Jimeno2006

De EsWiki

Tras precisar los conceptos de clero secular y regular, se enmarca el fenómeno en los territorios eclesiásticos de Vasconia, subrayando la importancia que han tenido las delimitaciones diocesanas. Con una visión necesariamente sintética, el autor recorre las instituciones eclesiásticas más relevantes, comenzando por la figura del obispo, canónigos, el clero sacerdotal y las diferentes familias e institutos religiosos, incidiendo en las características más relevantes que han tenido en cada etapa histórica, desde los orígenes del cristianismo hasta comienzos de la contemporaneidad.

Palabras clave: Vasconia. Instituciones eclesiásticas. Clero secular. Obispos. Clero sacerdotal. Clero regular. Familias e Institutos religiosos

SUMARIO I. INTRODUCCIÓN. II. EL CLERO Y LAS DELIMITACIONES DIOCESANAS Y PROVINCIALES RELIGIOSAS. 1. Diócesis. 2. Provincias religiosas. III. EL OBISPO Y LA CURIA DIOCESANA. 1. Los obispos en los primeros siglos del cristianismo. 2. Los obispos medievales. 3. Los obispos en época moderna. 4. La curia diocesana. IV. CABILDOS CATEDRALES Y CABILDOS COLEGIALES. 1. Cabildos catedrales. 2. Los cabildos colegiales. V. PRESBÍTEROS. 1. Claroscuros del tratamiento historiográfico. 2. Algunos aspectos estudiados en torno a los presbíteros. VI. CLERO REGULAR. 1. Familia benedictina. 1.1. Benedictinización de los monasterios. 1.2. Cluniacenses. 1.3. Benedictinas. 1.4. Cistercienses. 2. Regla de San Agustín. 2.1. Priorato de Artajona. 2.2. Canónigas regulares. 2.3. Premonstratenses. 2.4. Predicadores. 2.5. Mercedarios. 2.6. Antonianos. 2.7. Penitentes de Jesucristo o Frailes del Saco. 2.8. Trinitarios. 2.9. Jerónimos. 2.10. Agustinas. 2.11. Agustinos. 2.12. Recolección agustiniana. 2.13. Visitación de Nuestra Señora. 3. Las órdenes militares. 3.1. Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. 3.2. Orden del Temple. 4. La familia franciscana. 4.1. Franciscanos. 4.2. Clarisas. 4.3. La supresión de los conventuales. 4.4. Capuchinos. 4.5. Concepcionistas. 5. Carmelitas. 6. Grandmont. 7. Siervas de María. 8. Compañía de Jesús. 9. Compañía de María. 10. Ursulinas. VII. BIBLIOGRAFÍA.


p92

En la Edad Media el reino de Pamplona-Navarra tenía el sector medular de su territorio en la diócesis de Pamplona, que, a su vez, se extendía hacia la Valdonsella aragonesa y buena parte del territorio guipuzcoano, ambos originariamente pertenecientes a la órbita pamplonesa; el extremo occidental pertenecía a la diócesis calagurritana, la Ribera tudelana a la de Tarazona, y Cortes de Navarra a la de Zaragoza. A partir de la incorporación de los territorios de Ultrapuertos aquellas tierras ahora navarras continuaron divididas entre los obispados de Dax y de Baiona.

Labourd, si bien en su origen perteneció a Dax, contó con la capitalidad diocesana de la ciudad del Adour, que extendía sus límites hacia las suroccidentales bajonavarras, mientras que las nororientales de este territorio (tierras de Mixe y Ostabaret) correspondían a Dax 14. Por su parte, Zuberoa perteneció a Olorón. Los territorios de lo que acabaron siendo las provincias Vascongadas, tras diferentes vicisitudes n15, acabaron englobados en torno a la diócesis de Calahorra-La Calzada, salvo las Encartaciones vizcaínas, pertenecientes a Burgos y, desde 1750, a Santander. A pesar de la conquista castellana de Navarra, esas delimitaciones permanecieron invariables hasta la reorganización diocesana de [[monarch::Felipe II], que en 1567 incorporó a Pamplona los territorios de Fuenterrabía/Hondarribia, Cinco Villas/Bortziriak, Santesteban/Doneztebe y Baztan, hasta entonces englobados en Bayona.

Razones políticas y de preservación de la fe católica frente a los aires protestantes septentrionales facilitaron las reformas del monarca. Aquel mismo año Felipe II parece que quiso desmembrar el obispado de Calahorra y crear una diócesis vascongada, proyecto que no fructificó, como tantos otros. Avanzado el tiempo, las únicas novedades fueron la erección en 1783 –tras varios intentos–, de la diócesis de Tudela, y la segregación en 1785 del arciprestazgo de Valdonsella, a partir de entonces integrado en la diócesis de Jaca. Habremos de adentrarnos en el siglo XIX para asistir, a raíz del Concordato de 1851, a la creación de la diócesis de Vitoria (1861), que reunificó en una sola circunscripción diocesana las provincias vascongadas, dependientes del metropolitano de Burgos. Consecuencia de aquéllo fue la pérdida para Pamplona de sus 95 parroquias guipuzcoanas y de la alavesa de Oyón n16.

n14RANGUREN, Roldán, Orígenes del cristianismo en la tierra de los vascones. Pamplona: Pamiela, 2003, pp. 46-65.

n15 MAÑARICÚA, Andrés Eliseo de, Obispados en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya hasta fines del siglo XI. Vitoria: ESET, 1963.

n16 FORTÚN PÉREZ DE CIRIZA, Luis Javier, Organización eclesiástica. En MARTÍN DUQUE, Ángel J. (dir.),Gran Atlas de Navarra. II. Historia. Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra, 1986, pp. 138-143. URKIZA, Julen,Elizaren Historia Euskal Herrian. I. Ikerlan materialak. Markina: Ediciones El Carmen, Karmel, 1995, pp. 767-866. GOÑI GALARRAGA, Joseba M., Panorama histórico-geográfico de las diócesis de Euskal Herria. En INTXAUSTI, Joseba (edit.), Euskal Herriko Erlijiosoen Historia. Familia eta Institutu Erlijiosoen Euskal Herriko Historiaren I. Kongresuko Aktak / Historia de los Religiosos en el País Vasco/Navarra. Actas del Primer Congreso de Historia de las Familias e Institutos Religiosos en el País Vasco/Navarra. Oñati: Arantzazu Edizio frantziskotarrak, 2004, I, pp. 43-128.


p93

EL OBISPO Y LA CURIA DIOCESANA

Los obispos en los primeros siglos del cristianismo

La Iglesia considera derecho divino la existencia de obispos al frente de las iglesias particulares, para gobernarlas con potestad ordinaria y bajo la autoridad del papa. Aspecto especialmente interesante en la historia institucional de los obispos de Vasconia es observar la evolución del procedimiento para su nombramiento. Como en toda la Iglesia occidental, éste ha variado a lo largo de los siglos, tanto en lo referente al sujeto del nombramiento como, sobre todo, en lo relativo a la participación de diferentes personas o agentes en el procedimiento de elección. En época romana, el nuevo obispo era elegido entre el clero de la diócesis, e incluso de la misma ciudad, para que el pueblo pudiese testimoniar mejor sobre sus méritos y para que el nuevo pastor conociese mejor cómo gobernar a su comunidad n18.

En la tardoantigüedad, habremos de distinguir la realidad franca de la visigoda. Los francos elegían sus obispos cum voluntate regis, según estipula el canon décimo del Concilio de Orleans (459). Aunque algunos concilios del siglo VII exigían que la elección fuera canónica, los reyes continuaron reclamando para sí el derecho de confirmación.


n17 La provincia eclesiástica es la reunión de varias diócesis efectuada conforme a las prescripciones del Derecho eclesiástico, en cuya cabeza se halla el metropolitano o arzobispo.

n18 GARCÍA GARCÍA, Antonio, Historia del Derecho canónico. 1. El Primer Milenio. Salamanca: edic. del autor, 1967, p. 210.

p94

Entre los visigodos había, en principio, libertad en las elecciones episcopales, que realizaban el clero y el pueblo. Pronto, sin embargo, comenzaron los reyes a intervenir, designando los candidatos presentados a los metropolitanos, que éstos aceptaban con normalidad n19. Esta realidad canónica parece no ser tenida en cuenta por los historiadores generalistas, y resulta clave para explicar la nómina de los primeros prelados pamploneses, pues ilumina algo el oscuro y controvertido período dibujado por los calificativos de vascones rebelantes y domuit vascones vertidos por las crónicas hispano-godas. El control militar que los visigodos trataron de imponer en la Vasconia meridional iba de la mano del control eclesiástico, tal y como queda evidenciado por la estrecha vinculación entre los concilios de la Hispania goda y la diócesis de Pamplona, en un período en el que las citas conciliares no diferenciaban lo canónico de lo secular. Por otra parte, sabido es que la Iglesia hispano-goda conservó en su organización las antiguas divisiones territoriales del Imperio Romano; así, las provincias eclesiásticas se erigieron sobre los límites de las provincias romanas, y muchas civitates fueron capitales diocesanas. Conocemos, además, que la localización en ejes estratégicos de comunicación fue causa determinante en la erección de las sedes del noroeste hispánico desde el siglo IV n20, realidad extrapolable al resto del norte peninsular, y muy singularmente a la ciudad de Pompaelo, donde se pudo originar una diócesis antes de finalizar el siglo IV.

La oscuridad se cierne sobre el primer episcopologio pamplonés. La primera noticia es la presencia de Liliolo en el III Concilio de Toledo (589), y poco más sabemos salvo la asistencia de los prelados iruñeses o sus representantes a la segunda cita conciliar zaragozana (592) y a otras toledanas (681, 683, 693).

La escasez de protagonismo ha sido atribuida a causas de orden militar, político o, incluso, religioso n21. Sin embargo, el clarificador estudio de Juan José Larrea en torno al obispado de Pamplona concluye que la sede no se vio interrumpida entre finales del siglo VI y las últimas décadas de la siguiente centuria, pese al aparente absentismo de sus titulares n22.


n19 Ibid., pp. 361-363.

n20 QUIROGA, Jorge L. y LOVELLE, Mónica R., Consideraciones en torno al modelo de ciudad entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media en el noroeste de la Península Ibérica (s. V-XI). En RODRÍGUEZ COLMENERO, A. (ed.), Los orígenes de la ciudad en el noroeste hispánico. II. Actas del Congreso Internacional, Lugo 15-18 de mayo 1996, Lugo, 1999, pp. 1323-1331.

n21 Un excelente análisis historiográfico desde todas sus perspectivas ha sido realizado por LARREA, Juan José, El obispado de Pamplona en época visigoda, Hispania Sacra, 48 (1996), pp. 124-125.

n22 LARREA, Juan José, El obispado de Pamplona, op.cit., pp. 123-147. La misma idea aunque sin llegar a desarrollarla en ALONSO ÁVILA, Ángeles, Navarra y los vascones durante la época visigoda. En Primer Congreso General de Historia de Navarra, 2, Comunicaciones. Príncipe de Viana, Anejo 7, XLVIII (1987), pp. 286-287.

p95

Frente a esta opinión, Koldo Larrañaga considera que la figura de los obispos pamploneses aparece únicamente cuando existía un firme asentamiento del poder hispano-godo en Iruñea, lo que posibilitaba un control del territorio n23. Como ya recordáramos en otra ocasión en relación con esta polémica n24, la institución conciliar visigoda era sumamente irregular, siendo sus reuniones intermitentes y ocasionales, pese al propósito reiteradamente manifestado de que fueran regulares y periódicas. Muestra elocuente de esta realidad son las quejas y lamentos de los obispos obligados a asistir a estas asambleas en el III Concilio de Toledo:

Los caminos son largos, las iglesias pobres. Por eso, “consulta itineris longitudine et paupertatem ecclesiarum Spaniae”, se decreta que el concilio provincial se celebre tan solo una vez al año (Concilio de Toledo III, can. XVIII) n25.

Esta queja bien podía haber sido suscrita por el propio Liliolo, titular de una lejana diócesis radicada en un pobre territorio, azotado por las incursiones bagáudicas. Atendiendo a la convulsa e inestable situación de Vasconia y a su lejanía de las citas conciliares, no resulta extraño que la participación de los prelados pamploneses fuera una de las más bajas de la Península, algo que no ha de sorprendernos, pues sabemos que en el otro extremo de los Pirineos la mitad de los obispados de la Narbonense tuvieron un comportamiento similar n26. En el entorno geográfico de Pamplona, además, asistimos a una temprana erección de sedes episcopales, tanto a uno como a otro lado de la cordillera pirenaica. Pamplona, auténtica encrucijada de caminos, no podía vivir de espaldas a una realidad cristiana que emergía con fuerza, y que ha quedado recientemente confirmada arqueológicamente con los hallazgos de la temprana cristianización del yacimiento alavés de Iruña-Veleia, enclavado en la misma ruta transpirenaica que Pamplona, la ab Asturica Burdigalam.


n23 LARRAÑAGA ELORZA, Koldo, Sobre el Obispado de Pamplona en época visigoda, Hispania Sacra, 49 (1997), pp. 279-317. Juan José LARREA contestó nuevamente a su compañero de la UPVEHU: De nuevo en torno a los primeros siglos del Obispado de Pamplona, Hispania Sacra, 49 (1997), pp. 319-326. A lo que LARRAÑAGA apostilló con una nueva réplica: A vueltas con los obispos de Pamplona de época visigoda. Apostillas a una réplica, Hispania Sacra, 50 (1998), pp. 35-62. Cfr. igualmente BESGA MARROQUÍN, Armando, Orígenes hispanogodos del reino de Pamplona, Letras de Deusto, XXX, 89 (2000), pp. 25-35.

n24 JIMENO ARANGUREN, Roldán, Orígenes del cristianismo, op.cit.

n25 ORLANDIS, José, Iglesia, Concilios y episcopado en la doctrina conciliar visigoda. En Tres estudios históricos sobre la colegialidad episcopal, Pamplona: EUNSA, 1965, pp. 46-48.

n26 BESGA MARROQUÍN, Armando, Orígenes hispanogodos, op.cit., p. 26.

p96

Para cerrar este apartado, conviene recordar que muchas de las decisiones conciliares toledanas tuvieron un importante contenido religioso-político y deliberaron sobre las principales cuestiones que afectaban a la vida política de la época, constituyendo la fuente principal para el estudio de este período. Es el caso del Concilio XII de Toledo (681), al que acudió el obispo de Pamplona, y donde se legitimó la irregular ascensión al trono de Ervigio, fruto de una oscura conjura urdida por él contra el rey Wamba n27. Los vascones ya se habían aliado con Paulo contra Wamba, al igual que anteriormente lo habían hecho con Froya contra Recesvinto. Las conspiraciones continuaron e Hispania se vio envuelta en una guerra civil que llevó a Rodrigo a apoderarse tumultuosamente del reino, ante una fuerte resistencia que apoyaba a los sucesores de Witiza. Uno de los focos de esa resistencia era, precisamente, la tierra de los vascones, donde Rodrigo estaba luchando cuando en el año 711 los musulmanes irrumpieron en la Península Ibérica n28. Entramos así en la Edad Media.

Los obispos medievales

Las monarquías altomedievales siguieron la tradición intervensionista hispano-goda y, así, en los territorios reconquistados, los propios reyes cristianos intervinieron en la elección de los obispos, a quienes consideraban súbditos suyos n29. Hacia el año 750 la ciudad episcopal de Auca (Oca) –en la que se englobaría el territorio alavés– fue destruida en el marco de las campañas de Alfonso I. Habremos de esperar hasta el siglo IX cuando el condado alavés, organizado desde la monarquía astur atendiendo a la continuidad histórica, social y política del territorio, siente las bases para la erección de una nueva sede episcopal, erigida en la simbólica Velegia Alabense al menos desde el último cuarto de aquella centuria. Esta nueva diócesis restableció presumiblemente los antiguos límites entre las circunscripciones de Auca y Pamplona. La tortuosa historia política posterior situó al territorio alavés en la órbita pamplonesa hacia la segunda mitad del siglo X, y fue, precisamente bajo el reinado de Sancho Garcés II (970-994), cuando fruto de la irradiación pamplonesa por aquellas tierras anteriormente vinculadas a Castilla, se configuró el obispado de Álava con sede en Armentia, abarcando también Bizkaia y la cuenca del Deba.

Al norte la intervención regia también parece ser destacable. El obispado de Bayona se originó por la desmembración de la porción meridional de la diócesis de Dax.


n27 ORLANDIS, José, La vida en España en tiempo de los godos. Madrid: RIALP, 1991, pp. 109 y 111.

n28VALVERDE CASTRO, María R.,Ideología, simbolismo y ejercicio del poder real en la monarquía visigoda. Salamanca: Universidad de Salamanca, 2000, pp. 267-268.

n29 GARCÍA GARCÍA, Antonio, Historia del Derecho canónico, op.cit., p. 363

p97

Las últimas investigaciones parecen situar su origen en las primeras décadas del siglo IX, fruto de la existencia del reino carolingio de Aquitania y por la necesidad de evangelizar los valles vascos n30. A mediados del siglo XI asistimos a los primeros intentos infructuosos por parte del pontífice León IX para acabar con la intromisión laica en las elecciones episcopales, a través de las medidas adoptadas en los sínodos de Reims (1049) y de Letrán (1059). Años después, en la conocida como lucha por las investiduras, Gregorio VII prohibió tajantemente la investidura laica en los siguientes términos:

Si quis deinceps episcopatum vel abbatiam de manu alicuius laicae personae susceperit, nullatenus inter episcopos vel abbates habeatur... Insuper et gratiam Beati Petri et introitum ecclesiae interdicimus. Item si quis imperatorum, ducum, marchionum, comitum vel quilibet saecularium potetatum aut personarum investituram episcopatus vel alicuius ecclesiasticae dignitatis dare praesumpserit, eiusdem sententiae vinculo se adstrictum sciat n31.

Aquella norma fue renovada en los pontificados del propio Gregorio VII y sus sucesores en el tramo final de aquella centuria, imponiendo diversas penas a los transgresores, muestra de que los diferentes monarcas no querían perder aquella importante parcela de poder.

Desconocemos qué acogida tuvo en Vasconia aquella norma. Lo cierto es que sabemos que las decisiones pontificias se imponían con tenacidad a pesar de rechazos populares e institucionales, como lo muestra la sustitución de la liturgia mozárabe –suprimida por Gregorio VII en 1081– por la romana n32.

Volviendo al problema de las elecciones episcopales, éste no quedó zanjado, y el Concordato de Worms (1122) prohibió la investidura laica con la tradición del báculo y del anillo, y se decretó que las elecciones episcopales se realizarían libremente por el clero y el pueblo, aunque en presencia del poder civil o de sus emisarios n33. En aquel siglo XII la elección quedó encomendada al Cabildo catedralicio.



n30 JIMENO ARANGUREN, Roldán, Organización territorial, sociedad y cultura cristiana. En Vasconia en el siglo XI. Reinado de Sancho III el Mayor, rey de Pamplona (1004-1035), Pamplona: Pamiela, 2004 pp. 79-81.

n31 GARCÍA GARCÍA, Antonio, Historia del Derecho canónico, op.cit., p. 364.

n32 ORLANDIS, José, Estudios de Historia Eclesiástica Visigoda. Pamplona: EUNSA, 1998, p. 220. En la villa de Garde está documentado el tránsito de la ley toledana a la romana a finales del siglo XI: MARTÍN DUQUE, Ángel J., Documentación medieval de Leire (siglos IX al XII). Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1983, núms. 162 y 191. Vid. UBIETO ARTETA, An., La introducción del rito romano en Aragón y Navarra, Hispania Sacra, 1 (1948), pp. 299-324; GOÑI GAZTAMBIDE, José, Historia de los Obispos de Pamplona, Pamplona: Diputación Foral de Navarra-EUNSA, 1979, I, p. 279.

n33 GARCÍA GARCÍA, Antonio, Historia del Derecho canónico, op.cit., p. 365.

p98

El período bajomedieval se caracterizó en Vasconia por dos realidades diferentes: Primeramente nos encontramos que los territorios englobados en diócesis cuyas sedes catedralicias se hallaban fuera de suelo vasco (Zaragoza, Tarazona, Calahorra-La Calzada, Dax y Olorón) rara vez poseyeron obispos de la tierra. Caso bien distinto fue el de las diócesis de Bayona y Pamplona, donde una rápida mirada prosopográfica a sus máximos dignatarios muestra la relevancia de los naturales del lugar. En cuanto al estatus jurídico de los obispos, habremos de recordar la concesión real, confirmada en 1087, por la que los prelados pamploneses poseían un dominio temporal integrado por la ciudad de Pamplona y otras localidades y castillos, provocando en lo sucesivo graves conflictos entre trono y mitra, cuyos capítulos más dramáticos fueron protagonizados en época de los monarcas Sancho VII el Fuerte y Teobaldo I, y cuya última consecuencia fue la trágica guerra de la Navarrería (1276). En 1319 la iglesia pamplonesa renunció a su dominio temporal a cambio de una indemnización, entendiéndose desde entonces los dos poderes, salvo disputas aisladas n34.

Hechos relativos a à Jimeno2006 — Búsqueda de páginas similares con +.Ver como RDF
Creator Roldán Jimeno Aranguren  +
Eparchy Pamplona  +, Calahorra  +, Tarazona  +, Zaragoza  +, Dax  +, Baiona  +, Olorón  +, Burgos  +, Santander  +, Tudela  +, Jaca  +, Vitoria  + y Velegia  +
Event En la tardoantigüedad, habremos de distinguir la realidad franca de la visigoda  +, Los francos elegían sus obispos cum voluntate regis, según estipula el canon décimo del Concilio de Orleans (459)  +, Entre los visigodos había, en principio, libertad en las elecciones episcopales, que realizaban el clero y el pueblo  +, El control militar que los visigodos trataron de imponer en la Vasconia meridional iba de la mano del control eclesiástico  +, Estrecha vinculación entre los concilios de la Hispania goda y la diócesis de Pamplona  +, La Iglesia hispano-goda conservó en su organización las antiguas divisiones territoriales del Imperio Romano  +, Las provincias eclesiásticas se erigieron sobre los límites de las provincias romanas, y muchas civitates fueron capitales diocesanas  +, La localización en ejes estratégicos de comunicación fue causa determinante en la erección de las sedes del noroeste hispánico desde el siglo IV  +, Pompaelo, donde se pudo originar una diócesis antes de finalizar el siglo IV  +, La oscuridad se cierne sobre el primer episcopologio pamplonés  +, La primera noticia es la presencia de Liliolo en el III Concilio de Toledo (589)  +, Poco más sabemos salvo la asistencia de los prelados iruñeses o sus representantes a la segunda cita conciliar zaragozana (592) y a otras toledanas (681, 683, 693)  +, Juan José Larrea en torno al obispado de Pamplona concluye que la sede no se vio interrumpida entre finales del siglo VI y las últimas décadas de la siguiente centuria  +, La institución conciliar visigoda era sumamente irregular, siendo sus reuniones intermitentes y ocasionales, pese al propósito reiteradamente manifestado de que fueran regulares y periódicas  +, La participación de los prelados pamploneses fuera una de las más bajas de la Península  +, En el otro extremo de los Pirineos la mitad de los obispados de la Narbonense tuvieron un comportamiento similar  +, Concilio XII de Toledo (681), al que acudió el obispo de Pamplona, y donde se legitimó la irregular ascensión al trono de Ervigio, fruto de una oscura conjura urdida por él contra el rey Wamba  +, Los vascones ya se habían aliado con Paulo contra Wamba, al igual que anteriormente lo habían hecho con Froya contra Recesvinto  +, Hacia el año 750 la ciudad episcopal de Auca (Oca) –en la que se englobaría el territorio alavés– fue destruida en el marco de las campañas de Alfonso I  +, El siglo IX cuando el condado alavés, organizado desde la monarquía astur atendiendo a la continuidad histórica, social y política del territorio  +, Siente las bases para la erección de una nueva sede episcopal, erigida en la simbólica Velegia Alabense  +, Diócesis restableció presumiblemente los antiguos límites entre las circunscripciones de Auca y Pamplona  +, La tortuosa historia política posterior situó al territorio alavés en la órbita pamplonesa hacia la segunda mitad del siglo X  +, Bajo el reinado de Sancho Garcés II (970-994), cuando fruto de la irradiación pamplonesa por aquellas tierras anteriormente vinculadas a Castilla, se configuró el obispado de Álava con sede en Armentia  +, Abarcando también Bizkaia y la cuenca del Deba  +, El obispado de Bayona se originó por la desmembración de la porción meridional de la diócesis de Dax  +, Su origen en las primeras décadas del siglo IX, fruto de la existencia del reino carolingio de Aquitania y por la necesidad de evangelizar los valles vascos  +, A mediados del siglo XI asistimos a los primeros intentos infructuosos por parte del pontífice León IX para acabar con la intromisión laica en las elecciones episcopales  +, Medidas adoptadas en los sínodos de Reims (1049) y de Letrán (1059)  +, Años después, en la conocida como lucha por las investiduras, Gregorio VII prohibió tajantemente la investidura laica  +, Sustitución de la liturgia mozárabe –suprimida por Gregorio VII en 1081– por la romana  + y El Concordato de Worms (1122) prohibió la investidura laica con la tradición del báculo y del anillo, y se decretó que las elecciones episcopales se realizarían libremente por el clero y el pueblo  +
Place Valdonsella  +, Iruña-Veleia  + y Ab Asturica Burdigalam  +
Herramientas personales