Salaberri2012b/1

De EsWiki

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Este artículo complementa el trabajo que con el nombre de «Notas de toponimia alavesa» presenté en junio del 2011 en el Primer Congreso de Estudios Históricos del Condado de Treviño y que ha sido recientemente publicado en las actas de dicho congreso con el título de «Notas de toponimia alavesa: antropotopónimos en -a/-ana». En el trabajo que ve ahora la luz prescindo por tanto de los topónimos en -ana (romance)/-a (euskera) y también de los en -iana/-ia que examino junto a aquellos, pero antes de empezar quiero hacer algunas pequeñas observaciones sobre uno de los nombres que creo que tiene la mencionada terminación.

A propósito del topónimo Mendotza / Mendoza (Gasteiz) decía en el trabajo presentado en Trebiñu que, en opinión de Mitxelena, era un compuesto de mendi ‘monte’, hotz ‘frío’ y el artículo -a, es decir, que se trataría de ‘el monte frío’, haciendo referencia, obviamente, a la localización de la localidad y al clima gélido de la misma. Manifestaba yo, sin embargo, que mendi no pierde la vocal final en toponimia cuando lleva detrás un adjetivo (Mendixuri ‘monte blanco’, Mendigorria ‘monte colorado/monte pelado’, Mendizorrotza ‘monte afilado, puntiagudo’...) y añadía que una explicación alternativa a la descriptiva era pensar que estamos ante un topónimo basado en un antropónimo, concretamente en Ventuitius, con la siguiente evolución: *(villa) ven-tuitiana > *Bentutjana (por disimilación de palatales) > *Bentotjana (con apertura de la u supuestamente breve en o) > *Bentotzana (con asibilación tj > tz ocurrida antes de la entrada del topónimo al euskera) > *Mendotzâa (con asimilación de nasalidad, sonorización de la oclusiva sorda tras nasal y caída de la nasal lene en posición intervocálica, que previamente ha nasalizado la vocal anterior) > *Mendotza (con pérdida de la nasalidad y reducción de las vocales iguales) > Mendoza (con paso del supuesto tz a z, por castellanización del topónimo).

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En cuanto a la pérdida de la vocal final de mendi tenemos Mendartea desde 1599 al menos en Artazkotz (N), que alterna en la documentación con Mende ertea (1804) y Mendiartea (1859), pronunciado en la actualidad Mendartéa (Jimeno, 1989: 78), por lo que la posibilidad de que se haya dado -i (o j) + o- > -o- en Mendotza no sería tan remota como en un primer momento podría parecer, si bien en Mendartea los componentes son dos sustantivos y en Mendotza, en cambio, si procediera de mendi + hotza, serían un sustantivo más un adjetivo. Además, según me dice Mikel Gorrotxategi, Mendotza es un topónimo que aparece también en Bizkaia: en 1704 hay Mendoza en Arteaga, Ajangiz y Fika, y en 1799 se documenta en Erandio; en la actualidad, el topónimo de Fika se pronuncia Mentze, convertido en Mentxe en boca de hablantes de castellano, y el de Erandio es Mendótze. El de Ajangiz, por su parte, se documenta en 1745 y 1796 como Bengoza, y en la actualidad se pronuncia Bengotze y Mengotze. No tenemos datos del de Arteaga, pero Eleizalde en sus listas trae Mendotza o Mendoza. Por lo tanto, y puesto que la repetición de los topónimos suele indicar que eran apelativos anteriormente, podríamos estar ante un topónimo descriptivo que haría referencia al emplazamiento del pueblo y su clima frío.

No obstante, la situación del lugar no favorece la explicación descriptiva: Mendotza/Mendoza no está situada en un monte, sino en la Llanada alavesa, al noroeste de la capital, cerca de la sierra sí, pero en terreno llano, con lo que la explicación mencionada no parece que tenga mucho fundamento.

Me centro en este trabajo en los topónimos que acaban o acababan en -ain (en -ahin más concretamente), en los que tienen -egi, en los terminados en -eta (-keta), en -ika (ahora puede verse Salaberri, 2011), en -iko, en -inu (-ina), en -itu (-ita) y en -ón. Dejo para otro trabajo los terminados en -iz (-ez), -ona (castellano)/-o(a) (euskera), -uri y su correspondiente romance villa, los hagiotopónimos y los que he denominado «otros», es decir, aquellos que no sabía muy bien dónde meter pero que, aparentemente al menos, tienen en la base un antropónimo. Tampoco me ocupo aquí de los topónimos en -ano/-ao, -anu/-au, -iano / -io que por su elevado número serán tratados en un artículo posterior.

Me gustaría no obstante, a modo de anticipo, adelantar que algún topónimo como Golernio (Trebiñu) que no parece deantroponímico, en realidad puede que sí lo sea: si partimos de *(ager, fundus) cornelianu ‘la propiedad de Cornelius’ y pensamos que antes de su incorporación a la toponimia vasca se convirtió en *Corneliano podríamos también aceptar que, por sonorización de la velar inicial y pérdida de la nasal lene en posición intervocálica (que antes ha nasalizado la vocal precedente) salió *Gorneliâo y de aquí, por pérdida de la nasalidad y paso -i- a -j- *Gorneljao, de donde *Gornelio, con reducción -jao a -jo habitual en toponimia vasca n1.

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Para terminar no necesitamos más que una metátesis que nos lleve de *Gornelio a Golernio; compárese con Bidankoze en navarra, de un anterior *Bindakoz (véase Salaberri, 2011b: 49).

Soy consciente de que algunas de las explicaciones que doy en este trabajo serán mejoradas e incluso rechazadas en un futuro espero no muy lejano, y comprendo que algunas de ellas resulten un tanto extrañas, pero he partido siempre de los datos que tenía a mi alcance y he intentado darles una interpretación si no en todos los casos satisfactoria sí al menos razonable, buscando siempre la explicación que sirviera para dar cuenta de varios topónimos, es decir, de un grupo, más grande o más pequeño, de ellos. Paso sin más al análisis de los topónimos clasificados de la manera indicada:

Tabla de contenidos

SUFIJO -AIN

No voy a entrar aquí a explicar el origen del sufijo n2 del que tantos autores han hablado; puede verse un resumen del tema en Salaberri (2000) y alguna observación pertinente en Salaberri (2011c: 72). Los topónimos que aparentemente están dotados de dicho sufijo son pocos y, a decir verdad, no tengo del todo claro si estamos ante -ain o ante algo distinto, ya que los nombres en -ain no suelen presentar, en otras regiones, aspiración, lo mismo que -ano, -ana. En el caso de Navarra esto no es de extrañar, puesto que la pérdida de la misma fue temprana. Paso ahora a examinar los topónimos provistos del sufijo mencionado:

Agurain (Salvatierra)

Hagurahin (Reja, 1025), Salvaterra (1310-1312, Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, p. 66; doc. escrito en latín), Salvaterra (1390, ibid., 10, p. 82; doc. escrito en latín), Sancio Fernandi de Salvaterra (1410, ibid., 20, p. 95; doc. escrito en latín), Martinus Martini de Salvatierra de Alava, Salvatierra (1416, ibid., 30, p. 110), Salvatierra (1444, ibid., 100, p. 178).

Como puede verse, Hagurahin solo se documenta en 1025; parece que habría que pensar en la siguiente evolución: *Hagurani > *Hagurâhi > *Hagurâhî > *Hagurahî > Hagurahin > *Hagurain > Agurain (pero esta última variante, aunque está viva, es fruto de la recuperación o reinterpretación de una forma documental antigua, de Hagurahin parece ser, pero no estoy seguro de ello). El antropónimo de base tendría que ser algo como *Hagur(V).

Cuando en euskera la nasal intervocálica desaparece lo que se nasaliza suele ser, según Mitxelena (1977: 301), la vocal anterior, no la siguiente, pero para justificar las palabras con final en -ø / -n (según los dialectos) habrá que pensar en una evolución del tipo *usani > *usâi > *usâî > usaî > usai/usain.


n1 Lo habitual habría sido el paso -l > -r- en posición intervocálica, pero la presencia de una vibrante en la sílaba inicial pudo impedir dicho cambio, por disimilación preventiva. Sin embargo, podemos pensar igualmente que *Gornerio existió y que, con posterioridad, se convirtiese en *Gornelio por disimilación de vibrantes.

n2 Digo sufijo porque creo que en un momento determinado de la historia la terminación se independizó y fue empleada como sufijo productivo al menos en zona de habla vasca, tal como demuestran topónimos del tipo de Gartzain (N), Urdiain (N) o Zuriain (N) basados en Gar(t)ze, Urde y Zuri.

Uno de los problemas que presenta este topónimo y también los otros que aparentemente llevan -ain, es, como en otras ocasiones, explicar la <h> intervocálica de modo adecuado. Si pensamos que es resto de la nasal de -ani podríamos aceptar que hubiera salido *-ahi, pero resulta bastante más peliagudo dar por buena la idea de que la nasal perdida, además de dejar como rastro una aspiración, nasalizó la vocal anterior, luego se produjo una asimilación progresiva y después una disimilación, y que, para terminar, la vocal palatal final nasalizada hizo surgir una consonante nasal (-ani > *-âhî > *-ahî > -ahin).

Otra solución sería estimar que de -ani salió -ain, forma que, con posterioridad y por razones no claras, se convirtió en -ahin. Esto querría decir que la aspiración no era etimológica y que la aspiración se desarrolló tras el acento, no en la sílaba en la que este recaía (*Haguráin, supongo, como Barañáin, Gartzáin, Paternáin, etc.).

A propósito de la forma romance Salvatierra, Mitxelena (1976: 55) dice que los topónimos están menos sometidos a las variaciones de la moda que los antropónimos y que por esa razón son de más fácil manejo, pero considera que no están totalmente libres de ella, pues «nombres de villa como Alegría, Miranda, Mondragón, Monreal, Salvatierra, Segura, etc.» son «propios de una cierta época» y frecuentes también en zona de habla vasca.

Andoin (Asparrena)

En 1025 se documenta Anduiahin, pero ya en el siglo XIII se empleaba la variante actual: don Pedro d’Andoyn (c. 1275, Rodríguez, 1989, 340, p. 304), Mrn. Ybanes de Andoin (1393, Iñurrieta, 1989, 92, p. 144), Andoin (1444, Ruiz de Lóizaga, 1997, 100, p. 178), «Martin Lopez de Andoin et Juan Lopez de Andoin» (1456, Pozuelo, 2001, 13, p. 41), Andoyn (1456, Ruiz de Lóizaga, 1997, 106, p. 188), «Pero Gomez, e Martin Lopez, vezinos del lugar de Andoyn» (1504, Araia, Pozuelo, 2001, 34, p. 100), Andoyn (1516, Pozuelo, 2010, 100, p. 459).

Podemos pensar, si se acepta que el sufijo -ani está presente en el topónimo, que la evolución ha sido esta: *(ager, fundus) Anduiani > *Anduiâhi > *Anduiâhî > *Anduiahî > Anduiahin (1025) > *Anduiain > *Anduain (por disimilación de palatales) > Andoin (c. 1275, no están claros todos los detalles de este último paso). El nombre de base podría ser el documentado Andius, es decir, *(ager, fundus) andiuani ‘la propiedad de Andius’, de donde, por metátesis, habría salido el supuesto *Anduiani.

Mitxelena (1956: 176) dice que el sufijo -ain en una zona de Navarra se convierte en -in y añade que en Álava tenemos Andoin, documentado como Anduiahin en 1025. Gorrochategui (1984: 139) cree que puede haber un antropónimo en la base de Andoain (G) y Anduiahin, y también en la de Andelos, pero no aclara si es el mismo en los tres casos.

Goiain (Gojáin, Legutiano / Legutio)

En el año 952 hay Cogahan según Ubieto (1976, 64, p. 75) que Mitxelena (1964: 24-25) lee Gogahen e identifica con Goiain. En 1025 tenemos Goiahen, en 1156 Goiahin (Rodríguez, 1992, 191, p. 275), en 1268 Goyahiyn (Rodríguez, 1989, 288, p. 269), en 1295 Gayain (ibid., 518, p. 448), en 1305 Ruy Peres de Goyahin (Agurain – Erdoña, ibid., 22, p. 24), en 1393 Goyay (Díaz de Durana, 1994, 27, p. 40).


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Mitxelena (1954: 442), al estudiar el elemento final -en(n) presente en ciertos nombres aquitanos, considera que su correspondencia vasca sería el sufijo -en de genitivo indeterminado «que parece haber tenido otra forma (del mismo origen??) -e». Advierte, sin embargo, que el superlativo vasco solo es «según la aguda hipótesis de Schuchardt, un genitivo determinado de plural, hipótesis que se ve apoyada por formaciones como a. vizc. lenaengo ‘primero’ o el top. alavés Goiahen (= goi(h)en), año 1025».

¿Es posible que como en el caso documentado de Goiahen los otros topónimos señalados en este apartado procedan de *Anduiahen, *Hagurahen, *Munniahen? La -e- pudo cerrarse en el grupo -aen una vez perdida la aspiración (cfr. haren > *haen > hain), pero en la documentación i está presente antes de que aquella desapareciera. Además, ¿qué podría ser -ahen? En el caso de Goiahen el final se podría tomar por superlativo-genitivo como quiere Mitxelena, a pesar de la -a-, a pesar de que se documenta el antropónimo Coius que vendría bien como base y a pesar de que hay una variante -(r)e del genitivo vasco (presente en los posesivos y en formas como la navarra iaun Ortire semea) que podría ser la antigua. En el caso de los otros topónimos parece que hay que partir de antropónimos, al menos en Andoin y Munain.

Munain (Donemiliaga / San Millán)

En la Reja, en 1025, aparece Munniahin, en 1156 tenemos Munien (Rodríguez, 1992, 191, p. 275) y en 1232, en la documentación navarra, Muniayn (Jimeno, 1970: 248). Más tarde, en 1268, encontramos Munyahin (Rodríguez,

1989, 288, p. 269), hacia 1275 Johan Velaz de Munyayn (ibid., 340, p. 304), en

1321 Munayn (Iñurrieta, 1989, 40, p. 53), en 1326 Munnahin (ibid., 45, p. 68), en 1332 y 1351 Munahin (ibid., 46, 61, pp. 72, 96), en 1332 Munain (Pozuelo, 2004, 6, p. 13), en 1429 Munain (Goicolea, 1998: 117), en 1447 Gonçalo Martines de Munayn (ibid., 185), forma (Munayn) que se repite en 1457, 1467 y 1479 (Goicolea, 2002, 30, 75, pp. 74, 226 y Lema, 2007, 4, p. 24), Munain (1505, Pozuelo, 2010, 16, p. 70), Muniain, Muniayn (1517, ibid., 108, p. 503).

La evolución pudo ser la siguiente: *Munniani > Munniahin > Muniahin > Muniain > Munain (por disimilación de palatales, no ocurrida, dicho sea de paso, en los Muniain navarros), con el antropónimo Munnio como base. Sobre las dificultades en la evolución -ani > -ahin véase Agurain. De todas las maneras, está claro que la forma Muniain estaba viva todavía en el siglo XVI, alternando con la reducida Munain, documentada esta última por primera vez en 1321, como se ha visto.

Urabain (Asparrena)

Hurabagin (1025, Reja), «... nostrum monasteriolum quod uocitatur Hihazarreta, quod es situm iuxta uillam que dicitur Hurabain» (1066, Lacarra, 1965, 38, p. 51), «... que est supra domum Petri de Urauain» (Aranaratxe, 1223, Lacarra et al., 1986, 330, p. 12), Gonçales de Uravahin (1322, Iñurrieta, 1989, 43, p. 60), Orabayn (1456, Ruiz de Lóizaga, 1997, 106, p. 188), «el dicho lugar de Vrabayn» (1466, Pozuelo, 2001, 10, p. 375), Rodrigo de Vrabain (Urabain, 1504, ibid., 34, p. 100), «Rodrigo de Uravayn, vezino de Heguinoa» (1510, Lema 2007, 59, p. 215), Vrabayn (1516, Pozuelo, 2010, 99, 100, pp. 439 y 459).


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En un trabajo de 2000 (p. 115, nota 4) decimos lo siguiente:

En Navarra es conocido el apellido Urabaien y en Álava existe un despoblado situado cerca de Murgia llamado Urabiano (Lopez de Gereñu, 1989: 655). Cfr., además, Labaien (nombre oficial)/Labain (variante popular) en Navarra (cfr., además, Labiano/Labio) o Elduayen (castella-no)/Elduain (euskera) en Gipuzkoa.

Es posible que estemos ante un topónimo con -ain, con aspiración representada por < g> y por < h>, dado que existió, como se ha visto, el despoblado de Urabiano. Otra cuestión diferente es la relación con los topónimos en -ien: Elduaien (hay Eldua) (G), Labaien (N), Oreien, Oraien (existió tam-bién Orai, en Artzibar, N), y Orkoien (< Orkeien) (N). De ser antroponímico, la base sería algo como *Hurabus, *Hurabius, *Hulabus, *Hulabius. En Okondo hay un barrio llamado Irabaien.

SUFIJO -EGI

Aperregi (Zuia)

«Aperrigui» «... haciendas en Aperrigui et Mañarieta» (1138, Rodríguez, 1992, 117, p. 191), Aperregui (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 228), Aperregui (1295, ibid., 519, p. 448). Caro Baroja (1945: 91) lo deriva del antropónimo Aper con segundo elemento -tegui, -egui y puede ser traducido, en su opi-nión, por ‘mansión de Aper’; ve también el nombre Aper en Aprícano de Kuartango (ibid., p. 87). Mitxelena (AV, 65) deriva tanto el Aperregi alavés como Aperribai en Bizkaia del antropónimo Aper, Apre, *Apri.

Yo creo que respecto a la etimología de Aperregi tanto Caro Baroja como Mitxelena están en lo cierto; encontramos Aper en 1044 en la documentación de San Millán (Ubieto, 1976, 227, p. 223). García Arias (2005: 457) da Aper, Afer o Abrius como base del asturiano Abres.

Gardelegi (Vitoria-Gasteiz)

Comparte con Gardelain (> Gardalain), nombre de un despoblado de la Bizkaia de Valdeaibar (N) el antropónimo de base Gardele (Cardiel en romance); hay patronímico Gardeleiz y Gardeliz. El sufijo parece ser el locativo -egi ‘sitio de’ que aquí deberemos entender quizás como ‘casa de’, es decir, ‘el sitio de Gardele’, ‘la casa de Gardele’.

En en siglo X hay Gardelihi y en la Reja, en 1025, Gardellihi, pero ya para 1135 tenemos Gardelegui (Rodríguez, 1992, 108, p. 178), Gardeley en 1258 y Gardeligui en 1266 (vid. Martínez de Madina & Knörr, 2009: 93), Gardeley en 1352 (Díaz de Durana, 1994, 20, p. 26). Esto podría indicar que lo antiguo era una aspiración que con posterioridad se convirtió en [ ] (cfr. aho > ago en Navarra, por ejemplo), pero también se puede pensar que el sonido velar se representó, por su cercanía, con <h>.

No faltan paralelos de topónimos compuestos de antropónimo más -egi, ya que en Aretxabaleta-Gardelegi está muy bien documentado el microtopónimo Aperregi (Martínez de Madina & Knörr, 2009: 98), compuesto del nombre personal Aper y -egi ‘sitio, casa de’, más apropiado, a mi parecer, que hegi ‘ladera’. Aperregi es, además, como se ha visto, una localidad de Zuia. Gardelegi es, finalmente, la forma que encontramos en la microtoponimia eusquérica de los últimos siglos (ibid., 137-138).

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-IKA

Alangua (Agurain)

Abulanga (Reja, 1025), Aulanga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), Pero Garcia de Alangua (1453, Pozuelo, 2001, 4, p. 327) = Pedro Garcia de Alaunga (1454, ibid., 11, p. 16), «Fernando abad de Alaunga» (Agurain, 1500, Lema, 2007, 24, p. 93), «... en los arrabales de Heguileorr, Alaunga e Arriçala» (Agurain, 1501, Pozuelo, 2010, 4, p. 36), Estibaliz de Alavnga (1509, Pozuelo, 2010, 41, p. 152).

Ibisate (2008: 292-293) escribe que es una de las «(h)ergoien»as de Agurain y que Abulanga se documenta en la Reja en 1025, Alaunga en 1501. Continúa diciendo que en una copia realizada en el siglo XVIII de un documento de 1458 aparece Alangua, según el mencionado autor porque el que hizo la transcripción aunque vio Alaunga escribió Alangua, variante esta última empleada para el siglo XVIII. Está bastante claro, vistos los datos, que la evolución ha sido Abulanga > Aulanga (con pérdida de la fricativa bilabial intervocálica, tal vez por estar situada junto a la vocal u) > Alaunga (por metátesis) > Alangua (por metátesis).

En cuanto a la etimología del topónimo, creo que en la base tenemos el nombre personal *Abullenius o *Abullenus posibles variantes de los documentados Abulenius, Abulenus (Solin & Salomies, 1994: 3; hay también Abullianus y Avillienus) y que la evolución ha sido la siguiente: *(villa) abullenica > *Abullánica (por asimilación de vocales) > *AbuLánica (con l forte en euskera, procedente de la geminada latina, convertida posteriormente en l) > *Abulánca (con caída de la vocal postónica) > Abulanga (por sonorización de la velar sorda tras sonante, como en Berango, Durango; vid. Salaberri, 2011) > Aulanga > Alaunga > Alangua. En la microtoponimia eusquérica tenemos Alaungarabidea todavía en 1712 en Agurain, localidad en la que, en la misma fecha, se documenta Alaunga.

Artziniega (Arciniega)

En la documentación encontramos los siguientes testimonios: «Johan Ortiz d’Arçaniega» (1320, Pozuelo, 2010, 161, p. 751), «... ecclesia parochialis Beatae Mariae de la Encina prope locum de Arziniega» (1404, Ruiz de Lóizaga, 1997, 16, p. 90), fray Fortunio de Arzeniega (1429, Enríquez & Hidalgo de Cisneros & Martínez, 2005, 28, p. 58), «Alfonso de Arzeniega, procurador de Arzeniega» (1501, Pozuelo, 2010, 8, p. 25).

Creo que este topónimo se puede explicar a partir de *(villa) arsenica ‘granja, propiedad de Arsenius’, tomandoῐ como base el antropónimo Arsenius (Solin & Salomies, 1994: 22). De *Arsen ca, por asimilación o por evolución romance de la i breve, surgiría *Arseneca, de donde en euskera tendríamos *Arzeneka (> *Arzêeka > *Arzeka), y en romance *Aseniega. Parece que el nombre actual es una mezcla de ambos resultados, del eusquérico (de ahí la conservación del grupo vibrante más sibilante, convertida esta segunda en interdental sorda castellana <z>, a partir de la fricativa dorsoalveolar vasca) y del romance (con sonorización de la velar sorda intervocálica y diptongación de la vocal tónica). No comparto, por tanto, la opinión de Albertos (1970: 190).

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Berezeka (desolado de Egilatz)

En 1269 es Verececa (Rodríguez, 1989, 288, p. 269); López de Guereñu (1989: 114) dice que «Berececa es un despoblado en tierra de Eguilaz» y un poco más adelante da Berrecica como monte de dicha localidad. En la misma obra (p. 542) menciona el monte Berececa y la fuente homónima.

Podría tratarse de un derivado de Vericus (Solin & Salomies, 1994: 420), pero habría que partir de una variante en la que la velar se había asibilado por efecto de la vocal palatal: de *(villa) veri(t)zica saldría *Bere(t)zika por asimi-lación-disimilación, produciéndose con posterioridad de nuevo el mismo fe-nómeno (e - i - a > e - e - a) que habría dado Bere(t)zeka. No sabemos a ciencia cierta, sin embargo, cuál era la pronunciación vasca del topónimo.

Delika (barrio de Amurrio, A)

Solin y Salomies (1994: 67, 183) recogen los antropónimos Dellius y Tellius que, indistintamente, son adecuados para explicar el topónimo, si par-timos de la variante moderna Delika: *(villa) dellica ‘propiedad de Dellius’ o de *(villa) tellica ‘propiedad de Tellius’ > *DeLika > Delika.

Sin embargo, se documenta Odelica en 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 228) y 1471 (Enríquez et al., 1994, 12, p. 97), que parece ser la forma anterior de Delica. Para explicar Odelica necesitamos *Odellius, es decir, *(villa) odellica, pero lo que he encontrado es Odennius (Solin & Salomies, 1994: 130), de don-de habría salido *Odenika. No sé si se puede pensar en una confusión casual, pero no veo otra explicación, a falta del susodicho *Odellius. Es posible que en latín tardío o romance temprano se produjera la evolución *Odennica > *Odeñika y que por confusión de palatales esta última forma se convirtiera en *Odellika; esto supondría que el paso -nn- > -ñ- era en romance anterior a la sonorización de las oclusivas sordas en posición intervocálica, tema este cuyo estudio nos supera ahora. Compárese, sin embargo, con Eñeco de Muryeilo (Pamplona, 1350, Uranga, 1952: 92). Posteriormente, la -ll- habrá sido tratada como si fuera una lateral fortis o geminada latina y el resultado habrá sido Odelika. Podemos pensar, igualmente, en una despalatalización *Odellika > Odelika ocurrida dentro del euskera.

Cerca de Delika, pero ya en en valle de Losa, en Burgos, se encuentra la lo-calidad de Mambliga (escrita sin tilde, lo que supone una acentuación paroxíto-na) topónimo que se documenta en 1050 como Mamulica, Mamolica (Pérez Soler, 1970, 54, p. 75), basado seguramente en el antropónimo Mammulus (Solin & Salomies, 1994, 357), El origen será pues, como en el caso del resto de topónimos enῠ -ika (euskera) / -iga (romance; cfr. Zúñiga) *(villa) mammulica (quizás con ) > Mamulica, Mamolica > *Mamoliga (con sonorización de la ve-lar sorda en posición intervocálica) > *Manliga (por caída de la vocal pretónica) > Mambliga (por acomodación al modelo castellano; cfr. tremulare > *tremlar > temblar. Se documenta Mabliga en 1050 (Pérez Soler, 1970, 55, p. 76); a propó-sito de la falta de la nasal anteconsonántica, compárese Pampilona de este mis-mo documento con Papilona del siguiente (1053, p. 77).

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Gernika (despoblado de Álava y villa de Bizkaia)

Gernica era según la Reja de San Millán una localidad de Ubarrundia (A) en 1025, documentada como Guernica (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 219),

Peydro de Guerniqua (1276, ibid., 355, p. 315), Gernice/a (sic) (1295, ibid.,

512, p. 438), Guernica (1295, ibid., 518, p. 447), hoy despoblado de Miñano Menor o Miñaogutxia, recordado en microtoponimia. La localidad vizcaína se documenta como Guarnica y Guernica en 1464.

Estimo que el antropónimo que está en la base de la Gernika alavesa y de la vizcaína es Cernius (Solin & Salomies, 1994: 53), es decir, tenemos que partir de *(villa) cernica [kernika] ‘la granja, la propiedad de Cernius’ de don-de por sonorización de la velar sorda en inicio de palabra habrá salido Gernika. Vid. Salaberri (2011: 154-155).

Karanka / Caranca (Valdegovía)

Hay Caranca en 1028 (Ubieto, 1976, 186, p. 184) y 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 228). Puede explicarse a partir de *(villa) caranica, tomando como base el antropónimo Caranius (Solin & Salomies, 1994: 47), si se acep-ta que la vocal palatal cayó en posición postónica, antes de la pérdida de la nasal lene: *(villa) caránica > Caránca.

En Salaberri (2011: 338) decíamos que en zona de habla romance o ro-manceada tempranamente, la evolución pudo ser la propia de esta lengua, es decir, pudo sonorizarse la velar sorda intervocálica con caída posterior de la vocal postónica (cfr. Quartanigo, pronunciado [kwartánigo] probablemente > Cuartango [kwartángo]), y luego, en este caso, tal vez se produjera un pro-ceso de asimilación progresiva de falta de sonoridad: *(villa) caránica > *Carániga > *Caránga > Caranca, Karanka. Ahora sin embargo me parece más económico considerar que, en este caso, la caída de la vocal postónica impidió que la velar sorda se sonorizara en posición intervocálica, en zona de habla romance.

Langarika (Iruraitz-Gauna)

Langarica (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 218), don Pedro de Lamgarica

(c. 1275, ibid., 340, p. 304), Langarica (1305, Iñurrieta, 1989, 26, p. 36), Gonçalo Lopes de Langarica (Agurain, 1320, ibid., 35, p. 45), Langarica (1393, ibid., 92, p. 145), Langarica (1452, Goicolea, 2002, 3, p. 4), Langarica (1502, Pozuelo, 2010, 11, pp. 38, 41). Mitxelena (AV, 317) compara Langarica con Langara enu-merada en la Reja, pero parece que no identifica este con el actual Nanclares.

Creo que es posible pensar en un antropónimo no documentado *Lancarus que podría proceder también de una forma con grupo bl-, fl-, pl-. De *(villa) lancarana habría salido *Langarana, de donde *Langarâa > Langara. Langarica, por su parte, procedería de *(villa) lancarica, con sufijo -ica en lugar del -ana de Langara. Si partiéramos de Plancus (Solin & Salomies, 1994: 380), es decir, de *(villa) plancana ‘la propiedad de Plancus’ se podría pensar que, como fruto de una disimilación de nasales del tipo *Mezkinitz > Mezkiritz (N)3 salió *Lancara, de donde Langara.

n3 De todos modos en el primer testimonio de Leire aparece con doble e (Meeçchiriç).

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En este caso Langarika podría ser un derivado del anterior, como Marquínez (Markiz) lo es de Marquina.

García Arias (2005: 121-122) explica los asturianos Lláncara, Las Lláncaras como derivados de plancam ‘madera, plancha de madera’ (> astu-riano llanca ‘viga’) más el sufijo átono -ara «probablemente prerromano». Sin embargo, el hecho de que los nombres de lugar en -ika tengan a menudo un origen antroponímico (Salaberri, 2011) me hace pensar que en el caso del to-pónimo alavés estamos ante un deantroponímico.

Maurga (Manurga, Zigoitia)

Maurga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 227), Maurga (1416, Ruiz de Lóizaga, 1997, 31, p. 110). En el testimonio de 1416 el autor restituye una n que falta en el original, pero no había necesidad de ello, dado que Maurga es la forma eusquérica documentada ya, como se ve, en 1257.

Creo que puede tratarse de uno de los numerosos topónimos deantroponí-micos alaveses. El nombre personal de base puede ser Manulius (Solin & Salomies, 1994: 112) y la evolución la siguiente: *(villa) manúlica > *Manúrica (con paso de -l- > -r- en posición intervocálica) > *Manúrca (con caída de la pos-tónica) > Manurga (con sonorización no habitual pero conocida de la velar sor-da tras vibrante) > Maurga (con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

De todos modos, la evolución anterior supondría que el paso de la late-ral lene a ttak en intervocálica es anterior a la pérdida de la nasal lene en la misma posición, y no tenemos argumentos para defender esto. Para evitarlo podríamos partir de Mamurius (Solin & Salomies, 111), si se acepta que por disimilación de nasales se convirtió en *Manurius o que esta forma no docu-mentada existió. De aquí, la evolución habría sido la siguiente: *(villa) Manúrica > *Manúrca (con caída de la vocal postónica) > Manúrga (con so-norización no habitual de la velar sorda tras vibrante) > Maurga (con caída de la nasal lene en posición intervocálica).

Revenga (despoblado)

Reuendeca (966, Pérez Soler, 1970, 38, p. 60), Reuendeca (1025), Albaro et Godestio de Reuen[deca] (1039, Pérez Soler, 1970, 50, p. 72), Didaco de Rebendeka (1044, ibid., 51, p. 73), Rebendeka (1048, ibid., 52, p. 73), «agro X mazanos, latus Sancti Miliani de Rebedaga» (sic) (1057, ibid., 62, p. 81), Gonsalbez de Revendeca (1083, López de Guereñu, 1989: 649), Gonsalvez de Revenga (1113, ibid.), Gundisalvez de Rebendeka (1114, ibid.). En 1062 se do-cumenta el barrio de Rebenga en Villambistia (Montes de Oca, Burgos), tal vez del mismo origen que el topónimo alavés: «... cum suo solare pernomina-to El Solare in barrio de Rebenga» (Martínez Díez, 1998, 297, p. 349).

Mitxelena (1976: 58) escribe que Rebendeka de 1114, moderno Revenga, llevaba el acento en la segunda sílaba (empezando por la izquierda), lo mis-mo que el topónimo burgalés Heterrena (945), convertido en la actualidad en Eterna. Podríamos partir del antropónimo documentado Reventius, de *(vi-lla) reventica ‘la propiedad de Reventius’ de donde *Rebendika con sonoriza-ción de la dental sorda tras nasal y mantenimiento de la velar sorda en posición intervocálica, fenómenos ambos habituales en lengua vasca.


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El problema que se nos plantea es, como ocurre con otros topónimos aca-bados en -eka (y -aka), que no sabemos como llegar al documentado Rebendeka, si no aceptamos que se ha producido un proceso de asimilación vocálica (*Rebendika > Rebendeka) que no parece imposible. La evolución posterior habrá sido la siguiente: Rebéndeka > *Rebéndega (con sonorización de la velar sorda en posición intervocálica propia del romance) > *Rebendga (con caída de la vocal postónica) > Rebenga.

Tertanga (Amurrio)

Ertanga (1075, López de Guereñu, 1989: 653), Tertanga (1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 228), Maria Martinez de Tertanga (1469, Urduña, Enríquez et al., 1994, 11, p. 78), Tertanga (1471, ibid., 12, p. 97), Tertanga (1485, ibid., 20, p. 181), Tartanga (1770, ibid.).

Creo que podemos estar ante un antropotopónimo con base en el nom-bre personal Tertianus (Solin & Salomies, 1994: 411). La evolución habrá sido la siguiente: *(villa) tertiánica > *Tertjánica > *Tertánica (por disimila-ción de [vocales] palatales) > *Tertanca (por caída de la vocal postónica; cfr. Karanka) > Tertanga (por sonorización de la velar sorda tras sonora en zona de habla vasca; cfr. Berango y Durango, Salaberri, 2011: 170). Otra po-sibilidad sería partir de *Tertanus, de *(villa) tertánica > Tertánga.


-IKU, -IKO

Se trata, en origen, del sufijo adjetival latino -icu / -ica que indicaba jun-to con ager o fundus en el caso del primero y villa en el del segundo perte-nencia, posesión, lo mismo que ocurre en el resto de sufijos y terminaciones aquí estudiadas. Rostaing (1992 [1945]: 52), al tratar de la toponimia francesa, cita el su-fijo -anicus, «constitué par -an(u) et -icus [...] utilisé essentiellement dans le Sud-Est, le Centre et l’Est. En Languedoc, où il est employé massivement, et particulièrment dans le Gard, il aboutit à -argues». Dauzat (1963: 128) dice que -anum puede estar reforzado por el sufijo -icum y menciona, entre otros, Julianica > Julianges y Marcellanicum > Marsillargues, Massilargue, pero en estos dos casos al menos podemos partir de Iulianus o Iulianius, Marcellanus o Marcellianus y considerar que el sufijo es únicamente -icu. Los topónimos alaveses que creo que están formados con dicha termina-ción son los siguientes:

Abetxuku (Abechuco, Gasteiz)

En la Reja (1025) hay Avoggoco, forma˘ en la que, como en otras ocasio-nes, el digrama <gg> representa [c ]. En 1257 se documenta Abuchucu (Rodríguez, 1989, 235, p. 219), lo mismo que en 1295 (ibid., 518, p. 448) y en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35). En 1393 tenemos Abechuco (Díaz de Durana, 1994, 27, p. 43).

En toponimia menor López de Guereñu (1989) solo recoge Abechuco- en Abechucobidea de Arriaga de 1736 y en Abechuco ibarra de Arangiz de 1805, pero parece que la variante con -o se debe a la lengua oficial, ya que Martinez de Madina & Knörr (2009: 286) en el mismo Arriaga documentan Abechucubidea, Avechucubidea, Abechucurabidea del siglo XVI al XX, si bien aparecen también variantes con -o.


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Creo que puede tratarse de un deantroponímico, aunque la evolución del topónimo no es tan clara como en otras ocasiones, con base en el nombre Abutius o Avitius (Solin & Salomies, 1994: 4, 30). Habrá que partir de *(fundus, ager) abuticu, pero de aquí es difícil justificar la palatalización de la sílaba ti (vid. Aletxa, Andetxa, Gometxa, Lopetxa); por eso es preferible partir de un derivado dotado de sufijo, del tipo de *Abutinius o *Avitinius. La evolución pudo ser la siguiente: *(fundus, ager) avitinicu > *Abetinicu (por disimilación vocálica) > *Abetinucu (por asimilación vocálica) > *Abetîucu (con caída de nasal lene en posición intervocálica y nasalización de la vocal anterior) > *Abetjucu (con pér-dida de la nasalidad y paso i > j tras t ante vocal) > Abetxuku (con palatalización -tjV- > -txV- presente también en nombres como Aletxa, Andetxa, Gometxa y *Lopetxa, en Álava) > Abechuco (con apertura romance de la vocal final cerrada) /> Abutxuku (con asimilación vocálica).

Otra posibilidad que veo en este momento es partir de Aventinus (Kajanto, 1982: 183) o Aventinius (Solin & Salomies, 1994: 29): *(fundus, ager) aventinicu > *Abentinicu > *Abentinucu (con asimilación vocálica) > *Abetinucu (con pérdida disimilatoria de la primera nasal, como en *Samuntiano > *Zamundiano > *Zamudiâo > *Zamudjao > Zamudio, basa-do en el antropónimo Samuntius) > *Abetîucu (con caída de la nasal lene en posición intervocálica que antes nasaliza la vocal precedente) > *Abetjucu (con pérdida de la nasalidad de la vocal y paso ti > tj ante vocal) > Abetxuku (con palatalización -tjV- > -txV- presente también en nombres como Aletxa, Andetxa, Gometxa y *Lopetxa, en Álava; es posible que existiera un paso in-termedio *Abetz(j)uku) > Abechuco (con apertura romance de la vocal final cerrada) /> Abutxuku (con asimilación vocálica).

Araiko (Trebiñu)

Aranco (sic, 1257, Rodríguez, 1989, 235, p. 222), Araicu (1415, Ruiz de Lóizaga, 1997, 29, pp. 107-108), Araycu (ibid., 108).

Según Caro Baroja (1945: 107) es una «antigua propiedad, sin duda, de un miembro de cierta familia de que nos ha dejado memoria una inscripción latina de Contrasta», es decir, creo, Araica Arai f(ilia) (Elorza, 1967: 136; hay también Caricus Cari f(ilius), ibid., 138, y Ambaicus frente a Ambaius, Albertos, 1985: 372). Araica se documenta también en la vecina localidad na-varra de Larraona/Larragoa según Castillo (1997: 134); se trataría pues, de *(fundus, ager) araicu > Araicu (euskera) > Araico (castellano). Es probable-mente, como señala Albertos (1970: 201), del mismo origen que el navarro Araitz, con -tz que indica posesión, aunque no es esta la única explicación posible para el nombre del valle.

La forma Aranco estará por Araico, forma actual del topónimo con apertura -u > -o propia del romance, aunque los testimonios con -u corresponden a tex-tos escritos en latín y por ello, tal vez, adaptados a esta lengua, cosa habitual por otra parte. En cuanto a la apertura o falta de ella en la vocal final, parece que de-pende de la época en que el topónimo fue incorporado a la lengua vasca, de ma-nera similar a lo que sucede con los topónimos dotados de -anu, -ano.

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Kuartango (Cuartango)

Se documenta el año 950 como Quartanigo (Ubieto, 1976, 56, p. 71), y en 1025 (ibid., 180, p. 177) como Quartango, lo mismo que en 1070 (ibid., 378, p. 357), 1257 (Rodríguez, 1989, 235, p. 220) y 1388 (Iñurrieta, 1989, 86, p. 129); en 1295 hay Cuartango (Rodríguez, 1989, 512, p. 439 y Díaz de Durana, 1994, 11, p. 11) y en 1310-1312 Coartango (Ruiz de Lóizaga, 1997, 1, p. 66).

Caro Baroja (1945: 100) lo deriva de ager Quartanicus, idea que acepta Albertos (1985: 366); Montenegro (1960: 528) señala Sabiñánigo, Durango, Berango, Abiango, Quartango «(Quartanigo en el año 950)» entre los topóni-mos formados con el antiguo sufijo -anicus. De todos modos, este final, tal cual, no es siempre necesario, dado que, por ejemplo, Sabiñánigo puede te-ner únicamente -icu, con base en el documentado Sabinianus.

Si partiéramos del antropónimo Quartus (Solin & Salomies, 1994: 388) deberíamos pensar en el sufijo compuesto -anicus (-an(u) + -icus) que men-cionanā ῐRostaing (1992: 52) y Montenegro, es decir, de *(ager, fundus) quart n cu > Quartanigo [kwartánigo], con evolución normal en romance (vid. Mitxelena, 1956: 344). Sin embargo, existe la posibilidad de que el an-tropónimo de base sea Quartianus (Solin & Salomies, 1994: 388), en cuyo caso no habría necesidad de pensar en un sufijo compuesto, sino únicamen-te en -icus: *(ager, fundus) Quartjánico > *Cuartánico (por disimilación de pa-latales; cfr. Tertanga) > Cuartánigo (con sonorización romance de la velar sorda en posición intervocálica) > Cuartángo (por caída de la vocal postóni-ca). Otra posibilidad sería partir directamente de una variante *Quartanus.

Matauku / Matauco (Gasteiz)

En 1025 hay Matauco, en 1138 Mathauco (Rodríguez, 1992, 117, p. 190), en 1257 tenemos Mataucu (Rodríguez, 1989, 235, p. 219), en 1295 Matauco (ibid., 512, p. 439). En esta misma fecha encontramos Mataucu (ibid., 518, p. 448), y también en 1351 (González Mínguez, 1994, 8, p. 35) y en 1390 (Iohan Peres de Mataucu, Crespo et al., 1995, 29, p. 45). En 1386 (Díaz de Durana, 1994, 26, p. 39) se documenta Jesus Peres de Matauqu. En la mayoría de los microtopónimos recogidos por López de Guereñu el nombre acaba en -o (Mataucobasalde(a), Mataucobide(a), Mataucocierra, Mataucolarra, Mataucolarrea, 1989: 330), pero en algún testimonio también aparece la variante con -u (Mataucurabidea, 1989: 330). No se ve muy claro, por lo tanto, si la versión vasca del topónimo acababa en -o o en -u. En 1510 se documenta Matacua y Churio de Matacua (Lema, 2007, 59, pp. 207-208), pero no sé si se trata del nombre que estamos analizando.

Creo que la explicación antroponímica es posible, si bien no es tan clara como en otras ocasiones. Podríamos basarnos en el nombre Mateius (Solin & Salomies, 1994: 114) o en Vatenius (ibid., 198). El origen podría ser, así pues, *(ager, fundus) mateicu, *(ager, fundus) mateico o bien *(ager, fundus) vateni-cu, *(fundus, ager) vatenico. Si partimos del nombre con bilabial nasal, debe-mos pensar que hubo una variante asimilada *Mataicu que se convirtió en Matauku por acción de la vocal final cerrada sobre el diptongo tal vez, aun-que el paso suele ser au > ai en este contexto (cfr. mauru > mairu, véase FHV, 90-91). La forma usada en castellano, Matauco, es fácilmente explicable por


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apertura de la vocal final cerrada, debido a la fonotáctica de dicha lengua, que no posee vocales cerradas en dicha posición.

Tomando como base *Vatenicu, habría que pensar que hubo paso b > m, por asimilación de nasales (cfr. Mañueta, calle de Pamplona/Iruñea, de bainu + -eta) y pérdida de la nasal lene en posición intervocálica, de donde *Matêicu, *Mateicu. A partir de aquí, el desarrollo sería similar al supuesto para el nombre Mateius.

Otra posibilidad consiste en partir de Bata(v)us (Solin & Salomies, 1994: 301): *(ager, fundus) batávicu > *Batábcu (por caída de la postónica) > *Bataucu (con vocalización de b ante consonante; cfr. akábatu > akábtu > akáutu, arrápatu > harráptu > (*arrábtu >) arráutu en algunas hablas vascas) > Mataucu (cfr. baculu > makulu) > Matauco.

Orzaniko

Urzannico, Urzanico 864 (Ubieto, 1976, 7, pp. 16-17), Orzanico en la ac-tualidad (López de Guereñu, 1989: 656). Despoblado del valle de Araia se-gún Caro Baroja (1945: 107), autor que lo clasifica entre los topónimos derivados del sufijo locativo -icum (-nicum). No menciona el origen del nom-bre, y no lo relaciona con el navarro Urzainki (Erronkari).

En mi opinión, el antropónimo que está en la base del topónimo nava-rro es el latino Ursenius (Solin & Salomies: 195), es decir, hay que partir de *(ager, fundus) ursenici. La evolución habrá sido la siguiente: *Ursenici > *Urzêici (por caída de la nasal lene en posición intervocálica con nasaliza-ción de la vocal anterior y paso s > z) > Urzaîci (debido a la vacilación que se observaba en el euskera roncalés en el diptongo con segundo elemento palatal: baino/beino/bino..., especialmente ante nasal; véase Mitxelena [1954b: 134]. Podemos pensar que el hecho de que la vocal estuviera nasa-lizada ayudó, igualmente, a dicha vacilación) > Urzainki (se restablece la oclusión oral, pero no en la posición originaria; cfr. *usani > *usâi > *usâî > *usaî > usai, usain ‘olor’). Se documenta en 1270 (Ostolaza, 1978, 226, p. 308) como Urçaniç que parece una variante romance de Urzainki y nos acerca a los patronímicos para los que, además de en el genitivo -nis de la tercera, se ha solido pensar también en -ici, genitivo del sufijo -icus. Volviendo a la toponimia, García Arias (2005: 485-486) menciona una se-rie de topónimos asturianos procedentes de -ici, -rici como Savariz de Sabaricus (Sabarici); de todos modos, está claro que en Vasconia los finales en -(i)ki del mencionado origen brillan por su ausencia, aparte del men-cionado Urzainki.

No son desconocidos los pares con <n> y <nn> del tipo de Aenius/Aennius, Aerennus/Aerennius, Afinius/Afinnius, Anius/Annius, Bienus/Biennius, Bisinius/ Bisinnius, Carminius/Carminnius, etc., y, en el caso de Urzanico, el antropó-nimo parece que tiene que tener una nasal fortis: habrá que partir de *(ager, fundus) ursennicu o mejor, de la variante *(ager, fundus) ursannicu de donde *Ursannico ya tempranamente, y de aquí Urzaniko y posteriormente Orzaniko, pero me faltan datos sobre el paso u- > o-. Podría haber relación también con Ostankoa (BN), de un anterior Or(t)zankoa al parecer (vid. Salaberri, 2004: 295-297).

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