguel de Pedroso.
  • El Monasterio de Monjas ...monasterium Sancti Michaelis, qui est situm in suburbio de Petroso, uxta quadam flumine nomine Tirone. http://sanmigueldepedroso.es/historia/monasterio-de-monjas
    por orden de firma son: Maria, Amunna, Monnia, Eilo, Donna, Scemena, Unma, Munnoza, Scemena, Urbana, Ginta, Alduara, Sancia, Maria, Auria, Anderazo, Munnata, Eugenia, Clarea, Susanna, Muniadonna, Tota, Anderquina, Flamina, Guntroda, Gometiza y Urraca.
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