FernandezPalacios2011

De EsWiki

Fernando Fernández Palacios (2001). Hacia una cronología de la toponimia románica y vascuence en Las Encartaciones (Vizcaya). Oihenart. 26, 2011, 163-175 http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/literatura/26/26163175.pdf

La comunicación examina los testimonios más antiguos de toponimia de la Mancomunidad de Municipios de Las Encartaciones (Vizcaya) y documentación posterior con el objeto de conocer mejor la presencia y convivencia de romance y vascuence, y la diferenciación al menos diatópica de situaciones lingüísticas. Se quieren establecer las bases con las que definir una cronología de los topónimos romances y vascuences.

Palabras Clave: Toponimia. Las Encartaciones. Vizcaya. Romance. Vascuence. Cronología.

p164

1. El presente trabajo se ocupa de los terrenos de la actual Mancomunidad de Municipios de Las Encartaciones, formada por los siguientes municipios: Arcentales (ARC), Carranza (CARR), Galdames (GALD), Gordejuela (GORD), Güe- ñes (GÜE), Lanestosa (LAN), Sopuerta (SOP), Trucíos (TR), Valmaseda (VAL) y Zalla (ZAL) (fig. 1). No obstante, conviene apuntar que históricamente Las Encartaciones vizcaínas han ocupado mayor espacio y que por ello saldrán a lo largo de las siguientes líneas topónimos de allende nuestros límites. Igualmente cabe reseñar que había 3 villas que hacían comunidad con las de Vizcaya: Valmaseda, fundada en 1199, Lanestosa (1287) y Portugalete (1322).

Las fuentes que poseemos para afrontar el tema son bastante precarias debido a la propia naturaleza marginal del territorio, que ha dado pie a documentación no muy abundante, y a los dispersos y desiguales estudios que sobre ésta se han realizado. Las Fuentes Documentales del País Vasco han publicado documentos de Valmaseda1 , está la tesis doctoral de Isabel Echevarría sobre Carranza2 y algún que otro trabajo de la misma autora3 , varios apuntes sobre

n1. HIDALGO CISNEROS DE AMESTOY et al., 1991, aparte de la reedición de RODRÍGUEZ HERRERO, 1990. Cf. también para Valmaseda, GÓMEZ PRIETO, 1991, 1995a y 1995b.

n2. ECHEVARRÍA ISUSQUIZA, 1996, publicada de forma reducida en ECHEVARRÍA ISUSQUIZA, 1999.

n3. Por ejemplo, ECHEVARRÍA ISUSQUIZA, 1998.

p165

Gordejuela4 y algo también de Lanestosa5 , pero por lo demás nos movemos en un terreno inseguro, con aportaciones puntuales de interés6 y otras que, aun no carentes también de interés, han de ser utilizadas con prudencia 7 . La aparición y estudio de prácticamente todos los topónimos mencionados a lo largo del presente trabajo en mi tesis doctoral (2003), publicada en 20058 , me va a permitir aligerar el peso de las citas y en algunos casos las formas antiguas de los topó- nimos9 . Las lenguas de los documentos van a ser, en algunos pocos casos el latín (los más antiguos, del siglo IX) y, sobre todo, el romance. Toponímicamente, el romance de la zona no va a ser sólo castellano, ya que se manifiestan soluciones ajenas a dicha lengua y coincidentes con lo que Menéndez Pidal llamaba leonés, así, por ejemplo, hay Campillo (Abanto y Ciérvana, AC10) frente a Campijo (Castro-Urdiales), y muchos ejemplos de palatalización de l-: Llao (CARR), Llosa (CARR), Llantada (SOP, ZAL, 1322), así como de –l-: Bellastegui (término de Somorrostro, s. XV) n11.

2. En la zona hay topónimos prelatinos, todos prácticamente explicables a través del indoeuropeo: Aja (CARR), Carranza (CARR, s. IX) –quizá se trate de una base no ide. (indoeuropea) con un sufijo ide.–, La Galupa (TR), Langa (CARR), la segunda parte de Mazamala (TR) –topónimo tautológico–, Piendos (CARR, 1790), el arroyo de Porca (TR), Tueros (VAL) –que debió usarse como palabra habitual en el romance de la zona– y Virolco (TR, VAL), entre otros. En algunos casos se adivina más específicamente alguna lengua celta: a modo de ejemplos, Güeñes (GÜE), Pico Betayo (SOP)12 y Tueche (ARC).

Es el panorama que nos encontramos antes de la latinización. Al llegar ésta los lugares empiezan a denominarse con palabras latinas, notándose esto particularmente en las vías de comunicación. De esta manera encontramos en la toponimia de nuestros municipios nombres como Bado de la Cabra (ARC, 1482), La Calleja (AC), Callejo (CARR), La Calzadilla (GORD), Alto la Cárcel

p169

4. ¿Qué pasa, entonces, con el vascuence? En otro tiempo, a modo de hipótesis, planteé la posibilidad de que, teniendo en cuenta que estamos en una zona por donde posiblemente discurrió la raya más oriental de las Guerras Cántabras (términos municipales de Valmaseda, Sopuerta y Castro-Urdiales), quizá los habitantes situados más al este pudieron haber conservado el vascuence y esto daría lugar a la densidad toponímica mayor en este idioma que se observa a partir de Zalla y Güeñes caminando hacia el este n51 (FERNÁNDEZ PALACIOS, 2005b, 630-1).

Antes de haberse formulado esta hipótesis, algunos autores apuntaron, de manera me parece que excesiva, que la presencia de toponimia vascuence se explicaría exclusivamente por la existencia de ferrerías, las cuales exigirían actividades como la tala de árboles y el carboneo que darían lugar a la venida en época moderna de gentes vizcaínas, guipuzcoanas y navarras. Esto, aun con reparos, se puede quizá aplicar a municipios como Carranza, tan cerca en su toponimia del Valle de Villaverde (Cantabria) 52 (RUIZ DE LA SERNA, 2009). Sin embargo, los topónimos en vascuence atestiguados se presentan en lo que tradicionalmente se ha denominado dialecto vizcaíno y municipios como Gordejuela, Güeñes e incluso Zalla poseen tal cantidad de toponimia de ese tipo que, aun recurriendo a una posterior nivelación lingüística, el argumento de explicarla a partir de la emigración en época moderna carece de sentido y deja sin resolver la toponimia vascuence documentada con anterioridad.

Por otro lado, ¿cómo han sobrevivido los rasgos de toponimia vascuence en medio del mar romance actual? Aparte de tildes y grafías, y dejando a un lado los sustantivos, preposiciones y artículos que los acompañan (Cueva de la Arenaza –GALD–, La Vira –TR–, La Geriza –TR– y La Restocha –GALD–), etc., se acusa influencia en la adquisición del plural romance –así Barrietas Altas (SOP), Barrietas Bajas (SOP), Gicindos (TR), Larracas (TR), y Oruetas (TR)–. Hay dos casos en los que el NL adquiere un sufijo diminutivo romance (Zaramillo –GÜE–, Acherito (ZAL, s. XVI, cf. vasc. atxere “peral silvestre”)53 o una terminación colectiva también romance (Lastoreda –TR– si es que viene a significar “pajar” e Igareda –llosa de TR, 1711– con el significado de “molinar”). En otros casos lo que en principio era un elemento vascuence se reinterpretó como el artículo determinado español, así en los siguientes NNL: La Barrieta (TR, s. XVIII, pero Labarrieta –Varrieta– en el s. XV), La Rana (TR) y La Rea (TR, 1711). En Laza (TR) parece suceder lo contrario, que un antiguo artículo determinado español (La Haza) se reinterpreta como un componente de NL vascuence. En un caso tenemos las dos soluciones, la más específicamente vascuence y su adaptación romance, así Ferrería de Bolumburu (ZAL, 1653) –quizá haciendo referencia a un nombre de persona– frente a Volumbro (ZAL).

n50. Cf. Sabugal en VAL.

n51. En último lugar FERNÁNDEZ PALACIOS, 2005b, 630-1.

n52. Sobre la toponimia del Valle de Villaverde, RUIZ DE LA SERNA, 2009.

n53. Véase también Acheritogaray (caserío de SOP, s. XVI).

p170

Más interés todavía tienen algunos topónimos que se explican a través del vascuence pero que aparecen integrados de manera plena en el panorama romance de la zona. En este sentido el caso de Ojuques (AC) es muy instructivo si como parece debemos explicarlo a partir del NP Ossoco, Oxoco, del vasc. otso “lobo” (cf. en onomástica aquitana antigua Osson y Oxson). Otro caso es el de Gordejuela (s. XV), a partir de Gordo, de origen románico, y el sufijo diminutivo vasc. –xo, o el de Sanchósolo (GÜE, 1679)54, a confrontar con Solosancho en la provincia de Ávila. Otro caso a mencionar es el de los topónimos mixtos, así Aquendíbar (GALD, 1489)55, algunos incluso con sintaxis vascuence: Marranpresa (TR, 1863) y Lilimonte (SOP)56. En el municipio de Trucíos se documentan varios topónimos típicamente vascuences como Gamas (TR, 1610)57 , Garay (TR, s. XVIII), Ibar (vega de TR, s. XVII), Altazubiaga (TR, s. XVIII), etc. que sorprenden por la situación tan occidental del municipio. 5. ¿Desde cuándo se atestigua la toponimia vascuence? La tenemos documentada desde el siglo XV, no antes, y gracias en buena parte a las Bienandanzas e Fortunas58: Guisano (CARR, s. XV), Aquendíbar (GALD, 1489), Gordejuela (GORD, s. XV), Ugarte (GORD, s. XV), Lejárruri (SOP, s. XV)59 , Zornoza (VAL, s. XV) y Aranguren (ZAL, s. XV). No sabemos casi nada de la Alta Edad Media más allá de escasos topónimos y de algunos NNL basados en NNP atestiguados con posteridad. Por lo tanto, en esas fechas parece encontrarse la clave, y no dejan de tener interés dos hechos: primero, que tan solo podamos contar en nuestra área de estudio con un topónimo de “posesor” medieval con su nomenclatura vascuence, topónimos que son tan típicos de otras partes de Vizcaya: barrio de Obécuri (SOP, s. XVII)60;

54. Cf. Sancho Kanposolo (BAR, 1864). 55. En documento de 1489 se nombra a Pedro de Aquendeybar, vecino de Sopuerta. Aquende, de aquén de < *accu hinc, sustituyó a la preposición latina citra “en esta parte de, a este lado”. Cf. Andicollano (BAR, s. XVII), andi “allende” y Biripando (sel de BAR). 56. Si en el caso de Castañosota (TR) pudiera pensarse en una sintaxis vascuence, sin embargo es mucho más económico pensar en un uso adverbial de sota (cf. NEIRA MARTÍNEZ, 1972) y consecuentemente ser un arcaísmo. 57. Vasc. gamas “especie de tierra arcillosa propia para construir paredes”. 58. GARCÍA DE SALAZAR, 1955. 59. Lexarruri sobre Mercadillu, con una terminación locativa y colectiva –uri no extraña en la zona y sus alrededores, así Beteluri (BAR), Mimeuri (CARR), etc. 60. La traducción de nuestro caso sería “el pueblo de Oveco”. Este NP (H)obeco es comparable por su significado con el lat. y romance Melior y Melioretus, respectivamente –el último documentado en el año 1015, que es un derivado del primero–, cf. el vasc. hobe “mejor”. Diversos restos configuran el trazado de la denominada vía Pisoraca-Flaviobriga, transcurriendo de sur a norte por la parte este del municipio de Sopuerta. A lo largo del trazado de la vía también se colocan los restos de época medieval y algún que otro NL presumiblemente creado en esta época, como Obé- curi. Si comparamos los restos de época romana y medieval con los prehistóricos se puede observar cómo la vía de comunicación era evidentemente un lugar de paso en época prerromana, emplazándose todos los yacimientos en cuevas en dicho eje viario.

p171

segundo, , que no aparezcan glosas o explicaciones en romance en los documentos medievales donde se mencionan topónimos en vascuence. Hay lugares en donde el vascuence parece que empieza a perder fuerza justo después de entrar en la documentación, y así si muchos barrios de Güeñes desde el siglo XV tienen una denominación vascuence n61, desde fines del siglo XVI la toponimia castellana es la que comienza a predominar.

Hay un grupo de topónimos que puede estar indicando las funciones que en la toponimia romance debieron realizar denominaciones del estilo Valtezana, etc. vistas más arriba: se trata de casos como Gasterán (GALD), Ocharán (SOP, TR, ZAL, s. XV), Urrarán (GÜE), Muñerán (ZAL)62 y Sollarán (SOP)63, que indican una organización del espacio anterior al siglo XV y basada en nomenclatura específicamente vascuence. Quién sabe si estamos aquí ante restos de los primeros posesores de habla vascuence.

Por otro lado, es muy interesante el caso del topónimo Zaldu (GORD, s. XVI) si lo comparamos con Saltu (BAR), y todavía más si tenemos en cuenta que en el lugar de Gordejuela se encontró una de las escasas lápidas de época romana n64. Se diría que los que construyeron la lápida romana hablaban latín y denominaron al lugar saltu(m) y que más tarde labios vascuences siguieron llamando así al lugar pero adaptándolo a su fonética: Zaldu, paso que no sufrió el topónimo baracaldés y que da cuenta de la extensión del vascuence y sus límites en un momento impreciso en el tiempo, aunque de la antigüedad y fosilización de ambos topónimos da cuenta el que no hayan evolucionado al esp. soto.

Otro ejemplo es Ciérvana n65, que aunque remonta al NP Cervus n66, posee una acentuación que hace pensar en una mediación vascuence.

6. En busca de explicación a una posible presencia temprana de toponimia vascuence en la zona en época altomedieval, conviene apuntar –sin querer meterme a propósito en el proceloso mundo tardoantiguo– que Alfonso I, con su actividad de supresión del obispado de Valpuesta, y la dependencia del de Nájera en 1052–, a lo que parece haber reaccionado Sancho II en 1068 cuando restauró el obispado de Oca, pero a continuación téngase en cuenta el amplio territorio de que gozó Alfonso VI de Castilla y la posible inclusión de al menos parte de nuestras tierras en las manos de Alfonso I de Aragón desde el fallecimiento de Alfonso VI hasta su propia muerte en 1134.

A partir del siglo XIII los poblamientos realengos, libres de los manejos de las abadías, parecen ser un término post quem para nuestro propósito, es decir, para emigraciones masivas de personas que hablasen vascuence, pero así y todo en busca de avances y retraimientos de hablantes de dicha lengua en época moderna conviene mencionar que el Fuero de Las Encartaciones data de 1394 y fue reformado en 1503 n68, pasando el territorio a depender desde 1576 del Fuero de Vizcaya (en su redacción de 1526), aunque puede ser significativo que, por ejemplo, Gordejuela consiguiera separarse en 1642, poco más tarde Güeñes y a continuación Zalla (1668), Galdames (1672) y los Tres Concejos de Somorrostro69, precisamente las zonas con mayor densidad de toponimia vascuence n70.

7. En resumen, para los municipios situados más al este quizá la clave explicativa de la presencia del vascuence puede estar en la Alta Edad Media, no solo en los opacos siglos VII-VIII d. C., sino sin duda también más adelante. La zona oeste está casi desprovista de toponimia vascuence y la que hay podría explicarse recurriendo a casos particulares y más o menos puntuales, por lo menos en los ejemplos carranzanos. Si este panorama fuera cierto, la llegada de hablantes de vascuence se habría producido sobre una capa romance que es difícil de determinar qué características pudo tener.


n67. LÓPEZ ROJO, 1978.

n68. ENRÍQUEZ FERNÁNDEZ et al., 1994.

n69. MARTÍNEZ RUEDA, 1995. Doy amplia bibliografía en FERNÁNDEZ PALACIOS, 2005a, p. 79, n. 48.

n70. En 1794 un testimonio dice de Gordejuela que “todos son del apellido vascongado pero la lengua vascongada ai muy pocos que la entienden”.

p173

En la toponimia posterior asistimos a arcaísmos que alternan con soluciones más avanzadas y propias del castellano, por lo que tenemos que recurrir al menos a dos romances: el que, a falta de un mejor término a pesar de los estudios recientes podemos denominar siguiendo la tradición como leonés, y el propiamente castellano.

Conviene desechar la búsqueda de la explicación a la presencia del vascuence en la zona acudiendo a un solo momento, ya que sin duda se han producido flujos, reflujos, retraimientos y expansiones dependiendo de los diversos avatares por los que han transitado Las Encartaciones a través de los tiempos, y por ello prácticamente la única conclusión que parece afirmarse con ciertas garantías es que es en la Tardoantigüedad-Alta Edad Media y no antes cuando comienza a hablarse vascuence en la zona, sin que podamos correlacionar un hecho histórico concreto con una expansión de hablantes de dicha lengua en tiempos posteriores sino únicamente marcar varios hitos que más allá de una duda razonable necesariamente debieron ser determinantes para el tema aquí abordado. No he entrado en el áspero debate de la Tardoantigüedad porque requeriría un espacio del que no dispongo y un enfoque renovador que precisa sólidos cimientos que aún están en construcción.

Hechos relativos a à FernandezPalacios2011 — Búsqueda de páginas similares con +.Ver como RDF
Creator Fernando Fernández Palacios  +
Event Los habitantes situados más al este pudieron haber conservado el vascuence  +, Densidad toponímica mayor en este idioma que se observa a partir de Zalla y Güeñes caminando hacia el este  +, Presencia de toponimia vascuence se explicaría exclusivamente por la existencia de ferrerías  +, Venida en época moderna de gentes vizcaínas, guipuzcoanas y navarras  +, Los topónimos en vascuence atestiguados se presentan en lo que tradicionalmente se ha denominado dialecto vizcaíno  +, Municipios como Gordejuela, Güeñes e incluso Zalla poseen tal cantidad de toponimia de ese tipo  +, ¿cómo han sobrevivido los rasgos de toponimia vascuence en medio del mar romance actual?  +, Presencia temprana de toponimia vascuence en la zona en época altomedieval  +, Supresión del obispado de Valpuesta  +, Dependencia del de Nájera en 1052  +, Sancho II en 1068 cuando restauró el obispado de Oca  +, Siglo XIII los poblamientos realengos, libres de los manejos de las abadías, parecen ser un término post quem para nuestro propósito  +, Clave explicativa de la presencia del vascuence puede estar en la Alta Edad Media  +, Llegada de hablantes de vascuence se habría producido sobre una capa romance  +, Arcaísmos que alternan con soluciones más avanzadas y propias del castellano  + y En la Tardoantigüedad-Alta Edad Media y no antes cuando comienza a hablarse vascuence en la zona, sin que podamos correlacionar un hecho histórico concreto con una expansión de hablantes de dicha lengua  +
Monarch Alfonso I  +, Alfonso VI de Castilla  +, Alfonso I de Aragón  + y Alfonso VI  +
Time Opacos siglos VII-VIII d. C.  +
Topic Raya más oriental de las Guerras Cántabras  +, Primeros posesores de habla vascuence  + y Dos romances  +
Herramientas personales