Escalona2004/eventos/b

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  1. == II. Alfonso I en el discurso de estilo neogótico ==
  2. Las crónicas Albendense, Rotense y Ovetense están de acuerdo con respecto a Alfonso I, aunque con diferencias de detalle de una a otra.
  3. Adefonsus, yerno de Pelayo reinó durante 18 años.
  4. Era hijo de Pedro, Duque de Cantabria, y entrando en Asturias a tomó a la hija de Pelayo, Bermesinda, por orden del propio Pelagio.
  5. Y se hizo con el poder, dirigió muchas batallas con la ayuda de Dios.
  6. También invadió las ciudades de León y Astorga, largo tiempo poseídas por el enemigo.
  7. Despobló hasta el río Duero los llamados llanos góticos y amplió el Reino de los cristianos.
  8. Fue amado por Dios y los hombres. Murió por causas naturales. N44
  9. Alb. N44. XV, 3: "Adefonsus Pelagi gener rg. un XVIIIo. Iste Petri Cantabria ducis filius fuit. Et dum uenit de Asturias, Bermisindam Pelagi filiam Pelagio precipiente accepit. Et dum regnum accepit, satis prelia cum gessit iubamine Dei. Hurbes quoque Legionem atque Asturicam ab roya-cis possessas uictor inuasit. Campos quem dicunt Tokio usque ad flumen Dorium eremauit et Xpianorum regnum extendit. Deo atque hominibus amauilis extitit. Morte propria anuncio".
  10. p239
  11. Este breve retrato en la lista de reyes de la Albendense —elocuentemente titulado Ordo Gothorum Ovetensium Regum ("lista de los reyes godos de Oviedo") será suficiente para presentar los principales hechosde Alfonso I:
  12. un) sus campañas militares victorisas;
  13. b) sus contactos familiares;
  14. c) sus cualidades morales.
  15. === Alfonso de actividad militar I ===
  16. Este es el aspecto del reinado de Alfonso I al que las tres crónicas otorgan mayor longitud de texto.
  17. En las tres, la actividad del rey fue doble: luchó victoriosamente contra sus enemigos; extendió los límites de su reino.
  18. Ambos aspectos deben ser considerados por separado. Sobre las campañas de Alfonso I, la crónica Albendense simplemente menciona:
  19. "... logra el poder, dirigió muchas batallas con la ayuda de Dios. También invadió las ciudades de León y Astorga, largamente poseídas por el enemigo. Los llamados llanos gótico despobló hasta el río Duero y amplió el Reino de los cristianos". (n45 Alba. XV, 3. Ver nota anterior).
  20. La crónica de Alfonso III fue mucho más explícita.
  21. Ambos recensiones básicamente coincidieron, pero la Ovetensis subrayó más cualidades ejemplares del rey.
  22. Para mayor claridad, he puesto en cursiva las principales diferencias entre ellos.
  23. Las consecuencias geográficas de la Albendense y la crónica de Alfonso III están representadas en la figura 4.
  24. Rotensis:
  25. Después de su muerte [de Favila], Alfonso fue elegido rey por el pueblo, y ocupó el cetro del reino con la gracia de Dios. La audacia del enemigo siempre fue combatida por él. Junto con su hermano Fruela, con frecuencia se trasladó con sus tropas y conquistando muchas ciudades, entre ellas: Lugo, Tuy, Oporto, Anegia, la metropolitana Braga, Viseu, Chaves, Ledesma, Salamanca, Numancia (ahora llamada Zamora), Ávila, Astorga, León, Simancas, Saldaña, Amaya, Segovia, Osma, Sepúlveda, Arganza, Clunia, Mave, Oca, Miranda, Revenga, Carbonaria, Abeica, Cenicero y Alesanco y todos los castillos con sus vills y caseríos. Matanado a todos los árabes por la espada y llevando a los cristianos con él a la patria. N46
  26. N46 Rot. 13: "Quo (Favila) mortuo ab uniuerso populo Adefonsus eligitur en regno, qui cum gratia diuina regni suscepit sceptra. Inimicorum ab eo semper fuit audatia conprensa. Qui cum fratre Froilane sepius exercitu mobens fines ciuitates como cepit, id est, Lucum, Tudem, Portugalem, Anegiam, Bracaram metropolitanam, Uiseo, Flauias, Letesma, Salamantica, Numancia nunc uocitatur Zamora, Abela, Astorica, Legionem, Septemmanca, Saldania, Amaia, Secobia, Oxoma, Septempuplica, Arganza, Clunia, Mabe, Auca, Miranda, Reuendeca, Carbonarica, Abeica, Cinasaria et Alesanzo castris seu cum uillis et uiculis suis, omnes quoque Arabes gladio interficiens, Xpianos autem secum ad patriam ducens ".
  27. Figura 2: La evolución del noroeste ibérico desde la octava de mediados a finales del siglo IX. Al final del control Árabe de la meseta del Duero (izquierda) y la expansión del asturiano bajo Ordoño I y Alfonso III (derecha).
  28. La Ovetense:
  29. Los siguientes hechos demuestran cuan grandes fueron su gracia, su virtud y autoridad: junto con su hermano Fruela, dirigió muchas luchas contra los sarracenes y conquistó muchas ciudades oprimidas por ellos, entre ellas, Lugo, Tuy, Oporto, la metropolitana Braga, Viseu, Chaves, Agata, Ledesma, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Astorga, León, Saldaña, Mave, Amaya, Simancas, Oca, Veleia de Álava, Miranda, Revenga, Carbonaria, Abeica, Brunes, Cenicero, Alesanco, Osma, Clunia, Arganza, Sepúlveda y todos los castillos con sus vills y caseríos. Matanado a todos los árabes que ocuparon las ciudades, llevando a los cristianos con él a la patria. N47
  30. Ovet N47. 13: "post Faffilani interitum Adefonsus successit en regnum, uir magne uirtutis filius Petri ducis, ex semine Leuuegildi et Reccaredi regum progenitus; tempore Egicani et Uittizani princeps militie fuit. Qui cum gratia diuina regni suscepit sceptra. Arabum sepe ab eo fuit auda-cia conpressa. Iste quante gratie uel uirtutis atque auctoritatis fuerit, declarante acta subsequentia: simul cumfratre suo Froilane multa aduersus Sarracenos prelia gessit atque plurimas ciuitates ab eis olim oppressas cepit, id est, Lucum, Tudem, Portucalem, Bracaram metropolitanam, Uiseo, Flauias, Agata, Letesma, Salamantica, Zamora, Abela, Secobia, Astorica, Legione, Saldania, Mabe, Amaia, Septemanca, Auca, Uelegia Alabense, Miranda, Reuendeca, Carbonaria, Abeica, Brunes, Cinisaria, Alesanco, Oxoma, CluniaSeptempublica Argantia, et cunctis castris cum uillis et uiculis suis; omnes quoque Arabes occupatores supra dictarum ciuitatum interficiens duxit Xpianos secum ad patriam ".
  31. Estos dos deben figurar entre los pasajes más citados de la historiografía española medieval temprana, puesto que ponen los cimientos de la ideología de toda la 'Reconquista', como expusieron elocuentemente Barbero y Vigil (1978:216 ss). N48
  32. La figura 2 muestra la situación de la Península Ibérica entre mediados del octavo y finales del noveno.
  33. N48 Barbero y Vigil (1978) 216 ff
  34. p241
  35. La figura 3: Los ataques de Alfonso I contra las llanuras, según la Albendense (izquierda) y la crónica de Alfonso III (derecha).
  36. Después de las primeras dos décadas de dominio musulmán en la Península Ibérica, se reducía significativamente el territorio controlado por ellos.
  37. Entre 730 y 750 se eliminó el control árabe de la Galia meridional.
  38. Más importante aún, entre 740 y 760, al-Andalus experimentó gran inestabilidad política:
  39. una revuelta de las numerosas tropas bereber, continuas luchas partidistas,
  40. y finalmente, el triunfo del refugiado omeya Abd al-Rahman I, quien reclama con éxito el poder, aunque no logra ejercerlo con firmeza hasta finales de 760.
  41. En medio de esos problemas, se desvanece el dominio árabe en el cuadrante noroeste ibérico.
  42. El Sistema Central se convirtió en el límite de su control efectivo (Fig. 2, izquierda). (n49 para obtener detalles, vea Manzano (1991a)).
  43. Esta reducción del territorio gobernado por los árabes difícilmente puede ser acreditado al reino asturiano, que era por entonces un pequeño enclave norteño, gobernado por un grupo de señores aristocráticos, que no tuvo ninguna expectativa de reemplazar a los árabes en el control de la meseta.
  44. Investigaciones recientes sugieren que en la cuenca del Duero la población seguía siendo en gran medida autónoma y, por más de un siglo, carecía de cualquier articulación política superior, hasta que fue anexada por los asturianos en la segunda mitad del siglo noveno (Fig. 2, derecha). N50
  45. N50 Escalona (1991); Escalona Escalona (2000a) (2002). Para una discusión detallada en inglés, vea Castellanos y Martín Viso (disponible próximamente).
  46. He indicado anteriormente que esto sólo fue posible después de que tuvieron lugar importantes acontecimientos políticos, algunos durante el reinado de Alfonso II, otros después de la convergencia de intereses reales y aristocráticos bajo Ramiro I.
  47. P242
  48. Pero la historia narrada por las crónicas es diferente.
  49. Narraban que a mediados del siglo octavo, como al-Andalus se hallaba en apuros, Alfonso I aprovechó la oportunidad para dirigir una serie de ataques sistemáticos en la meseta causando, en última instancia, la despoblación completa de todas las ciudades de la cuenca del Duero.
  50. Mataron a los árabes, y llevaron a los cristianos al norte.
  51. Sin embargo, esta percepción no era compartida por los tres textos en los mismos términos.
  52. Mientras el Albendense (Fig. 3, izquierda) pone de relieve las campañas de Alfonso I, sólo acreditaba haber atacado León y Astorga, y la despoblación de los llamados campos góticos (moderna Tierra de Campos, una región en la provincia de Palencia).
  53. En cambio, fueron las crónicas reales que aportan el cuadro más exagerado, uno en que Alfonso I se supone haber arrasado un asombroso número de ciudades y despoblado un territorio enorme (Fig. 3, derecha).
  54. Esto se complementa con otro logro notable de Alfonso I.
  55. El Albendense simplemente dijo que 'extendió su territorio', pero las crónicas reales —el pasaje se lee casi igual en ambas recensiones— proporciona una lista de los territorios presuntamente controlados y de aquellos que no lo estaban.
  56. El cuadrante ibérico noroeste fue así dividido en dos partes, las tierras bajo control asturiano y los vaciados de todos sus habitantes:
  57. Por esoe tiempo Primorias, Liébana, Trasmiera, Sopuerta, Carranza, Bardulias — ahora llamada Castilla — y el lado costero de Galicia fueron pobladas; sin embargo se dice de Álava, Vizcaya, Alaón y Orduña que siempre fueron poseídos por sus habitantes, como Pamplona y Berrueza. N51
  58. N51 Ovet, 14. "Eo tempore populatur Asturias, Primorias, Liueria, Transmera, Subporta, Carrantia, Bardulies nunc uocitatur Castella et pars maritimam Gallecie; Alaba namque, Bizcai, Aizone et Urdunia un suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilonia [Degius est] atque Berroza. HIC uir magnus fuit. Deo et ominibus amauilis extitit. Baselicas multas fecit. Uixit en Reino a. XVIII. Morte propria discessit".
  59. N51 sobre el significado de populare, ver Menéndez Pidal (1960), Barbero y Vigil (1978) 225-228 y, más recientemente, Escalona (próximamente).
  60. Parece improbable que Alfonso hubiera disfrutado de los medios —o incluso tuviera el propósito— de despoblar un territorio varias veces el tamaño de su reino, lo que ahora debemos analizar es el papel que esta idea tuvo en la crónica. N52
  61. N52 de crítica del papel que la ' despoblación y repoblación del Duero Basin ' jugó en la historiografía española ven Barbero y Vigil (1978) 219 ff.
  62. N52 He escrito — y dicho — profusamente tratando de mostrar que, tomando este concepto en su valor nominal, los historiadores tradicionales no sólo han confundido esta parte de la historia medieval temprana ibérica, sino que también han creado un gran obstáculo para el desarrollo de la arqueología moderna de asentamientos en la región, que sólo recientemente está emergiendo: Escalona (1991); Escalona (2000a); Escalona (2000b), Escalona (2001), Escalona (2002), Azkárate y Quirós (2001).
  63. P243
  64. El realto del reinado del padre de Alfonso III, Ordoño I (850-866), proporciona la primera pista. El Albendense simplemente afirma que "extendió del Reino de los cristianos", (n53 Alba. XV, 11.)
  65. Pero la Rotensis es más elaborada:
  66. "...las ciudades abandonadas largo tiempo, es decir, León, Astorga, además de Tuy y Amaya, rodeó de murallas y les dio altas puertas, y pobló en parte con su propia gente, en parte con otros procedentes de España". N54
  67. N54 Rot. 25: Civitates ab antiquitus desertas, es est, Legionem, Astoricam, Tudem et circumdedit Amagiam Patriciam muris, portas en altitudinem posuit, populo partim ex suis, partim ex Spania advenientibus implevit.
  68. Luego, el Ovetensis hace una conexión aún más explícita con Alfonso I:
  69. "repobló las ciudades abandonadas durante mucho tiempo, de las que Alfonso el viejo [Alfonso I] había expulsado a los árabes, que eran, Tuy, León, Astorga y Amaya Patricia". N55
  70. N55 Ovet. 25. Civitates desertas ex quibus Adefonsus maior Caldeos eiecerat iste repopulavit, id est, Tudem, Astoricam, Legionem et Amagiam Patriciam.
  71. La combinación de asaltar la meseta y absorber las tierras del norte es una imagen que probablemente tiene poco que ver con el siglo octavo, y más con fianles del noveno.
  72. La mayoría de las ciudades supuestamente atacadas por Alfonso I cien años antes fueron en realidad tomadas en el siglo IX por Ordoño I, o por su hijo, o al menos eran blanco de este último para una futura expansión.
  73. Vemos que el discurso de los cronistas se clarifica:
  74. Alfonso divide el noroeste en dos esferas:
  75. a) las tierras continuamente habitadas y gobernadas por los asturianos;
  76. b) las tierras despobladas, que fueron abiertas para ser tomadas y explotadas por los reyes asturianos y las élites.
  77. Entonces, los reyes asturianos del siglo IX comenzaron a recuperar y repoblar las tierras bien con sus súbditos del norte o bien con mozárabes de al-Andalus.
  78. En el reino de los nuevos godos cabían sólo estas dos identidades, al tiempo que se efectuó una negación total de la población local y de cualquier estructura de poder que pudiera haberse formado durante los cien años en los que habían carecido de gobernantes superiores.
  79. Obviamente éste era un tema muy sensible del reinado de Alfonso III, que necesitaba urgentemente legitimarse.
  80. Por eso, ahora, algunos elementos de las enumeraciones de las gloriosa hazañas de Alfonso I me hacen pensar que podrían haberse creado en gran medida para atender las necesidades del discurso de los cronistas.
  81. P244
  82. Ingluso, el modo en que se presentan parece indicar que la versión de las crónicas reales consistiera en una respuesta a concepciones alternativas de la Asturias del pasado.
  83. Hacer una cosa así significada desarrollar un hilo muy compleja de discurso y los cronistas –afortunadamente para nosotros— no poudieron evitar que algunas inconsistencias se colaran en su narración.
  84. En primer lugar, el pasaje sobre las tierras que Alfonso I gobernaba de facto eleva nuestras sospechas en un punto específico.
  85. El texto sugiere que Castilla, entre otros territorios, fue absorbida por el reino asturiano en la época de Alfonso I, pero que Álava perteneció a un grupo de territorios vascos que se decía siempre había sido 'poseído por sus habitantes".
  86. Esta imagen puede describir la situación histórica de la región en algún momento entre mediados de los siglos octavo y noveno, pero estaba claramente en desacuerdo con el resto del discurso de la crónica sobre Álava.
  87. Después de haber declarado que en época de Alfonso I Álava estaba poseída por sus propios habitantes, primero la vemos mencionada en el recuento de la crónica Rotensis del reinado de Fruela I (hijo de Alfonso I). (n56 pudra, 16).
  88. Se dice que este monarca ha derrotado a los "rebeldes vascos" (Uascones rebellantes superavit), una desconcertante palabra para describir a aquellos que poseían su propio país.
  89. Además se nos indica que Fruela se trae consigo a una mujer llamada Munina para convertirse en su esposa.
  90. Munina dio a Fruela un hijo, el futuro Alfonso II.
  91. El Ovetensis insiste en presentar a Munina como una esclava, diciendo que "el rey derrota y somete a los rebeldes vascos; y del botín vasco pide se le otorgue una adolescente llamada Munia a quien concede matrimonio real...". (n57 Ovet., 16.)
  92. Poniendo todo esto junto, parece tratarse más bien de un episodio estándar de captura de rehenes; Munina seguramente pertenecrtís a la aristocracia local, así que casarse con ella podría sentar las bases de una alianza —aunque fuera volátil—, que permitió al joven Alfonso II a refugiarse entre los parientes de su madre cuando es expulsado del trono por Mauregato. (n58 pudra-Ovet., 19. Dacosta (1992); García de Cortázar (1997) 115-116.)
  93. Después de eso sólo encontramos ocasionales menciones de Vasconia y los vascones, hasta el reinado de Ordoño I, en el cual se nos dice que el rey tuvo que derrotar a una coalición de vascos y sarracenos, y que sometió bajo su mando a los primeros. (n59 pudra, 25).
  94. El propio Alfonso III tuvo que hacer lo mismo en 868. (n60 García de Cortázar (1997) 116.)
  95. García de Cortázar ha acertado al señalar que las políticas asturianas del siglo IX con Álava y Pamplona podrían explicar la inclusión de varios lugares de aquel área en la lista de ciudades atacadas por Alfonso I, según la Ovetense. (n61 García de Cortázar (1997) 117.)
  96. Una vez más, nos encontramos con que los acontecimientos del siglo octavo apuntan directamente a sensibles cuestiones de política contemporánea .
  97. La siguiente imagen que vemos de Álava es de cooperación y sometimiento completos.
  98. El líder regional es un conde —lo que implica un delegado real, fuera la que fuera la percepción que la gente local tuviera de él— que actuaba en la frontera oriental del reino bajo mandato del rey.
  99. Es bastante evidente que en el siglo IX Álava suponía una relativa fuente de problemas, mientras que Castilla no lo era. (n62 García de Cortázar (1997) 115-116.)
  100. Por eso, muy poco se dice sobre cómo Castilla fue incorporada en el reino, mientras que la reputación de Álava como rebelde se repite con frecuencia.
  101. Una línea secundaria de discurso puede ser identificada en la crónica real con objeto de demostrar que Álava habría sido sometida —aunque a regañadientes— a Asturias.
  102. Pero la Rotense y la Ovetense, 14 dicen otra cosa:
  103. Castilla pertenecía a Asturias y Álava no.
  104. El hecho de que la redacción sea muy similar en ambas recensiones me hace pensar que las crónicas podrían estar monstrando aquí un fragmento de material anterior.
  105. Sin embargo la imagen tampoco parece corresponder a mediados del siglo octavo.
  106. Como he señalado anteriormente, en ese período, todas las entidades políticas norteñas, salvo la más occidental de ellas, parecen haber estado bajo la esfera carolingia.
  107. Los primeros ataques árabes se explican mejor como reacción a este crecimiento de influencia franca.
  108. En este contexto, es más plausible que Castilla y Álava fueran pequeños territorios independientes bajo fuerte influencia carolingia.
  109. Una traza de esta situación puede haber sobrevivido en las fuentes árabes, en las cuales Álava y Castilla —a menudo conjuntamente— son mencionadas como unidades separadas, distintas (Alaba wal Qila), mientras que el reino asturiano normalmente se denomina Jilliqiyya (Galicia).
  110. El hecho de que se usara un nombre separado para Álava y Castilla puede ser reminiscencia de su anterior existencia como unidades independientes.
  111. Por lo tanto, es plausible que el párrafo en cuestión se refiriera originalmente a otro rey, pero fue intencionadamente atribuido a Alfonso I.
  112. Así que parece que la estrategia de los cronistas en este pasaje era desplazar un gran hito en el desarrollo político del reino de su contexto cronológico real al de Alfonso I.
  113. P246
  114. Este argumento seguramente sería demasiado débil si fuera un ejemplo aislado.
  115. Pero un procedimiento similar parece haberse seguido por los cronistas en la mayor acción de Alfonso I, a saber, la devastación de la cuenca del Duero.
  116. Logro, sin embargo, que debe ser observado a través de los historiadores árabes. N63
  117. N63 El uso de las fuentes árabes debo particularmente a Maribel Fierro, Laura Bariani, Luis Molina y Eduardo Manzano.
  118. N63 Ver un reciente resumen de textos árabes que tratan el reino asturiano en Maíllo Salgado (2002).
  119. El mayor hito de la narrativa histórica previa al siglo XI en al-Andalus es la obra de Ahmad al-Razi (888-955), el primero en haber articulado un programa historiográfico coherente en el cual la historia islámica ibérica era contemplada como un elemento más dentro del marco más amplio de la historia ibérica, en lugar de un episodio particular en la general historia del Islam.
  120. Al-Razi es notable por haber hecho uso de una amplia gama de fuentes, incluyendo muchos de procedencia cristiana, tanto de traducciones del latín como del árabe.
  121. Su obra, sin embargo, no ha sobrevivido sino en pequeños fragmentos, como citas dentro de los relatos de otros autores, como el más importante, el enorme Muqtabis, del historiador del siglo XI Ibn Hayyan.
  122. La obra de al-Razi fue a menudo citada por Ibn Hayyan, pero el primer volumen del Muqtabis, dedicado a la mayor parte del siglo VIII, se ha perdido también.
  123. Sin embargo, una serie de fragmentos de al-Razi también ha sobrevivido —directa o indirectamente vía Ibn Hayyan— en los escritos de Ibn al-Athir (1160-1234).
  124. Sánchez-Albornoz sugirió que las historias asturianas basadas en Mosul de Ibn al-Athir provenían de al-Razi y reflejaba el uso en esta última de una crónica asturiana perdida del reinado de Alfonso II. N64
  125. N64 Sánchez-Albornoz acertadamente señaló que, aunque al-Razi fue contemporáneo de los cronistas de Oviedo y por lo tanto, podría haber conocido la crónica de Alfonso III, sus citas no pertenecen a estos textos, sino a diverso material. Sánchez-Albornoz (1967a); Sánchez-Albornoz (1967b); Sánchez Albornoz (1967c).
  126. Aunque la concepción de Sánchez-Albornoz de un texto tan perdido apenas puede sostener ahora, n65 parece obvio que al-Razi tuvo acceso a material histórico de procedencia cristiana cuyo discurso no se concilia con el de la crónica de Alfonso III.
  127. N65 Sánchez-Albornoz estaba más que dispuesto a tomar en serio las conexiones entre los Reyes asturianos y los visigodos, como trasmitían las crónicas reales.
  128. N65 Pese a detectar los elementos carolingios en el reinado de Alfonso II, lo veía como un período de restauración visigoda. Pero este cuadro es el resultado de los esfuerzos de los cronistas para traducir logros de Alfonso II en un 'lenguaje de estilo neogótico'.
  129. N65 Sánchez-Albornoz describió su hipotética crónica perdida tan llena de elementos carolingios y neogóticos, que en realidad mezclaba dos períodos distintos de la historiografía asturiana.
  130. p247
  131. El pasaje de al-Razi del que me quiero ocupar debe ser encontrado en dos versiones: la transmitida por Ibn al-Athir:
  132. En el mismo año 140 (757), después de un reinado de 18 años, Alfonso, rey de Galicia murió; fue sucedido por su hijo Fruela, quien desbancó a su padre en audacia, firmeza y habilidades administrativas. Tenía un poder absoluto y un reinado glorioso: expulsó a los musulmanes de las fortalezas de frontera y tomó la ciudad de Lugo, Portugal, Salamanca, Zamora, Ávila y Segovia. N66
  133. N66 Ibn al-Athir, Tari fi-Kamil, traducción parcial francesa en Fagnan (1898), p. 104.
  134. y la transmitida por Ibn Jaldún (1332-1406), seguido por al-Qalqashandi (1355-1418) y al-Maqqari (1590 – 1631):
  135. Alfonso, hijo de Pedro, murió en 142 (759 – 760) después de un reinado de 18 años. Le sucedió su hijo Fruela. Éste reinó durante once años, en los cuales aumentó su poder, pues coincidió con el periodo en que Abd al-Rahman [I] estaba ocupado con la fundación de una nueva dinastía. Fruela fue capaz de recuperar Lugo, Oporto, Zamora, Salamanca, Segovia y Castilla, que había sido ocupada por los musulmanes durante la conquista. N67
  136. N67 Ibn Jaldún, Kitab al-Ibar, traducción francesa de Dozy, R. (1965), I, pp. 92-116.
  137. N67 Al-Qalqashandi, Subh al-Asa Subh Kitab al-Insa, traducción española Seco de Lucena (1975) 81.
  138. N67 El texto de al-Qalqashandi depende estrechamente de Ibn Jaldún.
  139. N67 Es típico de esta rama incluir la referencia a problemas tempranos de Abd al-Rahman y agregar Castilla (sic) a la lista de ciudades conquistadas.
  140. N67 Parece representar una tradición posterior, mientras que Ibn al-Athir, cuyas citas de Ibn Hayyan son muy fiables, parece estar tan cerca como se pueda llegar en la actualidad al pasaje original de al-Razi.
  141. N67 Estoy en deuda con Luis Molina por sus comentarios al respecto.
  142. Las conexiones entre estos pasajes n68 y los fragmentos de Albendense, XV, 3 y Rotense-Ovetense, 15 son tan evidentes que deben estar relacionados.
  143. N68 la fecha de la muerte de Alfonso es érronea en Ibn Jaldún, pero correcta en Ibn al-Athir.
  144. N68 No podemos determinar si en la versión de Ibn Jaldún todo el episodio de los difíciles primeros años de Abd al-Rahman pertenecía al-Razi o fue interpolado, pero en cualquier caso cabe mucho mejor en el reinado de Fruela que en el de Alfonso.
  145. Con todo, llama la atención que en los textos árabes (como en efecto en el Albendense), los ataques asturianos fueron mucho más limitados, y por ende totalmente incapaces de provocar la despoblación masiva de la meseta;
  146. lo más importante, en las versiones árabes no era Alfonso I, sino Fruela I de quien se dice haber puesto en marcha este tipo de ataques.
  147. Ahora, si al-Razi hubiera tenido acceso a material histórico de la Asturias temprana y si la atribución de esas campañas a Alfonso I está en desacuerdo con las crónicas asturianas,
  148. entonces esto se añade a la sospecha de que los cronistas reales no sólo perfilaron su historia a su mejor conveniencia, sino también desactiva otras versiones existentes, contradictorias de los mismos.
  149. p248
  150. A esto podemos agregar la evidencia de la Historia Silense.
  151. Esta es una crónica latina del siglo XII escrita — probablemente en León, en alabanza del rey Alfonso VI (1065-1109). (n69 ver Gil (1995) 10 – 14.)
  152. El autor reune un número de materiales diferentes, no necesariamente compatibles.
  153. Como estaba tratando de narrar la historia siguiendo un programa genealógico, su discurso no siempre mantuvo en orden cronológico.
  154. Entre estas inconsistencias, encontramos dos pasajes.
  155. En HS, 26, el autor siguió la Oventese en la presentación del rey como descendiente de Recaredo, pero no deja de constatar el matrimonio de Alfonso con la hija de Pelayo.
  156. También abrevia y modifica el pasaje en las crónicas reales sobre los ataques a la meseta:
  157. Junto con su hermano Fruela, a menudo dirigió al ejército en campaña y tomó por la fuerza a muchas de las ciudades oprimidas por los bárbaros;
  158. extrae de las iglesias el abominable nombre de Muhammad y las consagra al nombre de Cristo. N70
  159. N70 HS, 26:... exercitum cum Froyla fratre sepius movens, quamplurimas un barbaris oppressas civitates como cepit, Ecclesiae nefando Mahometis nomine remoto en nomine Christi consecrari fecit.
  160. Entonces, en HS, 32, al tratar del conde Fruela, hermano de Alfonso, vuelve a hablar de la misma época y le asigna un pasaje en el que todos los ingredientes familiares están presentes:
  161. Fruela en efecto, la generosa descendencia de Pedro, duque de los cántabros, junto con Alfonso el católico, su hermano y sus compañeros en el reino, a menudo tomó armas contra los bárbaros y de las franjas costeras de Asturias y Galicia hasta el río Duero toma y quita de sus manos todas las ciudades y castillos existentes y, después de eliminar a los ismaelitas por la espada, los devolvió a la posesión legítima de los cristianos. N71
  162. N71 HS, 32: Igitur Froyla, patricii Petri Cantabrorum ducis generosa proles, cum fratre germano Adefonso catholico atque regni socio arma contra barbaros cerebro arripiens, ab ipsis maritimis finbriis Asturias et Gallecie usque ad Dorium flumen, civitates omnes et castella que infra continentur ab eorum dominio eripuit, omnes quoque Ysmaelitas gladio extinguens eorumdem possessiones iuri christianorum mancipavit.
  163. En esto, como en tantos otros elementos, la Historia Silense, por exagerar la línea del discurso de la crónica de Alfonso III, parece exponer los métodos de este último.
  164. El punto crucial es la confusión entre los dos Fruelas: respectivamente, hermano de Alfonso I y su hijo rey Fruela I.
  165. Parece plausible que las campañas en las llanuras originalmente fueran atribuidas a Fruela I.
  166. P249
  167. Luego los cronistas reales movieron todo el episodio una generación atrás y las asignaron a Alfonso junto a su hermano Fruela.
  168. Gracias a este recurso —que cambia un Fruela por otro— se las arreglaron para proporcionar una transición aceptable desde una versión antigua a una nueva.
  169. Pero hay más; también vertieron gloria militar sobre un personaje bastante obscuro, pero que jugó un gran papel en la evolución dinástica del reino, como voy a sugerir en la siguiente sección.
  170. Antes de pasar a asuntos dinásticos, una pregunta más necesita ser atendida.
  171. Como hemos visto, la imagen de Alfonso I como un rey guerrero victorioso se ha establecido firmemente en Asturias en 880.
  172. Sin embargo, sólo las dos reseñas de la crónica de Alfonso III participan en la delicada tarea de unir piezas nuevas y existentes del discurso histórico, con el fin de crear una narración que apoyaría la idea de que toda la cuenca del Duero fue vaciada por Alfonso I de todos sus habitantes para que los reyes del siglo IX justamente pudieran recuperarla.
  173. La cuestión es, ¿cómo se construyó una idea tan extraña?
  174. Es cierto que el 'desierto' era un adorno atractivo para mentes clericales y se encuentra casi por todas partes en la hagiografía medieval. N72
  175. N72 Estoy en deuda con comentarios estimulantes de Julia Smith sobre este punto.
  176. Pero en absoluto era una idea inocente.
  177. Referencias a los espacios abandonados se encuentran con frecuencia en las cuentas de las actividades de los misioneros carolingios en Alemania cuando lo que estaba en cuestión era el derecho a apoderarse de las tierras que no estaban bajo posesión reconocida de nadie.
  178. No era realmente necesario que no hubiera habitantes.
  179. A veces, el argumento se utilizaba negando a las comunidades locales.
  180. Por ejemplo, cuando los monjes francos tuvo éxito extrayendo las reliquias de San Vincente de Valencia, se justificaron con el argumento increíble de que se llevaron las reliquias de una iglesia sin parroquianos. (n73 véase García Moreno (1999) p. 321, n. 91).
  181. Exactamente la misma estrategia se desplegó en el siglo XI cuando el rey Fernando I trasladó a Castilla las reliquias de San Vincente, Santa Sabina y Santa Cristeta desde su santuario martirial en Ávila, una ciudad que se hallaba más allá de los límites de su reino. (n7 Historia Silense, 94, ed. Pérez de Úrbel y González (1959) 197.)
  182. La situación en la cuenca del Duero es reminiscencia del proceso por el que los misioneros anglosajones tomaron el control de las Midlands Occidentales negando la existencia anterior de cualquier comunidad cristiana británica, aunque investigaciones recientes muestran rastros de iglesias, comunidades organizadas y obispos. (n75 Bassett (1992).)
  183. Asimismo parece cada vez más plausible que los habitantes del Duero tenían su propia —aunque muy fragmentada— estructura eclesiástica, que fue denegada en el proceso de imposición de los obispos norteños, junto con la autoridad asturiana.
  184. Esto puede proporcionar un contexto general a cómo la "carencia de población" servía de argumento para negar a los lugareños y reclamar el derecho a controlar su tierra.
  185. Sin embargo, la formulación de ese proceso en las crónicas de Alfonso III lleva el argumento hasta sus límites más extremos.
  186. En relación con ello va a resultar muy interesante comparar la Rotense-Ovetense, 15 con la narración de la campaña de Carlos Martel en 737 en Gothia (Septimania) en las continuaciones de la Crónica de Fredegario:
  187. Rotense-Ovetense, 15:
  188. "Junto con su hermano Fruela, dirigió muchas luchas contra los sarracenos y recuperó muchas ciudades una vez oprimidas por ellos, entre ellas, Lugo, Tuy, Oporto, (...) y todos los castillos con sus vills y caseríos. Mató a todos los árabes que ocuparon las ciudades, y llevó a los cristianos con él a la patria. "
  189. Continuación de Fredegario:
  190. "Y tras haber derrotado a sus enemigos, los francos tomaron un gran botín; después de hacer a muchos cautivos, despoblaron la región gótica. Las ciudades más famosas, Nîmes, Agde, Biterre, habiendo deshecho sus muros y roto sus defensas, fueron entregadas a llamas por él (Martel). Devastó sus suburbios y los castillos de la región. Tras dispersar al ejército del enemigo, Cristo reinante en todas partes y con la victoria adornando su cabeza, regresó salvo a su región, a la tierra de los francos, el suelo de su principado". (n76 Ed. Krusch (1888) 177.)
  191. Aunque claramente ambos pasajes no son dependientes verbalmente, son lo suficientemente cercanos en concepción para sugerir que la crónica franca pudo influir a los asturianos en la construcción de la noción de la despoblación de la cuenca del Duero.
  192. Barbero y Vigil analizaron muy elocuentemente las muchas similitudes que existían entre el proceso histórico de la cuenca del Duero del siglo octavo, que quedó vacía de toda autoridad superior —ya fuera cristiana o musulmana— y la de Septimania contemporánea. (n77 Barbero y Vigil (1978) 213 ff)
  193. En la Septimania, la dominación árabe fue establecida solamente de manera efímera y, hasta el sometimiento final de la región a los francos, sus ciudades vivían una existencia independiente, manteniendo su identidad y tradiciones jurídicas visigodas.
  194. p251
  195. Pero, por cuanto sé, nadie hasta ahora se ha dado cuenta de que la narración asturiana podría estar basándose en un modelo anterior relacionado con la Septimania.
  196. Ya hemos visto anteriormente que conceptos históricos desarrollados bajo influencia carolingia de principios del siglo IX en la Septimania fueron muy influyentes en la conformación de la primera conciencia histórica asturiana.
  197. Historias de este tipo sobre la construcción carolingia en la Galia meridional fueron seguramente conocidas a finales del siglo noveno en Asturias haciendo muy verosimil que fueran aplicadas al relato sobre Alfonso I.
  198. Resumiendo, creo que la estrategia de los cronistas sobre las campañas de Alfonso I consistió en:
  199. a) hacer un inventario previo de las tierras gobernadas por los asturianos —de origen y fecha inciertas — y atribuirlo a loa años Alfonso I;
  200. b) adoptar una historia preexistente sobre los hechos de Fruela I y desplazarlos hacia Alfonso I;
  201. c) mejorar —a partir de modelos carolingios— la narración de las campañas del rey, con el fin de dividir el noroeste ibérico en un patrón territorial doble: las tierras montañosas del norte pobladas de cristianos y los llanos del Duero, totalmente desprovisto de habitantes.
  202. Complejo y sutil como parezca este esquema, la necesidad de abogar por la despoblación de la meseta difícilmente explicaría la molestia de hacer que el discurso entero converja en Alfonso I.
  203. Para explicar esto, tenemos que movernos en el segundo conjunto de atributos reales: las relaciones familiares.
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