Obispado de Álava

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Tabla de contenidos

Citas para una historia del obispado de Álava, ss VI-XI


  • Iglesia de Salinas de Buradón (ss V-VI)
    • Con baptisterio (piscina bautismal)
  • San Martín o Santa Pía de Dulantzi (ss VII-X)
    • También se ha hallado un baptisterio (piscina bautismal)

Originalmente cada obispo era elegido por el clero y los fieles de la diócesis por aclamación. Las dificultades derivadas de este procedimiento electivo pronto llevaron a abusos, y pasaron a ser elegidos solo por el clero. Progresivamente fue centralizándose el nombramiento, para terminar esta responsabilidad electiva en los presbíteros del cabildo catedralicio. (Wikipedia)

Mansilla1982

El reino asturiano intentó plasmar en Oviedo todo el orden que tenían los visigodos en Toledo, e igualmente reproducir la división eclesiástica hispano-visigoda. Cuando no era esto factible se acudió a la fórmula de los obispados exentos. En ninguna de las listas de diócesis visigodas aparece la de Alava y los intentos por identificarla con la sede episcopal de Segia son por muchas razones infructuosas. El hecho de que el obispado de Alava no existiera en la época visigoda no dice nada del nivel de cristianización de la zona, en donde actuaba la diócesis de Pamplona, de Calahorra y de Oca. Además hay que recordar la afirmación de que las divisiones eclesiásticas reflejan las antiguas fronteras tribales. Se viene a confirmar la tesis de que en tiempos de los visigodos la diócesis de Pamplona se extendía a todo el país de lengua vasca, lindando por el occidente con Oca y por el mediodía con Calahorra. Por lo tanto ni la actual Alava, ni la antigua Vizcaya con el valle de Orduña fueron de Calahorra hasta fines del siglo XI, habiendo pertenecido durante los siglos X y XI parte a los obispos de Valpuesta y parte a los de Pamplona. La razón está en que Alava y Vizcaya ya eran del convento jurídico de Clunia, mientras que Calahorra pertenecía al de Zaragoza. Además Fortunio aparece en 1071-1072 como obispo de Leire (Pamplona) y en Alava. En la crónica Albeldense aparece el obispo Alvaro en Velegia. ¿Dónde estaba Velegia? El cronista apunta a Velegia como a la diócesis de Oca que ha citado en otro lugar y cuya continuación canónica era la de Valpuesta. Y por lo tanto hay que descartar el identificar Velegia con Calahorra.

En tiempos de Sancho el Mayor se considera como parte del reino navarro todo el territorio bañado por el río Ebro y sus afluentes desde Haro hasta el alfoz de Bricia y Arreba que en la antigüedad habían pertenecido a provincia romana de Tarragona. En consecuencia el obispado de Valpuesta cae bajo la influencia navarra y estuvo a punto de ser absorbido por el de Alava.

Carriedo2002

Carriedo (2002): A partir de la mención de la Crónica Albeldense, considera que el rey de Oviedo crea "ex-novo" el obispado de Veleia en 881, junto al de Oca. El de Veleia será sucedido por el de Valpuesta.

Menciona 19 sedes episcopales del noroeste peninsular entre 711 y 1080: Iria, Mondoñedo-Dumio, Lugo-Braga, Orense, Tuy, Oporto, Lamego, Viseo, Coimbra, Salamancaa, Zamora, Segovia-Simancas, Palencia, León, Astorga, Oviedo, Veleia-Valpuesta, Oca-Burgos, Osma-Muñó.


Alberto González de Langarica (2010) [1]

Aquí se conocía la existencia entre otros de un obispo llamado Álvaro de Velegia (881-888) cuya lápida apareció en la iglesia de Bolívar. Pero es al revisar la documentación ligada a los reyes astures cuando se ha descubierto que junto a los prelados de Oviedo había una serie de obispos refugiados, que habían huido de las incursiones árabes, entre ellos este Álvaro.

En un episcopologio elaborado por el investigador medievalista Manuel Carriedo se incluye una lista de mitrados que se califican de «cantabro-alaveses» en los que están Valentín (759), Pascasio (811), Kintila (812), Leolalio (832), Antonio (863), Seruato (867) Placentio (872) y Álvaro de Velegia (877-888), el último. «No son de Oviedo, sino de Calahorra, Palencia, Oca, luego Valpuesta, y también Veleia. Los cristianos huyen de los árabes y se refugian en Asturias. También los obispos», asegura Langarica. «Cuando vuelve a su tierra es evidente que el Obispado toma otra titularidad porque Veleia debe estar destruida». De Álvaro que se titula obispo de Velegia, no se sabía nada de él hasta que han aparecido esos documentos en Oviedo.


Carlos Ortiz de Urbina (2012) atribuye a la diócesis de Álava el territorio de Álava nuclear, centro de Vizcaya y valle del Deba, en distibución complementaria con la de Valpuesta, que cubre las zonas occidentales de ambos territorios.

"Aquella primera sede episcopal ocuparía un territorio alavés mermado en occidente por el obispado de Valpuesta y se adentraría en territorio vizcaíno y guipuzcoano hasta el Alto Deba. «En realidad era un solapamiento de las fronteras civiles de los pueblos prerromanos», indicó Ortiz de Urbina."[2].

Exitencia a partir de 883, documentada, desaparición 1087. Sede en Armentia, luego arcedianato de Calahorra. El arcedianato se divide en arcipestrazgos. Coincidencia de Álava con pertenencia a Navarra; 1181 al firmar el fuero, Don Rodrigo de Cascante firma como obispo de Armentia y es responsable de la construcción del templo de Armentia. Enterrado en Bolivar, Álvaro de Veleia. No hay testimonios posteriores al siglo V en Veleia. Priorato a partir del siglo XIV. Entrevista [3]. En la Reja de San Millán Armentia y Gasteiz aportan tres rejas (1025).


Diócesis de Calahorra [4]: Arcedianato de Álava. Absorbida la sede de Armentia por Calahorra, los cristianos de la Álava nuclear se integraron en la organización calagurritana encuadrados en el Arcedianato de Álava, uno de los cinco del Obispado; el Arcedianato de Berberiego englobaba a parte de las parroquias de la parte oriental de Álava; ambos ejercían el control de toda la zona vasca. El Arcedianato de Álava incluía los Arciprestazgos de Eguílaz, Gamboa, Cigoitia, Vitoria, Léniz, Zuya, Cuartango, Orduña, Ayala, la Ribera y Treviño. Se constata un gran aumento del clero secular: en cada lugar había cinco o más clérigos. Entre los siglos XII-XV se construyen en los núcleos rurales las iglesias románicas y en las villas las iglesias góticas que han llegado hasta nuestros días. Gran parte de estos templos fueron construidos y sustentados por mecenas particulares; poco a poco se irán solucionando los problemas entre los patronos seglares y la autoridad del obispo. Los franciscanos y dominicos se establecen en Vitoria.

A partir de 1087 la basílica de Armentia se convierte en colegiata; en 1135 había en la misma diez clérigos.El obispo Don Rodrigo de Cascante (1146-1190),que en 1173 habla de su casa episcopal en Armentia, firma el fuero de población concedido a Vitoria en 1181 con el título antiguo de “obispo armentiense”; sería precisamente este obispo el que construyera la actual basílica románica, unos cien años después de que desapareciera el obispado de Armentia.


Excavations in 2009 and 2010 in the area of the temple of San Martín de Dulantzi had identified occupation from prehistoric times to the Middle Ages (Fig. 2). However, the greatest funerary occupation corresponds to between the 6th and 12th centuries, associated with a church and a few household structures (Loza Uriarte and Niso Lorenzo, 2011; Loza Uriarte and Niso Lorenzo, 2012). After two phases of occupation in the Bronze Age and Late Antiquity, in the 5th century, the entire area was converted to a burial sector (Phase 3). Around the 6th century, a new building was built, which has been interpreted as a private church with baptistery and with a foundation burial (Phase 4a) which included a privileged cemetery until the 7th century (Phase 4b). Nineteen graves located both inside the church and in the space between the church and the baptistery have been attributed to this phase. In 9 of these burials, grave goods including weapons, pottery and personal ornaments have been found. These resemble grave goods from other Basque Country sites, and exhibit more similarities to archaeological sites from Gaul than to those from the Iberian Peninsula. Towards 700 AD, occupation became denser, which led to an expansion of the necropolis outside the temple where the burials had no associated grave goods (Phase 5). During the 10th to the 12th centuries (Phase 6), large silos were built inside the temple and it continued to be used for funerary purposes. Individuals studied here correspond to Phases 3, 4, and 5, dating from the 5th to 10th centuries (Table 1, Fig. 3).

Loza Uriarte, M., Niso Lorenzo, J., 2012. La intervención arqueológica en el yacimiento de San Martín de Dulantzi (Alegría-Dulantzi, Álava Arkeoikuska). Investigación Arqueológica 11, 35e47 http://www.academia.edu/4134388/AZKARATE_A._GARCIA_CAMINO_I._2013_Vasconia_tierra_intermedia._Ritos_Funerarios_de_Frontera._Vitoria-Gasteiz

AzkarateCamino2012

En ocasiones, los propietarios de ciertas iglesias promovieron obras de mayor complejidad, con mano de obra cualificada capaz de levantar edificios con materiales extraídos en canteras distantes, afrontar soluciones constructivas técnicamente complejas, como bóvedas sobre pechinas, o reproducir formas arquitectónicas que recordaran las grandes construcciones ligadas al poder. Obras que solo pudieron sufragar personajes con rentas importantes.

Es el caso de una de las iglesias más antiguas y mejor estudiadas del País Vasco, la de San Román de Tobillas [1], fundada en 822 por el abad Avito, propietario de tierras de labor, cabezas de ganados, eras de sal, iglesias, molinos y bienes raíces dispersos por un amplio territorio que comparte o disfruta con las comunidades locales, conviertiéndose en puente entre las familias dirigentes de ese territorio y los grupos rurales (Larrea 2007b). p346 De esta primera fase se conserva el ábside, construido con sillería de arenisca reutilizada de obras anteriores, en el que se abre un vano original asaetado con remate superior curvo y fuerte derrame interno, y las huellas de una cubierta en bóveda sobre pechinas (Azkarate 2005). Otros templos más modestos construidos con mampostería recogida o extraída de las canteras por capas naturales y con vanos rematados en herradura, como San Pedro de Urbiona de Basabe, Nuestra Señora de Samano o los castros de Lastra en Alava han sido atribuidos a señores locales para el caso alavés (L. Sánchez 2007). Este grupo de poderes locales debió de ser también el promotor de las 17 iglesias vizcaínas datadas en el siglo X y caracterizadas por poseer pequeños vanos tallados en bloques monolíticos de arenisca con dos o tres estrechas luces, imitando los vanos de la arquitectura prerrománica impulsada por los monarcas astures (García Camino 2002). Así lo atestiguan dos epígrafes fundacionales, procedentes de las iglesias de Memaia [2] o Lamikiz [3] que nos informan que un presbítero de nombre Casiano y un abad llamado Sancius construyeron las citadas iglesias (Azkarate, García Camino 1996).

Jimeno2006

  • En la tardoantigüedad, habremos de distinguir la realidad franca de la visigoda
  • Los francos elegían sus obispos cum voluntate regis, según estipula el canon décimo del Concilio de Orleans (459)
  • Entre los visigodos había, en principio, libertad en las elecciones episcopales, que realizaban el clero y el pueblo
  • El control militar que los visigodos trataron de imponer en la Vasconia meridional iba de la mano del control eclesiástico
  • Estrecha vinculación entre los concilios de la Hispania goda y la diócesis de Pamplona
  • La Iglesia hispano-goda conservó en su organización las antiguas divisiones territoriales del Imperio Romano
  • Las provincias eclesiásticas se erigieron sobre los límites de las provincias romanas, y muchas civitates fueron capitales diocesanas
  • La localización en ejes estratégicos de comunicación fue causa determinante en la erección de las sedes del noroeste hispánico desde el siglo IV
  • Pompaelo, donde se pudo originar una diócesis antes de finalizar el siglo IV
  • La oscuridad se cierne sobre el primer episcopologio pamplonés
  • La primera noticia es la presencia de Liliolo en el III Concilio de Toledo (589)
  • Poco más sabemos salvo la asistencia de los prelados iruñeses o sus representantes a la segunda cita conciliar zaragozana (592) y a otras toledanas (681, 683, 693)
  • Juan José Larrea en torno al obispado de Pamplona concluye que la sede no se vio interrumpida entre finales del siglo VI y las últimas décadas de la siguiente centuria
  • La institución conciliar visigoda era sumamente irregular, siendo sus reuniones intermitentes y ocasionales, pese al propósito reiteradamente manifestado de que fueran regulares y periódicas
  • La participación de los prelados pamploneses fuera una de las más bajas de la Península
  • En el otro extremo de los Pirineos la mitad de los obispados de la Narbonense tuvieron un comportamiento similar
  • Concilio XII de Toledo (681), al que acudió el obispo de Pamplona, y donde se legitimó la irregular ascensión al trono de Ervigio, fruto de una oscura conjura urdida por él contra el rey Wamba
  • Los vascones ya se habían aliado con Paulo contra Wamba, al igual que anteriormente lo habían hecho con Froya contra Recesvinto
  • Hacia el año 750 la ciudad episcopal de Auca (Oca) –en la que se englobaría el territorio alavés– fue destruida en el marco de las campañas de Alfonso I
  • El siglo IX cuando el condado alavés, organizado desde la monarquía astur atendiendo a la continuidad histórica, social y política del territorio
  • Siente las bases para la erección de una nueva sede episcopal, erigida en la simbólica Velegia Alabense
  • Diócesis restableció presumiblemente los antiguos límites entre las circunscripciones de Auca y Pamplona
  • La tortuosa historia política posterior situó al territorio alavés en la órbita pamplonesa hacia la segunda mitad del siglo X
  • Bajo el reinado de Sancho Garcés II (970-994), cuando fruto de la irradiación pamplonesa por aquellas tierras anteriormente vinculadas a Castilla, se configuró el obispado de Álava con sede en Armentia
  • Abarcando también Bizkaia y la cuenca del Deba
  • El obispado de Bayona se originó por la desmembración de la porción meridional de la diócesis de Dax
  • Su origen en las primeras décadas del siglo IX, fruto de la existencia del reino carolingio de Aquitania y por la necesidad de evangelizar los valles vascos
  • A mediados del siglo XI asistimos a los primeros intentos infructuosos por parte del pontífice León IX para acabar con la intromisión laica en las elecciones episcopales
  • Medidas adoptadas en los sínodos de Reims (1049) y de Letrán (1059)
  • Años después, en la conocida como lucha por las investiduras, Gregorio VII prohibió tajantemente la investidura laica
  • Sustitución de la liturgia mozárabe –suprimida por Gregorio VII en 1081– por la romana + y El Concordato de Worms (1122) prohibió la investidura laica con la tradición del báculo y del anillo, y se decretó que las elecciones episcopales se realizarían libremente por el clero y el pueblo

Conjunto rupestre de Treviño

De Auñamendi [5]

Lejos de las ciudades, en el país rural y poco poblado, se cuenta ya con grupos eremíticos establecidos en las montañas de La Rioja, de Álava; sierra de Leire, en Navarra; en San Juan de la Peña, Barèges, Lavedan y regiones altoaragonesas de Sobrarbe y Ribagorza. La penetración eremítica precedió a muchos monasterios y aun parroquias rurales. San Millán es un santo que vivió entre los siglos V y mediados del VI. Se le supone nacido en Berceo (Rioja). Habría sido pastor de ovejas. Conoció a un monje llamado Félix que vivió en el castillo de Bilibio en la frontera vascona sujetándose a la disciplina monacal. Después, para evitar la popularidad, se retira al monte Distercio (La Cogolla) donde vive 40 años solitario y sumido en la meditación y la práctica religiosa. Posteriormente surge el monasterio de San Millán después de una larga historia eremítica. A principios del s. VI el Concilio de Adge (Galia Narbonense) dispone en su canon 28 que los monasterios de monjas deben levantarse lejos de aquellos destinados a los hombres. Así las cosas, San Isidoro, en el canon 11 del segundo Concilio de Sevilla, consagra la forma opuesta. Nacen así los monasterios dúplices. Los monasterios anteriores al siglo X pueden considerarse como prebenedictinos que se gobernaban por reglas. En el siglo X avanza la observancia benedictina. A mediados del siglo XI comienza a tener importancia la Orden de Cluny sobre todo desde la reforma cluniacense introducida por el rey de Pamplona Sancho el Mayor. Llegan posteriormente los monjes del Cister con normas más rigurosas; su ejemplo más notable es el monasterio de la Oliva. En los dos siglos posteriores, XI y XII, aparecen nuevas órdenes monásticas como los Canónigos regulares de San Agustín y los Premonstratenses.


A partir del siglo III se extiende de oriente hacia occidente un movimiento monacal o eremitíco que tiene su origen en Egipto y que alcanza el norte peninsular con un particular impacto sobre las comarcas adjacentes al valle del Ebro en el marco que trazan los montes Obaranes por el oeste, sierra de Cantabria por el norte y estribaciones del sistema Ibérico por el sur. Estos lugares de retiro monásticos representan un interesante fenómeno de temprana espiritualidad religiosa que marca el inicio de lo que más adelante se convertirían en comunidades monásticas y cuyos principales exponentes en nuestra región son San Juan de la Peña y San Millán de la Cogolla. En Treviño y Montaña Alavesa se encuentran asimismo, no por menos conocidos menos relevantes, exponentes de este fenómeno: Faido, Laño, Marquinez, etc.


MartinezTejera2006

p65

La siguiente noticia sobre este modo de vida en la Tarraconense procede de La Rioja, en cuyo territorio se asentó un ferviente admirador del modo de vida “solitaria”, Aemilianus monachus, nuestro San Millán. Conocida su Vita gracias a San Braulio, obispo de Zaragoza (que concluyó su redacción hacia el año 636)36, su testimonio –en gran medida basado en las informaciones transmitidas por cinco contemporáneos del santo: Citonio, Sofronio, Geroncio, Fronimiano y la religiosa Potamianos muestra a un joven pastor de ovejas de apenas veinte años de edad que en la segunda mitad del siglo VI había sido discípulo de un eremita de nombre Felices –residente en castellum Bilibium n37– y que, tras recibir la oportuna educación, emprendió su aventura en solitario. Dice San Braulio que ‹‹vino a parar no lejos de la villa de Tercero […] en donde no se quedó mucho tiempo al ver que le era un impedimento la multitud de personas que a él concurrían […] Así llegó a los más remotos lugares secretos del monte Dircetio, y cercano a las cumbres cuanto lo permitían la naturaleza del cielo y de los bosques, hecho huésped de las colinas, cumplió su misión privado de la compañía de los hombres y con el solo consuelo de los ángeles, habitando allí casi cuarenta años…›› n38. San Millán fue un “eremita deshonesto”,

DiazDiaz1963

La doble intención del texto conciliar del 646 al que hemos hecho alusión sería por tanto la de equiparar al "eremita honesto" con el anacoreta, a la par que acusar al “eremita deshonesto” de ser un heterodoxo en potencia, miembro de un movimiento antisocial y antiurbano que por su acentuada individualidad y pacifismo resultó de fácil expansión por el medio rural, hasta el punto de generar notorios enfrentamientos a lo largo de los ss. VI-VII, desasosiego y ciertos sentimientos de repulsa no sólo ante el propio pueblo y el clero n31 también entre los miembros de la cúpula eclesiástica; en definitiva el texto viene a recriminar una actitud que promovía la inestabilidad social y religiosa. Y no le faltará razón a la Iglesia, que para contrarrestar tan “malas” influencias convertirá el siglo VII, en palabras de Díaz y Díaz, en el siglo del triunfo general del cenobitismo n32.

MolinaGomez2006

Monreal1996

Velilla2006

p755

Es en este marco geográfico, junto a un punto estratégico [Conchas de Haro] sobre el que se levantaron los castillos de Bilibio y Buradón a la orilla del Ebro, donde encontramos los primeros datos sobre el eremitismo en La Rioja. Aquí, a cuatro pasos de "in castro Bilibiense", como escribía San Braulio, donde Felices o Félix se había retirado a una de sus cuevas a hacer vida eremítica, acude Millán allá por el año 493.

Bibliografía

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  • Una nueva interpretación de la escultura del pórtico de Armentia. Aiskoa Pérez Alonso Sancho el sabio: Revista de cultura e investigación vasca, ISSN 1131-5350, Nº 28, 2008, págs. 129-156 http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=2224503
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Manuel Carriedo Tejedo. "Cronología de los obispos de Castilla en los siglos VIII-X (Osma-Muñó, Veleya-Valpuesta y Oca-Burgos)." Edad Media: revista de historia 5 (2002): 69-116. http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/625748.pdf <biblio> @tejedo2002cronologia bibtex=article{tejedo2002cronologia,

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 author={Carriedo Tejedo, Manuel},
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