RamosRemedios2003

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  • Title: Para una revisión de la documentación hispana hasta el siglo XIII: los cartularios de Valpuesta
  • Emiliana Ramos Remedios
  • In: Lengua romance en textos latinos de la Edad Media : sobre los origenes del castellanon escrito / coord. por Hermógenes Perdiguero Villarreal, 2003, ISBN 84-95211-81-5, págs. 243-262



Ni siquiera exhaustivos análisis paleográficos han podido a menudo fechar con precisión estos materiales, y tenemos el ejemplo más claro en la datación de las Glosas Emilianenses n4.



n4

Véase un resumen de las diferentes teorías sobre la datación de las GE en A. García Valle (1998:105-107).

Menéndez Pidal (1956:1-2), las dató entre los siglos IX-X y C. García Turza y J. García Turza (2002) defienden asimismo que la fecha de redacción debe mantenerse en el siglo X, mientras M. Díaz y Díaz (1978) propone, atendiendo a criterios paleográficos, que no debe datarse antes de bien entrado el siglo XI.

Igualmente se ha aceptado como fecha de redacción de las Glosas Silenses el siglo XI, cf. A. García Valle (1998:106-107)



p244

Cuando tenemos a la vista dos copias de un mismo documento se puede observar con frecuencia cómo los textos son a menudo "relatinizados", pues en algunas de estas copias, sobre todo las más tardías, fines del XI-XII, se observan los aires nuevos de la reforma carolingia n6.


n6

No parce claro en qué momento se inicia el contacto con la cultura ultrapirenaica y quizá sea excesivo posponerlo al siglo XI, pues es sabido que el propio Beato de Liébana en el siglo VIII se mantuvo en relación no solo con los mozárabes del sur sino también con la Francia carolingia y con el propio Alcuino de York (M. Quilis 1999:77-78).

Wright (1989:340-350) emplea el término "carolinización" para este proceso de limpieza que sufren los textos.


Esa relatinización es patente en los llamados Becerros Galicanos, copias en letra carolina o francesa de los Becerros Góticos, redactados en letra visigótica o ya de transición, y posiblemente sea evidente también en gran parte de la propia documentación de los Becerros Góticos que ya aparece redactada en letra de transición de la visigótica a la carolina.


De este modo, por los Becerros Galicanos habrá pasado ya la reforma carolingia en su más amplio sentido, no solo en lo referente a un cambio de la letra, sino también a la adaptación al latín medieval, a la nueva liturgia.

De ahí que la documentación de los Becerros Góticos (Valpuesta, Cardeña, San Juan de la Peña, San Millán) puede arrojar más luz sobre los orígenes romances y los datos obtenidos de ellos no deben mezclarse con los obtenidos de los Galicanos; es obvio que los cartularios góticos únicamente podrán hallarse en monasterios fundados con anterioridad a la reforma del siglo XI, pues los creados ya a partir de esta fecha, como el de Oña n7, carecen de este tipo de duplicidad en la documentación, por lo que es posible que la mayoría de sus textos se copiaran ya bajo influjo del latín medieval n8.


n7

Fundado por Sancho García, el tercer conde de Castilla en el 1011; fue el primer monasterio de la mitad occidental peninsular en recibir la reforma, desde San Juan de la Peña, de la mano de Sancho el Mayor.

n8

Excepto en algunos textos anteriores al año de su fundación, 1011, pues la documentación estrictamente referida a Oña no comienza hasta esa fecha.


p246

Roger Wright propone que antes del siglo XII solo se hablaba en la península una lengua romance, escrita con una mayor o menor capa latinizante.

p247

Quizá la consecuencia más grave de la línea pidaliana haya sido la tendencia a colocar un límite en los siglos VIII y IX, a partir del cual hablamos de lengua romance, evitando las referencias al ocuro periodo anterior, entre los siglos V al VII, de los que conservamos escasa documentación; no cabe duda, sin embargo, de que esos materiales, como las pizarras visigóticas, deben ser igualmente revisados para añadirlos a la historia de los romances hispánicos n18.

p248

Lo más atractivo de esta documentación [de Valpuesta] es que incluye textos datados desde el año 804 n19, lo que la convierte, como repetidamente dijo Menéndez Pidal, en el cartulario más antiguo del occidente hispánico, observación que debería ser matizada teniendo en cuenta el problema de las copias y de las falsificaciones.

En realidad los datos aportados por Valpuesta pueden no ser anteriores al siglo X, época de las copias más antiguas, según el análisis paleográfico de Barrau-Dihigo, que debe ser revisado.

Es interesante además el hecho de que se conserven un cartulario gótico y otro galicano posterior, debido a que es un monasterio creado antes de la llegada a la península de la reforma carolingia.

El cartulario gótico debe su nombre a que sus documentos más antiguos y más conocidos están copiados en letra visigótica n21, mientras el galicano está redactado en letra carolina francesa, ya muy avanzada hacia una letra gótica.

El gótico fue copiado opr varios escribas en diferentes épocas que van desde el siglo X hasta el siglo XIII n22, mientras que el galicano, que copia al gótico, pertenece a una sola mano, la de Rodrigo Pérez de Valdivielso, quien firmó sus códices en 1236.


n22

Según Barrau-Dihigo (1900:274-279), de los 113 folios de que consta el Becerro Gótico

  • los folios 109-113, que constituyen el cuadernillo más antiguo, todo en letra visigótica, fueron copiados posiblemente hacia el siglo X;
  • los folios 1-29, 50-63, 70-72 y 73-92 a mediados del siglo XI;
  • los folios 93-96, 105-108 y 97-104 a fines del XI, principios del XII; y finalmente
  • los folios 30-34, 35-47, 48-49 y 64-69 se redactarían a lo largo del XII o principios del XIII

Además en espacios en blanco se añadieron posteriormente documentos de 1184 (fol. 31r), 1190 (fol. 69v) y 1200 (fol. 104r) totalmente romances (Ruiz de Loizaga 1995:146-148).



p249

El Becerro Gótico consta de 178 documentos, 20 de los cuales están repetidos, cuyas fechas oscilan entre 804 y 1140, excepto tres últimos añadidos y que exceden ese periodo.

Las fechas más antiguas es probable que correspondan a falsificaciones posteriores.

La recopilación del Cartulario Viejo o Gótico no se inició hasta fines del X, principios del XI, época de dificultades para Valpuesta, por lo que se precisaban documentos fundacionales y escrituras de propiedad de sus bienes n23.


n23

El número de documentos de este cartulario es bastante considerable si nos atenemos a la cantidad de escrituras de códices similares.

Según J.A. García de Cortázar (59-60), la cantidad de documentos escritos en cada comunidad monástica indicaba su grado de aclimatación a la nueva cultura mediterránea de base latina que se venía adaptando a los territorios del norte desde el siglo VIII.

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En cuanto al Becerro Galicano, recoge 138 escrituras, 135 de las cuales son copia del Gótico, mientras que otros tres documentos de los años 1125 (fol. 39v) y 1130 (fol. 40r y fols 40r-40v) no aparecen en el Gótico.

Barrau-Dihigo en 1900 y después M.D. Pérez Soler realizaron una transcripción de los 78 documentos de Valpuesta correspondientes al tiempo en que el monasterio fue sede episcopal, es decir, entre el 804 y 1087 (fols. 1-29, 50-63, 70-92, 109-113).

p250

La conservación de dos cartularios, copiados con distintos tipos de letra en estos monasterios fundados antes del siglo XI es un indicador para comprender la introducción de la reforma carolingia en la península, desde fines del XI hasta 1200: nueva letra, nueva liturgia, nuevo latín, de la mano de monjes extranjeros, los cluniacenses.

A juicio de Wright (340-350), los monasterios del este de Castilla y de la Rioja adoptaron la reforma, pero mantuvieron durante un tiempo sus ritos y su cultura visigótica; de hecho no copian sus antiguos volúmenes en la nueva letra hasta el 1200, aunque antes "carolinizaron" algunos textos para que pudieran seguir siendo útiles.


En el Becerro Gótico de Valpuesta se observan dos etapas desde el punto de vista de la letra utilizada en las copias:

  • una, hasta fines del siglo XI, en letra visigótica, y
  • otra, a partir de los documentos fechados a fines del XI o principios del XII, con letra carolinizada o claramente carolina.

En esta segunda etapa del Becerro Gótico, con letra de transición a la carolina y propiamente carolina, se podría constatar esa carolinización de la que habla Wright.

El cambio de letra, introducida en Valpuesta a fines del XI, sugiere un primer intento de reforma plasmada en el propio becerro antiguo, y que se verá consolidada 1236 al copiarse el Becerro Galicano en letra netamente carolina n30.


n30

Es posible que la reforma se iniciara en Valpuesta en una fecha relativamente temprana, hacia la mitad del siglo XI, de la mano de la monarquía navarra, a la que esta zona perteneció entre 1035 y 1076, de forma parecida a lo sucedido en Oña.

Recordemos que Sancho García, tercer conde de Castilla, había fundado Oña en 1011 y que, según Menéndez Pidal, éste fue el primer monasterio del oeste peninsular en recibir la reforma cluniacense a instancias precisamente del yerno de aquel, el rey navarro Sancho el Mayor, quien introdujo en el monasterio hacia 1033 monjes cluniacenses procedentes de San Juan de la Peña (Juan del Alamo).

Paralelamente, Gimeno Menéndez (1995:73) quiere hacer coincidir la redacción de las Glosas Emilianenses con el momento de transición en la Rioja entre la monarquía navarra y castellana (1076), una región en la que también se había introducido ya la reforma benedictina de mano de Sancho el Mayor y sus descendientes.

Lo que parece claro es que Valpuesta formó parte de esa tarea cultural de instrucción y formación que a partir del siglo X desempeñaron los monasterios burgaleses y riojanos, y que en el siglo XI se transformó en la tarea de europizar la vida religiosa de la zona reconquistada, sustituyendo la regla mixta o codex regularum por el monacato benedictino (Gimeno Menéndez 1995:104-105).

En cierta medida podemos hacer coincidir el término europización, que emplea Gimeno, con el de carolinización, empleado por Wright.

En esta línea, M. Carrera de la Red (1992:594) insiste en que las anotaciones gramaticales de las glosas y los añadidos al texto podrían ser una "muestra del modelo de alfabetización latina imperante en los monasterios benedictinos castellanos y riojanos de la época", además de que las glosas romances y vascas constituyan "unos primeros tanteos por parte del glosador en la adopción de un sistema de escritura para la lengua vernácula".

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