Michelena1974

De EsWiki

Tabla de contenidos


Impacto: 21 citas (20.10.2014) http://scholar.google.es/scholar?cites=7426796549309195917

p185

Preliminares

Pero, si la romanización no llegó a consumarse, tampoco se interrumpió nunca, aunque variara la intensidad y el sentido de las influencias, el contacto directo con el latín primero y con sus continuadores románicos después, a medida que éstos se iban diferenciando. El hecho de que el contacto -a diferencia de lo que ocurrió en el caso del celta britónico y en menor grado en el del albanés- no haya conocido solución de continuidad es decisivo para el estudio de los elementos de origen latino-románico en la lengua vasca. Dada la corta historia de ésta, la separación de los varios estratos de préstamos, de fecha muy diversa, ha de hacerse, a falta de testimonios, sobre criterios internos, fonéticos o semánticos n5.

Si nos atenemos a los criterios formales, los más fáciles de aplicar objetivamente, han de tenerse presentes dos aspectos, contradictorios a primera vista: en términos generales, los préstamos serán tanto más antiguos cuanto mejor conserven su aspecto original y, a la vez, cuanto más lo hayan modificado.

p186

Serán antiguos, en otras palabras, en la medida en que no muestren señales de los cambios fonéticos que se han realizado en los romances vecinos, pero también en la medida en que han participado de otros, propios del vasco mismo, ya que esta participación es la mejor prueba de que se habían incorporado al léxico de la lengua antes de su cumplimiento n6 (D. ALONSO:9, n 17). Unos y otros, sin embargo, pueden coincidir alguna vez y también sucede que la configuración fónica del préstamo, poco característica n7 , no alcance a dar luz acerca de la fecha de su introducción.

n7 Así, aparte de la aspiración de la oclusiva, es sólo el sentido lo que asegura la mayor antigüedad de notha 'mancha, defecto' frente a nota 'nota' y del part. nothatu 'manchado, corrompido' frente a notatu 'anotado, notado'. No parece, sin embargo, que haya que remontarse hasta el lat. clás. nota, notare para explicar su valor peyorativo: cf. FEW 7, 196 s.

En todo caso, se trata siempre de componentes adventicios -no tradicionales- del léxico, que difieren por la fecha de introducción e incluso por el grado de asimilación. No cabe, pues, estudiarlos en conjunto, de una manera unitaria n8. Aquí nos atendremos en principio a los elementos más antiguos de fecha latina, y no a aquellos cuyo aspecto delata inconfundiblemente su procedencia románica n9.

n8 Este es el defecto principal del valioso estudio de GARCÍA DE DIEGO, Dialectologia, págs. 195-221.

n9 No hay dudas, por ejemplo, acerca del origen occitano, y más precisamente gascón, de vasc. baxera 'vajilla', kapera 'capilla', padera 'sartén', mana (part. manatu) 'mandar, ordenar', etc.

Trabajos previos

Una breve síntesis como ésta supone trabajos previos, que en nuestro caso faltan o no son suficientes. Por su claridad, el mejor resumen sigue siendo el de G. Rohlfs, Baskische Kultur im Sptegel des lateinischen Lehnwortes n1O, basado en estudios anteriores, dispersos y nada sistemáticos, debidos en su mayor parte a H. Schuchardt n11, cuya autoridad, más indiscutible acaso en este campo que en otros, ha tenido un peso no siempre justificado n12. De ahí que ciertas etimologías, de corrección muy problemática, sigan pasando de publicación en publicación en calidad de hechos probados n13.

n10 Festschrift K. Voretzsch, Halle a. S. 1927. Trad. esp. en RZEV 24 (1933), páginas 323-348, por cuyas páginas se cita aquí.

n11 El de mayor volumen es sin duda Baskisch und Romanisch, Beiheft 6 (1906) de ZRPh. Trad. del P. A. GOENAGA en BRSVAP 13 (1957), 15 (1959) y 16 (1960).

n12 El juicio de COROMINAS, DCELC 1, 976a, tiene la más estricta aplicación a nuestro caso: "por desgracia los etimologistas posteriores, como ocurre muchas veces con los trabajos de aquel maestro, se han atenido a su opinión sin analizarla mucho".

n13 Por ejemplo, ahari < aries, bazkari 'comida del mediodía' (ant. barazkari!) < *pascuariu, ophil ofella, seme 'hijo' semen, etc. Por otra parte, su obsesión por las relaciones con el norte de Africa le llevó a ver en securis el origen de vasc. (h)aizkora 'hacha', a través de un intermediario líbico. Es mucho más simple, con GOROSTIAGA, pensar directamente en asciola.

p187

En lo que sigue se intentan fijar algunos hitos fundamentales en la evolución fonética de los préstamos. Sólo así, y teniendo en cuenta toda la documentación disponible, se podrá fallar con fundamento, o suspender el juicio si es necesario, en la disputa entre las dos tendencias opuestas: la de los que propenden a tener por préstamos cuanto a primera vista tiene apariencia de tal n14 y la de los que están empeñados en defender el carácter patrimonial de voces o índices gramaticales vascos. Las formas vascas se citan, por abreviar, en sus formas más antiguas o más características, sin aducir variantes más que cuando sean pertinentes para la comparación. Cuando la forma se donimenta en los dialectos que conocen la aspiración en época moderna (los situados al norte de la frontera franco-española, en términos generales), ésta se señala, si existe: h entre paréntesis indica la vacilación dentro de esos dialectos. En efecto, /h/ debió de ser común a todas las hablas éuskaras, lo cual no significa, claro está, que toda h moderna tenga justificación etimológica n15.

n14 En esta dirección están los Eléments de phonétique basque de H. GAVEL, RIEV 12 (1921), y más aún sus últimos trabajos. Pero, como es bien sabido, nadie ha ido tan lejos como A. GRIERA, Vocabulario vasco, San Cugat del Vallés, 1960.

n15 Se han usado las siguientes abreviaturas para los dialectos vascos: AN, alto-navarro ; BN, bajo-navarro ; G, guipuzcoano ; L, labortano ; M, meridional (representado por el vocabulario, probablemente alavés, de Landucci, 1562); R, roncalés; S, suletino; Sal., salacenco; cuando la localización es menos precisa, se emplean occ. = occidental (distinto de occit. = occitano!) y or. = oriental; al. y nav. se refieren a los romances alavés y navarro, respectivamente. Se ha marcado la cantidad de las vocales largas latinas, nunca la de las breves, y sólo en la medida en que era necesario al tratar del vocalismo. Fundamentación más detallada de algunos de los puntos que se tocan aquí se hallará en mi Fonética histórica vasca (= FHV), San Sebastián, 1961

Vocales: sistema fonológico del vasco antiguo

3. El sistema fonológico del vasco antiguo era, a juzgar por todos los indicios, mucho más simple que el del latín clásico: contaba con menos unidades y las posibilidades combinatorias de éstas eran por lo común mucho más limitadas. De aquí que, salvo en algún punto nl6 (en las sibilantes, sobre todo; abajo epg 15), su testimonio no sea muy valioso para el conocimiento de la pronunciación latina: los préstamos de esa procedencia constituyen, por el contrario, un medio de primer orden para reconstruir la prehistoria de los sonidos vascos. Generalmente, pues, la adaptación se produce por subdiferenciación: oposiciones distintivas en la lengua de origen se pierden en la receptora n17 (U. WEINREICH, Languages in Contact, Nueva York, 1953, pág. 18).

En el vocalismo, en primer lugar. Al parecer, el vasc. ant. tenía un sistema de cinco unidades con tres grados de apertura, muy semejante al del castellano y al de la gran mayoría de los dialectos vascos modernos.

p188

Sólo el suletino posee entre éstos una sexta vocal, /ü/, procedente de *u en condiciones bien fijadas : por ello, S u suele ser el mejor apoyo para reconstruir una u antigua.

El no apreciar los oídos vascos las diferencias de cantidad tuvo como consecuencia, en los préstamos más antiguos, un vocalismo de tipo sardo n19, en el que los continuadores de lat. i y u se han confundido con los de i, u [largas], no con los de e, o [largas]: bikbe '(la) pez' n20, bil(b)o 'pelo' (or.), bipber 'pimiento, -a', makhila 'palo, bastón' de p i c e, p i l u, p i p e r, b a c c i ll u, como biku 'higo', makhi(ñ)a 'duerna, pesebre para cerdos', mira 'mirar' 'admirar', miru 'milano', de f i c u, b a c c i n u, m i r a-, mi 1 (v) u; iztu- pa (S üztüpa) 'estopa', lakuru 'usura, interés', lupa 'lobo' (M) n21, tipula de s t u p p a, l u c r u, l u p u, c e p u l l a, como ingude 'yunque', luku 'bosque' 22, luma 'pluma', mutu 'mudo', de i n c ü d e, l ü c u, p l ü m a, mütu.

n18 También en una parte del BN. Junto a ü < u, se da el paso de o a u en algunos contextos.

n19 Cf. D. ALONSO, ELH 1, Supl., pág. 5 SS. El testimonio del beréber parece en este punto, por razones cuyo desarrollo llevaría demasiado espacio, mucho más ambiguo.

n20 Cf. al. bique, pique 'parte que se tiene en un molino' < vi c e.

n21 Cf. V ant. luparia "atolladero" (> mod. luperia 'corrimiento de tierras'), equivalente al al. lobera 'dispositivo con foso y trampa para cazar al ojeo'.

n22 Hay pocos testimonios; el más antiguo es el del suletino J. de Béla, nacido en 1586: cf. Lucu en Alava, año 1025, mod. Luco. Para la difusión de lucus, cf. FEW 5, 441 y J. HUBSCHMID, ZRPh 79 (1963), pág. 394.

De la misma manera, tenemos berna 'pierna, pantorrilla', zela 'silla de montar', de p e r n a, s e l l a, como meta 'montón, pila', 'almiar', moeta 'clase', de m e t a, m o n e t a ( DCELC 4, 105 1 ) ; errota 'rueda, molino', ozte (y oste) 'hueste' 'tropa', de r o t a, h o s t e, como horma 'pared' 'hielo', ohore 'honor', de f o r m a, h o n o r e, y naturalmente ezpata 'espada', de s p a t h a, como merkhatu 'mercado', de m e r c a t u.

Vocales: evolución románica en préstamos más recientes

4. En préstamos más recientes hay ya, con evolución románica, vasc. e, o por lat. i, u breves: balezta 'ballesta', beta 'veta' 'tiempo libre' n23, dome(e)ka 'domingo' (occ., pero en la onomástica es general Domeka / Domiku, como rom. Domenga / Domingo), mendekatu 'vengado' (cf. vendegado en Berceo), mezu 'aviso' ( < m i s s u), dorp(h)e 'rudo, grosero', dorre 'torre', ondo 'fondo' 'planta, árbol' n24, (h)onddo 'hongo' (y ortto, R f ongo, fungo ) , etc.

n23 En la segunda acepción generalmente en frases negativas o interrogativas. Cf. ROHLFS, Le Gasconz, pág. 198.

n24 Para el segundo valor, que remonta al latín tardío, véase FEW 3, 872 y 877, y M. L. WAGNER, Dizionario etirnologico sardo (= DES) 1, 1959, pág. 557. Sorprende algo que este término común, con derivados antiguos y un empleo muy frecuente como posposición (ondoan 'detrás de' 'junto a', etc.), tenga o en ambas sílabas.

p189

Con todo, hay que tener siempre presente la sensibilidad para el contexto de los sonidos vascos. Por ej., no es segura, aunque sí muy probable, la antigüedad de i en or. gisu 'yeso', puesto que hay también occ. pisu 'peso', 'pesado' junto a or. pizu, phezu; de igual manera, V sikze 'seco', de corta difusión, puede deber la vocal cerrada a la sibilante apical. Para la influencia de las consonantes palatales, cf. AN G L matxite 'machete', BN L mitxa 'mecha', G V sillu 'sello', siñu 'mueca' o S hariña 'arena', khatiña 'cadena'. En tipula 'cebolla', mugitu 'movido', etc., i o u en la sílaba inicial están condicionadas por la vocal cerrada de la sílaba siguiente.

Vocales: dialectos orientales

5. En los dialectos orientales, aunque no sólo en ellos, son frecuentes los casos de asimilación (dilación) vocálica i - u (ü) > u - u (u - ü), regulares en R y S n25: R ainguru, S aingürü 'ángel', de aingiru, aingeru; R gatulu, S gathülü 'taza' 'escudilla', de L gathilu, AN G V katillu < c a t- i ll u n26, cf. gót. katil-, ruso kotël, etc.; BN zigulu 'sello' (ya Leizarraga, 1571, junto a zigilatu 'sellado'), de zigilu < si g i ll u, etc.

A la inversa, S diphiña 'marmita', BN L duphina, occ. tupi(ñ)an n27. Cf. también, como ejemplos de la vacilación i - u en contexto labial o palatal, V akillo, L akilu, por akhulo, akullu 'aguijada' (S akhüllü), sin duda de aculeu; BN L khil(l)o 'rueca', S kühüllü, < * conuc(u)lu; AN G V mi(i) llu, V mirillu 'hinojo', R mullzr, S mühüllü, pühüZlü, < f e- n u c (u) l u; R korpitz, S khorphitz 'cuerpo', por el general go~putz; occ. muxika 'melocotón' < p e S S i c a V puxika, puxiga 'vejiga' (al. pzechi- ea) < v e S S i c a, d. central bixika, bixiga.

Diptongos: au

6. El diptongo au se ha conservado bien por lo común: allauda 'alondra' (L), lauza 'losa' (y V ant. lauzatu 'tejado'), etc. Pero su resultado regular en R y S ha sido ai, salvo ante consonantes ápico-alveolares: gaiza 'cosa' de gauza, rad. laida 'loar' de lauda, R taika 'toca' de "dauka, 6. el derivado medieval AN dazlkari 31 y el diminutivo BN ttauka. Pero se conserva, por ej., en S nausa 'burla' < n a u S i a (probablemente del occit., 6. FEW 7, 56 s.) o en el germanismo khausi, part. khausitii, 'hallar'. Es, en cambio, general el paso de au a ai (alguna vez a) condicionado por la presencia de u en la sílaba siguiente: haizu y bauza (izan) 'ser lícito' 'osar' < a u S u, occ. kaiku 'cuezo, cuenco o taza de madera' < c a u c u, mairu (maru) y mauru 'moro' < m a u i u; cf., con diptongo románico, errekaittc (-keitu) 'provisión, alimento', es decir, 'reca(u)do'. La reducción au > a, de carácter irregular, se atestigua en el común aditu, rad. adi, 'aten- der' 'entender' 'oir', < a u d i t u, no bien explicado ". 7.

p192

Diptongos ae, oe

7. Faltan representantes antiguos seguros de lat. ae y oe: S theiü (R texu) 'sucio, impuro' < t a e d i u n33 aparenta ser bastante reciente. Podría ser antiguo gezi 'dardo', en otro tiempo común n34, si no ha sido tomado directamente de algún dialecto céltico 35.

Vocales finales

8. En cuanto a las vocales finales, el vasc. ant. tenía nombres acabados en cualquier vocal: aita 'padre', bare 'bazo', begi 'ojo', beso 'brazo', hru 'cabeza'. La acomodación de los préstamos no ofrecía, pues, dificultades desde este punto de vista.

Vocales anaptíticas en sílabas trabadas

9. El vasc. ant. tenía sin duda sílabas trabadas, pero no sílabas que empezaran por un grupo de consonantes. En los préstamos, éstos se resol- vieron por eliminación de la primera consonante ( eleiza 'templo' < e c l e s i a, lama 'ardor, llama' < f l a m m a, lau 'llano' < p l a n u, olata 'bodigo' < o b l a t a, etc.) o bien intercalando una vocal anaptíctica: apiriko 'atrio, pórtico' < a p r i c u, erregela 'regla' (pero loria 'gloria'), gmazia 'gracia', gereta 'jaula de seto' < *c l e t a, gerizatu 'resguardado, cubierto por la sombra' ", liburu 'libro', pelleburu 'peligro', pheretxa, part. pheretxatu, 'apreciar' (y BN S mesperetxa 'despreciar'), etc.

También se manifiesta una tendencia, sin duda más reciente, a la sín- copa, sobre todo en AN, R y Sal. (pero no en S!), que no está condicio- nada por la posición del acento en latín: aizna 'ocio' (arag. ant. ayzina 'oca- sión, comodidad', bearn. ant. aysine), gaminta 'cuchillo' (< ganibeta), kandra 'vela' ( < kandera), Endone Mikle 'San Miguel' ( < Mikele), Sal. tipla y R tupla 'cebolla' ( < tipula) , etc. 44. Ante Y- se desarrolla, como es sabido, una vocal protética, a- o e- (arrazoi(n), errazoe 'razón', erripa 'paraje costanero', V arruga 'plaza, mer- cado', etc.); hay e- (y secundariamente i-, S u-) ante S- más consonante". También aparece t: en algunas ocasiones ante n más oclusiva, en condiciones no bien fijadas: aingeru (-iru, -uru, R Sal. aingru) 'ángel' pero V angeru; aingira (R aingra) 'anguila'; aingura 'áncora' (en 1571 angura) ; AN G maindire, maindira 'sábana' < m a n t i 1 e ( o -e 1 e), AN maiízd (e) re, Sal. mandre, R mantre "; maingu 'cojo' (R mainku). Cf. BN L saindu 'san- to' < S a n c t u (R saintu, S saintii), pero AN Sal. sandu.

Oclusivas entre vocales

10. Entre vocales, las dos series de oclusivas latinas encuentran correspondencia en las dos series vascas: las sordas latinas son continuadas por sordas vascas, eventualmente aspiradas, y las sonoras latinas por sonoras vascas, fricativas en esa posición n47. La situación es, por lo tanto, la misma que en la zona pirenaica, que se suele considerar conservadora a este respecto, a ambos lados del Pirineo n48.

n47 Naturalmente, hay vasc. b por lat. clásico b y v. De las sonoras vascas, la más inestable es d: la vacilación d/r aparece ya en los primeros textos.

n48 Para estas coincidencias se remite a ALVAR, Dial. arag., ROHLFS, Gascon y EL-COCK, De quelques affinités phonétiques entre l'aragonais et le béarnais, París, 1938. Véanse también las discusiones en JUNGEMANN, Teoría y BALDINGER, Sprachraum.

p193

Pero esta «conservación» tiene su contrapartida en el abandono de la oposición que conocía el latín de sordas simples y geminadas: opaku 'umbría' en numerosos nombres de lugar de Alava y Navarra (Opaco, Opacua, etc.) n49, zaphore 'sabor, gusto', como kapela (y kapelu) 'sombrero' < (med.) c a p p e ll a; berthute (y bir-) 'virtud', mathaza 'madeja', como gathu 'gato' < c a t t u; joko / -u 'juego', merke 'barato' (y merkatu 'abaratado') < m e r c e, como bekhatu 'pecado' < p e c c a t u.

Con sonora, abere 'animal mayor', rom. aver(e) < h a b e r e, (h)abia 'nido' < c a v e a n50; fede 'fe', fida (part. fidatu) 'fiar, confiar', obeditu 'obedecido' < o b o e d i r e; bago 'haya' < f a g u. Por eso el testimonio vasco, sin apoyo románico, es siempre menesteroso, cuando en latín ha habido vacilación entre sorda simple y geminada: mika, phika 'pega, picaza', muki 'moco', zuku 'caldo, sopa' 'zumo' n51. Hay incluso sorda vasca por sonora geminada latina (occ. zapatu 'sábado' < s a b b a t u) o grupo sonoro románico ( guthizia < cobdiçia) n52.

n49 Cf. G. COLON, ZRPh 79 (19631, 110 SS., ROHLFS, Le Gasconz, pág. 96.

n50 Hay también (k)afia. Entre vocales, f parece haber sido un tiempo simple variante de /b/ (no de /p/!) y, de acuerdo con esto, vasc. b es en bastantes préstamos la réplica de lat. f(f): eburni 'infierno' (R), oberenda 'ofrenda', etc. Cf. además peitu, arriba, secc 7.

n51 Junto a lakhu 'lago', hay también or. lako 'lagar', más reciente al parecer, con derivados. cf. DCELC 3, 13 b, DES 2, 4 (REW 4820 y 4836), y J. JUD, ZRPh 36 (1917), 48, nota 2.

n52 Vasc. athorra 'camisa', citado en ELH 1, 54, es naturalmente un arabismo, con t de d enfática geminada (FHV, pág. 229). Cf. NEUVONEN, op. cit., pág. 79

Oclusivas sonorizadas tras nasal

11. Las oclusivas sordas latinas se han sonorizado detrás de nasal y l, pero la oposición sonora / sorda se ha mantenido tras r n53. Sin embargo, no hay sonorización en R y S, dialectos más próximos a la zona románica inno- vadora de los Pirineos.

Tenemos así, por ej., denbora 'tiempo' (R tenpra) < t e m p o r a, abendo / -u 'diciembre' (R abentu, S -tu) < a d v e n t u, boronde 'frente' (R S boronta) < f r o n t e, suf. -mendu '-miento' (R -mentu, S -mentü), inguma «incube ou phantosme qui charge les corps des dormans» según Oihenart (y 'mariposa'), langa 'traviesa, tranca' 'puerta rústica' < p l a n c a, aldare 'altar ( R S althare ) , zaldu 'soto' < s a l t u ( R zaltu ).

Faltan ejemplos de lp, sin duda por casualidad; hay, en cambio bastantes indicaciones de que en el grupo lc no ha habido sonorización: galkhatir 'apelmazado, colmado' < c a l c a r e, etc. De una manera un tanto paradójica, hay R golgo 'seno' < (gr.-lat.) c o l p u, frente al general golkho, kolko.

n53 En el límite de G y V hay, sin embargo, surgu 'surco', y jurgu con [x-], que podría admitir distintas interpretaciones.

Oclusivas sonorizadas en posición inicial

12. En posición inicial hay una tendencia bien ejemplificada a sono- rizar las oclusivas sordas latinas, que confluyen así con las sonoras: bara 'pala' (M), bdrkhatu 'perdonado', butzu 'pozo', cf. bdea 'ballena' < b a- l l a e n a, batheiatu 'bautizado' < b a p t i d i a r e, begiratu, rad. begira, 'cui- dar' 'guardarse de algo' 'mirar' < v i g i l a r e, borondate (R -tate, S -thate) 'voluntad' < v o l u n t a t e, berme 'fiador' < rom. ferme, besta 'fiesta'; daraturu 'taladro', dermio 'término', denda 'tienda', cf. dallu 'guadaña' < d a c u l u, damu 'pesar' 'daño' < d a m n u, diharu 'dinero'; gaztaña 'castaña', gaztelu 'castillo' (y ant. Gaztela 'Castilla', gaztelau(n) 'castellano'), goithatu 'cuidado, ahorrado' < c o g i t a t u n54, cf. garau (n) 'grano' ( M krau ) , gura 'voluntad, deseo, gana' < g u l a n55.

De aquí el característico aspecto de muchos préstamos: bethatxu = rom. pedaço, med. Dota = rom. Toda

No quiere esto decir que falten formas con sorda inicial, pura o aspirada; antes bien, éstas pueden predominar e incluso ser únicas en el período histórico de la lengua, aun tratándose de préstamos antiguos. Lo decisivo es que la distribución moderna, determinada por factores mal conocidos, no puede servir de indicio para inferir la distribución en la lengua de origen. En otras palabras, por medio de esa asignación de variantes que se nos pre- senta como aleatoria se ha llegado prácticamente a una neutralización de la oposición sorda / sonora en posición inicial. Como además no hay más que ocldsivas sordas en final de tema (-t, -k) y detrás de sibilante (no aspiradas, como en inglés) y, según se ha visto arriba, § 11, la mayor parte de los dialectos han abandonado la distinción tras nasal y 1, la oposi- ción sólo se mantiene plenamente entre vocales y entre r y vocal.

Oclusiva ante vocal anterior i, e

13. Como en muchas otras lenguas pararrománicas, los préstamos antiguos dan testimonio de la pronunciación oclusiva de lat. c, g ante vocal anterior: bake 'paz' < p a c e, bikhe 'pez' < p i c e, gela 'habitación' < c e l l a, gerthu 'cierto, seguro' 'preparado' < c e r t u, kirru 'cerro, estopilla' < c i r r u, kürkürü 'aro, círculo' (S) < c i r c u l u, angelu 'suelo' (M) < a n g e ll u n n57, errege 'rey' < r e g e, gisu 'yeso' < g y p s u, lege 'ley' < l e g e, etc.

p54 El valor adjetivo ('precavido, cuidadoso') es normal: cf. aditu 'entendido, experto', begiratu 'cuidadoso, mirado', etc.

n55 Cf. inguru (S üngürü) 'alrededor', menos difundido ingiru, i n g y r o.

n56 Tras sibilante se da también f > p.: espor(t)zu 'ayuda, consuelo'.

n57 En toponimia Angelu, que en Alava se documenta ya en 1025, es el nombre vasco de Anglet (Pirineos Atlánticos). Cf. Ibarrangelua en Vizcaya, etc.

p195

No deja de ser sorprendente que haya tantos ejemplos de g oclusiva conservada, incluso en términos del léxico cristiano ( aingeru 'ángel') y ante latín i (magi(n)a 'vaina' < v a g i n a, zigilu 'sello' < s i g i ll u), ya que algunos préstamos, sin duda antiguos, dan fe de la caída de g que en algunos casos se documenta en fecha temprana en esa posición n58: maiz 'a menudo' < m a g i s, maizter 'mayoral' (ya en 1167) < m a g i s t e r, co- mo a. al. ant. meistar n59.

Por ello, cabe sospechar que mucho después de que el continuador asibilado de lat. c' hubiera hallado equivalente vasco ( zeru 'cielo' AN gal(t)zina 'cal' REW 1501, cf. nav. cendea 'agrupación administrativa semejante al valle' n60, etc.), no ocurriera lo mismo con los reflejos románicos de lat. g' y que entre los fonemas vascos más próximos, sin duda /j/ y /g/, éste pareciera réplica más adecuada: cf. la vacilación que se observa en jende 'gente', S y V jente, pero R gente.

Se ha pensado n61 que tipula 'cebolla' (dipula-, atestiguado en toponimia, V ki(n)pla, M gipulla) es indicio de una fase intermedia en que lat. c', palatalizado, no había llegado a su plena asibilación. Otro caso podría ser el or. deus (y jeus, R dieus) 'algo', en frases negativas e interrogativas, < g e n u s, como cat. y occit. ge(n)s, etc. n62.

n58 GRANDGENT, Latin vulgar, págs. 113 y 170 s.; Vgananen, págs. 103 s.

n59 Cf. KLUGE-MITZKA, EWDS20, S.V. Meister. Junto a formas más populares, hay el cultismo magister en anglo-sajón (con a totalmente anómala) e irl. ant. Para éste, véase J. VENDRYES, Lexique étymologique de l'irlandais ancien, MN O P, París, 1960, s.v. En todo caso, el galés meistr nada prueba a este respecto: cf. galés maes 'campo' *magest-, etc.

n60 CARO BAROJA, Materiales, pág. 118, quien propone rom. centena como origen.

n61 Por SCHUCHARDT: véase MEYER-LUBKE, ILR, págs. 247 s.

n62 Véase "Vasco-románica", RFE 48 (1965), 105 SS., en especial 112 SS. No faltan ejemplos de d < j: BN deinhu 'maña; destreza' (cf. jeinu), dosta, part. dostatu, 'jugar, entretenerse' < jostatu (REW 4635), L digante 'gigante'. Dentro del sistema vasco de correspondencias entre cgnsonantes normales y "expresivas", que sería largo de explicar aqui, /d'/, con realización oclusiva o fricativa según las posiciones, era una variante secundaria de /d/.

Labiales

14. Aunque sólo sea de pasada, hay que señalar que en el orden labial la situación vasca es particularmente confusa. Además de las dificultades que ofrecía la integración de lat. f- (unidas, en fases más recientes, a la influencia de formas castellanas y gasconas con h- o cero), hay que mencionar las apariciones erráticas de vasc. m, explicables acaso porque la lengua, en un estadio anterior, sólo conocía una nasal labial, al igual que el ibérico, como variante combinatoria de /n/. El hecho es, de todos modos, que, aparte de los abundantes cambios explicables por asimilación o desasimilación de nasalidad (mañu, etc., 'baño' n63, mea, pea 'mineral' < u e n a, mendekoste 'pentecostés', y, a la inversa, biao 'siesta' < *miano < m e r i di a n u en último término, V bolu 'molino', en compuestos borin-, etc.), existen otros en que no se acierta a descubrir la razón de su presencia: maru 'poste' (V) < p a l u, mezpera 'víspera', meztidura 'mortaja', etc. n64. De ahí resulta que, para 'tuétano, meollo' por ej., se den formas tan variadas como V (g)un, M uin, AN G, etc., muin, L fuin, huin, or. hun (S hün), al parecer de f u n e.


63 Y top. Mañaria, Nizcaya. ( b a l n e a r i a , cf. MENÉNDEZ PIDAL, Origenes, páginas 104 s.

Sibilantes: dos órdenes

15. Los dialectos vascos poseen o han poseído dos órdenes de sibi- lante~, apicales (S, ts) de tipo «español» y predorsales (z, tz) que se articu- lan con la punta de la lengua baja, además de chicheantes, fricativa (x) y africada (tx). Hay una clara tendencia a no emplear, dentro de una pala- bra, más que sibilantes de una misma clase: asen(t)sio 'ajenjo', intsentsu >. incienso', L ant. prosasino (mod. proosino) 'procesión', sasoi(n) 'sazón' ( R zazoí ) , solhas 'conversación' ( rom. solaz ) , etc. Se diría, dejando para otro lugar la discusión detallada, que vasc. z es el representante normal de lat. s en los préstamos más antiguos65. Cuando hay dobletes, la variante con z suele mostrar además otros indicios de anti- güedad: baradizu y paradisu 'paraíso', sekula(n) 'alguna vez' 'nunca' y S ze- kürü 'siglo', señale y S zeñhare 'señal', occ. siñu y or. zeñu 'gesto, seña', soberna y zopher~a 'temporal, borrasca' < (a q u a) S u p e r n a, etc. Cf., por otra parte, zigilu 'sello', zigilatlc 'sellado', pero S ant. sajet, sajeratu, tomados del gascón &

Sibilantes: oposición fricativa / africada

16. En otro sentido, la situación de las sibilantes recuerda la de las oclusivas. La oposición fricativa / africada sólo se mantiene plenamente entre vocales y ante vocal tras r 67. En inicial solamente hay fricativas (zimendu 'cimiento', etc.) y detrás de nasal y de 1 la generalización se ha hecho en sentidos diversos, aunque hoy predominen las africadas en todos o casi todos los dialectos.

Las oposiciones latinas -en- / -n-, -ll- / -l-, -rr- / -r-

17. Las oposiciones latinas -en- / -n-, -ll- / -l-, -rr- / -r-

Entre vocales, lat. l ha pasado a vasc. r

18. Entre vocales, lat. l ha pasado a vasc. r

Caída de consonante inicial

19. Se ha dejado de señalar hasta aquí que la inicial presenta siempre una inseguridad máxima por las frecuentes caídas de consonantes, muchas veces incompletas, en esa posición: 0110 'gallina' (vasc. común, de rom. pollo o de pullus con palatalización expresiva?), otu 'rogar' 'ruego' < v o t u, Sal. ua 'cuna', V upa 'tonel' (BN L dupba, R kupa), etc. En AN arlinga 'carlinga', G am~ña 'cama de pastores', junto a kamaña, tiene que tratarse, sin embargo, de hechos recientes.


Aspiradas

20. La aspiración (en las oclusivas, h tras n, ñ, 1, 11, Y, rr, en lugar de una ant. n intervocálica o entre vocales en hiato) tiene valor diacrónico dentro de la hipótesis de que guarda relación con la posición del acento antiguo. En época histórica, R y S tienen o suponen una acentuación paro- xítona; constituyen excepción los préstamos oxítonos en su origen, ciertos compuestos y derivados y, finalmente, los casos de contracción. En una zona reducida del AN el acento, «columnal», carga en general sobre la segunda sílaba de la palabra, a contar desde el principio. Dado que el comportamiento diferenciado de las consonantes iniciales y finales supone un estado de lengua en que las palabras de valor pleno gozaban de autonomía en la frase, gracias al acento que las individualizaba y separaba del contexto, lo más satisfactorio parece postular para una fase común un acento fijo que iba de ordinario en la segunda sílaba de los temas nomi- nales lato sensu ".

Cronología

21. Pasando a la cronología, la historia de los sonidos latinos nos muestra que, de los dos rasgos arcaicos de algunos préstamos vascos, la conservación como vasc. i, u de lat. i, u breves (en la medida en que esas vocales no son secundarias) tiene prioridad sobre el mantenimiento de la pronunciación oclusiva de lat. ce, g ante vocal anterior n83 (cf. DCELC 1, 767 b.).

Parece haber, además, una prueba interna de esa prioridad: okhela 'tajada' 'bocado' puede explicarse muy bien, con o de u breve, por b u c c e ll a n84 (Cf. REW 1359, FEW 1, 586 b, DES 1, 234 s., y véase RFE 48 (1965), 110 SS.).

Oclusiva que no se ha asibilado ante yod sólo parece darse, en el léxico vasco, en lakio 'lazo' < l a q u e u, junto a L ant. latxio, latxigo; es mucho menos seguro que nav. mutio 'pozo donde guardan la sal en las salinas' venga de p u t e u, como el general butzu, phutzu n85. LO corriente es que de kj, tj tengamos vasc. z n86, pero también se halla tx, sobre todo en las hablas orientales, pero no sólo en ellas: R S -antxa < -a n t i a, R Sal. atxeiru (S -rü) 'acero', AN RN L S bortxa 'fuerza, violencia', común (excepto V marti) martxo 'marzo', AN BN L mehatxu 'amenaza' (S -txü), bethatxu (AN G petatxu) 'remiendo', R zerbutxu (S zerbütxü) 'servicio' (occ. s- / zerbitzu), etc. n87.


n85 Sin asibilación como en celta o en germánico: irl. cuithe, galés mdew, ingl. ant. pytt, mod. pit (en a.al. pfütze ha intervenido, claro es, la segunda mutación conso- nántica), etc. Nótese que lakio, y lo mismo valdría para mutio, es anormal, ya que, en virtud de lo señalado arriba 8, se esperaría más bien -ki (-ti).

n86 La africada tz en butzu está casi aislada.

n87 Con lat. c ante e, or. mertxede, occ. mesede 'merced' (FHV, pág. 362).

Aportación latina al léxico vasco

22. Para valorar la aportación latina al léxico vasco sería preciso que su cuantía estuviera bien determinada, cosa que no sucede, porque los estudios hechos hasta ahora adolecen de falta de rigor. Hay ecuaciones etimológicas satisfactorias desde el punto de vista formal que siguen siendo inseguras por razones semánticas: mende < m e n t e es fonéticamente impecable, ya que tenemos además R S mente en los dialectos que conservan las sordas en esa posición, pero el término vasco significa 'tiempo' 'siglo' y 'autoridad, dominio' n88.

n88 El G nozitu 'sufrido, padecido' viene del rom. nozir con una curiosa inversión de valor o de dirección. Hay, además, BN bathi (cf. cargüaren hartzera bathiric ecin naidiqueen "ie m'arrestoye tout court" en Leizarraga), que parece relacionado con lat. patior.


Otras veces no se alcanza a documentar el mediador románico: or. axol(a) 'cuidado, preocupación', sinónimo de ansia, se explicaría bien por un derivado gascón de lat. anxia n89.

No suelen ser menores las dificultades fonéticas. Son muy frecuentes los fenómenos de inducción, tanto en vocales como en consonantes: asimilación (lemamia 'levadura' (L), parabisu / -izu 'paraíso' junto a baradizu, paradisu), disimilación (M beaza 'amenaza', BN L fro- / porogatu 'probado') y metátesis (R deurt 'dinero' < "deira, V bedekadu 'prohibido' por el gene- ral debekatu, -tata) '". Sonantes adventicias se desarrollan como eco de otras (AN G altzeiru 'acero', V kinpula 'cebolla') cuando no sin razón particular (V priztia 'alimaña, bicho', por piztia), o desaparecen por disimilación (V adore 'ánimo', de ardore, 6. dolhare 'lagar', arriba, § 8). Si a esto se añaden las no raras «irregularidades», consecuencia en parte de nuestra ignorancia de la historia de la lengua, se comprenderá que se pueda sospechar un posible origen latino-románico, sin que quepa probarlo

Préstamos de liturgia cristiana

23. Se saca la impresión de que no pocos préstamos, a pesar de su aspecto arcaico (o a causa de éste, precisamente), son tardíos y se han tomado del latín medieval y muy en especial de la lengua de la Iglesia. Esto no ocurre solamente con voces eclesiásticas, como el nombre del 'obispo': M epistiko, G ant. ipiztiku, BN L ant. ipizpiku (> aphezpiku, S -küpü, por cruce con aphez 'sacerdote') n92. El mismo origen pueden tener, por ej., denbora 'tiempo' (d. galés tymmor), endel(e)ga 'entender' (R S enthelega), gura 'voluntad, gana', mirakuru / -kul(l)u 'milagro, cosa admirable' n93, or. populu 'pueblo', etc.

n92 El léxico religioso se va renovando con cierta rapidez: ya no queda rastro, por ejemplo, de G ant. y M ba(u)tisterio 'bautismo' (FEW 1, 241 b).

n93 Algunos usos del término vasco no dejan de recordar el posible valor de miraculum en una inscripción tardía (hoc magis miraculum patrare non destitit), estudiado por S. MARINER BIGORRA, Inscripciones hispanas en verso, Barcelona-Madrid, 1952, página 76 y nota 7

Entre las palabras latinas conservadas sólo el margen de la Romania se suele citar siempre el V goru 'rueca' < c o l u n94 y el ant. atxeter 'médico' < a r c h i a t e r, gr. arkhiatrós, conservado también en al. Arzt n95.


n94 S. MARINER BIGORRA, ELH 1, pág. 201, con referencia a J. JUD, ZRPh 38 (1917), 37. Pero el término vizcaíno para 'panal', abaa- (cf. abaaric ez, RS 5), etc., no puede explicarse por lat. favus, sino por fav- más algún sufijo: cf. acaso V bigae (< *-aa), G etc. biga 'ternera de dos años' < * b i m a ñ a. Para la inicial, comparese V afoñu 'olor', apoñu 'humedad' 'borrasca', G bapañu 'vaho' < f a v o n i u (a. al. föhn), S abphore < vapore, etc.

95 H. SCHUCHARDT, ZRPh 16 (1892), pág. 521, MEYER-LUBKE, ILR, pág. 194 y nota 3 La primera r se perdió por disimilación: cf. arriba, 22

Pero sin duda se podrían añadir algunas más. Entre

Hechos relativos a à Michelena1974 — Búsqueda de páginas similares con +.Ver como RDF
Creator Luis Michelena Elissalt  +
Herramientas personales