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  1. Se estudian los mecanismos que construyeron una nueva jerarquización sociopolítica cuyo eje fue la villa de Treviño
  2. La Reja pincela una articulación de Álava sin que se aprecie una clara intervención desde el poder
  3. Los lugares citados se encuentran en la zona oriental de la comarca, mientras que no se menciona la occidental, ni tampoco Treviño
  4. La zona más al oeste es la que proporciona desde comienzos del siglo XII la mayoría de las noticias referidas a la presencia de elites locales que sustentaban su poder mediante monasterios
  5. Las excavaciones realizadas en el castillo de Treviño apuntan a una primera fase de ocupación ya en el siglo X
  6. Sucedería otra de los siglos XI-XII caracterizada por la existencia de grandes silos, por lo que se podría considerar que se había implementado un punto desde el cual generar una jerarquía sociopolítica
  7. El hecho de que Treviño y su entorno no aparezcan mencionados podría ser un síntoma de la presencia de poderes locales que no estaban sometidos al dominio emilianense
  8. Habían creado sus propias estrategias de control, lo que les permitía negociar su inserción en otras redes
  9. Esta situación sería semejante a la que podría estar funcionando en áreas más al sur, donde también hay algunos castillos con una ocupación probablemente coetánea
  10. La cuenca alta del río Ayuda existía un espacio sin jerarquías establecidas, organizado en torno a aldeas y comunidades locales
  11. Reconocían un marco territorial que no estaba gestionado por ninguna instancia de poder
  12. Es en esta zona donde se sitúa el territorio de Ibda, Ibida o Ivita a lo largo del siglo XI
  13. En la cuenca media debían haberse creado instrumentos locales de poder
  14. Responderían también a la presencia de elites locales
  15. Momadonna de Trivinio que disponía de casas en Bozoo en 1028
  16. Ese punto central jerárquico no era reconocido por las autoridades políticas
  17. No parecía disponer de los recursos suficientes como para llegar a formar parte del entramado político-territorial
  18. Algunos centros situados inmediatamente al sur de la zona de estudio, todos ellos fortificados, alcanzaron el estatus de sedes de tenencias
  19. Tales lugares servían como ejes de los mecanismos que enlazaban a la monarquía pamplonesa con las sociedades locales
  20. Nada de esto puede decirse en el caso del área de Treviño, que permanecería al margen de esos contactos
  21. El registro escrito sobre Álava ofrece abundantes ejemplos de monasterios locales controlados y gestionados por elites locales
  22. Desde estos centros eclesiásticos, se gestionaba una propiedad relevante en una escala local, se exigían determinadas rentas y también servían como focos de prestigio que redundaba a favor de sus benefactores
  23. La entrega de los monasterios locales insertaba a los donantes en la red político-religiosa auspiciada por los grandes monasterios, como San Millán de la Cogolla, que, en su extremo, derivaba hasta el rey
  24. Al mismo tiempo que repercutía en un incremento de su estatus social en un ámbito local
  25. Control indirecto sobre los bienes entregados
  26. En el área de Treviño, las primeras informaciones sobre este fenómeno provienen de comienzos del siglo XII
  27. Proceso de construcción de su patrimonio, imitaron los modelos locales, pero a una escala superior
  28. Marcelo y sus descendientes se hicieron con el control de numerosos monasterios, de los cuales los situados en Treviño son sólo una fracción, para hacerse presentes en los ámbitos locales
  29. Conexión tradicional de la familia del conde Marcelo con el entorno de la antigua monarquía pamplonesa
  30. El antiguo obispado de Álava, emplazado en Armentia desde comienzos del siglo XI, fue absorbido por el de Calahorra a finales de dicha centuria
  31. No funcionase como un sistema ordenado y jerarquizado, debido a la proliferación de monasterios locales
  32. Milites alavenses y el obispo de Calahorra acuerdan en Estíbaliz (1109) el reparto de los diezmos y de la cuarta episcopal
  33. Esos milites ejercían un control sobre la población campesina (rustici) que se extendía al control sobre los centros eclesiásticos
  34. Resistencias a la implantación del poder episcopal calagurritano
  35. Los notables locales que disfrutaban de la propiedad sobre monasterios e iglesias locales
  36. Álava era un territorio políticamente periférico, con respecto a los grandes centros de poder del momento
  37. Álava era un territorio situado en un espacio fronterizo que fue cambiando de dueño a lo largo de este periodo
  38. A partir de 1029 formó parte del reino de Sancho Garcés III de Pamplona
  39. A la muerte de Sancho IV Garcés de Pamplona en 1076 pasó a ser un espacio bajo control de la monarquía de Alfonso VI de Castilla
  40. Más tarde se inscribió entre los territorios dominados por Alfonso I de Aragón
  41. Tras el fallecimiento de éste en 1134, y la división de su reino entre Pamplona y Aragón, Álava se integró dentro del ámbito de la monarquía pamplonesa
  42. La inserción en un ámbito político en este periodo respondía sobre todo a los intereses de ciertos grupos dirigentes, que negociaban su fidelidad a cambio de determinados beneficios
  43. Plataforma adecuada para renegociar con la autoridad regia las condiciones de su fidelidad
  44. Statu quo de los notables locales sin que hubiese una fuerte intromisión monárquica
  45. Este territorio fronterizo y periférico entró a formar parte del espacio de la renovada monarquía pamplonesa, surgida como consecuencia de la división de los territorios que habían compuesto el reino de Alfonso I
  46. Los magnates aragoneses y pamploneses propiciaran la fragmentación del antiguo espacio político
  47. Álava se incorporó a los territorios de la monarquía de García Ramírez de Pamplona
  48. Don Ladrón parece haber sido un firme partidario del acceso de García Ramírez al trono y de la formación de un renovado reino de Pamplona
  49. En 1136, tras la embestida de Alfonso VII contra el reino de Pamplona, Ladrón Íñiguez aceptó convertirse en vasallo del monarca leonés-castellano
  50. La llegada de la paz entre García Ramírez y Alfonso VII provocó la vuelta de Ladrón Íñiguez a la órbita pamplonesa y con él también se reintegró Álava
  51. Entre 1155 y 1160, Vela Ladrón, a la sazón tenente de Álava, aceptó ser vasallo de Sancho III primero y de Alfonso VIII de Castilla más tarde
  52. Existía una fuerte presión aragonesa y castellana contra el reino de Pamplona
  53. Las reivindicaciones castellanas pasaban por el control de Álava, que había formado parte de manera intermitente de su ámbito político a lo largo del siglo XI y comienzos del XII
  54. Álava era una periferia en la que los bienes patrimoniales de los monarcas eran escasos y el ejercicio de su poder político exigía la participación de poderes intermedios, que obtenían grandes beneficios
  55. Los Ladrón, que mantuvieron el control de Álava a pesar de los vaivenes políticos
  56. Eran el auténtico poder sobre el territorio, aquel que era visible por los múltiples seniores y milites alavenses
  57. La estructura política identificada como Álava –que debía ser una red muy laxa, donde las élites más locales gozaban de una amplia autonomía– cambiaba de territorio político, algo que afectaba sólo a algunos miembros de la clase dirigente
  58. Esta situación trató de ser revertida por Sancho VI, que emprendió una serie de reformas, tenden tes a la configuración de un poder regio más sólido
  59. La más llamativa de las transformaciones es el cambio en la intitulación del propio rey, que pasó de ser rex Pampilonensium a rex Navarre
  60. Pretendía reafirmar su poder, caracterizándo lo como un monarca dotado de una soberanía sobre un territorio
  61. Sancho VI aprovechó la minoría de edad de Alfonso VIII para recuperar sus posiciones en Álava y en la cuenca de Miranda y en La Rioja en 1162 y 1163
  62. En 1173, los castellanos recuperaron La Rioja y parte del espacio alavés
  63. En 1179, se firmó una paz que fijaba las fronteras entre ambos reinos siguiendo el curso del Bayas, por lo que Treviño permanecía en manos navarras
  64. Lucha por la hegemonía política entre los reinos cristianos peninsulares, una pugna en la que fueron frecuentes las guerras, las alianzas entre reinos e incluso los pactos con los almohades
  65. Navarra ofrecía una cierta debilidad por su escasa cohesión interna, por su pobre peso frente a otros enemigos cercanos y por la dificultad para controlar áreas fronterizas, como Álava
  66. Sancho VI parece haber sido muy consciente de estas dificultades y emprendió una serie de reformas tendentes a reforzar el poder regio
  67. Una las medidas que adoptó fue la creación de nuevas tenencias, con lo que se pretendía fragmentar el poder de los tenentes alaveses que tan frecuentemente cambiaban de bando
  68. A partir de 1179, se documenta la presencia de nuevas tenencias, más pequeñas, que tienen como foco un asentamiento y un castillo, subdividiendo el territorio alavés en varios distritos
  69. Entre ellas aparece Treviño, que se documenta a partir de 1181, cuando Álvaro Muñoz, el viejo, un miembro de la aristocracia alavesa, figura a la cabeza de dicho distrito
  70. Esta tenencia perdurará durante el resto del siglo XII y parece que en los últimos años de esa centuria fueron aristócratas procedentes de Aragón y Navarra quienes ejercieron ese cargo
  71. El tenente gestionaba las atribuciones del poder regio, especialmente las derivadas de la justicia y las referidas a la percepción de algunos tributos
  72. No era un territorio homogéneo desde un punto de vista jurisdiccional
  73. El sistema de tenencias pretendía uniformizar el espacio político en beneficio del rey
  74. Las tenencias alavesas se encuadrarían en las “tenencias menores”, vinculadas a centros fortificados, que precisaban de un personal local para hacer ejecutar los mandatos y prerrogativas regios
  75. Subtenentes, alcaldes y otros oficios menores de la administración territorial eran desempeñados por individuos que pertenecían a las elites locales
  76. Treviño se repartía el espacio actual del condado junto con la tenencia de Arlucea
  77. Conversión del castillo de Treviño en un lugar central inserto directamente en la red política navarra
  78. A través de esa integración, Treviño alcanza un nuevo papel como lugar central, adoptando un papel jerarquizador reconocido y sancionado por las autoridades
  79. Esta situación se produjo a finales de los años 70 del siglo XII
  80. Mientras los tratados anteriores no mencionan en ningún caso a Treviño entre las plazas fuertes, es decir como parte de la geografía del poder en Álava, el acuerdo de 1179 cita expresamente a Treviño
  81. La creación de la tenencia supusiera una serie de ventajas para los notables locales, que asumieron los cargos menores de la administración territorial y que se convirtieron en garantes del poder regio
  82. Preponderancia previa, de alcance local, visible en las fases de los siglos XI- XII del castillo, que ahora pudo verse reforzada con la sanción regia
  83. El realengo debió ser un elemento desequilibrador del statu quo de esos milites: algunos de ellos alcanzaban un nuevo estatus
  84. Los elevaba más allá del control meramente local de un pequeño castillo o de un monasterio local, para situarlos en la esfera del poder regio, un poder que se representaba además como soberano
  85. Los reyes navarros otorgaron fueros a Laguardia (1165), Vitoria (1181), Antoñana (1182) y Labraza (1196, a los que debe añadirse el fuero de San Vicente de la Sonsierra en 1172 y posiblemente el de La Puebla de Arganzón en 1191
  86. A través de estos fueros se daba personalidad jurídica a los concejos, que se integraban en el realengo
  87. Proliferación de nuevas villas reales, un fenómeno que se detecta también en toda lameseta del Duero y en algunos puntos de la Cornisa Cantábrica
  88. El mecanismo consistía en dotar a un determinado núcleo de la condición de villa, gracias a la concesión de un fuero, y entregarle el dominio señorial del rey para que lo gestionase, a cambio de reconocer la jurisdicción regia
  89. Tratado de 1179, en la que Sancho VI acuerda devolver a los alaveses todos sus bienes menos Treviño y Castellaz
  90. Las villas se establecían sobre asentamientos preexistentes que en muchas ocasiones tenían algún grado de jerarquización territorial previa
  91. Las excavaciones en la catedral de Santa María han permitido afirmar que este lugar se encontraba ya ocupado en el siglo VIII
  92. Dispuso desde el siglo X de algún tipo de centralidad local, invisible en nuestras fuentes
  93. Los monarcas navarros utilizaron infraestructuras previas para llevar adelante su política de formación de villas
  94. Los concejos disfrutaban de una amplia autonomía y elegían sus propias autoridades, se les reconocían sus funciones políticas y se les concedían una serie de libertades vecinales
  95. Garantizaba la fidelidad de los grupos sociales dominantes en las villas con respecto a los monarcas
  96. Dada la situación fronteriza de estas villas y el hecho de que aparezcan castillos en muchas de ellas, se ha planteado el interés estratégico de la fundación de tales lugares
  97. Treviño aparece como parte del nuevo realengo navarro y posee las condiciones para convertirse en cabeza de un concejo
  98. Sancho VI favoreció un incremento del papel jerarquizador de Treviño, y que esa jerarquización fue posible por la integración en el realengo y la implantación de una tenencia
  99. Paz de 1179
  100. Campaña que Alfonso VIII emprendió contra Navarra en 1199
  101. El ejército castellano se dirigió contra los territorios de Álava, Ibida y Guipúzcoa y, tras el asedio y rendición de Vitoria en 1200, las principales plazas alavesas cayeron en manos castellanas
  102. Treviño se mantuvo bajo control de Sancho VII de Navarra hasta que ambas partes acordaron intercambiar algunas fortalezas que habían quedado aisladas
  103. Se pactó entonces la entrega de Treviño a Alfonso VIII a cambio de la fortaleza de Inzura, ya en 1201
  104. El resultado de la campaña fue que Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado pasaron a formar parte del reino castellano de manera definitiva
  105. El rápido cambio de bando, sin apenas resistencias, sería consecuencia de la desafección de la aristocracia alavesa con respecto a la monarquía navarra
  106. El realengo a través de las villas reales habría limitado el alcance de los bienes y derechos de esos milites, quienes además habrían sido despojados de las tenencias que inicialmente ocuparon en beneficio de individuos procedentes de Navarra
  107. Mejores posibilidades de enriquecimiento y de mejora de estatus que se abrían con la integración en un reino de Castilla en expansión
  108. Hubo cambios de bando, como era habitual, pero no una desafección masiva
  109. Presencia de nobles alaveses que permanecieron en la esfera del poder navarro
  110. Paralización de la formación de nuevas villas hasta la concesión de fuero a Labastida en 1242
  111. Hubo desafecciones, pero también resistencias, como la de la fortaleza de Treviño
  112. Las elites treviñesas que se habían visto muy favorecidas en el proceso de transformaciones implementado por Sancho VI
  113. Reforzamiento de las estructuras episcopales de la sede calagurritana
  114. La implantación de un modelo diocesano que conllevaba el control sobre el conjunto de las iglesias parroquiales de un territorio
  115. Su integración en un esquema jerárquico de arciprestazgos y arcedianatos suponía una magnífica ocasión para encuadrar un espacio dotado de una gran autonomía
  116. El capital económico y simbólico de los aristócratas alaveses era el control sobre monasterios e iglesias locales
  117. Control que ejercía el rey castellano en el nombramiento de los prelados, que iba más allá de lo que el derecho canónico
  118. La inversión en la sede calagurritana servía para asentar mejor el dominio político castellano
  119. Hubo numerosos conflictos y resistencias, sobre todo protagonizados por la poderosa familia de los Haro
  120. Iglesias bajo control episcopal en este entorno, como la de Obécuri
  121. En 1229, el arciprestazgo figura vinculado a una serie de derechos parroquiales controlados por el obispo de Calahorra
  122. Íñigo de Mendoza, prestamero en Treviño, dona al obispo y al cabildo de Calahorra toda su parte en las heredades y posesiones del monasterio de Pangua
  123. Interferencia de los laicos en los monasterios e iglesias, de donde obtenían pingües rentas
  124. Control que ahora deja de existir al integrarse en la red episcopal calagurritana
  125. Se estaba ampliando la capacidad de actuación del prelado, cómo se llevaba a cabo esa actuación, mediante la implantación de un sistema articulado y jerarquizado
  126. Desde el último cuarto del siglo XII Treviño era el lugar más importante de la zona, además de encontrarse en territorio de realengo, lo que dificultaba la intervención de los milites y se situaba bajo el patronazgo de los monarcas
  127. La progresiva afirmación del poder episcopal incluyó la construcción de nuevos edificios de culto, situados ya bajo el control directo de los obispos
  128. La consagración de estas iglesias representaba un acto de gran trascendencia que en ocasiones se recogió a través de inscripciones
  129. Un ejemplo de ello lo proporciona la iglesia de la localidad actualmente alavesa de Marquínez, perteneciente al arciprestazgo de Treviño en esos años.
  130. Edificación del templo, fechada en 1226, siendo obispo de Calahorra Juan Pérez y rey de Castilla Fernando III, y estando presentes el arcediano de Armentia, Fortún de Marquínez, arcipreste en Treviño, y García de Pangua, maestro en Armentia
  131. Las referencias históricas de este epígrafe funcionan como puntos de anclaje de un discurso de legitimación
  132. Pretendía subrayar la vinculación entre monarquía, sistema episcopal y realengo en Treviño
  133. Para mediados del siglo XIII, Treviño puede identificarse con un lugar dotado de una clara jerarquía comarcal
  134. Cuyo arciprestazgo está bien definido cuando en 1257 se produce la división entre las mesas capitular y episcopal de Calahorra
  135. Concesión de fuero a Treviño por parte de Alfonso X de Castilla en 1254
  136. Este fenómeno se documenta también en Guipúzcoa y, en menor medida, en La Rioja
  137. Esta política de concesión de fueros coincide con la llegada al trono de Alfonso X
  138. La elección de algunas de estas villas no era aleatoria, ya que se buscaba el control de las principales rutas que llevaban desde Vitoria a los puertos del norte
  139. El fuero de Treviño de 1254 sigue al de Logroño y garantiza un poder regio eficaz en el concejo, aunque dota a éste de enormes prerrogativas
  140. Comunidad política integrada en los circuitos episcopales de una manera clara
  141. Se mencionan como puntos de referencia otros espacios que sabemos que eran parte del realengo (Corres, Campezo)
  142. Descripción geográfica es parcial y se refiere exclusivamente a un territorio entendido en términos de realengo
  143. Llama la atención que los límites sean los mismos que se dan en el fuero de La Puebla de Arganzón, en 1191
  144. Cuestión sobre la existencia antes de 1254 de un concejo articulado con un fuero en Treviño
  145. Hubo un fuero de Sancho VI en la segunda mitad del siglo XII, del que el fuero de 1254 no sería más que una versión romanceada y puesta al día
  146. El único fuero existente es el de 1254
  147. El fuero de 1254 no menciona en ningún caso la existencia de unos fueros anteriores
  148. Al mismo tiempo Treviño aparece como una comunidad política local reconocida como concejo en el fuero de 1254
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