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  1. Mi aproximación a la construcción de la Castilla condal se refiere al periodo anterior a la unificación política llevada a cabo bajo el conde Fernán González, tomando el año 931 como data
  2. Procederé en el análisis en tres niveles
  3. ¿Qué condes?, es decir, el nivel político superior que nos llevará a ver la inicial fragmentación, la existencia de diversos poderes condales.
  4. En segundo lugar nos preguntamos: ¿qué territorios?, ¿cuáles fueron los marcos organizativos de los hombres que habitaban en este amplio espacio?, ¿cuáles eran las unidades básicas de encuadramiento en estas sociedades?
  5. Y finalmente, como tercera cuestión, nos preguntaremos por el poblamiento.
  6. Bajo el ambiguo enunciado de «villas», nos preguntamos por los núcleos de habitación: ¿cuáles eran las entidades poblacionales en la primitiva Castilla?
  7. ¿podemos hablar del predominio de un poblamiento concentrado o de un poblamiento disperso?
  8. ¿existían ya núcleos de población que consideramos como aldeas?
  9. En la base de ciertos poderes condales pudieron darse algunos territorios.
  10. La organización del poblamiento, a veces, trasciende al nivel territorial, o el nivel territorial se fragmenta y se concreta en el más elemental nivel de los lugares de habitación.
  11. La documentación nos informa sobre 16 personajes con el título condal (15 condes y 1 condesa) entre el 816 y el 931:
  12. Gundesindo, n8 Muño Núñez, n9 Rodrigo, n10 Diego, n11 otro Muño Núñez, n12 Gonzalo Fernández, n13 Gonzalo Téllez, n14 Muño Vélaz, n15 Fernando Ansúrez, n16 Nuño Fernández, n17 Rodrigo Fernández, n18 Nuño, n19 Álvaro Herraméliz, n20 Gutier Núñez, n21 Muniadona, n22 Fernán González n23
  13. La información se complementa con la extraída de las fuentes narrativas cristianas, que o bien nos repiten algunos de estos nombres o nos aportan otros 3 personajes, n24
  14. así como con la aportada por una fuente árabe que relata la campaña de Al-Mundhir en el 865. n25
  15. Muño Núñez, n9 Se trata de la célebre carta de población de Brañosera;
  16. n24 En la Crónica albeldense son mencionados el conde Rodrigo, su hijo el conde Diego, Muño Núñez a cargo de Castrojeriz, así como el conde Vigila (Vela) Jiménez como «comes in Alaba»
  17. n24 Los Anales castellanos primeros mencionan al conde Rodrigo (860 y 866), al conde Diego (882), así como a los condes Muño Núñez, Gonzalo Téllez y Gonzalo Fernández en el célebre pasaje sobre la «repoblación» de la línea del Duero (912)
  18. n24 Por su parte, en Sampiro se mencionan como los condes rebeldes a Ordoño II, a quienes hizo prisioneros en Téjar los siguientes: Nuño Fernández, Abolmondar Albo, su hijo Diego y Fernando Ansúrez, habiendo por tanto dos no registrados en algún diploma
  19. n25 Se habla de la destrucción de castillos pertenecientes a Ruderiq «señor de Al-Quilé» (Rodrigo, conde en Castilla), así como de los señores [condes] de Toca (Teja, Siero de Valdeteja) (cuyo nombre falta), Gonzalo de Bryyia (Bricia) y Gómez de Misanica (Mijangos)
  20. De estas informaciones deducimos varias cosas:
  21. 1) la existencia de varios poderes condales;
  22. 2) que la expresión de su dominio se refiere a distintas áreas (Castilla, Burgos, Cerezo, Lantarón, Álava, Lara);
  23. 3) que esta va variando y extendiéndose, manifestándose así una expansión (el conde Muño Núñez se hizo con el poder en Roa; Gonzalo Téllez con Osma, el cual por esos años consta como conde en Lantarón o en Cerezo; Gonzalo Fernández extendió su dominio sobre Aza, Clunia y San Esteban de Gormaz);
  24. 4) no son condes 'de' (condes de Castilla, de Lantarón, de Cerezo, de Álava), sino condes 'en'—;
  25. 5) de esta manera, ser conde en Castilla es compatible con la expresión de serlo en Burgos, o bien se pueden dar simultáneamente, sin problema, varios condes en Castilla; n28
  26. n28 En el 899 Muño Núñez aparece documentado como conde en Castilla,
  27. n28 en tanto que Gonzalo Fernández lo es en Burgos, al igual que en el 914, en tanto que este último está documentado como conde en Castilla en diplomas del 912 y 915.
  28. n28 Nuño Fernández lo es en Castilla conforme a diplomas del 921 y 926, en tanto que el D. Nuño del 922 es conde en Burgos.
  29. n28 Gonzalo Téllez es conde en Castilla en el 903, pero consta como conde en Lantarón (911) o en Cerezo (913),
  30. n28 en tanto que Fernando (Ansúrez) es documentado como conde en Castilla en el 917 y en dos diplomas del 929.
  31. n28 Naturalmente las zonas sobre las que se extendía el poder político de Nuño Núñez, Fernando Ansúrez o Gonzalo Fernández podían ser distintas, aunque los diplomas hablen para los tres de su poder condal «in Castella».
  32. n28 Más que pensar en ajustar los gobiernos de estos condes a nombramientos por los monarcas de Oviedo o León, nos inclinamos por la existencia de varios condados (en el sentido de poderes de un conde) contemporáneamente referidos como «en Castilla».
  33. 6) es particularmente importante tener en cuenta el significado de Castilla; hubo una extensión territorial del término que es pareja a la extensión de un determinado poder condal (desde las acepciones sumamente restringidas del 800 y 807); n29
  34. n29 En los diplomas procedentes de San Millán en los que se menciona al conde Rodrigo, Castilla se refiere a lo que será la Castilla Vieja,
  35. n29 es decir, la región al norte del Ebro, e incluso también a las zonas ya situadas inmediatamente al sur del Ebro, donde se hallaba el monasterio de San Martín de Herrán,
  36. n29 en tanto que su hijo Diego probablemente extendiera su poder en la comarca de Oca, donde se encontraba el monasterio de San Félix de Pedroso.
  37. n29 Solo poseemos para este último una mención de carácter territorial (en Castilla) en diploma del 871, que al igual que el del 873 bajo el conde Rodrigo contiene donaciones en el área alavesa.
  38. n29 La contemporaneidad de las fechas entre ambos condes, padre e hijo, ha dado bastantes quebraderos de cabeza, particularmente en la datación de los diplomas de San Millán, pero se puede admitir que ambos coincidieran como condes durante algunos años, y ambos lo fueran, conforme a nuestra interpretación, «en Castilla».
  39. 7) hay determinados centros que tuvieron relevancia en el poder condal, son los centros condales, reflejados en las fuentes: a los expresados directamente en los diplomas (Burgos, Lara, Lantarón, Cerezo) cabe añadir Amaya, Castrojeriz, Clunia, Osma, San Esteban de Gormaz o los de Siero o Mijancos (y quizás Bricia), a los que posiblemente se refiere la fuente árabe.
  40. En 7 diplomas aparecen las personas condales sin una expresión, digamos, territorial; simplemente se trata de un comes o una comitissa.
  41. Por otro lado, la mención de los condes se da en 33 de los 60 diplomas de este periodo;
  42. de los 33 diplomas, 14 pertenecen al conjunto de los 20 diplomas procedentes del Becerro de Cardeña.
  43. Y frente a este dato cabe indicar que las menciones al monarca astur alcanzan a 45 de los 60 diplomas,
  44. una proporción semejante a la que hallamos para los diplomas del periodo relativos a Liébana, zona más próxima a los centros del poder de la monarquía astur.
  45. Ciertamente, los condes de esta primitiva Castilla dependían del rey astur, con sede en Oviedo, desde el 910 con sede en León.
  46. No hay inconveniente en ver, a través de los regnante de estos diplomas, que hay un reconocimiento de la autoridad de tal monarquía en los siglos ix y x,
  47. pero otra cosa es que los reyes actuasen en Castilla como lo hacían en Asturias, Galicia o en León desde la segunda mitad del siglo ix.
  48. Desde el análisis de los diplomas, digamos que solo uno, del 931, tiene como protagonista de una acción jurídica en Castilla a un monarca astur, Alfonso IV, confirmando al monasterio de Cardeña la villa de Villafría, n32 próxima a Burgos,
  49. en tanto que hay solo otros tres diplomas que manifiestan cierta presencia del rey.
  50. El primer documento de Castilla, el pacto monástico de San Miguel de Pedroso en el 759 (abril, 24), realizado en presencia del rey Fruela I y del obispo Valentín;
  51. la donación del presbítero Martín a San Millán y San Esteban de Salcedo, en el 873, que al parecer contó con la aquiescencia del rey Alfonso III ;
  52. o la presencia del rey García, en el 913, confirmando la donación del conde Gonzalo Téllez y su mujer Flámula al monasterio de San Jorge de Cerezo.
  53. Diplomas del 922 y 924, procedentes de los fondos de Cardeña y Arlanza, respectivamente, contienen las primeras menciones del término alfoz, refiriéndose a los de Muñó y Tabladillo, respectivamente (La villa de Cabia «in alfoz de Munno»).
  54. Los documentos no son originales, pero parece acertado el considerar que la palabra se hallase ya en sus textos más antiguos.
  55. Alfoz es de origen árabe, significando ‘distrito’, y su propia forma, evolucionada desde al-hawz, aboga por una utilización más antigua en la lengua vulgar (Estepa 1984). n38
  56. n38 Interpretamos la utilización del término alfoz como una mixtificación de la voz árabe con la latina fauces > foce.
  57. n38 Ténganse en cuenta los contactos habidos mediante las campañas militares hacia la zona del norte del Ebro...
  58. n38 En cambio, es para el área leonesa donde hallamos una utilización del término directamente derivado de el árabe al-hawz, en las expresiones «in alhauze de Salamantica», «in alhauze de Legione», en diploma del 953, julio, 11
  59. Alfoz fue más o menos sinónimo de términos latinos como suburbium o territorio, más ampliamente registrados en los diplomas que estamos analizando
  60. El propio Tabladillo es documentado como suburbio n39
  61. n39 En el mismo diploma que hemos citado en que el monasterio de San Juan, fundado por Rodrigo Díaz, se halla «in suburbio quod dicunt Tablatillo ».
  62. n39 Y el monasterio de San Mamés de Ura, en diploma del 930, enero, 27: «sub urbio Tablatello»
  63. y hallamos la utilización de suburbio, siempre ya durante el siglo x, para Cerezo, Burgos y Lara. n40
  64. n40 913, octubre, 25: el monasterio de San Jorge «in suburbio quem ferunt Cerasio»
  65. n40 el monasterio de San Pedro de Cardeña en diplomas del 921, febrero, 3, «in suburbio que dicunt Vurgos»,
  66. n40 y del 921, marzo, 4, «in suburbio quem dicunt Burgos»;
  67. n40 929, enero, 28: el monasterio de Santa María «in suburbio que fuerunt Lara»
  68. Fijándonos en el término territorio, destaca precisamente en primer lugar el propio de Castilla, documentado en el 800, a la par que el territorio de Mena. n41
  69. n41 En el diploma de las presuras del abad Vitulo y la fundación del monasterio de los santos Emeterio y Celedonio de Taranco, del 800, septiembre, 15, hallamos las siguientes expresiones: «in loco qui dicitur Taranco, in territorio Mainense»; iglesia de San Martín «in civitate de Area Patriniani in territorio Castelle»; iglesia de San Esteban «in loco qui dicitur Burcenia, in territorio Mene»
  70. Entonces Castilla era un pequeño territorio, que podemos identificar con el territorio de Area Patriniani de otro diploma del 807, n42
  71. n42 807, noviembre, 11: iglesias de San Andrés y San Félix «in territorio de Area Patriniani, in loco qui dicitur inter Pando et Nozeto sicco»
  72. localidad Area Patriniani que en el documento del 800 es calificada precisamente como civitate.
  73. Por otra parte, el significado territorial de Castilla varía.
  74. Ya en el 816 ha incorporado el próximo valle de Sotoscueva n43
  75. n43 816, noviembre, 30: «in Castella uilla uocabulo Sautvs Coba et Cornelio et Botares et Platanos»
  76. y en el 852 el valle de Tobalina. n44
  77. n44 852, julio, 4: el monasterio de San Martín de Pontacre (Herrán) «in territorio Castellense»
  78. Hallamos también referencias a Castilla, con la expresión in Castella, sin mención de la palabra territorio pero con evidente alusión territorial, lo que nos hace ver así igualmente la existencia de un territorio de Losa, documentado desde el 822. n45
  79. n45 Además del citado diploma del 816, los del 822, noviembre, 18: «sinera in Castella in ualle Donnica [...] et sinera in Lausa»;
  80. n45 836, enero, 18: «et in Castella quod nominatur uilla Kardelli de nominis mei et Uillella»;
  81. n45 853, julio, 4, el monasterio de San Martín de Flabio «in loco qui dicitur Lausa [...] in sernas in Lausa et vineas in Castella [...] novem vineas et septem agros in Castella in loco qui dicent Subpenna ad S. Quirici»
  82. Además de estos tres territorios (Castilla, Losa, Mena), n46
  83. n46 En el documento, del 853, se concluye la descripción de las presuras: «Et presimus presuras in Castella, in Lausa et in Mena».
  84. tenemos otro territorio documentado, ya en el siglo x, el de Flumencillo, n47
  85. n47 931, julio, 26, el monasterio de San Román de Tobillas «in loco que vocitant Tobellas, territorio Flumencello»;
  86. n47 en otro del 919, mayo, 18, la iglesia de Santa María «in Flumenzello, in Spelio», esto es, la villa de Espejo en Valdegobía.
  87. esto es, del río Omecillo, que en buena medida podría identificarse con Valdegobía.
  88. Con todo, en Valdegobía documentamos en el 894 el territorio de Pobajas, n48
  89. n48 894, noviembre, 19: hay un monasterio de San Román de Pobajas «territorio de Paubalias et Uilla Morosa»
  90. que, al igual que el de Taranco, n49 en el valle de Mena,
  91. n49 Así se documenta una tierra «in territorio de Taranco», sin fecha
  92. n49 y en la adición 2.a de este diploma, la iglesia de San Caprasio, «qui est in territorio inter Taranco et Foze mediana».
  93. Valdegobía constituye un ejemplo de territorio aún menor, territorios que podrían identificarse con el de una villa.
  94. También podemos asimilar a territorio el caso del valle de Cayón, en Asturias de Santillana, que documentamos en el diploma del 816. n50
  95. n50 «Et in ualle Kalone uilla que dicunt Pangorres cum sue ecclesie Sancte Marie»
  96. El término alfoz, documentado al final del periodo que estudiamos, y las escasas menciones sobre los territorios nos llevan a afirmar que en la primitiva Castilla existieron unos determinados marcos de la organización territorial.
  97. No hay datos suficientes para definir tales territorios en todo lo que será el espacio condal castellano; para ello es necesario avanzar en el tiempo para llegar hasta una especie de mapa de alfoces en los siglos xi y xii, (Martínez Díez 1987)
  98. pero esto mismo lleva a pensar en sus bases anteriores (Álvarez Broge 1993), (Escalona Monge 1996)
  99. En el diploma fundacional de Covarrubias, del 978, son mencionados 25 territorios a la hora de encuadrar las distintas y diversas entidades de población.
  100. Y unos decenios después en el fundacional de Oña (1011),
  101. con una descripción más fijada en las villas, son mencionados 5 alfoces (Amaya, Paredes Rubias, Miengo, Ausín y Mansilla),
  102. utilizando precisamente tal término, síntoma de su notable adopción en el vocabulario de los escribas monásticos.
  103. Los alfoces o territorios fueron las circunscripciones básicas de la organización territorial; como tales, sirvieron para el encuadramiento de los grupos humanos y de sus entidades de población.
  104. Y sugerimos, aun con toda su inevitable carga hipotética, que fueron las más elementales unidades políticas.
  105. Las veo sobre todo como unidades precondales, es decir, como elementos previos a la formación y consolidación de los poderes condales;
  106. si bien partiendo del ejemplo del poder condal en Lantarón, (Martín Viso: 2002, 533-552) más o menos identificado con la comarca de Valdegobía,
  107. podemos sugerir la posibilidad de que a veces emergieran poderes condales desde tales marcos territoriales.
  108. Estos marcos territoriales a lo largo y ancho de todo el espacio castellano pudieron concretarse en valles o no, con los elementos comunitarios que se han atribuido a los primeros,
  109. pero que, al no querer generalizar, evitaré identificar con comunidades de valles. (García de Cortázar 1988:195-236), (Díez Herrera 1990)
  110. Básicamente unidades de carácter supralocal, que en mi opinión ofrecen un panorama dinámico y de cambios en la entidad y límites de ellas. (Escalona 2006: 143-166)
  111. Aun manteniendo la idea de las circunscripciones básicas, debemos destacar los casos en los que es utilizado suburbio como el ámbito territorial de un determinado centro.
  112. Hasta el 931 documentamos suburbio para Burgos, Cerezo, Lara y Tabladillo.
  113. Si hay un suburbio, quiere decir que hay una urbs.
  114. No es extraño que para dos de estos, Burgos n59 y Lara, hallemos la palabra civitate, si bien en el caso de Lara en un documento falso.
  115. n59 912, septiembre, 1: un huerto «in civitate Vurgos»
  116. Puede plantearse la identificación entre el suburbio, y por tanto la urbs o la civitas, con los centros del poder condal.
  117. La utilización del término para Tabladillo, podría explicarse si consideramos, siempre en el plano de la hipótesis, al Rodrigo Díaz fundador en el 924 del monasterio de San Juan de Tabladillo como personaje de familia condal.
  118. Unos años más tarde, en el 937, se emplea urbe para Roa, n61 que podemos considerar igualmente como centro condal, tal como lo reflejan los Anales castellanos primeros a propósito de su población por el conde Muño Núñez en el 912.
  119. n61 937, marzo, 1, a propósito del monasterio de San Andrés de Boada: «tradimus tibi ipsum locum quem ferunt Geri in urbe Rauda addivulgata sicut vocitant Bobata»
  120. Podemos contraponer estos centros de poder condal a las ciuitates de la Crónica de Alfonso III a propósito de las campañas de Alfonso I.
  121. Para el área de lo que va a ser la Castilla condal, las ciuitates registradas en esta fuente son Amaya, Auca, Osma, Clunia y Arganza.
  122. No hay coincidencia con el registro diplomático, pues mediante este lo que hallamos es la constitución de nuevos centros de poder, entre los que particularmente va a sobresalir Burgos,
  123. pero no hay que subestimar el dato cronístico, pues Osma y Clunia aparecen como hitos de conquista en el 912,
  124. y ya antes, en el 860, vemos para Amaya su carácter como centro condal, precisamente vinculado al conde Rodrigo, el primer personaje mencionado como conde en Castilla. n63
  125. n63 Es interesante que en el becerro gótico de San Millán en el diploma del 852 sobre la fundación de San Martín de Herrán, en cuyo texto se lee «regnante Rodericus comite»
  126. El empleo de civitate para Area Patriniani resulta a todas luces sorprendente.
  127. No sabemos nada de tal entidad, solo presuponemos desde sus rasgos toponímicos una posible antigua villa romana.
  128. Sería un ejemplo extremo de hasta qué punto se ha transformado el significado o la acepción del término romano civitas.
  129. Solo podemos entender este caso si pensamos que tal punto fuera un centro de poder,
  130. y posiblemente en algún momento lo fuera de un poder condal relacionado con el primigenio territorio de Castilla,
  131. y al extenderse este poder condal, en primer lugar hacia otras comarcas de lo que luego será Castella Uetula, se ampliara igualmente el nombre del territorio.
  132. En cuanto al tercero de los niveles, el del poblamiento, pienso que las dificultades para esta aproximación son aún mayores. (García de Cortázar 2008)
  133. ¿No sería más pertinente intentar hacerlo ya abarcando toda la época condal y utilizando unos trescientos documentos?
  134. Sin embargo, la coherencia de los límites cronológicos que nos hemos impuesto exige que hagamos este esfuerzo.
  135. La lectura de los sesenta diplomas escogidos produce fácilmente el desconcierto si tratamos de fijar simplemente el número de entidades de población documentadas.
  136. Dificultades a la hora de conocer lo que es toponimia menor y lo que no lo es, la imposibilidad de conocer de primera vista los muchos y variados paisajes y sus transformaciones,
  137. imprecisiones en un vocabulario donde convergen las acepciones relativas a la habitabilidad con las propias de la explotación y con las de la conciencia de grupo y comunidad.
  138. Frente a otros autores que han procedido en sus aproximaciones de manera cuantitativa, (Peña Bocos 1995; Pastor Díaz de Garayo 1996) voy a hacer un intento cualitativo.
  139. En cualquier caso, parece que a todos nos subyuga el tema de la villa, el significado de este vocablo que oscila, digámoslo de una manera un tanto simplificada, entre la acepción de ‘villa explotación’, que se vincula a la tradición romana, y la ‘villa aldea’ que en gran medida define la organización del poblamiento medieval.
  140. ¿Cuál es el significado de la villa que hallamos en los diplomas castellanos del siglo ix y primer tercio del siglo x? n67
  141. n67 Para la estructuración de la villa es de especial interés, aunque se refiera a una región fuera de nuestro estudio, el trabajo de Portela y Pallares (1998:13-43).
  142. n67 Desde la perspectiva arqueológica y considerando una temprana configuración de la aldea (Quiros y Vigil-Escalera 2006:79-128).
  143. En los dos primeros diplomas por considerar, los de las presuras de Vitulo en Mena y Castilla, con la fundación del monasterio de los santos Emeterio y Celedonio de Taranco (800), o del obispo Juan con la fundación de Santa María de Valpuesta (804), no se menciona ninguna villa
  144. sino el loco de Taranco o el locum de Valpuesta, término que puede ser utilizado para designar un núcleo de población pero que también puede tener un significado de lo más impreciso;
  145. por ejemplo, el monasterio de San Martín de Flabio fue fundado en el 853 «in loco qui dicitur Lausa».
  146. Probablemente los diplomas del 800 y 804 estén designando núcleos de habitación.
  147. En los diplomas relativos al monasterio de San Vicente y San Cristóbal de Fístoles del 811, 816 y 820, especialmente el segundo de ellos, que contiene la donación del conde Gundesindo, nos encontramos con la primera relación de villas, referidas a Asturias de Santillana, pero también a Trasmiera y a Castilla.
  148. Las uillas de Asturias de Santillana aparecen relacionadas con monasterios, de donde deduzco que lo transferido son los monasterios con las explotaciones vinculadas o, mejor dicho, centradas en estos monasterios.
  149. Se trataría, por tanto, del esquema de la villa explotación.
  150. El hecho de que algunos de los topónimos sean en el futuro villas (Penagos, Sobarzo, Arce, Boo, Liencres, el mismo Fistoles > Esles) no quiere decir que ya lo fueran a principios del siglo ix, habiendo además uillas que van referidas a valles como Piélagos o Iguña, lo que cabe interpretar como una villa en el valle X.
  151. Por lo demás, este mismo sentido de villa explotación se daría en el caso de lo mencionado como uilla en Trasmiera n68
  152. n68 «Et in Trasmera uilla que dicunt Sautum, ab omni integritate. Et alia uilla que dicunt Paites qui est in Trasmera et Torala»; sigue «Forasmonte in Castella [...]», que citamos en texto.
  153. o en Castilla, en que la uilla lleva el nombre de Sotoscueva, esto es, un valle, que parece quedar ubicada o dispersada en algunos puntos o lugares de él: «Forasmonte in Castella uilla uocabulo Sautvs Coba et Cornelio et Botares et Platanos»,
  154. así como otra villa en esta misma acepción («uilla qui est inter Ormaça et Spinosella»).
  155. Sin embargo, es en el diploma de las presuras del abad Abito respecto al monasterio de San Román de Tobillas, en el 822, donde, en mi opinión, nos hallamos ya ante indudables aldeas.
  156. En la descripción pormenorizada del diploma, y especialmente al referirse a las sernas, la uilla en los casos de Comunión, Valluerca y Villamanca, es claramente una aldea; (Larrea 2007)
  157. no solo se deduce de la descripción topográfica, sino que en las dos últimas aparecen los uicinos, esto es, nos hallamos ante el componente comunitario.
  158. Estos núcleos de población de Valdegobía corresponden ya a la definición hecha por García de Cortázar sobre la aldea altomedieval como lugar poblado por un grupo que tiene sentido preciso de territorialidad en sus relaciones con el espacio. (García de Cortázar 1991:66)
  159. Otros diplomas interesantes para el análisis de las villas son los fechados en el 863 y 864, con la traditio y la donación del conde Diego a San Félix de Oca.
  160. Ambos contienen la donación de decanias que están relacionadas con villas; en el primer diploma de la Bureba, en el segundo de los valles de Mena y Ayala.
  161. Nos hallamos, en primer lugar, con dependencias monásticas como el objeto de las donaciones condales, pero es difícil no ver en algunas de las villas referidas auténticas villas aldeas, así en los casos de Briviesca, Villasur, Santa Águeda, Angulo y Salmantón.
  162. Siempre será necesario someter los textos a un preciso análisis, y aun así nos moveremos en terrenos donde sean más las hipótesis y propuestas que las afirmaciones seguras y contundentes, si bien todo ello deba contribuir a la clarificación y comprensión de los fenómenos.
  163. Sugiero que la unión en un topónimo de la utilización de las dos palabras, uilla y loco, en el mismo o en distintos diplomas pueda servir para pensar que en tal caso nos hallemos ante un núcleo de hábitat concentrado.
  164. En el caso de la carta puebla de Brañosera (824), vemos en el texto el locum de Brañosera, que parece ser el lugar donde van a habitar los cinco hombres destinatarios de la concesión condal n72 y sus familias,
  165. n72 «[...] et damus vobis ad populandum illum locum qui dicitur Brania-Ossaria»
  166. y tras la descripción de los términos, se dice que estos son concedidos a estos hombres «vel ad eos qui venerint ad populandum ad villa Brania-Ossaria», de manera que, frente al anterior locum, el lugar de población o asentamiento humano, la villa ofrece en este texto un matiz comunitario.
  167. Por otra parte, ambos términos, locm y villa, y en distintos diplomas los encontramos para Cabia y Pedernales (Villagonzalo-Pedernales), en la zona central de la Castilla condal.
  168. Al acabar el periodo objeto de nuestro análisis, y sobre todo desde la documentación de Cardeña, van apareciendo aldeas como las mencionadas Cabia y Pedernales, o Villafría, Villalbura, Ibeas, Villayuda, Castañares, Villavascones, Orbaneja, Barbadillo, Mazariegos.
  169. Son datos relevantes en la configuración del poblamiento, pero pienso que sería erróneo generalizar en exceso.
  170. La aparición de las aldeas, en definitiva, fue un proceso muy largo.
  171. No creo que estuviera cerrado hacia el año 1000.
  172. Por otra parte, si bien la generación del poblamiento en aldeas y el componente comunitario de estas llevó a la fijación de sus términos de cara al aprovechamiento de determinados espacios,
  173. no hay que minimizar el hecho de que los marcos supralocales de encuadramiento, a los que me he referido más arriba, fueran el marco comunitario antes de la concreción de sus aldeas.
  174. Ejemplos del siglo ix y del siglo x y de diferentes zonas como Valdegobía (822) n75
  175. n75 «[...] et prisi bustos de fonte Azebeta usque ad fonte Martini et ad foze de uilla Lumenusi bustos in ipsa presura ad illa bustella, et alio in ualle cauato»
  176. y Tabladillo (924) n76 muestran el marco supralocal o territorial en la actividad silvoganadera.
  177. n76 «[...] et in omnibus montis et terminis que sunt in alfoce de Tablatiello licenciam damus pascendi et ligna faciendi»
  178. En la segunda parte de la ponencia voy a tratar de ofrecer algunos rasgos sobre la realidad política, económica, social e institucional de la primitiva Castilla, sin perder de vista el horizonte dado por los tres niveles arriba analizados.
  179. El espacio sobre el que se configuró al terciar el siglo x el condado regido por Fernán González perteneció hasta el 711 al reino visigodo de Toledo.
  180. Sin embargo, no se da continuidad desde el probablemente existente ducado de Cantabria a finales de este reino, (Díaz Martínez, Martínez Maza, Sanz Huesma 2007:443-444) más allá de la filiación del rey Alfonso I del dux Pedro.
  181. No tiene ninguna base la afirmación de que las regiones que aparecen en la Crónica de Alfonso III para expresar la extensión del reino de Alfonso I, el célebre Eo populantur, fueran circunscripciones fiscales del reino visigodo.
  182. Por otra parte, los emergentes poderes condales no tuvieron nada que ver con los antiguos comites civitatum, por más que hallemos relacionados estos nuevos poderes con suburbia y civitates para nuestro periodo.
  183. En las crónicas del ciclo de Alfonso III los comites aparecen en los ámbitos del futuro condado solamente en la Crónica albeldense y para el reinado de Alfonso III. n78=24
  184. n24 En Sampiro se mencionan como los condes rebeldes a Ordoño II, a quienes hizo prisioneros en Téjar los siguientes: Nuño Fernández, Abolmondar Albo, su hijo Diego y Fernando Ansúrez, habiendo por tanto dos no registrados en algún diploma
  185. Para otras zonas se trata de personajes o bien investidos con una función como el comes palatii, n79 con notorio préstamo institucional del mundo carolingio, o que tienen una proyección territorial en áreas del reino, por ejemplo en Galicia,
  186. n79 Sobre los casos de Alfonso II bajo el rey Silo, de Nepociano, o de los condes Aldroito y Piniolo (Estepa 2002, 451-467).
  187. sin que en ningún caso pueda deducirse, desde las noticias de las crónicas, la existencia de circunscripciones o condados.
  188. La invasión árabo-bereber del 711 produjo con la caída del reino visigodo grandes transformaciones en la región.
  189. Posiblemente la región quedó sometida a los distintos tipos de pactos de los cristianos con los conquistadores musulmanes. (Manzano Moreno 2006, 42-50)
  190. Sabemos de la ocupación de la zona por los bereberes y cómo esta fue efímera, pues la abandonaron tras la rebelión del 741.
  191. Si bien es posible admitir el mantenimiento de alguna población residual de esta procedencia, no parece posible admitir que haya tenido alguna influencia en los rasgos políticos y sociales en ella,
  192. a su vez desde la escasa incidencia de un dominio ejercido durante solo treinta años.
  193. Las campañas llevadas a cabo por Alfonso I y su hermano Fruela, que en las dos versiones de la Crónica de Alfonso III muestran la ocupación y abandono de treinta ciuitates con sus «castris et uillis et uiculis», han hecho correr mucha tinta.
  194. Creo que sigue siendo válida la interpretación que dieron en su día Barbero y Vigil (Barbero y Vigil 1978)
  195. Es un texto que debemos entender en el marco de la ideología mozárabe configurada desde mediados del siglo ix que sustenta las ideas de expansión y recuperación de lo perdido con el fin del reino visigodo de Toledo, ahora integrado en el Ándalus musulmán.
  196. Las ciuitates ocupadas por Alfonso I muestran un contexto de tiempos posteriores;
  197. así, el conjunto de estas en el valle del Ebro desde Miranda hacia el este, solo es comprensible desde una perspectiva de la segunda mitad del siglo ix. n82
  198. n82 La línea formada por Miranda, Revenga, Carbonera, Abalos, Briones, Cenicero, Alesanco
  199. El siguiente pasaje, relativo a la «población» del reino de Alfonso I, n83 por el contrario, presenta una realidad política de mediados del siglo viii, eso sí, desde la perspectiva de un siglo después,
  200. n83 Citamos la versión ovetense: «Eo populantur Primorias, Libana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulies que nunc appelatur Castella et pars maritima Gallecie; Alaba namque, Bizkai, Alaone et Urdunia a suis incolis reperiuntur esse possesse, sicut Pampilona [Degius est] atque Berroza»
  201. algo muy claro en el nunc que une al cultismo de las «Bardulies» el nombre de Castilla, que a mediados del siglo ix era un territorio entre el Ebro y la cordillera Cantábrica.
  202. En este pasaje Eo populantur se mencionan regiones con contenido sobre todo geográfico, entre ellas Asturias,
  203. que muestra un desplazamiento hacia el este del étimo Astures, producido con toda probabilidad antes de la caída del reino visigodo.
  204. Son estas regiones las que configuran el reino astur en su primera descripción territorial —por otra parte, sujeta a matices. n84
  205. n84 Primeramente las áreas sometidas a Alfonso I, después lo que se pretendía estar integrado en el reino pero que se hallaba dominado por sus habitantes (Álava, Vizcaya...), al igual que lo que se hallaba al margen del reino (Pamplona, Berrueza)
  206. Fuera del reino astur se sitúan en esta fuente los territorios que van a ser objeto de las conquistas que tuvieron lugar en los reinados de Ordoño I (850-866) y Alfonso III (866-910).
  207. Precisamente la conquista de Amaya, por lo demás antiguo centro de poder visigodo en el territorio de los cántabros, es situada a la par que la de otras ciuitates como León, Astorga y Tuy, n85
  208. n85 Ordoño I, según la Crónica albeldense, «Legionem atque Asturicam simul cum Tude et Amagia populauit multaque et alia castra muniuit»
  209. en tanto que los Anales castellanos primeros, como ya hemos señalado, refieren que Amaya fue poblada por el conde Rodrigo en el 860. n86
  210. n86 Conforme a los Anales castellanos primeros: «In era dccclxlviii populavit Rudericus commes Amaya et fregit Talamanca».
  211. El relato de las dos versiones de la Crónica de Alfonso III nos sugiere que los territorios al sur de un reino astur, cuyos territorios describe, no estuvieron sometidos ni a los musulmanes ni a los cristianos.
  212. Nos interesa ahora el espacio hasta el Duero, si bien la frontera de los poderes andalusíes se encontraba más al sur.
  213. Las tesis sobre la despoblación y repoblación del valle del Duero defendidas con tanta pasión por Claudio Sánchez-Albornoz (1966) no son sostenibles hoy en día,
  214. si bien no faltan defensores como Gonzalo Martínez Díaz (supra).
  215. Incluso ha quedado en un segundo plano la idea de una importante colonización y migración en sentido norte-sur. (García de Cortázar supra)
  216. ¿Qué pasa entonces con la población establecida a mediados del siglo viii al norte del Duero?
  217. Respecto al reino astur y Al-Ándalus, se trata de una «tierra de nadie» desde el punto de vista político.
  218. Me parece muy difícil poder aceptar que esta estuviera sujeta a pactos con los musulmanes, lo que explicaría que no fuera afectada en las campañas de estos frente al norte cristiano. n90
  219. n90 Ciertamente, hasta la primera mitad del siglo x, concretamente a partir del segundo decenio, no se dieron expediciones musulmanas hacia la línea del Duero
  220. n90 y ello ha sido justificado desde la perspectiva de los pactos con los poderes de Al-Ándalus (Pastor Díaz de Garayo. cit., 140-141);
  221. n90 sin embargo, de haber tales pactos, resultaría muy difícil pensar que a lo largo de casi dos siglos no se dieran situaciones de ruptura de los pactos, que originaran campañas.
  222. n90 Es posible buscar otras explicaciones en el sentido de que para los poderes de Al-Ándalus serían los territorios integrados en el reino astur el objeto de sus expediciones de castigo, dirigidas así hacia Álava, Castilla, Bureba e incluso Galicia.
  223. Y que se mantuviera en la región el tributo y la fiscalidad propia del Estado visigodo.
  224. Es un poco contraproducente que los defensores de estas tesis sobre pervivencias fiscales tipo Estado antiguo al tiempo hablen de secular crisis en las estructuras de poblamiento,
  225. ya que, admitiendo esta situación en el poblamiento, (Pastor Díaz de Garayo supra) no parece muy claro que pudieran mantenerse en su pleno vigor los aparatos de poder necesarios para las exigencias fiscales.
  226. Encuentro más atinadas las ideas sobre notables cambios en las estructuras de poder desde la Antigüedad tardía que afectan a la vida urbana de la región y que muestran la importancia de los poderes locales. (Castellanos, Martín Viso 2005)
  227. De esta manera en el 711 el control político y fiscal que ejercía el reino visigodo en esta región, aun existiendo, no parece que fuera muy efectivo.
  228. Las transformaciones desde el 711 y desde el 741-750 nos llevan a pensar en una relativa desorganización o desarticulación,
  229. de manera que pasaron a primer plano los territorios y el encuadramiento de la población en ellos, con sus comunidades, de cara al aprovechamiento de sus espacios, con predominio de actividades ganaderas y de agricultura en cultivos itinerantes.
  230. Hasta qué punto se dieron unas aristocracias locales y unos jefes políticos sobre esos territorios es algo que se nos escapa, desde nuestra escasa información, tanto documental como arqueológica. (Lecanda 2000)
  231. Quizá solo podamos preguntarnos por la vigencia, antigua o nueva, de centros militares, con la consiguiente presencia de poderes políticos de escala reducida y un ejercicio del poder sobre la población prácticamente reducido a unas prestaciones militares.
  232. ¿Estarían tras estos posibles poderes locales unos emergentes poderes condales?
  233. ¿Existieron en la región en los siglos viii al x condes no sometidos a los reyes astures?
  234. Pienso que el título de comes comporta la integración en las estructuras de poder político de un reino, en este caso el reino astur.
  235. Los comites que documentamos reconocerían así el poder superior de los monarcas en Oviedo, después en León.
  236. Y no sabemos si en Lara antes del 879 n94 o en Castrojeriz o en Ubierna antes del 882 hubo jefes militares independientes,
  237. n94 Hay una inscripción de una tal Flámula en Quintanilla de las Viñas (Santa María de Lara), que suele considerarse del 879 al haber otra con esta data, transmitida por Huidobro (junto con otras dos inscripciones, del 929 y 932), quien también menciona un becerro donde se contiene la noticia de la restauración de esta iglesia en el 879 y su consagración por el obispo Almiro (Pastor Díaz de Garayo o. cit., 128-131; Escalona Monge 2002, 67-69, 189-190).
  238. n94 Ambos autores se refieren también a una inscripción procedente de la ermita de San Julián, próxima a Lara de los Infantes: «In nomine Domini Gundisalvus et Fendericus fecerunt istam civitatem sub rege Domino Adefonso in Era dccccv»;
  239. n94 Ernesto Pastor reproduce la lectura de Huidobro, dando la data del 867, en tanto que Julio Escalona lee «Rudericus» y duda de la data del 862 (basada en otras lecturas), destacando la existencia de una rotura en la línea.
  240. n94 El testimonio de esta inscripción es sumamente interesante, pues podría denotar el dominio sobre Lara, pero en cualquier caso se trataría de poderes vinculados al reino astur, como refleja la mención del «sub rege», sin duda referido a Alfonso III, si bien podemos dudar, con Escalona, de la data.
  241. n94 También seguimos a este autor en la idea de que la Flámula del 879 no debe de ser la mujer de Gonzalo Téllez, la cual vivía cincuenta años después, no siendo suficiente la coincidencia onomástica.
  242. n94 La afirmación, tomada de Huidobro y que reproduce Pastor, a saber, «en 879 Flámula, hermana de la condesa doña Munia y mujer del conde Gonzalo Téllez, ofrece el edificio a Jesucristo», me parece que es, conforme a las plausibles cautelas de Julio Escalona sobre lo aportado por Huidobro, en lo que concierne a la expresión de parentesco de Flámula, mera interpolación del erudito burgalés, pues ¿cabe suponer que Muniadona ya fuera condesa cincuenta años antes que su hijo Fernán González?
  243. n94 Es más lógico situar a Muniadona y Gonzalo Téllez-Flámula una generación después.
  244. n94 Por otro lado, se da la mención de Santa María de Lara en el diploma de 822 relativo a San Román de Tobillas, lo que demostraría la no despoblación y ocupación de la zona de Lara en una fecha muy anterior a la presumible «repoblación» de dicho territorio.
  245. n94 Desde luego, pensamos que no hubo despoblación y que se mantuvo la civitas, de la que podría deducirse fuera, integrada después (v. la inscripción atribuida al 867) a las estructuras políticas del reino astur,
  246. n94 pero el diploma del 822 no nos sirve para Lara, pues se trata de una interpolación que refleja unos intereses más allá de las comarcas de Valdegobía y Losa, concretamente San Miguel en Rio Tirón, Osomilla, Puras, Lara, Paredes Rubias;(Larrea o. cit. )
  247. n94 Fue con posterioridad al 931 cuando San Román de Tobillas tendría tales bienes, que finalmente pasaron a Oña.
  248. n94 Por otra parte, como ha observado Julio Escalona, no se debe identificar esta Santa María de Lara con la de la inscripción del 879, la cual consta en el 1082, con motivo de la anexión de San Román de Tobillas a Oña,
  249. n94 en tanto que la Santa María de Lara identificada con Santa María de Viñas pertenecía a Arlanza desde el 1038.
  250. Y no sabemos si en Lara antes del 879 o en Castrojeriz o en Ubierna antes del 882 hubo jefes militares independientes de manera que entonces se produjera una auténtica conquista y sometimiento a poderes condales que a su vez comportaban la integración de estos centros de poder en el reino astur.
  251. En cualquier caso, en torno al 900 hay en lo que va a ser el espacio condal castellano unos poderes condales que tienden a actuar en una escala regional,
  252. poderes que, además, en buena medida, se hallaban probablemente vinculados entre sí por relaciones de parentesco. n95
  253. n95 La Flámula, mujer del conde Gonzalo Téllez, hermana de Muniadona.
  254. De los 60 diplomas que hemos analizado, solo podemos contar con 12 o 13 diplomas protagonizados por personas que eran condes o pertenecían a familias condales. n96
  255. n96 Se trata de: 1) la donación del conde Gundesindo a San Vicente de Fístoles (816);
  256. n96 2) la carta puebla de Brañosera por el conde Muño Núñez y su mujer Argilo;
  257. n96 3) la donación del abad Severo y el conde Diego a San Félix de Oca (863);
  258. n96 4) la dotación del conde Diego a dicho monasterio (864);
  259. n96 5) la donación por el conde Gonzalo Téllez y su mujer Flámula al monasterio de Cardeña de una serna en Pedernales (902);
  260. n96 6) la emancipación otorgada por estos mismos del monasterio de San Jorge de Cerezo (913);
  261. n96 7) la donación que hacen estos mismos a Cardeña de una serna en Villafría (915);
  262. n96 8) la donación a Cardeña por Gonzalo, hijo del conde Diego, de molinos con sus cauces de Ibeas y Arlanzón (921);
  263. n96 9) la donación a Cardeña del conde Fernando Ansúrez, con su mujer Muniadona y su hijo Ansur Fernández (921);
  264. n96 10) la donación de la condesa Muniadona con sus hijos a Santa María de Lara (929);
  265. n96 11) la donación a Cardeña por Flámula, viuda del conde Gonzalo Téllez, de la villa de Pedernales (929);
  266. n96 12) la confirmación de los términos de San Mamés de Ura por el conde Fernán González (930).
  267. n96 Y a ello podría añadirse, si se trata de un personaje de familia condal, la fundación y dotación por Rodrigo Díaz del monasterio de San Juan de Tabladillo (924).
  268. Esto y sobre todo el hecho de que en casi la mitad de los diplomas (27 de los 60) no haya ninguna alusión a algún conde es síntoma de que nos hallamos ante poderes no suficientemente extendidos y formalizados.
  269. ¿Y qué decir de los más altos poderes eclesiásticos, esto es, de los obispos?
  270. Desde el punto de vista de la organización eclesiástica, hemos de partir de que en época visigoda fueron dos los obispados, Oca y Osma, presentes en lo que será después la región del primitivo condado de Castilla. n97
  271. n97 Constan sus obispos hasta el XVI Concilio de Toledo (693), último cuyos obispos presentes conocemos (J. Vives, 1963, 517).
  272. De Oca tenemos un dato sobre actuación diocesana mediante la inscripción de la iglesia de Santa María de Mijangos, consagrada en torno al año 600 por el obispo Asterio. (Lecanda)
  273. De Osma, la actividad del obispo Eterio a fines del siglo viii en el corazón del reino astur.
  274. Es muy probable, como señala Ernesto Pastor, que el obispo Almiro mencionado en una inscripción del 879 sea el Felmiro obispo de Osma, (Pastor Díaz de Garayo o. cit., 132-136)
  275. registrado en una nómina episcopal de la Albeldense, (datada en el 883)
  276. y no, como otros han supuesto, un obispo de Valpuesta, como nueva sede que se arrogaría la de la antigua Osma.
  277. De cualquier modo, el panorama episcopal de Castilla en los siglos ix y x es sumamente embrollado, teniendo en cuenta no solo estas sedes «antiguas» sino otras más o menos nuevas como Veleia, Valpuesta, Amaya y Muñó. n101
  278. n101 Por otra parte, entre los diplomas que hemos analizado se da el de la donación por el obispo Quintila en el 820 de sus villas y monasterios a San Vicente de Fístoles, que debe verse como un complemento a la gran donación realizada en el 816 por el conde Gundesindo.
  279. n101 No creo que deba identificarse la sede de este obispo con Valpuesta como hace el editor de este documento,
  280. n101 pero conforme a los diplomas de Fístoles resulta muy interesante la sin duda estrecha relación entre un poder condal y un poder episcopal.
  281. Si el diploma del conde Gundesindo en el 816 nos permite aproximarnos a una propiedad y poder condales,
  282. los documentos sobre presuras del 800, 804 y 822 nos llevan a lo que podemos definir como una aristocracia eclesiástica,
  283. cuyos datos podemos completar con los de los diplomas emilianenses del 852, 853 y 855, que contienen las fundaciones de los monasterios de San Martín de Herrán, San Martín de Flabio y San Román de Dondisle. n103
  284. n103 Las tres fundaciones fueron realizadas por el abad Pablo, el presbítero Juan y el clérigo Nuño,
  285. n103 y particularmente en las dos primeras destacan en la dotación importantes cabañas ganaderas.
  286. n103 Los diplomas procedentes de los fondos emilianenses no están libres de sospecha, siendo muy llamativas las coincidencias de los días (4, 4 y 5 de julio, respectivamente, en la lectura de Serrano),
  287. n103 pero creo que en principio, a pesar de posibles retoques, sean diplomas válidos, no pudiendo seguir por tanto la exagerada hipercrítica de Martínez Díez: «El monasterio de San Millán...», o. cit., 25-27
  288. Tal como ha mostrado Larrea, la relación de estas presuras con la generación de establecimientos monásticos significaba la configuración de unas nuevas entidades que desplazaban formas de organización religiosa más primitivas de tipo eremítico vigente en las comunidades. (Larrea 2005)
  289. Los nuevos monasterios, al igual que las sernas, n105 fueron mecanismos de introducción en las comunidades y de control de ellas por elementos exteriores a estas. n106
  290. n106 A veces este control consistió en hacerse con parte de la propiedad sobre los monasterios locales,
  291. tal como se deduce de las expresiones del diploma del 822, relativo a San Román de Tobillas, donde vemos que el nuevo centro monástico compartía la propiedad de monasterios locales con las comunidades: «et prisi terras ibi et media ecclesia Sanctorum Cosmas et Damiani» (en Valluerca); «et alio in ualle cauato et busto de Bustantigo et media ecclesia Sancti Mames et media de Comunione»
  292. Los monasterios se convirtieron en centros de poder que además permitieron concentrar los magros excedentes agrarios gracias a la exacción decimal.
  293. No disponemos de suficiente información para valorar la importancia de los núcleos monásticos en la configuración de los nacientes poderes condales, pero podemos suponer que fue grande.
  294. Los diplomas del 863 y 864 de San Félix de Pedroso en Oca me sugieren que este monasterio de la Castilla centrooriental fuera el primer gran «monasterio propio» de un poder condal,
  295. probablemente relacionado con la extensión del poder del conde Diego sobre esta comarca más meridional.
  296. Y desde la perspectiva posterior puede afirmarse que las dotaciones de Covarrubias (978) y Oña (1011) por los condes castellanos fue posible por la existencia de una auténtica red de poder sobre establecimientos monásticos en todo el espacio condal castellano.
  297. Ello no se generó de la noche a la mañana y me parece poco creíble atribuirlo a bienes fiscales o públicos que del rey de León pasaran al conde de Castilla.
  298. Además de los monasterios y las sernas, como introducción de un poder exterior en las comunidades debemos fijarnos también en la generación de otras propiedades de los nuevos, de los primeros señores en ellas.
  299. El trazado de amplios términos que vemos en las presuras significaba que los nuevos poderes tenían capacidad para el aprovechamiento en los espacios de utilización comunitaria necesarios para sus importantes cabañas ganaderas,
  300. pero también que sobre estos espacios podían generarse unos bienes concretos que son los que aparecen en expresiones más o menos formularias como campos, tierras, viñas, hortales, manzanales, etcétera, o como heredades que quedan referidas a un lugar e incluso relacionadas con los uicinos de él.
  301. Esta apropiación se daba en un contexto de amplios espacios no humanizados, de una aún importante movilidad en el hábitat y por tanto de una escasa o aún incipiente fijación del poblamiento, así como de cultivos itinerantes de rozas.
  302. Un diploma de Valpuesta del 894 refiere entre los bienes donados por el obispo Fredulfo para fundar el monasterio de San Román de Merosa, en Valdegobía, agros frumentarios, n108 es decir, campos de trigo, lo que hace pensar en lo excepcional de tal cultivo.
  303. Puede sorprender la pasividad de los grupos humanos allí antes establecidos permitiendo a los presores unas fundaciones y apropiaciones que finalmente podían llevar a su subordinación a los elementos foráneos.
  304. Se ha hablado de los acuerdos entre unos y otros, pero pudo haber también mecanismos más sutiles.
  305. Plantea una curiosa situación otro diploma de Valpuesta, del 865.
  306. Se trata de la traditio de Sonna y su mujer Muñina al monasterio de los santos Cosme y Damián;
  307. lo interesante es que esta consiste en un pactum por el cual habitaran un año en este monasterio, y su incumplimiento significara la entrega de un campo (agrum) junto a la iglesia de dos modios de sembradura, un herrén, pomares, casares y quintana, todo ello con su salida (exitum), esto es, posiblemente el conjunto de los bienes que tenía esta pareja en una comunidad,
  308. si bien es posible que el pactum comportara esta donación, n110 de manera que con la autoentrega de Sonna y Muñina, solo por un año, se daría la vinculación de bienes procedentes de la comunidad rural a este monasterio.
  309. n110 La redacción es algo confusa, ya que se dice «tunc abeas omnem pactum quem tradimus», habiendo antes el conminatorio «si aliquis»,
  310. n110 pero la cláusula conminatoria se halla después, en el lógico lugar del diploma, y el «tradimus» puede interpretarse como que se ha donado algo, con independencia de que se cumpla o no el pactum, esto es, en el momento de la donatio de las personas por un año.
  311. n110 Posiblemente la explicación esté en la cláusula que sigue a la conminatoria: «Uerumtamen quoque tradimus ab ea potestate eclesia sancta uel peregrinis aut de propinquis meis qui in ipsa eclesia fuerit cognominatus abeat potestate».
  312. n110 Los bienes quedaron bajo el poder de este monasterio, y podrían ser utilizados por nuevos habitantes procedentes de fuera (peregrinis), quienes probablemente quedarían en una situación de dependencia, o por los parientes de los donantes, concretamente por uno que estuviera destinado al servicio de la iglesia (entendemos que como clérigo).
  313. n110 Y esto se produciría en las circunstancias normales de cumplimiento del pactum, pues, si no, el monasterio tendría lisa y llanamente la propiedad de estos bienes.
  314. En los documentos del siglo ix encontramos sobre todo monasterios, sernas, las diversas concreciones de las heredades que he referido o los diversos topónimos, las más de las veces sin una calificación.
  315. Hallamos además herrenes, molinos, dehesas, prados, helechares, bustos, eras de sal n111 o las primeras menciones de divisa (862). n112
  316. n111 Por ejemplo las 24 eras de sal con su pozo de San Román de Tobillas (822), cf. las 21 eras en Salinas de Añana mencionadas en el pacto del presbítero Vigila con San Pedro y San Pablo de Tejada, entregándole San Román de Tobillas, 931, julio, 28
  317. n111 las 6 eras de sal en Rosío (Losa), correspondientes a la fundación de San Martín de Flabio (853);
  318. n111 el medio pozo de salina en Miengo en la donación del presbítero James a las iglesias de Suances, 870, mayo, 28
  319. n112 Rodrigo se entrega al monasterio (iglesia) de San Martín de Flabio con la heredad de sus padres, Vermudo Álvarez y Gontroda, referida como «illa hereditate in loco qui dicitur Villota et Villateca et S. Stephani cum suas hereditates et divisa in montes, in fontes, in pratis, cum exitus et introitus» ;
  320. n112 con el término divisa se está dando a entender la capacidad de actuación y aprovechamiento de los espacios comunes.
  321. n112 El diploma sigue: «Et in Baro S. Justi et S. Petri cum sua divisa, medietate de illa divisa, que est parte de illo fonte iuxta ecclesia, cum suos exitus et introitus in montes, in fontes et in omnia pertinentia»;
  322. n112 también se da este mismo carácter de aprovechamiento del espacio comunitario, pero probablemente también ello viene dado desde la participación en la iglesia de los santos Justo y Pedro, compartida con otros, de ahí la mención de «medietate».
  323. n112 Sobre las acepciones de la divisa, (Estepa 1996, 411-443)
  324. En el conjunto hay algunos elementos de concreción, al tiempo que se nos muestra la cierta diversidad en la propiedad aristocrática, pero nuestra apreciación general es que reina la imprecisión.
  325. Si observamos el conjunto de diplomas del Becerro de Cardeña, en el periodo 899-931, notaremos cierto cambio en nuestra percepción de la organización social del espacio.
  326. Hallamos ya ejemplos de tierras, agros, huertos o una viña, individualizados con sus límites. n113
  327. n113 899, marzo, 1: Marcelino con su mujer e hijos vende a don Valerio dos tierras, una en Cabia (junto a la tierra de Hakam) y otra en Fuentes (de la que se mencionan dos colindantes), por un caballo de color roano valorado en 40 sueldos, una camisa de seda valorada en 15 sueldos, y 6 sueldos de plata
  328. n113 912, septiembre, 1: Aldereto y su mujer Emelia e hijos Valerio, Aroza y su mujer Felicisima e hijos Nuño, Adega y Todilde venden a Juan frater un huerto en Burgos («in parte Occidente iuxta orto de Belendo, et de alia pars Serico») por 10 sueldos de plata
  329. n113 915, mayo, 1: Omahia dona a Cardeña tres campos, a saber, un agro en Pedernales «iusta agro de Abolmutaraf»; «alio agro» que había comprado al frater Muño por un lecho y que se hallaba «in plano»; y «alio agro qui est iusta vinea de fratres», que compró por 9 sueldos, que tenía casas, hórreo y huerto; así como otra tierra «iusta agro de Justo»
  330. n113 921, agosto, 18: Belasco, su mujer doña Vita y sus hijos Munio, Jimeno, Eneco, García, Fortunio venden al monasterio de Cardeña «nostra terra» que se hallaba en Ibeas «iusta vestos molinos» (señalándose sus límites conforme a los cuatro puntos cardinales) por 10 sueldos de plata .
  331. n113 929, octubre, 1: Gómez y su mujer María venden una viña en Escobilla a Zaid por 40 sueldos de plata; señalan a la viña tres límites (ibídem, núm. cxxxvii).
  332. n113 931, marzo, 1: Barbellas con su mujer e hijos venden una tierra en Pedernales al monasterio de Cardeña por 40 sueldos de plata: aparecen como sus límites agro de Munapa, agro de Belasco y agro de Dolquiti .
  333. Además este conjunto documental nos muestra otros interesantes cambios.
  334. Nueve de los veinte diplomas son compraventas en tanto que estas han estado ausentes de los diplomas del siglo ix, donde es muy notorio el predominio de las donaciones, n114
  335. n114 De los 26 diplomas (válidos) documentados hasta el año 900, 17 son donaciones y 5 traditiones.
  336. n114 Los demás son el pacto monástico de San Miguel de Pedroso (759), la carta de Brañosera (824), el acto de restitución por Rebelio a Santa María de Puerto, de 863, diciembre, 19 ;
  337. n114 y la venta de 899 procedente de la documentación de Cardeña, mencionada en la nota anterior.
  338. n114 Para el tema de las donaciones en todo el espacio del reino durante el siglo x, contamos con la excelente reciente monografía de W. Davies 2007.
  339. en tanto que fuera del becerro cardeniense solo hay dos ejemplos de compraventas en el siglo x, procedentes ambos de la documentación de Valpuesta. n115
  340. n115 903, septiembre, 1: Zelano y su mujer Valeria venden a Gemello una tierra y 12 ensertos en el loco de Gottel por 2 ovejas fetas y cera apreciada en (un) modio da la data del 913, pero el diploma menciona el regnante de Alfonso (III) en Oviedo, por lo que me parece más lógica la interpretación de Floriano.
  341. n115 929, agosto, 28: Araspio y su mujer e hijos, Anaso, el presbítero Muño, Severo y Paterna, venden al presbítero Severo y a sus monjes («tuos regulantes») su heredad en Pando, descrita como tierras, viñas, manzanales, linares, casares, hortales y salidas («in monte, in balle») por 4 libros (2 antifonarios y un orden), valorados en 6 sueldos, así como casulla y piel de conejo, 2 camisas verdes y otra blanca «et zone et uobe per colore uario et orare linio, xii cubitos et mapulas uermiculas et alfamiane cardeno» ;
  342. n115 texto que muestra una curiosa transacción de bienes como precio de la venta, en la que destacan unos libros litúrgicos, lo que me lleva a pensar en intercambios practicados por grupos monásticos.
  343. De otro lado, con el conjunto de Cardeña, por lo demás el principal bloque documental fiable para nuestro periodo, aparecen los campesinos en nuestro horizonte documental vendiendo o donando sus bienes,
  344. iniciándose así el camino hacia la constitución del dominio del monasterio de Cardeña.
  345. Cuando Fernán González se convierte en el único conde en el entonces espacio político de Castilla, asistimos a la consolidación de un poder político superior en la región, aun en la dependencia respecto al monarca de León. n116
  346. n116 Su dominio en el conjunto territorial castellano se dio hasta su muerte en el 970;
  347. n116 por lo tanto, a lo largo del reinado de varios reyes leoneses, salvo la interrupción del 944-947 en que fue depuesto por Ramiro II y sustituido en ese breve periodo por el infante Sancho, hijo del rey de León (G. Martínez Díez: El condado de Castilla..., o. cit., vol. i, 385-386).
  348. n116 Sobre la extensión de su poder, debemos considerar su actuación como conde en Álava, sucediendo así a los poderes condales existentes previamente en la zona.
  349. n116 En la calendación de un diploma del 931 (julio, 26) figura «primo annio [sic] regni sui, Ranimiri principis in Legione et comite Fredinando Gundesaliz in Castella et in Alapa» (J. Pérez de Urbel: Historia del condado de Castilla, o. cit., vol. iii, 1103).
  350. n116 Hay otros testimonios que lo mencionan como conde tanto en Álava como en Castilla; por ejemplo: 932, junio, 22; 937, noviembre, 30; 947, agosto, 7.
  351. n116 Por otro lado, su mención como «Kastellensis et Asturiensis comite» (totalmente anómala con el uso de adjetivos gentilicios, propia más bien del siglo xii) se da en un diploma del becerro de Cardeña, del 968, abril, 8, demostrado como falso
  352. n116 si bien consta la proyección patrimonial de los condes en Asturias de Santillana, en las comarcas de Iguña, Cabuérniga, Buelna y Camesa conforme al diploma fundacional de Covarrubias, del 978.
  353. n116 Prefiero hablar de un control generalizado pero relativo sobre el espacio castellano por parte de Fernán González y sus sucesores, de manera que incluso pudieran emerger nuevos poderes condales en algunas zonas.
  354. n116 Así ocurre con un Fernando Díaz comite en Lantarón, según un diploma fechado en el 913 (L. Serrano: Cartulario de San Millán de la Cogolla, o. cit., núm. 15), de difícil encaje cronológico, pues habla de un rey Vermudo (Vermudo II) siendo más probable la versión de A. Ubieto, dando la data del 997.
  355. n116 La presencia de magnates vinculados a la de Taranco es falsa, pero no creo que sea esta la explicación.
  356. Como principales rasgos de este poder político, debemos tener en cuenta sus bases patrimoniales que le han permitido a este poder introducirse en los diversos territorios y en muchas comunidades del espacio castellano.
  357. La apropiación de bienes en ellas y sobre todo la propiedad de muchos núcleos monásticos permitían una presencia directa de un poder político ejercido en una escala de carácter regional.
  358. Y este poder generó y fue desarrollando unas redes de dependencia y servicio en territorios y comunidades. Es prematuro hablar de una dependencia feudal pero probablemente se iban dando las primeras bases para su ulterior configuración.
  359. Siendo importantes las bases patrimoniales y sus consecuencias, con ello no se agotaba todo el poder del conde, ni la importancia de las bases patrimoniales significa la identificación de la propiedad con el poder.
  360. El conde pudo ya ejercer un reconocido poder superior sobre todo el espacio político castellano expresado en los aspectos militar y de ejercicio de la justicia.
  361. La sujeción de la generalidad de los hombres libres del condado a las prestaciones militares, concretadas en los servicios de hueste (fonsado), vigilancia (anubda) y reparación de fortalezas (castellería), n117 fue, con toda probabilidad, el paradigma del poder político de los condes castellanos bajo Fernán González y sus sucesores.
  362. n117 Documentadas las tres en el diploma falso de Valpuesta (804), y la anubda y la castellería en el interpolado de Brañosera (824), de manera que los primeros testimonios fiables son ya del condado de García Fernández (970-994).
  363. n117 Para la castellería, el diploma del 972 donde se dice que el conde García Fernández, a cambio de la donación de una dehesa por el concejo de Ausín había eximido a este de «illo labore de illos castellos»;
  364. n117 y en una de las versiones del diploma fundacional de Covarrubias leemos en una cláusula de exención «neque fossato neque annubda»;
  365. n117 hay otro diploma de Covarrubias, del 972, donde son mencionadas las tres prestaciones, pero se trata de una adición, tras los confirmantes, lo que hace pensar que no se encontrara en el diploma original.
  366. n117 Obviamente estas prestaciones ya se dieron antes de su mención en los diplomas, y podemos considerarlas como elementos constitutivos del ejercicio del poder por los condes de Castilla.
  367. n117 Sobre estas prestaciones y tributaciones y su pervivencia en los tiempos posteriores, C. Estepa Díez (1996), 135-176.
  368. En mi opinión hay que ser críticos con la idea de una fiscalidad de origen público en esta época, pues los escasos testimonios aducidos y desde los cuales se ha hecho una generalización proceden de claras interpolaciones, como el montaticum de Brañosera o el (tributo) annale de San Zadornil. n118
  369. Lo fiscal queda limitado a las prestaciones militares y por público debemos entender del conde.
  370. Más allá del periodo que hemos escogido para esta ponencia, se produjeron las grandes transformaciones que dieron paso a una sociedad que consideramos como feudal.
  371. La formación de la gran propiedad, la vemos primeramente en la concentración de los pequeños monasterios, ligados a grupos o comunidades locales, desde mediados del siglo x, en el poder de los grandes monasterios como Cardeña y San Millán de la Cogolla. (n119 J. A. García de Cortázar, o. cit., 121-130; S. Moreta Velayos 1971, 96-98)
  372. Por otro lado, aparecen los infanzones en la documentación, no está claro si podemo decir a mediados del siglo x, a finales de esta centuria o a comienzos del siglo xi,
  373. como unos emergentes poderes comarcales o locales que reflejan las transformaciones en los territorios y comunidades rurales.
  374. Su inserción en el entramado de poder de los condes y luego reyes castellanos permitió la consolidación de este poder superior,
  375. pero también debe decirse que con toda probabilidad los infanzones tuvieron una contribución muy importante en la configuración de la nobleza en Castilla.
  376. n120Teniendo en cuenta los problemas críticos que suscitan textos como los San Zadornil, Barrio y Berbejo (955) y de Nave de Albura (1012) y el fuero de Castrojeriz (974).
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