Salaberri2012b/2

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SUFIJO -(K)ETA

Andozketa (despoblado, término de Heredia en la actualidad)

En la documentación encontramos Andozketa (Reja, 1025), Andoçqueta (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), Andozqueta (1294, López de Guereñu, 1989: 614), Andozqueta (1295, Rodríguez, 1989, 512, p. 438 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 10), Pero Perez d’Andozqueta (1320, Pozuelo, 2010, 162, p. 754).

Quizás proceda de Ando(t)z, topónimo con final en -o(t)z (compárese con Andoze, nombre de un valle suletino) más -(k)eta. En lo que concierne a la secuencia de sufijos, en Navarra hay Inbuluzketa (< Ibillosketa) y sin salir de Álava tenemos Mendarozketa (A), aunque de estos dos topónimos el pri-mero es claramente descriptivo y el segundo no tiene aspecto de estar basado en un antropónimo. A decir verdad, Mendarozketa (Mendarozqueta en 1294) parece un derivado de Mendaro (G, Mendaro en 1397), más -(t)z y -keta.

No tengo ninguna documentación de Andoze (Sola); creo, sin embargo, que podríamos estar ante un derivado de Anto (documentado en época clási-ca, Kajanto, 1982: 38, y también en Vasconia en la Edad Media, junto al que parece su hipocorístico Antoko, (Salaberri, 2009: 145), declinado como Anto, Antonis. La evolución habrá sido esta: *Antonis > *Andoitz >Ando(t)z, con -e analógica seguramente moderna, como en otros casos; el problema puede es-tar en la sonorización de la dental sorda tras nasal en suletino, ya que en este dialecto, como en roncalés, no suele producirse este fenómeno, si bien «ofre-ce algunos ejemplos de sonorización que faltan en roncalés y se deben pro-bablemente a préstamos de otros dialectos» (FHV, 230). Habría que pensar, alternativamente, en una forma sonorizada *Ando que el suletino adaptó tal cual; es posible también que el sufijo fuera autónomo (cfr. patronímico Zuritz y topónimo Ilurdotz, N) y se añadiera al mencionado Anto u *Ando. En Andozketa (A) parece que tenemos el mismo topónimo Andoz + -(k)eta locativo-abundancial. Sobre este tema hablo en Salaberri (2011b).

Una explicación alternativa a la dada para Andozketa es pensar que, en lu-gar de un topónimo con base antroponímica y terminación -(o)tz, tenemos el término andosco que aparece en la Reja (1025), o mejor, una variante de aquel con -z-; la alternancia -s-/-z- no sería difícil de explicar ante oclusiva (cfr. Ezkirotz/Esquíroz, N, por poner un ejemplo); es decir, podríamos pensar en una variante *andozko con el significado que Gorrochategui y Lakarra (1996: 120) dan a andosco de ‘carnero (no castrado) semental’ y el sufijo lo-cativo-abundancial -eta, que puede aparecer con nombres de animales, como por ejemplo en Akerreta (N), si en la base está, tal como parece, aker ‘cabrón’.

Marieta-Larrintzar (Barrundia)

En la Reja hay Mariaeta en 1025, con el grupo -ae- conservado, sin paso a -e-, conservación que es general en la mayoría de los topónimos occidentales, al menos durante la Edad Media, pero en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 227) se documenta Marieta. En 1295 hay Marieta (el editor da Marieta/Maneta; Rodríguez, 1989, 512, p. 438), en 1410 «Martin Perez de Marieta e Joan Perez de Bazterra, de Larrinçar, dicho Duque» (Pozuelo, 2005, B02, p. 90), en 1472 Marieta (ibid., B15, p. 132) y en 1478 Marieta e Larrinzar (ibid., B16, p. 136).

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Quizás la reducción -ae- > -e- tenga que ver con la presencia de i antes del gru-po mencionado, es decir,tal vez haya habido tendencia a reducir -iae- (o -jae) a -ie- o -je-, de manera similar a lo que ocurre con -iao, jao > -io, -jo en Ochandiano > Otxandio. Compárese con Ozaeta/Ozeta. Según Mitxelena (AV, 235) Marieta es un compuesto del antropónimo femenino Maria y el sufijo -eta. En origen querría decir ‘el lugar de María’. Vid. Santsoeta. El segundo nombre, Larrintzar (Larrinzar) es un compuesto claro de larrin, variante de larrain ‘era’ y zar ‘zahar’ ‘vieja’; cfr. Larraintzar en Navarra, y, sin salir de Álava, Larrinoa.

Santsoeta (despoblado entre Mendibil y Arroiabe)

En la Reja aparece Sansoheta en 1025; en 1257 se documenta como Sansueta (Rodríguez, 1989, 235, p. 220) y más tarde, en 1730, como Sansuetta (López de Guereñu, 1989: 652). La base es según Mitxelena (AV, 235) un nombre personal, San(t)so ‘Sancho’ y el sufijo -eta; será algo así como ‘el lu-gar de San(t)so’. No es habitual encontrar -eta acompañando a un nombre personal, pero tampoco imposibe; cfr. Marieta.

-INA, -INU

El sufijo -ῑnus / -ῑna fue utilizado en latín para crear cognomina deriva-dos de gentilicios con el mismo significado que -anus / -ana. Dice así Kajanto (1982 [1965]: 36):

The suffix -inus/na did not differ in meaning from -anus/na. The grea-test difference lies in the fact that whereas only 12% of the names in -anus/na belonged to women, the percentage is here 28%. The suffix -anus was characteristic of men’s nomenclature, whereas there was no specialization in regard to -inus/na.

Rostaing (1992 [1945]: 52), al estudiar la toponima francesa, dice que el sufijo -inus «paraît avoir été d’un emploi très restreint» y cita los topónimos Bouvines y Estrablin basados respectivamente en los antropónimos Bovius y Stabilius. Dauzat (1963: 129), por su parte, señala que «le suffixe -inum n’a guère été employé avec cette valeurῑ(el deῑ-anu(m)) en Gaule ».

Yo creo que el mismo sufijo - nu /- na pudo ser usado también entre no-sotros para crear topónimos a partir de antropónimos, con un sentido adje-tival (que en el fondoῑ indicaba propiedad o posesión), como ocurre por ejemplo con mar nus derivado de mare, maris, es decir, hay que pensar que en la base de los topónimos hay villa en el caso de los que en origen eran fe-meninos, de los topónimos acabados en -a, y ager o fundus en el caso de los terminados en -u.

Este es un hecho bien conocido en toda la Romania; por ejemplo Piel (1987: 223) explica el asturiano Caxidi, gallego Cajide y portugués Cagide como villa Kagiti forma documentada –no explica a qué localidad de las mencionadas se refiere– en el año 964. Esto tiene su reflejo en los topónimos alaveses de la zona romance de la provincia que todavía conservan el primer elemento villa. Es el caso, por ejemplo, de Villavezana frente a Abezia, pro-cedentes ambos topónimos seguramente de un anterior *villa avitiana, a par-tir del antropónimo Avitius, con el significado original de ‘villa, granja... de Avitio’, aunque no es la única posibilidad que existe para el primero de ellos (vid. Salaberri, 2012: 211). ῑ


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Una de las características que distinguen los topónimos dotados de - nu de aquellos otros que tenían -anu es el hecho de que, en el caso de estos úl-timos, encontramos resultados eusquéricos en -au o en -ao, dependiendo, creo, de la época en que se incorporara el nombre a la lengua vasca, es decir, de si el final eraῑ en aquella época -anu o se había abierto ya en -ano, mien-tras que los en - nu suelen acabar, en euskera, en -u, si bien han desarrollado también variantes romances en -o, según la tendencia del castellano.

Otra de las características de los derivados con el sufijo que estamos vien-do, es el hecho de que la consonante que precede a la vocal suele ser en ge-neral una palatal, lateral (<ll>) o nasal (<ñ>), si bien en alguna ocasión, por despalatalización propia de la lengua vasca, tenemos en la actualidad un so-nido no palatal (cfr. Anzilu). Esto, sin embargo, no quiere decir que todos los topónimos acabados en -ña procedan de -V + -ina, ya que, por ejemplo, Bedoña, barrio de Arrasate (G) que se ha querido explicar a través del celta bedus ‘zanja’ ‘arroyo’ y el sufijo indeterminado -onia (Castro & Sachs, 1935) está basado a mi parecer en el antropónimo Vedonius y procede de *(villa) Vedoniana > *Bedoñana (fase en que el euskera adoptaría el nombre) > *Bedoñâa > *Bedoñaa > Bedoña.

Andollu (Gasteiz)

López de Guereñu (1989: 634) trae Andollo en 1593 y 1627, Andollu en 1742 y en la actualidad; en euskera se decía Andollu, tal como señala el mi-crotopónimo Andollurabidea ‘el camino a Andollu’ de 1737 (ibid., 39).

Mitxelena (1956: 171-172) al estudiar las vocales de los topónimos dice que en posición final -u se ha conservado a menudo, aunque en ocasiones hay alternancia según la lengua o entre los testimonios antiguos y las formas modernas. Menciona los topónimos alaveses con -u Acilu, Andollu, Anguelu, Chinchetru, Guereñu, Junguitu y Musitu, y los navarros Betelu y Mañeru.

Con respecto al origen del topónimo, creo que estamos ante otro nom-bre de lugar compuesto de un nombre personal y el sufijo -inu de pertenen-cia. Opino que podemos partir del conocido Antonius; de *(ager, fundus) antoninu por disimilación de nasales habrá salido *Antolinu de donde, por sonorización de la oclusiva dental tras nasal y caída de la nasal en posición intervocálica –fenómenos ambos bien conocidos en euskera–, tendríamos *Andolîu, y de aquí *Andolju, con pérdida de la nasalidad y paso -liV- > -ljV-primero y posteriormente Andollu, por evolución -ljV- > -llV-, bien conoci-da por ejemplo en aragonés y leonés, y también en euskera (FHV, 197). Se trata pues, en origen, de ‘el campo, el terreno, la propiedad, la finca de Antonio’.

Anzilu (despoblado cercano a Gasteiz)

Ancilu (1268, Rodríguez, 1989, 288, 269. or.), don Peydro de Anziello (1276, Rodríguez, 1989, 355, p. 315), Nanziello (1295, Rodríguez, 1989, 512, p. 439 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 11), Anziello (1295, Rodríguez, 1989, 518, p. 448). Cfr. Azilu.

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Creo que estamos ante un topónimo deantroponímico con base en el nombre personal Ancilius (Solin & Salomies, 1994: 15) y sufijo -inu de per-tenencia. La evolución habrá sido la siguiente: *(ager, fundus) ancilinu ‘el te-rreno, la propiedad de Ancilius’ > *Antzilinu (con asibilación latino tardía o romance temprana del sonido velar influido por la vocal palatal siguiente) > *Antzilîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica que previamente nasaliza la vocal anterior) > *Antzilju (con pérdida de la nasalidad que tene-mos también, al parecer, en Landuchio; vid. Agud & Mitxelena, 1958: 28, y paso -liV- > -ljV-) > *Antzillu (con evolución -lj- > -ll- que impediría el paso -l- > -r- en euskera; véase Andollu) > *Antzilu (por despalatalización tempra-na o por analogía con la correspondencia romance -ll- / vasco -l- habitual en los préstamos ĕen origen diminutivos con final vasco -ĕelu / romance -iello > -illo, de latín - llu: compárese con Agilu/Aguillo de ag llu) o Anzilu, esta úl-tima por neutralización a favor de la fricativa tras nasal (vid. Agud & Mitxelena, 1958: 21), aunque desconocemos la pronunciación eusquérica del topónimo y es posible que fuera Antzilu. Es probable, igualmente, que de *Antzillu en romance surgiera una forma *Antzello, de donde el documenta-do Anziello, si no se trata de una variante analógica.

Artzeña / Arceña (Trebiñu)

En la documentación tenemos Arceynna (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Arrecena (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, p. 107), Arrecenna (ibid., 108), Arcenna (ibid., 109). En 1693 Arceña era el nombre de una ermita, se-gún López de Guereñu (1989: 55).

Puede tratarse de un deantroponímico basado en el nombre personal Arcaeus (Solin & Salomies, 1994: 20); la evolución pudo ser la siguiente: *(vi-lla) arceina ‘granja, propiedad de Arceus’ > *Ar(t)zeina (con asibilación de la velar̯ sorda ante vocal palatal) > *Ar(t)zeña (con palatalización del grupo -i + n- > -ñ-) > Arceña (pronunciación castellana con interdental).

Aria / Arina (Ganboa)

En la Reja de San Millán, en 1025, aparece Arina, documentado de nue-vo así en el siglo XVIII (López de Guereñu, 1989: 617), que podría ser otro to-pónimo deantroponímico basado en el nombre (femenino, creo) Alinna (Solin & Salomies, 1994: 12). La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) alinnana > *Arinâa (con paso de lateral lene en posición intervocálica a vi-brante y pérdida de la nasal lene en la misma posición, que ha nasalizado pre-viamente la vocal anterior) > Arina (con pérdida de la nasalidad y contracción de las vocales iguales).

Es curioso, sin embargo, si esto es así, que el topónimo no aparezca es-crito como *Arinna, pues en el documento de 1025 es, como se ha visto, Arina, y, además, creo que la forma vasca de su derivado Aríñez (cfr. Markina y Markiz/Marquínez) era Ariz, Ariniz en 1025, a pesar de que Aríñez parece requerir una nasal geminada. El microtopónimo Ariabidea de 1785 (López de Guereñu, 1989: 62) de Dura/Durana puede referirse al camino que iba a la localidad de Arina.


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Si esto es así, el étimo tendría que ser el antropónimo Arius (Solis & Salomies, 1994: 21) y la evolución la siguiente: *(villa) arina > Arina (ro-mance)/Aria (euskera, con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

Azilu (Iruraitz-Gauna)

Tenemos los siguientes testimonios documentales: Acilu (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Sancio d’Acillu (c. 1275, ibid., 340, p. 304), Açilu (1295, ibid., 512, p. 438), Pero Yuañes de Açilu, Pero Yuañez d’Açilu (1415, Pozuelo, 2004, 26, pp. 63 y 69), Açilu (1464, ibid., 41, p. 190),

Acilu (ibid., p. 203), Açilu (1513, Pozuelo, 2010, 84, p. 375). Cfr. Anzilu.

Creo que el origen hay que buscarlo en Acilius, antropónimo documen-tado en la misma Álava, en Angostina (Ciprés, 2006: 100, 126), al que se le habría añadido el sufijo -inu de pertenencia, es decir, se trataría de ‘el terre-no, la propiedad de Acilius’. La evolución habrá sido la siguiente: *(ager, fun-dus) acilinu > *Atzilinu (latín tardío) > *Atzilîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Atzilju (por des-nasalización de la î y evolución -liV- > -ljV-) > *Atzillu (con evolución -ljV-> -llV- que habría impedido el paso -l- > -r en euskera) > *Atzilu (por des-palatalización temprana de la lateral palatal; vid. lo dicho al hablar de Anzilu).

En microtoponimia vasca hay Acilubide, Acilubidea, Acilurabidea en el si-glo XVIII (López de Guereñu, 1989: 20); no sé si en la forma vasca había afri-cada, pero es posible que así fuera (cfr. Erratzu, Leitza en Navarra, con fricativa interdentalϑ en castellano), es decir, que se pronunciara Atzilu. En ro-mance pasaría a [ ] tras desaparecer el fonema africado del inventario de la lengua.

Betoñu (Betoño, Vitoria-Gasteiz)

En la Reja, en 1025, es Betoniu, en 1135 Betonno (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), igual que en 1258 (López de Guereñu, 1989: 623); en 1266 hay Betoñu (ibid.), en 1352 Betonnu (Díaz de Durana, 1994, 20, p. 26), en 1571

Vetoñu, en 1588 Betonu, en 1581 Vetonu, en 1713 y 1737 Betoñu (López de Guereñu, 1989: 623). En toponimia menor este mismo autor trae Betoñusoloeta en 1699, labrantío de Durana; Martínez de Madina y Knörr (2009: 298) recogen el topónimo Betoñusolo de Arriaga que lleva -u solo en el primer testimonio de 1599, ya que en el resto hay siempre formas con -o. La misma autora (2010: 157, 501) documenta en Gamarra Betonualdea (1652),

Vetoñualdea (1746), Betoñu videa (1698), además de Betoñusoloa, en múltiples ocasiones a partir de 1781, en Erretana/Retana. Vistos los datos, se podría decir que la forma más antigua es Betoñu, con -u, que se ha conservado hasta tarde, pero que la forma con -o, debida tal vez a influencia romance, aparece tempranamente y es habitual también en mi-crotoponimia eusquérica. Los datos que salgan a la luz en el futuro podrán aclarar esta cuestión.

Creo que Betoñu, Betoño está basado en el antropónimo Bettonius (Solin & Salomies, 1994: 34); en una inscripción de Barbarin (N) aparece Betunus (Castillo & Gómez-Pantoja & Mauleón, 1981: 48), pero partiendo de esta forma sería difícil explicar la vocal medial del topónimo que estamos analizando, y también la nasal palatal. Si tomáramos como base *(ager, fundus) be-ttonianu habría que pensar que la evolución ha sido la siguiente:


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BetoNiâu (con pérdida de la nasal lene en posición intervocálica, que antes ha nasali-zado la vocal precedente; esta nasalización habrá reforzado la nasalidad de la primera n que ha sido tratada como si fuera N) > *BetoNiau (con pérdida de la nasalidad de la vocal) > *Betoniu (con solución -iu del grupo -iau, de ma-nera parecida a como de -iao sale -io) > Betoñu.

Otra posibilidad es considerar que de *(ager, fundus) betonianu ha salido *Betoñanu, con solución -nj- > -ñ- temprana que ha impedido que la prime-ra nasal cayera y desarrollo posterior *Betoñâu (> *Betoñâû > Betoñaû) > Betoñu (cfr. roncalés ardaû con diptongo reducido en suletino a -û, FHV, 87). En cualquiera de los dos casos, sin embargo, la apertura -u > -o sería secun-daria, debida al romance.

Una tercera posibilidad, la más probable a mi parecer, es hacer derivar el topónimo de Vetus o mejor Vetto (Solin & Salomies, 421; también hay Bettius y Betuus; ibid., 34) y el sufijo -inu que̯ indicaría posesión: *(ager, fundus) be-toinu > Betoñu (con palatalización in > ñ habitual en euskera) > Betoño (con apertura -u > -o en romance). El problema, en este caso, podría ser la variante Betoniu de la Reja, si en realidad refleja una pronunciación [betoniu] y no [beto u].

Doroñu (Doroño, Trebiñu)

Entre 1167 y 1172 (Martín Duque, 1983, 331, p. 428) tenemos Doronno y en 1257 se documenta Doroyno (Rodríguez, 1989, 235, p. 221), ambos con nasal palatal clara. En 1415 hay Dononu (Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, p. 107), seguramente por *Doronu, y también Doronnu (ibid., pp. 108-109). López de Guereñu (1989: 626) recoge además Doroñu en 1635 y Doroña (sic) en el si-glo XVIII. Más testimonios documentales en González de Viñaspre (en pren-sa).

En 1268 se documentan Los molins de Toloyno (1268, Felones, 1982: 661) y en 1280 Toloynno (Zabalo, 1972: 84) que no sé si se refiere a la sierra o al castillo situado, supongo, en ella, pero eso queda claro en el siguiente pasaje:

«Por derribar huna peyna en el castillo de Toloynno a destayllo. LXX 1» (ibid., 85). Mitxelena relaciona el orotopónimo Toloño con el antropónimo Tullonius (1961: 201).

González de Viñaspre (en prensa) recoge varios testimonios con -u (Doroñu), el primero de 1481, y, en cuanto a la etimología del topónimo, considera que podría estar relacionado con Toloño «que, además del monte que da nombre a la sierra que separa la Montaña de la Rioja Alavesa, era una divinidad local de época romana», y añade que «en la toponimia actual de Ribas de Tereso (Comunidad Autónoma de La Rioja), a los pies, por tanto, de la Sierra de Toloño, hay un barranco que llaman Doroño». En el caso de Doroñu, en mi opinión el nombre de base es claramente Tolonius (Solin & Salomies, 1994: 188), al parecer variante de Tullonio, an-tropónimo que encontramos en una inscripción de Alegría/Dulantzi (Elorza, 1967: 123), y el sufijo el adjetival -inu. En cuanto a la evolución del topóni-mo, creo que se puede proponer la siguiente: *(ager, fundus) toloninu > *ToloNîu (con caída de la segunda nasal lene en posición intervocálica, la


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cual, antes de perderse, nasaliza la vocal anterior y esta refuerza la primera na-sal, tratada entonces como forte) > *Doroniu (con sonorización de la dental sorda en posición inicial y paso de la lateral lene a ttak en posición intervo̯-cálica) > *Doroinu (por metátesis de yod) > Doroñu (con evolución - inV- > -ñV-) > Doroño (con apertura romance de la vocal final). Este último paso no está de acuerdo con la documentación que poseemos, pero creo que es más facíl pensar que en los primeros testimonios encontramos la variante roman-ce y más tarde la eusquérica que aceptar que una -o final se cerró luego en -u en euskera o por efecto de esta lengua.

Gereña (Gasteiz), Gereñu (Iruraitz-Gauna)

Gereña se documenta en 1025 como Gerenga (es decir, Gereña), Guerena en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 227), Guereña, Guerenna en 1295 (ibid., 512, 518, pp. 439 y 448), Guerenna en 1416 (Ruiz de Lóizaga, 1997, 31, p. 110) y 1492, Greña, con síncopa, en 1615 y 1637 (López de Guereñu, 1989: 632). En euskera se ha usado Gereña, tal como muestran los microtopónimos Guereñabidea, Guereñaperra, Guereñaarratea y Guereñasoloa (ibid., 229). El antropónimo que está en la base puede ser, entre otros, Cerennius (Solin & Salomies, 1994: 53) y la evolución la siguiente: *(villa) cerenniana > *Cereñana [Kereñana] > *Gereñâa > Gereña.

Gereñu por su parte, se documenta como Guereno en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Garçia de Guerennu (c. 1275, ibid., 340, p. 304), Enguereño (sic) (1295, ibid., 512, p. 438 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 10), Guereñu en 1320 (Iñurrieta, 1989, 36, p. 47), Guereñu en 1438 (Pozuelo, 1998, 5, p. 17), Guerennu en 1405 (Goicolea, 1998, 2, p. 4), Guerennu en 1461, Guereño en 1497, y Greñu, con síncopa (cfr. Gereña > Greña) en 1762 y 1814, Greño en 1690 (López de Guereñu, 1989: 432). En euskera era Gereñu: Guereñubide, Guereñubidea, Guereñubideazpi, Guereñubideazpia, Guereñurabidea, etc. En este caso el antropónimo de base es el mismo que el de Gereña, pero en lugar de pensar en villa hay que hacerlo en ager o fundus, es decir, en un sustantivo masculino. La evolución habrá sido quizás la siguiente: *(ager, fundus) cerennianu > *Cereñau > Gereñu (eusk.) > Guereño (cast.).

Sin embargo, parece un poco forzada la explicación -au > -u, y existe otra posibilidad: explicar tanto Gereña como Gereñu a partir de un antropónimo dotado con el sufijo -ina, -inu. De ser así, el nombre sería Cereius (Solin & Salomies, 1994: 53) y la evolución la siguiente: *(villa) cereina > Gereña, *(ager, fundus) cereinu > Gereñu. Otra posibilidad es considerar que en el caso de Gereñu el étimo es Cerennius y el sufijo -inu: *(ager fundus) cerenninu > *Cereñinu (se puede pensar que cuando el nombre fue adoptado por el euskera tenía ya la palatal nasal) > *Gereñîu (con pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > Gereñu (con la vocal palatal absorbida por la consonante palatal anterior).

Kutxu (Cucho, Trebiñu)

En la documentación encontramos los siguientes testimonios: Sancti Petri de Cuisu (1110, Martín Duque, 1983, 239, p. 326), Cucho (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Pascasio Martini de Cuchu (1394, Ruiz de Lóizaga, 1997, 12, p. 86), Cuchu (1415, ibid., pp. 107-108), Juan Ferrandez de


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Cuchu (escribano de Vitoria, 1518, Pozuelo, 2010, 117, p. 580). Más testi-monios documentales en González de Viñaspre (en prensa); este autor reco-ge también el uso del topónimo, con -u la mayoría de las veces, en la microtoponimia eusquérica de la zona.

Puede tratarse de un deantroponímico, formado sobre el nombre per-sonal Cutius (o Cotius; Solin & Salomies, 1994: 62, 66), si se acepta que, como en el caso de Aletxa, Andetxa, Gometxa y otros (vid. Salaberri, 2012), el grupo -tj- ha dado -tx- ante vocal. Tendríamos que partir de (ager, fun-dus) cutianu y pensar que la evolución ha sido la siguiente: *Cuchjanu > *Cuchjâu (pérdida de la nasal en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Cuchjau > *Cuchju (con reducción -jau > -jiu como -jao > -jo en Otxandiano > Otxandio) > Kutxu (con la semiconsonante palatal absorvida por la consonante palatal precedente). La variante Cucho caste-llana se debería a la tendencia existente en esta lengua a abrir la vocal final cerrada.

La mayor pega que esta explicación tiene es que existe algún otro topó-nimo como Gerriau procedente de Kerrianu que no presenta reducción -jau > -ju; no lo es tanto el hecho de que la consonante sorda inicial no haya so-norizado como en el mencionado topónimo. No sé si la posible distinta po-sición del acento es suficiente para justificar la reducción y falta de ella.

Otra explicación, más fácil de aceptar quizás, es pensar que el sufijo no es -anu sino -inu, es decir, partir de (ager, fundus) cutinu > *Cutîu > *Cutiu > *Cuchju > Kutxu (euskera, con la yod absorvida por la consonante palatal an-terior) > Cucho (castellano, con apertura de la vocal final).

Markina (Zuia)

En la documentación tenemos Marquina (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 220), Marquina (1295, ibid., 519, p. 448) que coincide con Markina en Bizkaia; compárese con Marquínez/Markiz, villa de Bernedo, Marquina de suso y Marquina de iuso en 1025 y en algún otro testimonio posterior. Mitxelena (AV, 432) dice que Marquina es un derivado de marka ‘marca, señal’ ‘*frontera’ pero añade que no se puede excluir la posibilidad de que tengamos un antropónimo *Marki ‘Marcos’, que ahora podemos escribir sin asterisco, análogo a Bethiri, Pet(i)ri ‘Pedro’.

Creo que es mejor partir de Marcinus (Solin & Salomies, 1994: 358), más exactamente de *(villa) marcinana, de donde MarkiNâa > Markina, con tra-tamiento de la primera nasal como si fuere forte, reforzada por la nasalidad de la â. Otra vía sería pensar (vid. Urbina), en una variante *Marcinnus, con nasal geminada que no caería.

El problema principal que veo en este caso es la relación entre Markina de Zuia (además de la vizcaína) y Marquínez de Bernedo, derivado sin duda este último topónimo de Marquina (Marquina de iuso y Marquina de suso, 1025, Marquina de suso e Marquina de yuso, 1312, Marquiniç en 1257...). Es decir, si no supiéramos que Marquínez en euskera ha sido Markiz se podría tal vez aceptar una de las propuestas antroponímicas hechas, pero creo que no es de recibo afirmar que en un caso (en el de Markina de Zuia, Markina vizcaína) la nasal no ha caído en posición intervocálica porque era tratada como forte (la palatalización de la nasal por influjo de la vocal palatal ante-


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rior parece tardía) y en cambio considerar que en el caso de la otra Marquina de la que derivan Marquínez (cast.) y Markiz (eusk.) a través de su derivado Marquiniz la nasal era lene y por eso ha caído en la forma vasca. Hay que te-ner en cuenta, además, que de una nasal forte en castellano tendría que haber salido una nasal palatal (capanna > cabaña / kapana, Enneco > Yéñego/Eneko), cosa que no ocurre en Marquínez, y sí en cambio en Aríñez, cuya forma eus-quérica era sin duda Ariz, de una forma con nasal lene (Ariniz, 1025, 1173...).

Mezkia (Donemiliaga)

Se documenta en la Reja (1025) como Mizkina, en 1156 encontramos Mezquina, en 1268 es Mezquina (Rodríguez, 1989, 288, p. 269), en c. 1275 tenemos don Garçia de Mezquina (ibid., 340, p. 304), en 1351 Mesquia (1351, Iñurrieta, 1989, 61, p. 95), en 1451 se documenta Ruy Martines de Mysquia (Agurain, Goicolea, 2002, 1, p. 1), en 1453 Mezquia (Pozuelo, 2001, 4, p. 327), en 1457 Mizquia (varias veces así; ibid., 5, pp. 335-336) y también en 1510 (Martin Saez de Mizquia, Agurain, Lema, 2007, 59, p. 196), hoy Mezkia (Mezquía), con pérdida de la nasal lene en posición intervocálica. Sabemos que en euskera se ha empleado Mezkia, tal como delatan los mi-crotopónimos Mezquiabide, Mezquiarte, si bien hay también Misquiarabidea (López de Guereñu, 1989: 341, 345), que puede ser secundario en cuanto a la primera vocal, pero no necesariamente.

Creo que es otro de los topónimos de origen antroponímico que abun-dan en la Llanada alavesa; el nombre personal de base puede ser Mescius (Solin & Salomies, 1994: 117), pero vistos los testimonios del topónimo juz-go más apropiado partir de Viscius (ibid., 210), con la siguiente evolución: *(villa) biscina > *Miscina (por asimilación regresiva de nasalidad; cfr. Mañueta, calle de Pamplona/Iruñea, de bañu ‘baño’ más el sufijo -eta) > Mizkina (con -s- > -z-) > Mezkina (por disimilación de vocales) > *Mezkîa (con caída de la nasal lene intervocálica que nasaliza la vocal precedente an-tes) > Mezkia. A partir de la forma no disimilada Mizkina habrá surgido tal vez, por caída de la nasal lene en posición intervocálica, Mizquia de 1510, aunque puede ser una variante asimilada.

Es posible que el navarro Mezkiritz (vid. Salaberri, 2011: 312) sea una for-ma disimilada, de un anterior *Mezkinitz, y que Bezkitz, también en Navarra, proceda de *Bezkinitz, fruto de la costumbre relativamente tardía de añadir el sufijo -i(t)z a otros topónimos, en este caso a una variante disimila-da *Bezkina del mencionado *Biscina. Cfr. a este respecto Markiz/Marquínez en la actualidad, Marquina en la Reja, en 1025. Sin embargo, la población valdorbesa parece que se documenta en Leire, en 1087, como Benezquiz, por lo que es preferible pensar en otro étimo.

Con todo, no creo que pueda descartarse la idea de que Mezquina pro-cede del adjetivo castellano de origen árabe que expresa la idea de ‘pobre’ ‘ruin’ (andur en euskera). Es decir, podría tratarse de (villa) mezquina ‘villa pobre’ o quizás ‘villa pequeña’, similar al despoblado navarro de Villamezquina (Mendavia) que aparece ya en Iratxe (Villa Mezquina, Villa Mesquina, años 1120 y 1201, docs. 105, 226, pp. 128 y 242-243), denomina-do en euskera Millamezkia (Millamezquia, Arróniz, 1616). Véase al respecto Mitxelena (AV, 53b, 449, 625).


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Okia / Oquina (Bernedo)

En la documentación tenemos Oquina (1025), Oquina (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 226), «Domingo Martines de Oquina, vesino de Bitoria» (1391, Iñurrieta, 1989, 89, p. 142), «Johan Martines de Oquina e otos (sic) vesinos dey (resic) de la dicha villa» (1405, Díaz de Durana, 1994, 31, p. 55), Oquina (1483, Pozuelo, 1998, 9, p. XLI).

Pienso que el topónimo está basado en el antropónimo Occius u Ocius. La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) o(c)cina ‘la propiedad de O(c)cius’ > O[k]ina > Oquina (cast.)/*Okiâa > Okia (eusk.). No tengo nin-gún testimonio de la microtoponimia eusquérica de la zona, pero López de Guereñu recoge la forma Oquia de 1257 (1989: 646), aunque en la Reja, en 1025, era todavía Oquina, forma después oficial que se repite, con una u otra grafía, a través de los siglos. Cfr., además, Oiquina, nombre oficial hasta hace unos años de Oikia, barrio de Zumaia (G). Urbina (Legutio), Urbina Basabe (Kuartango), Urbina Eza (Kuartango) Urbina aparece por primera vez en el año 952 (Ubieto, 1976, 64, pág. 75); con posterioridad tenemos Vrbina o Urbina en 1025 en la Reja, Urbina en 1257 (de Basabe en este caso, Rodríguez, 1990, 235, pág. 220).

La microtoponimia demuestra que en euskera se ha empleado Urbina, no Urbia. Por eso considero que en en lugar de partir de *(villa) urbina (de Urbius + -ina) hay que pensar en *(villa) urbinana, con base en Urbinus más el conocido sufijo -ana; la primera nasal se ha tratado como si fuere forte, re-forzada por la nasalidad de la â que le sigue, según la siguiente evolución: *(villa) urbinana > *UrbiNâa > *UrbiNaa > Urbina. Sobre este topónimo vid. Salaberri (2012: 224).

-ITU, -ITA

Mitxelena (AV, 345, 561) dice que las terminaciones -itu, -tu son fre-cuentes en apellidos (y topónimos) como Abaitua, Anitua, Beneditua, Berriatua, Bilbatua, Gacitua, Junguitu, Musitu, etc. Añade que «en la reja de San Millán hay varias poblaciones con esa terminación: Bahaheztu (act. Maeztu), Cimentu (act. Zumento), Jungitu (Junguitu), Mussitu» y considera que en Igartua y en Gacitua tenemos los participios igartu ‘secado’ y gazitu ‘salado’, y que el alto navarro musitu es ‘enmohecido’, lo mismo que el alavés musido. Explica, igualmente, que tanto en Álava como en Bizkaia la termi-nación -itu(a) es particularmente frecuente y que podría deberse al hecho de que en dicha zona «se han formado denominativos sobre antiguos participios (tipo baltz-i-tu ‘ennegrecido’), en vez de sustituir el sufijo antiguo por el nue-vo: central y oriental bel(l)z-tu».

En otro trabajo posterior (1971: 259-260), al analizar los topónimos Tirapu (N) y Biriatu (L) dice que «ante un nombre vasco en -tu se piensa en un participio [...] pero dejando a un lado algún caso claro como Igartu(a), -iartu (con otra terminación acaso Ibeni o Igoa, etc.), es un hecho que no se dejan explicar cómodamente de esta manera», y en pie de página añade que «sorprende la frecuencia con que aparece la terminación -itu: Junguitu y


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Musitu (en 1025 Jungitu y Mussitu), Abaitua, Anitua en Álava, Larrasquitu y Nachitua en Vizcaya, Yarritu, Zanguitu [...]». Yo creo que, en algunos casos al menos, podemos estar ante la termina-ción de origen latino -itu, con moción de género femenino -ita, que tenía una significación adjetival que indicaba en principio posesión. Hay que su-poner un sintagma elidido que sería en el primer caso ager o fundus, y en el segundo villa o algo parecido.

La alternancia ø / -a que se observa en algunos topónimos puede tener más de una causa: puede deberse, por ejemplo, a la distinta época de creación del nombre, ya que, como es sabido, en época aquitana no había todavía ar-tículo en euskera, o, al menos, no se refleja en las inscripciones; según Lakarra (en prensa) su creación en lengua vasca es posterior al siglo VII. Los que tienen -a serían más modernos, creados cuando ya existía el artículo y podrían ser, igualmente, topónimos no basados en antropónimos sino en participios verbales. Entre los topónimos que creo que tienen origen antro-ponímico encontramos los siguientes:

Amarita (Gasteiz)

Se documenta en 1025 y en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 218) como Hamarita, en 1305 es Amarieta (Martínez & González & Martínez, 1991, 99, p. 104) y en 1351 Amarita (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). Sabemos que en euskera se ha empleado Amarita durante los últimos siglos: Amaritabea, Amaritabidea, Amaritagana, Amaritaibarra, Amaritarana, Amaritaperraea, Amaritasoloa, etc. (López de Guereñu, 1989: 35, 614, Martínez de Madina,2010: 7-10, 305, 482-484).

Estimo que en la base tenemos el antropónimo Amerius o Amelius, ya que la existencia de Ammarius no es segura (Solin & Salomies, 1994: 14); tendría-mos que partir de *(villa) amerita o *(villa) amelita de donde habría salido *Amerita primero y Amarita después, en este caso por asimilación vocálica. Una segunda opción es partir de Amanius, es decir, de *(villa) amanita de donde, por disimilación de nasales (vid. Salaberri, 2011: 311-312) habría sa-lido Amarita.

Otra posibilidad es pensar que el antropónimo de base es Amerite (Solin & Salomies, 1994:, 14; o mejor quizás una variante *Amerita, cfr. Margarita) al que se le ha añadido el sufijo -ana: *(villa) ameritana > *Amaritana (por asimilación de vocales) > *Amaritâa > Amarita. Como en otros topónimos de origen antroponímico, habría que pensar que la H- no era etimológica.

Sin embargo, partiendo de la última propuesta se puede pensar también en la siguiente evolución: *(villa) ameritana > *Amaritana (por asimilación de vocales) > *Amaritaha > *Hamaritaa (con paso de la h de la quinta sílaba a la primera; cfr. arena > *areha > harea; leone > *leohe > *lehoe > lehoi; sobre este tema pueden verse los numerosos trabajos de Lakarra, entre otros, 2006: 580 y 2009) > Hamarita (con contracción de vocales iguales) > Amarita.

Faido / Faidu (localidad de Urizaharra/Peñacerrada y despoblado de Trebiñu)

En la Reja aparece como Paldu, que, según Mitxelena (TAV, 29), debe estar por Paidu, ya que luego se documenta siempre con <y> o con < i> delante de la dental, e, igualmente, con <f> inicial, lo que nos lleva a preferir un étimo con F-.


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En 1257 hay Faydo (Rodríguez, 1989, 235, p. 223); López de Guereñu (1989: 629-630) recoge Faidu (1258) y Faydu (1565) para la localidad de Peñacerrada y Faidu (1560 y 1828) para el despoblado. Es digno de señalar que tanto este topónimo como Fuidio están escritos en la reja con < p->, quizás a través de una b- no documentada. El despoblado de Trebiñu era Faydo en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, pp. 222-223), y al parecer Faydu en 1390 (Ruiz de Lóizaga, 1997, 10, pp. 82, 83).

No sé de manera segura si hay que ver un antropónimo en la base o no, pero a falta de una explicación mejor es posible proponer un nombre personal como Fadius (Solin & Salomies, 1994: 76-77); de *(ager, fundus) faditu pudo salir *Faditu, de donde, por asimilación *Fadidu y luego por disimilación de dentales Faidu, convertido en Faido con tratamiento romance de la vocal final. También podemos pensar que *Fadidu es la variante romance salida de *Faditu que dio primero *Fadido y luego, por disimilación, Faido. En este caso, menos probable creo, Paidu de 1025 sería una adaptación al euskera de la forma romance.

Jungitu (Gasteiz)

En la Reja se documenta como Jungitu en 1025, Junquito en 1135 (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), Junguitu en 1295 (Rodríguez, 1989, 518, p. 448), Junquitu en 1331, Junguitu en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). Parece que en euskera se ha empleado, durante los últimos siglos, la forma Jungitu [xungitu], como demuestran los microtopónimos Junguitubidea, Junguitucobaso, Junguiturabidea, Junguitusoloa, etc. (López de Guereñu, 1989: 271, 635).

En Ávila existe la localidad de Junciana que según Piel (1954b: 77-78) es un derivado de Iuncius (lo escribe Juncius) nombre ya recogido por Schulze (1991 [1904]: 131, 295. Este autor da Iuncus y Iuncius). Creo que podemos partir de *(ager, fundus) iuncitu ‘la propiedad de Iuncius, Iuncus’, basado en los mencionados Iuncius o Iuncus, con sonorización de la velar tras nasal habitual en euskera, y evolución [j-] > [x-] normal, al parecer, en el habla de la zona. Compárese con Zangitu, en la actualidad término de Altsasu (N), nombre de un despoblado, procedente con gran probabilidad del nombre Sancius (Solin & Salomies, 1994: 162), es decir, de *(ager, fundus) sancitu ‘la propiedad de Sanciu‘.

Para Jungitu se podría proponer también un fitónimo como base, iuncetu ‘juncal’, pero de aquí esperaríamos *Jungetu, no Jungitu. Tampoco parece, pero tendría que examinar el tema más detenidamente, que haya nada favorable a ver un derivado de iuncus.

Mandaita (Montevite, Iruña Oka)

Mandaita (Reja, 1025), Mantouit (1257, Rodríguez, 1990, 235, p. 220), Mantubite (1770, López de Guereñu, 1989: 642, que recoge de Landazuri), Mantuvite (ibid.).

Parece que el topónimo no tiene nada que ver con el castellano monte que se deberá a una etimología popular. El segundo elemento, si es que hay dos y no uno, podría ser el antropónimo Vita, pero en el primer testimonio, en la Reja, no aparece. Por otro lado, se ve que en 1025 hay d tras n, mientras que en 1257βhay nt. En este testimonio, por otro lado, tenemos u, fuente sin duda de la [ ] posterior.

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Suponiendo que dicha bilabial fuera algo secundario, podríamos partir de Mantonius (Solin & Salomies, 1994: 112), con la siguiente evolución: *(villa) mantonita ‘propiedad de Mantonius’ > *Mandoita (con sonorización de la dental sorda tras nasal y pérdida de la nasal en posición intervocálica) > Mandaita (por asimilación vocálica). La forma romance pudo experimen-tar la siguiente evolución: *(villa) mantonita ‘propiedad de Mantonius’ > *Mantomita (por asimilación de nasales) > *Mantobita (por disimilación de las mismas) > *Mantobite (¿por acción de la vocal alta anterior?), forma que alternaría, en la documentación al menos, con Mantobit (con caída de la -e, habitual en romance en cierta época) > Montebite (por etimología popular, con recuperación de la -e).

Musitu (Arraia-Maeztu)

Mussitu (1025), Musitu, Martin Yturri de Musitu (1456, Pozuelo, 1998, 6, pp. 28, 32), Pedro de Musitu (1491, ibid., 16, p. 536), Musitu (1496, Pozuelo, 2004, 59, p. 283), Musitu (1502, ibid., 11, p. 53).

Como hemos visto, Mitxelena menciona musitu y musido ‘enmohecido’, el segundo, añado yo, ‘tacaño’ en el castellano de algunas localidades de Navarra. Musitu podría ser el primer elemento del topónimo Mussiturria de 1060 de Ayesa/Ageza (N), convertido en Mochiturriaga en el siglo XVI y desaparecido en el XIX (vid. Salaberri, 1994: 140-141) y también de Musiturri de Armentia (López de Guereñu, 1989: 355), aunque hay otras interpretaciones posibles.

En lo que concierne al topónimo alavés, creo que se puede explicar también partiendo del antropónimo Musius o Moxius (Solin & Salomies, 1994: 122, 124), lo mismo que el topónimo vizcaíno Muxika (vid. Salaberri, 2011: 325); en la base tendríamos, de ser así, *(ager, fundus) musitu, moxitu. Del primero esperaríamos *Muzitu en euskera, pero en la Reja hay Mussitu, y no conozco ningún testimonio de toponimia menor que hable en un sentido o en otro. Si partiéramos de Moxius o de una variante *Muxius en la que la vocal media se habría cerrado por acción de la nasal bilabial, podríamos pensar en una variante *Muxitu [muksítu] con evolución posterior a *Muisitu > *Muxitu [mušitu] que quizás esté tras la grafía de la Reja. La variante Musitu puede deberse, dentro del euskera, a despalatalización, pero puede ser también una forma castellanizada de *Muxitu, supuesta forma vasca empleada hipotéticamente hasta fecha tardía, hecho que habría impedido el paso de la prepalatal a gutural [x].

Taraita (despoblado, Trebiñu)

Tarayta (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222). Cfr. Mandaita.

Creo que debemos partir del antropónimo Talanius, con la siguiente evo-lución: *(villa) talanita > *Taranita (con paso a vibrante o ttak de la lateral lene en posición intervocálica) > *Tarâita > Taraita. En este caso la no sonorización de la dental inicial estará favorecida por el hecho de que haya otra dental sorda en la palabra (cfr. Tutela > Tutera/Tudela, en Navarra).

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Zumento (Urizaharra / Peñacerrada)

Cimentu (1025), Ciçimiento(1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Çuçumento (1582), Zuzumento (1561), Zumento (hoy en día) (López de Guereñu, 1989; 154, 660).

Aun a sabiendas de que se trata de lo que Mitxelena llama una «acrobacia fonológica», estimo posible partir del antropónimo documentado Sisimius (Solin & Salomies, 1994: 172) o mejor, de un derivado *Sisiminius (cfr., por ejemplo, Etuvius / Etuvinius, Marius / Marinus, Marinius; Urbius / Urbinius), a partir de *(ager, fundus) sisiminitu, de donde *Ziziminitu con tratamiento vasco de las sibilantes, *Zizimenitu por disimilación de vocales, *Zizimentu con caída de la vocal postónica, Zimentu (escrito Cimentu, 1025) por haplología, aunque la variante *Zizimentu u otra similar estaba viva en dicha fecha, es decir, habría una doble forma (normal y reducida) del topónimo, Zizimiento (escrito Ciçimiento en 1257) por tratamiento romance del nombre. La variante Zuzumentu (Çuçumentu, 1582) será fruto de una asimilación vocálica, seguramente a través de *Zizumentu.

Por su parte Zuzumento (1561) será simplemente una forma con tratamiento romance de la vocal final, convertida en la actualidad en Zumento por haplología. Queda sin aclarar la causa por la que la dental sorda tras nasal no ha sonorizado y la explicación más plausible que veo es que se deba a influencia del castellano, en una zona tempranamente romanizada, más que al carácter secundario del contacto de nasal y dental sorda, grupo ya antiguo (1025).

Zurbitu (Trebiñu)

Çurbitu (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Ienego Ortiz de Çuruitu (1282, García Larragueta, 1957, 467, p. 503), Çurbitu (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, pp. 107, 108, 109); más testimonios documentales en González de Viñaspre (en prensa). Este autor recoge también testimonios del empleo del topónimo, la mayoría de las veces con -u, en la microtoponimia eusquérica de la zona.

Creo que puede ser explicado a partir de *(ager, fundus) surbitu, con base en el antropónimo Surbius (Solin & Salomies, 1994: 179); se trataría de ‘el terreno, la propiedad de Surbius’, con la evolución (s- > z-) esperada en euskera.

Debo señalar, sin embargo, que entre los seles de la colegiata de Zenarrutza encontramos Çurbitua (Ziortza, 1388, Enríquez & Sarriegi, 1986, 9), con el artículo, hecho que hablaría más bien en favor de ver un participio definido, del tipo de Lunarrutua (Zestoa, 1479, Ayerbe & Elorza, 2008, 36, p. 120). Entre dichos seles aparece también Agnnitua y Garaçatua, igualmente con aspecto de participio dotado de artículo, transcritos Annytua y Garaçalua en 1398 (Enríquez & Sarriegi, 1986, 11). En algún caso parece que se ha producido interversión, por difícil que parezca la inversión de lo que escribimos -tz-, en realidad un fonema único: Amezameçua (Oiz [Zenarrutza], 1398, Enríquez & Sarriegi, 1986, 11) vs. Amezameztua (ibid.).


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-ÓN (< -ONE < -ONI)

Rostaing (1992: 52-53), al estudiar la toponimia francesa, recuerda que «on a discuté longuement sur l’origine de la terminaison -on qu’on retrouve à toute époque dans toute la France et même en Italie» y continúa diciendo que parece aceptado el hecho de que se trata de un sufijo común a todas las len-guas indoeuropeas que han sido habladas en territorio francés. Entre otros topónimos menciona Aubusson, con base en el antropónimo Albucius,

Cornillon sobre Cornelius, Quinson basado en Quintius, Dijon en Divius, etc. En mi opinión habrá que partir de un sintagma original del tipo de ager o fundus + antropónimo con final en -oni con valor posesivo, un tanto sui generis, dado que no se corresponde totalmente al modelo -o, -onis de cuyo ge-nitivo ha salido el sufijo -(i)tz tan habitual en muchos de nuestros nombres de lugar (Agoitz, Beraskoitz, Ilurdotz...), es decir, le faltaría la sibilante final. García Arias (2005: 508 y ss.) dentro del capítulo dedicado a los topónimos en -o(n)/-onis cita en primer lugar los topónimos en -on como Andayón de Ande + Allo, Arbón de Arbonius, Arabonius o Albonius, Bendón de Vindonus o Vindonius, etc., y dice así:

Como ha podido haberse observado a lo largo de estas líneas, muchos topónimos terminados en -ón son expresiones propias de aumentativo (a ve-ces diminutivo). Con todo no siempre sucede así. En algún caso parecen claras muestras de acusativo de una declinación, generalizada a antropóni-mos en -(i)us, de tipo -o(n)/-onis con la que probablemente pudieron haber confluido los acusativos y genitivos seguidores de la latina en -onus /-oni.

Argantzun (La Puebla de Arganzón, Trebiñu)

«Similiter in regula sancta de Ocoista dedimus Sancta Maria de Foze de Arganzone, de Ganna, de Letonu» (871, Ubieto, 1976, 10, p. 20), La Poblacion (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Arganzon (ibid.; según el autor es un pue-blo desaparecido próximo a la Puebla de Arganzón), «santa Maria de la Puebla [...] Santa Maria de Arganzon» (1264, ibid., 275, p. 260), la puebla dargançon (1304, Díaz de Durana, 1994, 12, p. 12), la Puebla de Argançon (1312, Díaz de Durana, 1994, 13, p. 13), «... et fuimus ad Poblam de Argançon» (1310-1312, Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, pág. 67), la Puebla de Argançon (1388, Iñurrieta, 1989, 86, p. 129 y 1399, Díaz de Durana, 1994, 29, p. 49), la puebla de Argançon (1417, Iñurrieta, 1983, 10, p. 31), «... ecclesia beatae Mariae de Lapuebla de Arganzon» (1435, Ruiz de Lóizaga, 1997, 85, p. 162).

En opinión de Palomar Lapesa (1960: 353-354) los topónimos Arganda, Argandoña, Arganza, Arganzón, Arganzuela, etc., están relacionados con la base *arg- ‘brillante’, ‘blanquecino’ que menciona Pokorny. García Arias (2005: 189) al estudiar el Arangu asturiano, dice que la voz *ARA, precéltica según algunos, puede estar relacionada con el vascuence arán ‘valle’ y entre otros topónimos probablemente relacionados, cita Araya en Lluna (león). Se ocupa también de Arganza, nombre de una localidad asturiana, e igualmente de Argancinas y Arganzúa, en la misma región (ibid., 189). Dice así:

... pero ahora habría que partir inicialmente de un elemento indoeuropeo ARG- ‘brillante’, presente en el céltico ARGANTO ‘plata’, ‘brillante’, acaso responsable de la ciudad Argenteola mencionada por Ptolomeo y que estaba en la vía meridional entre Asturica y Petavonium. Son topónimos de posible origen hidronímico que podrían extenderse desde Galicia al País Vasco.

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González de Viñaspre (en prensa) considera que se trata de un topónimo basado en el antropónimo Argenteus o Arcaius «más el caso régimen» -onem. Yo también pienso que en la base podemos tener Argenteus o Argentius, es de-cir, una forma *Argentio declinada con genitivo *Argentioni como fruto de la confluencia señalada por García Arias. La evolución habrá sido esta: *(villa) argentioni ‘la granja, propiedad de Argentius’ > *Argantz(j)one (con asimilación vocálica, asibilación temprana de -tj- y apertura de la vocal final cerrada) > Arganzón (con pérdida de la -e final habitual en los finales en -on en castellano).

Armiñón

Aramingon (1025, Reja),«... Ferreram et Ferrerolam, Formace et Arminon, cum salinis, terris, uineis [...]» (1168, Rodríguez, 1979, 251, p. 28), Araminon (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221). Mitxelena en TAV(p. 30) dice que en la Reja, para reproducir la nasal palatal, se emplea la grafía <ng>: Aramingon (Armiñón), Basconguelas (Basquiñuelas), Licingana (Leziñana/Leciñana del Camino, Lantaron), Lizinganiella (Leziñana Oka/Leciñana de la Oca, Erriberagoitia), Mengano, hoy Miñano/Miñao.

Los testimonios más antiguos (1025, 1257) hablan en favor de ver ara- en la base, no ar-, pero la etimología para mí no es clara, aunque yo daría pre-ferencia a la explicación antroponímica, por ejemplo a *(ager, fundus) arabi-nioni, araminioni. Están document ados los antropónimos Arbenius, Arbaianus y Arbeianus, entre otros. Si la variante con Arm- (cfr. Arminon, 1168) fuese lo antiguo –no lo parece– podríamos partir de Arminius, es de-cir, de *(ager, fundus) arminioni > *Arminione > *Armiñón.

Comunión (Lantarón)

Conmungoni (1025), Comunione (1099, López de Guereñu, 1989: 625), Comunnon (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 221), Cumuñon (1295, ibid., 512, p. 439), Comunion (1489, 1512, Pozuelo, 2007, 46, 66, pp. 102, 256, 258), Comuñon (siglo XVI, López de Guereñu, 1989: 625). El testimonio de la Reja pa-rece delatar, visto el resto de testimonios con grafía <ng>, un sonido palatal que no está presente en la variante actual, pero sí al parecer en el testimonio de 1257.

Cfr., por ejemplo, Aramingon (1025), moderno Armiñón o Licingana (1025), hoy Leziñana. La u del testimonio de 1295 se deberá a la bilabial vecina, igual que la de Gumecha (por Gomecha) del mismo documento. Creo que el étimo hay que buscarlo en el antropónimo Communio (Solin & Salomies, 1994: 316) y partir de *(ager, fundus) communioni (vide Armiñón) > Conmuñoni > Comuñone > Comuñon > Comunión (por identificación con el nombre comunión).

Oion / Oyón

Ullone (939, López de Guereñu, 1989: 647), Oyon (1280, Zabalo, 1972: 80), Oyon (1350, 1366, Carrasco, 1973: 342, 638, 639, 641), Hoyon, Oyon (1511, Pozuelo, 2007, 91, pp. 351, 352), Hoyon (1516, ibid., 94, p. 362).


p352


Están documentados los antropónimos Obius, Odius, Ogius y, como es conocido, ya en latín tardío o romance temprano los grupos -bj-, -dj-, -gj- se habían convertido en yod. Sin embargo, y puesto que en 939 hay Ullone, pa-rece que tendremos que partir de Ulius mejor que de Olius, es decir, de *(ager, fundus) ulioni, con u- que supongo breve, ya que después se abre en o-, si bien no se puede descartar una asimilación vocálica a partir de *Uyone. De *Ulioni saldría *Oyone y de aquí, por pérdida normal en castellano de la -e, Oyón. Hay que señalar, de todos modos, que [j] se matiene como ῐen leonés muyer ‘mujer’, es decir, no se convierte en [x] como en castellano (c lia > ceya > ceja por ejemplo) o en Vercijón (véase la entrada siguiente).

Vercijón (desolado cercano a Bernedo)

Verceion (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 232), Bercijón (topónimo en la actualidad, López de Guereñu, 1989: 625). Podríamosῐ partir de Vergilius, Virgilius con desarrollo -rg- > -rz-, como en argilla > arcilla, distinto al de Berguillona, despoblado de Treviño.

Estos topónimos pueden compararse con Marañón en el valle de Aguilar (N), en mi opinión procedente tal vez del antropónimo Maranius (Solin & Salomies, 1994: 112) con la siguiente evolución: *(ager, fundus) Maranioni > *Maranione > Marañón.

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Anthroponym Cerennius  +, Cereius  +, Fadius  +, Iuncius  +, Musius  +, Sisimius  +, Surbius  +, Argenteus  +, Vergilius  + y Maranius  +
Lang process Síncopa  +, Pérdida de la nasal en posición intervocálica  +, Nasalización de la vocal anterior  +, Vocal palatal absorbida por la consonante palatal anterior  +, Asimilación  +, Disimilación de dentales  +, Tratamiento romance de la vocal final  +, Sonorización de la velar tras nasal  +, La vocal media se habría cerrado por acción de la nasal bilabial  +, Despalatalización  +, Habría impedido el paso de la prepalatal a gutural  +, Tratamiento vasco de las sibilantes  +, Disimilación de vocales  +, Caída de la vocal postónica  +, Haplología  +, Asimilación vocálica  +, Dental sorda tras nasal no ha sonorizado  +, Carácter secundario del contacto de nasal y dental sorda  +, Participio definido  +, Interversión  +, Inversión de lo que escribimos -tz-  +, Asibilación temprana de -tj-  + y Apertura de la vocal final cerrada  +
Lexem *arg  +
Meta Aun a sabiendas de que se trata de lo que Mitxelena llama una «acrobacia fonológica»  +
Topic Elemento indoeuropeo ARG- ‘brillante’, presente en el céltico ARGANTO ‘plata’, ‘brillante’  +
Toponym Gereña (Gasteiz)  +, Gereñu (Iruraitz-Gauna)  +, Faido / Faidu (localidad de Urizaharra/Peñacerrada  +, Jungitu (Gasteiz)  +, Musitu (Arraia-Maeztu)  +, Zumento (Urizaharra / Peñacerrada)  +, Zurbitu (Trebiñu)  +, Argantzun (La Puebla de Arganzón, Trebiñu)  +, Vercijón (desolado cercano a Bernedo)  + y Marañón  +
Z.author Pokorny  +
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