MartinViso2012/events/b

De EsWiki

EL DOMINIO CASTELLANO Y LA CONFIGURACIÓN DEL ENTRAMADO EPISCOPAL

El statu quo generado por la paz de 1179, que no había evitado tensiones entre ambos reinos, fue definitivamente quebrado con la campaña que Alfonso VIII emprendió contra Navarra en 1199. El ejército castellano se dirigió contra los territorios de Álava, Ibida y Guipúzcoa y, tras el asedio y rendición de Vitoria en 1200, las principales plazas alavesas cayeron en manos castellanas. Sin embargo, Treviño se mantuvo bajo control de Sancho VII de Navarra hasta que ambas partes acordaron intercambiar algunas fortalezas que habían quedado aisladas. Se pactó entonces la entrega de Treviño a Alfonso VIII a cambio de la fortaleza de Inzura, ya en 1201 n37.

p131

El resultado de la campaña fue que Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado pasaron a formar parte del reino castellano de manera definitiva n38. Se ha planteado que el rápido cambio de bando, sin apenas resistencias, sería consecuencia de la desafección de la aristocracia alavesa con respecto a la monarquía navarra. El avance del realengo a través de las villas reales habría limitado el alcance de los bienes y derechos de esos milites, quienes además habrían sido despojados de las tenencias que inicialmente ocuparon en beneficio de individuos procedentes de Navarra, quizá con el objetivo de evitar un poder local excesivamente sólido. A todo ello se añadirían las mejores posibilidades de enriquecimiento y de mejora de estatus que se abrían con la integración en un reino de Castilla en expansión n39 (Gonzalez1982,Jon Andoni Fernández de Larrea n40, quien ha señalado que hubo cambios de bando, como era habitual, pero no una desafección masiva. Fernández de Larrea evidencia la presencia de nobles alaveses que permanecieron en la esfera del poder navarro. Por otro lado, Alfonso VIII se había caracterizado por su política de formación de villas reales y de potenciación del realengo concejil, por lo que, si los aristócratas alaveses querían evitar el incremento de la influencia de los concejos, no parece que el rey castellano fuese la opción más segura. El trabajo de Fernández de Larrea sirve para matizar una visión mecanicista del comportamiento de la aristocracia alavesa. La pluralidad de situaciones de partida implicó la diversidad de posturas ante la campaña castellana. Sin embargo, parece también que había un fuerte malestar. En tal sentido, resulta llamativa la paralización de la formación de nuevas villas hasta la concesión de fuero a Labastida en 1242. Por tanto, creo que sí hubo desafecciones, pero también resistencias, como la de la fortaleza de Treviño, que debe relacionarse con la postura de las elites treviñesas que se habían visto muy favorecidas en el proceso de transformaciones implementado por Sancho VI. Por tanto, la hipótesis de algún tipo de acuerdo tácito entre el rey castellano y los milites alaveses –en ningún caso un pacto escrito y generalizado- no puede desecharse, aunque tampoco generalizarse. La evolución posterior, con la formación de la denominada “Cofradía de Arriaga”, que se consideraba depositaria del poder soberano en la zona alavesa ajena al realengo, así como la paralización del proceso de formación de villas, aunque las existentes siguieran subsistiendo, indicaría que hubo una limitación de la expansión del realengo y de los conceptos políticos asociados a él. Una fórmula para hacer frente a esta situación fue el reforzamiento de las estructuras episcopales de la sede calagurritana. La implantación de un modelo diocesano que conllevaba el control sobre el conjunto de las iglesias parroquiales de un territorio, y su integración en un esquema jerárquico de arciprestazgos y arcedianatos suponía una magnífica ocasión para encuadrar un espacio dotado de una gran autonomía. No hay que olvidar que el capital económico y simbólico de los aristócratas alaveses era el control sobre monasterios e iglesias locales, por lo que se podía minar su autonomía y situarlos dentro de una red más amplia. A todo ello se añade el control que ejercía el rey castellano en el nombramiento de los prelados, que iba más allá de lo que el derecho canónico permitía en términos generales. Por consiguiente, la inversión en la sede calagurritana servía para asentar mejor el dominio político castellano. Sin embargo, no fue una tarea sencilla, pues hubo numerosos conflictos y resistencias, sobre todo protagonizados por la poderosa familia de los Haro n41. El avance del dominio calagurritano también se dejó sentir en el ámbito de Treviño. En el último tercio del siglo XII –y coincidiendo con la formación del realengo en esta zona– aparecen algunas informaciones sobre un arciprestazgo en Iuida y la existencia de iglesias bajo control episcopal en este entorno, como la de Obécuri n42. Pero durante la primera mitad del siglo XIII se hace más frecuente la mención a un arciprestazgo que cubriría toda la cuenca alta y media del río Ayuda. En 1229, el arciprestazgo figura vinculado a una serie de derechos parroquiales controlados por el obispo de Calahorra n43; las menciones a las cuartas episcopales ya se conocían en fechas previas n44, pero la conexión entre ambos elementos se produjo en estos años.

p132

Sin embargo, el dato más ilustrativo proviene de un documento de 1240, en el que se recoge cómo, Íñigo de Mendoza, prestamero en Treviño, dona al obispo y al cabildo de Calahorra toda su parte en las heredades y posesiones del monasterio de Pangua, con los cuartos de los diezmos en diversos lugares cercanos, concretamente San Esteban de Treviño, Añastro, Faido, Muergas, Lacervilla y Estavillo n45. Esta cesión pone de manifiesto la interferencia de los laicos en los monasterios e iglesias, de donde obtenían pingües rentas, un control que ahora deja de existir al integrarse en la red episcopal calagurritana. Debe retenerse igualmente otro dato: la carta está hecha en Treviño, en casa del arcipreste Fortún, quien además confirma la carta n46. Se trata del encargado de gestionar a partir de ese momento tales rentas y ya no es un arcipreste de Iuida sino de Treviño. Resulta interesante comprobar cómo se estaba ampliando la capacidad de actuación del prelado, cómo se llevaba a cabo esa actuación, mediante la implantación de un sistema articulado y jerarquizado gracias a la presencia de un arciprestazgo, y cómo ese arciprestazgo, que implicaba la formulación de una jerarquización social y territorial, se centraba en Treviño. La elección no debió ser casual: al menos desde el último cuarto del siglo XII Treviño era el lugar más importante de la zona, además de encontrarse en territorio de realengo, lo que dificultaba la intervención de los milites y se situaba bajo el patronazgo de los monarcas. La progresiva afirmación del poder episcopal incluyó la construcción de nuevos edificios de culto, situados ya bajo el control directo de los obispos. La consagración de estas iglesias representaba un acto de gran trascendencia que en ocasiones se recogió a través de inscripciones, con las que se buscaba fijar una memoria del acontecimiento. Un ejemplo de ello lo proporciona la iglesia de la localidad actualmente alavesa de Marquínez, perteneciente al arciprestazgo de Treviño en esos años. El epígrafe se encuentra en la ermita de San Juan y en él se conmemora la edificación del templo, fechada en 1226, siendo obispo de Calahorra Juan Pérez y rey de Castilla Fernando III, y estando presentes el arcediano de Armentia, Fortún de Marquínez, arcipreste en Treviño, y García de Pangua, maestro en Armentia n47. Por tanto, la inscripción enmarca la construcción en una fecha concreta, incluyendo referencias a los poderes bajo cuya protección se actúa: el obispo y el rey. Tales menciones no son casuales, ya que se trata de un instrumento de legitimación y de propa- ganda. Los ejecutores directos son los cargos menores que aparecen, entre los cuales destaca la presencia de un arcipreste en Treviño, ya en 1226. No obstante, la mejor información procede de la inscripción consacratoria de San Juan de Treviño, fechada en 1251 n48. En dicho epígrafe, mandado realizar por el arcipreste de Treviño, se indica que la dedicación del templo fue realizada por el obispo Aznar, que puso en ella las reliquias de los santos mártires Celedonio y Emeterio, patrones de la sede calagurritana n49. Se plasma así una estrecha relación entre esta iglesia y el obispado, sustanciada a través de la participación directa del prelado en la consagración y de la presencia física de elementos que expresaban un vínculo espiritual, como eran las reliquias. La intervención del arcipreste, el ya mencionado Fortún de Marquínez, debió ser muy directa, ya que figura como comitente de la inscripción. Un aspecto curioso, por infrecuente, es que el propio arcipreste nos hace una narración histórica, que encuadraría el acontecimiento. En ella, nos cuenta cómo Treviño fue poblada por Sancho VI y por el obispo de Calahorra Rodrigo en 1161, para posteriormente integrarse en los dominios de Alfonso VIII de Castilla en permuta por los lugares de Miranda de Arga, Mendavia, Larraga y otras villas en 1200 n50. El objetivo de esta narración es fijar la memoria de un lugar, Treviño, cuya inserción en el realengo venía de lejos, y que habría estado desde entonces bajo la dependencia directa de Calahorra. De ahí la mención al obispo Rodrigo y también la necesidad de contarnos cómo había sido poblado Treviño y los avatares de su historia, siempre en el seno del realengo. Las referencias históricas de este epígrafe funcionan como puntos de anclaje de un discurso de legitimación. De hecho, la narración es un auténtico unicum, ya que las inscripciones de este tipo simplemente indican quién y cuándo llevó a cabo la consagración, como puede comprobarse al comparar con la inscripción de Marquínez.

p133

El énfasis otorgado en este caso a la narración previa quizá quisiera destacar el papel prestigioso de esta iglesia, posiblemente la más relevante en esos momentos de Treviño, cabeza de un arciprestazgo. Pero las particularidades de este texto no acaban ahí. El propio formato es sumamente curioso, ya que posee un crismón en altorrelieve, una imagen que sugiere visualmente un privilegio rodado. Tal circunstancia quizá se corresponda con una suerte de imitación de un documento regio, con lo que se buscaba reforzar el contenido como si fuese imagen de un mandato del monarca. Resulta en cualquier caso una particularidad formal muy significativa, que pretendía subrayar la vinculación entre monarquía, sistema episcopal y realengo en Treviño n51. Por tanto, para mediados del siglo XIII, Treviño puede identificarse con un lugar dotado de una clara jerarquía comarcal, cuyo arciprestazgo está bien definido cuando en 1257 se produce la división entre las mesas capitular y episcopal de Calahorra n52.

EL FUERO DE 1254 Y LA DEFINITIVA CONFIGURACIÓN DE UN ESPACIO DE REALENGO

En este contexto, se produjo la concesión de fuero a Treviño por parte de Alfonso X en 1254. Debe entenderse el fuero como un documento jurídico que sanciona una realidad, aunque ésta puede existir previamente de manera más informal. Esta aclaración es necesaria, ya que si bien el fuero es lo que configura a una comunidad política (el concejo) en el seno de la monarquía medieval y de su realengo, no implica necesariamente que tal comunidad no pudiese estar actuando con anterioridad. Por otro lado, este fuero se concede en un momento en el que se observa una proliferación de este tipo de concesiones en esta zona. Sólo en el territorio actualmente alavés, se conocen los de Salvatierra (1256), Corres (1256), Santa Cruz de Campezo (1256), Contrasta (quizá en 1256), Salinillas de Buradón (antes de 1264), Arceniega (1272) y Valderejo (1273), así como posiblemente Peñacerrada n53. Este fenómeno se documenta también en Guipúzcoa y, en menor medida, en La Rioja. Esta política de concesión de fueros coincide con la llegada al trono de Alfonso X, con un programa político que buscaba una mayor centralización del poder en manos del monarca. Para ello, desplegó todo un sinfín de iniciativas de carácter ideológico y jurídico n54. Entre ellas, destaca el deseo de uniformización de la legislación local, generando una ordenación que situase al rey en el centro de la organización concejil. En tal sentido, obras como el Espéculo y el Fuero real se convirtieron en herramientas para hacer efectivo ese programa n55. Es en este punto donde debe entenderse la promulgación de tantos fueros. Resulta curioso constatar que se utilice el fuero de Logroño –y no el Fuero real– como instrumento de uniformización, quizá debido a que se trataba de un corpus legal ampliamente conocido en una zona donde la variabilidad foral era menor que en otras áreas n56. En este proceso, el monarca se propuso reordenar los espacios de realengo, ya que no todos ellos se habrían configurado como sistemas concejiles al uso, al menos en el caso alavés n57. La conversión de algunos de ellos ahora en concejos aforados les dotaba de mayor coherencia y articulación frente a las pretensiones de la “Cofradía de Arriaga”. Por otra parte, la elección de algunas de estas villas no era aleatoria, ya que se buscaba el control de las principales rutas que llevaban desde Vitoria a los puertos del norte, con el objetivo de recibir parte de los beneficios de ese comercio, gracias a portazgos y otros impuestos indirectos n58. El fuero de Treviño de 1254 sigue al de Logroño y garantiza un poder regio eficaz en el concejo, aunque dota a éste de enormes prerrogativas n59. Su relativamente temprana aparición hace sospechar que tal vez podría tratarse de un concejo que quería ver reconocido su estatus legal antes de que se impusiera la uniformización a través de las herramientas que pensaba implementar la corte alfonsí.

p134

De hecho, son los miembros del concejo de Treviño quienes acuden al rey para solicitar´que les diese buenos fueros n60. Por tanto, del texto se desprende que ya existía una comunidad política reconocida. Es muy significativo que la carta comience refiriéndose al reparto de los diezmos, de los cuales la cuarta parte iría al obispo y las otras tres cuartas caerían en manos de los clérigos de las iglesias n61. Esta preponderancia del reparto de los diezmos no puede desligarse de la afirmación del obispado calagurritano en la zona. Por tanto, estamos ante una comunidad política integrada en los circuitos episcopales de una manera clara. Treviño se nos aparece dotado de una territorialidad jerarquizada en torno a un centro, la villa, que domina sobre una serie de aldeas, estableciéndose unos límites n62. Estos términos son bastante grandes y no sabemos a ciencia cierta hasta qué punto era efectivo el dominio jurisidicional de la villa o si había espacios intermedios que estaban bajo control de instancias señoriales. Es curioso advertir que se mencionan como puntos de referencia otros espacios que sabemos que eran parte del realengo (Corres, Campezo), por lo que puede suponerse que la descripción geográfica es parcial y se refiere exclusivamente a un territorio entendido en términos de realengo. Llama la atención que los límites sean los mismos que se dan en el fuero de La Puebla de Arganzón, en 1191 n63. Una hipótesis razonable es pensar que fuesen términos de uso común entre ambos concejos n64, aunque me inclino por pensar que se trataba de un mismo territorio donde se establecieron dos lugares centrales diferentes, desde los que se quería jerarquizar el espacio comarcal. Una posible explicación es que finalmente fuese Treviño y no La Puebla de Arganzón quien se erigiese en el auténtico polo de poder comarcal. Esta referencia nos lleva a la cuestión sobre la existencia antes de 1254 de un concejo articulado con un fuero en Treviño. Los eruditos e investigadores que han analizado este problema divergen sobre ello: para algunos hubo un fuero de Sancho VI en la segunda mitad del siglo XII, del que el fuero de 1254 no sería más que una versión romanceada y puesta al día n65, mientras que otros sostienen que el único fuero existente es el de 1254 n66. Me temo que no seré capaz de ofrecer una respuesta rotunda, aunque sí un par de propuestas más o menos razonables. Para ello es preciso repasar y analizar los datos de los que disponemos. Por un lado, el fuero de 1254 no menciona en ningún caso la existencia de unos fueros anteriores. Esta ausencia es muy significativa, ya que los concejos pretendían legitimar su statu quo arguyendo que disfrutaban de una larga trayectoria como tales. El argumento de que el fuero navarro no tuviera validez en la monarquía castellana no es correcto, ya que los reyes castellanos asumieron la situación política local tras la conquista de 1200. Es, por tanto, una paradoja que el concejo de Treviño no acudiese a las referencias navarras para sustentar sus pretensiones. Ahora bien, al mismo tiempo Treviño aparece como una comunidad política local reconocida como concejo en el fuero de 1254. Existen, en cambio, algunas referencias al fuero de Treviño anteriores a 1254 que han servido para plantear la posible existencia de un texto foral de época navarra n67. Así, el fuero de La Puebla de Arganzón, conservado en una copia de 1565, aunque en principio datado en 1191, y posiblemente otorgado por Sancho VI, concede que los habitantes de la villa gestionen sus asuntos según el fuero de Treviño, excepto que de los diezmos paguen al obispo sólo la cuarta parte n68. Por otro lado, el fuero de Labastida, del que únicamente se conserva un fragmento en una ejecutoria del siglo XVI, conservada en el Archivo General de Simancas, precisa que los pobladores de dicho lugar tendrán “aquellos fueros que an los de Treviño, fueras los 500 moyos et los 500 sueldos que me dan los de Treviño” n69. Esta referencia se vincula a la existencia de un pago específico de 500 modios y 500 sueldos que han de pagar los de Treviño. Por último, la narración de la lápida de San Juan de Treviño nos señala que el lugar se “pobló” en 1161 por el rey Sancho VI y por el obispo de Calahorra Rodrigo, pero en ningún momento se menciona la existencia de un fuero específico, lo que resulta de nuevo bastante paradójico: ¿por qué no se iba a resaltar la existencia de un fuero, que redundaría en una mayor legitimación?

p135

Los datos son contradictorios: si algunos de ellos parecen indicar la existencia de un fuero en Treviño, otros, en cambio, permiten albergar serias dudas. En cambio, la existencia de una estructura concejil con sus cargos y su organización es perfectamente visible en los años anteriores a la promulgación del fuero. En 1240 figura un tal García Pérez, alcalde de Treviño, confirmando una donación de iglesias a favor del obispo de Calahorra n70. Este mismo personaje aparece en un texto de 1244, junto con otros individuos, de quienes se dice que eran vecinos de Treviño, por tanto miembros de pleno derecho de la comunidad concejil n71. Estas referencias ponen de relieve que ya había un sistema concejil antes de 1254, lo que se corresponde con el encabezamiento de la carta otorgada por Alfonso X. Conocemos además la existencia de prestameros en Treviño, concretamente Íñigo de Mendoza en 1240 y Diego López de Haro en 1251, dos poderosos nobles con intereses regionales. Los prestameros parecen ser oficiales regios que asumían la recaudación de impuestos en un espacio, generalmente un territorio de realengo que el monarca les había concedido como “honor”, aunque no necesariamente expresan la idea de un concejo aforado n72. A tenor de los datos, se nos ofrecen dos alternativas. La primera de ellas es que se promulgó un texto foral a Treviño por parte de Sancho VI n73. Esto se habría producido en 1161, si aceptamos que el término “poblar” que figura en la lápida de San Juan supone también conceder un fuero, o más tardíamente, quizá en 1181, según la hipótesis de Fernández de Larrea, para quien la fecha de la inscripción está equivocada y habría que situarla después de 1179, cuando se menciona por primera vez a Treviño n74. Las referencias de los fueros de Arganzón y Labastida estarían atestiguando la existencia de un fuero que, sin embargo, no se ha conservado. El texto de 1254 no haría más que poner al día el documento anterior, que dejaría entonces de tener validez, sobre todo en el marco de una política de uniformización legislativa, lo que explicaría su desaparición n75. La segunda alternativa es que el texto de 1254 sea el primer fuero. Esto no significa que no hubiera algún tipo de organización consuetudinaria, unos fueros en términos generales entendidos simplemente como una norma de comportamiento, jamás sancionados de manera escrita por un monarca. Esta comunidad política se reconocía como un concejo y funcionaba como tal, pero no disponía de una herramienta jurídica al uso. Debe tenerse en cuenta que el realengo no tuvo por qué ser una condición homogénea, sino que en su seno cabrían situaciones menos normativizadas. En 1254 se buscó precisamente esa normativización jurídica y de ahí que se soliciten al rey, por parte de un concejo ya constituido dentro del realengo, un privilegio que fije lo que hasta entonces era consuetudinario. Esta alternativa explicaría varias cuestiones, como: la ausencia de toda mención a un texto previo en el fuero de 1254, el interés en la lápida de San Juan por hacer hincapié en que el lugar fue “poblado” por Sancho VI o el hecho de que el fuero de Arganzón, a pesar de comenzar señalando que los pobladores deberán seguir el fuero de Treviño, realiza una amplia descripción de las normas, siguiendo el modelo del fuero de Logroño, por lo que la mención a los fue- ros de Treviño podría relacionarse con una jurisprudencia consuetudinaria. De hecho, la otra mención foral, la de Labastida, se refiere a un pago del que no encontramos correlación en ningún otro texto, incluyendo el fuero de 1254. Es posible que, al calor de la existencia de una importante fortaleza, hubiera cristalizado una estructuración de tipo concejil que no estuviese sancionada por un fuero, aunque era una realidad local plenamente operativa. En tal caso, la villa comarcal fue inicialmente La Puebla de Arganzón, pero el creciente papel de Treviño la convirtió en la auténtica cabeza territorial, con la particularidad de que no disponía de un instrumento jurídico escrito que sancionase esa posición. En realidad, el fuero de Treviño copia fielmente los preceptos del de La Puebla de Arganzón, lo que puede entenderse desde esta clave. Ambas alternativas me parecen razonables y no puedo de momento ofrecer una afirmación taxativa. Ahora bien, me parece que la segunda de ellas se ajusta mejor a los datos que conocemos y explica algunos problemas más, aunque desde luego no soluciona todos ellos, además de generar otros: ¿cómo se organizaba esa comunidad política?, ¿qué referentes de legitimación disponía?

p136

En cualquier caso, el aspecto fundamental no es saber si hubo o no fuero antes de 1254, sino comprender los procesos de jerarquización política y territorial que hicieron de Treviño un “lugar central” en el ámbito comarcal. Con independencia de la polémica acerca de la foralidad treviñesa en el siglo XII, me parece más relevante subrayar que en ese periodo se desarrolló una importante reorganización del realengo, que supuso importantes transformaciones sociales y territoriales, las cuales facilitaron la concentración de funciones en torno a un lugar central, que fue Treviño. Este proceso tiene uno de sus más importantes jalones en el fuero de 1254, pero dicho documento se limitó a sancionar una realidad preexistente y a darla una nueva fuerza jurídica… aunque no creó la jerarquización, que era consecuencia de una serie de procesos iniciados por la política de Sancho VI. Y cabe añadir que tampoco supuso un punto y final, pues fue simplemente un paso más en un largo devenir.

Hechos relativos a à MartinViso2012/events/b — Búsqueda de páginas similares con +.Ver como RDF
Church San Esteban de Treviño  +
Cleric Aznar  + y Fortún de Marquínez  +
Count Diego López de Haro  +
Eparchy Calahorra  +
Event Paz de 1179  +, Campaña que Alfonso VIII emprendió contra Navarra en 1199  +, El ejército castellano se dirigió contra los territorios de Álava, Ibida y Guipúzcoa y, tras el asedio y rendición de Vitoria en 1200, las principales plazas alavesas cayeron en manos castellanas  +, Treviño se mantuvo bajo control de Sancho VII de Navarra hasta que ambas partes acordaron intercambiar algunas fortalezas que habían quedado aisladas  +, Se pactó entonces la entrega de Treviño a Alfonso VIII a cambio de la fortaleza de Inzura, ya en 1201  +, El resultado de la campaña fue que Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado pasaron a formar parte del reino castellano de manera definitiva  +, El rápido cambio de bando, sin apenas resistencias, sería consecuencia de la desafección de la aristocracia alavesa con respecto a la monarquía navarra  +, El realengo a través de las villas reales habría limitado el alcance de los bienes y derechos de esos milites, quienes además habrían sido despojados de las tenencias que inicialmente ocuparon en beneficio de individuos procedentes de Navarra  +, Mejores posibilidades de enriquecimiento y de mejora de estatus que se abrían con la integración en un reino de Castilla en expansión  +, Hubo cambios de bando, como era habitual, pero no una desafección masiva  +, Presencia de nobles alaveses que permanecieron en la esfera del poder navarro  +, Paralización de la formación de nuevas villas hasta la concesión de fuero a Labastida en 1242  +, Hubo desafecciones, pero también resistencias, como la de la fortaleza de Treviño  +, Las elites treviñesas que se habían visto muy favorecidas en el proceso de transformaciones implementado por Sancho VI  +, Reforzamiento de las estructuras episcopales de la sede calagurritana  +, La implantación de un modelo diocesano que conllevaba el control sobre el conjunto de las iglesias parroquiales de un territorio  +, Su integración en un esquema jerárquico de arciprestazgos y arcedianatos suponía una magnífica ocasión para encuadrar un espacio dotado de una gran autonomía  +, El capital económico y simbólico de los aristócratas alaveses era el control sobre monasterios e iglesias locales  +, Control que ejercía el rey castellano en el nombramiento de los prelados, que iba más allá de lo que el derecho canónico  +, La inversión en la sede calagurritana servía para asentar mejor el dominio político castellano  +, Hubo numerosos conflictos y resistencias, sobre todo protagonizados por la poderosa familia de los Haro  +, Iglesias bajo control episcopal en este entorno, como la de Obécuri  +, En 1229, el arciprestazgo figura vinculado a una serie de derechos parroquiales controlados por el obispo de Calahorra  +, Íñigo de Mendoza, prestamero en Treviño, dona al obispo y al cabildo de Calahorra toda su parte en las heredades y posesiones del monasterio de Pangua  +, Interferencia de los laicos en los monasterios e iglesias, de donde obtenían pingües rentas  +, Control que ahora deja de existir al integrarse en la red episcopal calagurritana  +, Se estaba ampliando la capacidad de actuación del prelado, cómo se llevaba a cabo esa actuación, mediante la implantación de un sistema articulado y jerarquizado  +, Desde el último cuarto del siglo XII Treviño era el lugar más importante de la zona, además de encontrarse en territorio de realengo, lo que dificultaba la intervención de los milites y se situaba bajo el patronazgo de los monarcas  +, La progresiva afirmación del poder episcopal incluyó la construcción de nuevos edificios de culto, situados ya bajo el control directo de los obispos  +, La consagración de estas iglesias representaba un acto de gran trascendencia que en ocasiones se recogió a través de inscripciones  +, Un ejemplo de ello lo proporciona la iglesia de la localidad actualmente alavesa de Marquínez, perteneciente al arciprestazgo de Treviño en esos años.  +, Edificación del templo, fechada en 1226, siendo obispo de Calahorra Juan Pérez y rey de Castilla Fernando III, y estando presentes el arcediano de Armentia, Fortún de Marquínez, arcipreste en Treviño, y García de Pangua, maestro en Armentia  +, Las referencias históricas de este epígrafe funcionan como puntos de anclaje de un discurso de legitimación  +, Pretendía subrayar la vinculación entre monarquía, sistema episcopal y realengo en Treviño  +, Para mediados del siglo XIII, Treviño puede identificarse con un lugar dotado de una clara jerarquía comarcal  +, Cuyo arciprestazgo está bien definido cuando en 1257 se produce la división entre las mesas capitular y episcopal de Calahorra  +, Concesión de fuero a Treviño por parte de Alfonso X en 1254  +, Este fenómeno se documenta también en Guipúzcoa y, en menor medida, en La Rioja  +, Esta política de concesión de fueros coincide con la llegada al trono de Alfonso X  +, La elección de algunas de estas villas no era aleatoria, ya que se buscaba el control de las principales rutas que llevaban desde Vitoria a los puertos del norte  +, El fuero de Treviño de 1254 sigue al de Logroño y garantiza un poder regio eficaz en el concejo, aunque dota a éste de enormes prerrogativas  +, Comunidad política integrada en los circuitos episcopales de una manera clara  +, Se mencionan como puntos de referencia otros espacios que sabemos que eran parte del realengo (Corres, Campezo)  +, Descripción geográfica es parcial y se refiere exclusivamente a un territorio entendido en términos de realengo  +, Llama la atención que los límites sean los mismos que se dan en el fuero de La Puebla de Arganzón, en 1191  +, Cuestión sobre la existencia antes de 1254 de un concejo articulado con un fuero en Treviño  +, Hubo un fuero de Sancho VI en la segunda mitad del siglo XII, del que el fuero de 1254 no sería más que una versión romanceada y puesta al día  +, El único fuero existente es el de 1254  +, El fuero de 1254 no menciona en ningún caso la existencia de unos fueros anteriores  + y Al mismo tiempo Treviño aparece como una comunidad política local reconocida como concejo en el fuero de 1254  +
Pplace Añastro  +, Faido  +, Muergas  +, Lacervilla  +, Estavillo  +, Miranda de Arga  +, Mendavia  +, Larraga  +, Treviño  + y Marquínez  +
Time 1200  +, 1240  +, 1244  +, 1251  + y 1179  +
Topic Acuerdo tácito entre el rey castellano y los milites alaveses  +, Cofradía de Arriaga  +, Arciprestazgo en Iuida  +, Arcipreste de Iuida  +, Reliquias de los santos mártires Celedonio y Emeterio  +, Patrones de la sede calagurritana  +, Inscripción de Marquínez  +, Crismón en altorrelieve  +, Fuero de Salvatierra (1256)  +, Fuero de Corres (1256)  +, Fuero de Santa Cruz de Campezo (1256)  +, Fuero de Contrasta (quizá en 1256)  +, Fuero de Salinillas de Buradón (antes de 1264)  +, Fuero de Arceniega (1272)  +, Fuero de Valderejo (1273)  +, Fuero de Peñacerrada  +, Fuero de Logroño  +, Fuero de Labastida  + y Lápida de San Juan de Treviño  +
Z.title Documento de 1240  +, Espéculo  + y Fuero real  +
Herramientas personales