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  1. La mayor parte de lo que hoy en día los historiadores pueden decir acerca de las anteriores fases del desarrollo del Reino de Asturias se deriva de un puñado de textos históricos compuesto durante el reinado de Alfonso III (866-910): las dos versiones de la Crónica de Alfonso III, la Crónica Profética y la Crónica de Albelda. n1
    • n1 Crónica de Alfonso III y Albendense, ed. y Gil trans española (1985); Crónica profética, ed. Gómez-Moreno (1932) 622 – 627. Una traducción al inglés de la versión Rotensis de la crónica de Alfonso III de Wolf (1990) 159 ff
  2. Todas las fuentes anteriores son escasas y dispersas, hasta que de repente estas obras sustanciales iluminan el período desde la invasión árabe hasta finales del siglo IX.
  3. Ante la ausencia de evidencias anteriores comparables, los historiadores tienden a darles crédito cuando se aproximan a un tema de otra forma inabordable, el de los orígenes del reino asturiano, a pesar de haberse elaborado casi doscientos años después de la invasión árabe de 711.
  4. Esto es un gran problema, puesto que estos textos son mucho menos inocentes de lo que puedan parecer.
  5. En gran medida, por su empeño en la elaboración de una línea recta que conecte a los visigodos con los asturianos, las crónicas tardías del siglo IX son —ahora se reconoce— la primera expresión coherente de un giro total en la identidad política asturiana, que tomó forma a mediados del siglo IX, pero no hizo su camino hacia la narración histórica hasta la década de 880.
  6. Analizar este fenómeno a fondo está más allá de mis preocupaciones presentes.
  7. Por ello me centraré solo en un elemento, que es la forma en que las crónicas del siglo noveno lidian con la figura del rey Alfonso I.
  8. ¿Puede esto ser de alguna importancia?
  9. La respuesta creo debe ser afirmativa, aunque sólo sea por la importancia que le dan los cronistas.
  10. Tomemos, a modo de introducción, un sencillo enfoque cuantitativo.
  11. La figura 1 representa el número de palabras empleadas para describir los reinados de los reyes del siglo octavo asturiano en dos de los principales textos a los que me referiré más adelante.
    p224
    • Figura 1: Número de palabras usadas para describir los reinados de cada uno de los Reyes asturianos del siglo octavo en la Albeldense (izquierda) y la Ovetense (derecha).
  12. El método es sencillo, pero vale para revelar los hechos básicos: Aunque la crónica de Alfonso III es mucho más detallada que la Albeldense, el patrón es el mismo.
  13. Tres reyes se destacan claramente.
  14. Por un lado, no extraña que Pelayo haya atraído tanto la atención, pues fue considerado al fundador del reino asturiano.
  15. Por otro lado, el inusualmente largo reinado de Alfonso II necesitaba una atención más detallada y también porque importantes avances políticos tuvieron lugar entonces.
  16. Pero, ¿qué pasó en el medio?
  17. En medio de seis más bien oscuras figuras, Alfonso I es el único hito excepcional, impresión que es reforzada porque estos tres reyes — Pelayo, Alfonso I y Alfonso II — son los únicos gobernantes del octavo siglo a quienes se atribuyen milagros en la crónica real.
  18. Claramente, para los cronistas de finales del siglo IX Alfonso I era mucho más que un personaje prominente de su historia anterior.
  19. En mi opinión, la función de Alfonso I en las crónicas del siglo IX trascendía a la de un prestigioso antepasado.
  20. Cualquiera que fueran sus verdaderos méritos, puede considerarse una figura en gran parte inventada.
  21. Es ciertamente un supuesto que vale la pena investigar.
  22. En las siguientes páginas, primero presentaré las principales fuentes primarias y luego discutiré brevemente los pasos más relevantes del siglo IX en el desarrollo de una identidad política asturiana moldeada a partir de las visiones de la historia del siglo octavo.
    P225
  23. Esto proporcionará el fondo para analizar el papel de Alfonso I en las crónicas tardías del siglo IX, que discutiré largamente.
  24. Al hacerlo, espero que se hagan evidentes muchas de las complejidades y procedimientos del discurso de los cronistas.
    == I. Cambio de identidades políticas en la Asturias medieval temprana ==
    === El material de las fuentes ===
  25. La crónica de Alfonso III fue escrita en la sede real de Oviedo con el fin de presentar a los reyes asturianos como herederos naturales de los visigodos.
  26. El trabajo explícitamente se presenta como una continuación de la Crónica de Isidoro, abarcando desde la adhesión de Recesvinto (649) hasta la muerte del padre de Alfonso III, Ordoño I (866). n2
    • n2 Gil (1985) 74 ss. convincentemente argumentó que el texto original podría llegar solamente hasta los primeros años de Ordoño I y haber sido continuado más adelante, bajo Alfonso III.
  27. Dos versiones diferentes de la crónica son conocidas: las llamadas Rotense y Ovetense (o Ad Sebastianum).
  28. Contra la opinión admitida durante mucho tiempo de que la Ovetense era una revisión posterior, más refinada de ls Rotense, ahora parece bien establecido que derivan de un arquetipo anterior, perdido, (n3 Prelog (1980) lxxx ff.; Gil (1985) 60 ss) a la que se adhiere la Rotense en gran medida.
  29. La Ovetense, por otro lado, cuidadosamente habría sido inspeccionada y su fuente modificada, haciendo una serie de cambios importantes y filtrado muchos contenidos a lo largo del texto.
  30. De esta manera, su autor o autores crean un texto más coherente en apoyo de lo que puede considerarse la historia 'oficial' asturiana de finales del siglo IX.
  31. La llamada crónica de Albelda o Albendense fue escrita alrededor de 882 en Oviedo.
  32. Claramente pertenece al entorno ideológico de la corte de Alfonso III y ciertamente aborda muchas cuestiones que también eran el foco de los cronistas reales, pero la Albendense es una obra peculiar que mezcla, muy anárquicamente, diferentes tipos de información: lingüística, geográfica e histórica, entre otras.
  33. Puesto que no parece que haya sido 'monitorizada' tan estrictamente como lo fueron las crónicas reales, hay muchos elementos que la diferencian de los textos más 'oficiales'.
  34. Por lo tanto, contraste notablemente con la Rotense y Ovetense. N4
    • N4 Ver Gil, (1985) 81 ss.; Díaz y Díaz (1983) 228-232, conjeturó podría haber sido escrita en San Salvador de Oviedo, como su colección de la biblioteca podría explicar las fuentes del autor.
    === El período de influencia carolingia ===
  35. Antes de proceder con Alfonso I, será conveniente revisar brevemente cómo surgió la identidad histórica en el reino asturiano temprano.
  36. Las primeras décadas de la historia del reino asturiano — la fase crucial en la que la nueva política entró en vigor — son decepcionantemente oscuras.
  37. La mayoría de nuestra información se deriva de las crónicas del siglo IX, visiones modernas de este periodo a menudo están dominadas por una imagen de gran continuidad con el pasado visigodo, que es precisamente en lo que querían hacer hincapié los cronistas.
  38. Sin embargo, por todo lo que los cortesanos de Alfonso III quiere hacernos creer, tal herencia difícilmente satisfaría a los reyes asturianos de finales del siglo VIII y principios del IX, que más bien se vieron como radicalmente diferente a los visigodos.
  39. Después de la invasión árabe 711 de España y el posterior colapso del reino visigodo, hay apenas cualquier rastro contemporáneo de una monarquía asturiana antes de la década de 760.
  40. Si la presunta victoria de Pelayo en Covadonga ocurrió de verdad, no tuvo impacto en las fuentes de su época, vg en la crónica mozárabe de 754; las referencias a ese episodio en textos árabes son más tardías y podría decirse que dependen de las crónicas asturianas del siglo IX.
  41. Por el contrario, está creciendo la impresión cada vez más fuerte de que la primera mitad del siglo VIII fue dominada por un patrón multifocal de poder.
  42. En lugar de una sola monarquía en expansión, varias familias aristocráticas compitieron por la hegemonía de un número de centros territoriales que eventualmente se convertiría en gérmenes reales, cuando el gobernante local lograra realeza. (n5 Torrente (1997); Suárez (2002); Estepa (2002).)
  43. Fue solamente en retrospectiva que tal complejo magma fue formando un reinado único y una sucesión dinástica lineal —aunque errática.
    p227
  44. Tenemos que esperar hasta los reinados de los reyes Silo (774 – 783) y Mauregato (783-788), para encontrar los primeros rastros de importantes acontecimientos políticos en las regiones de Asturias.
  45. Ahora parece más claro que esto era no sólo debido a las transformaciones internas, sino también a la creciente influencia carolingia.
  46. Después del sometimiento de Septimania en 750, los carolingios se volvieron cada vez más activos en el norte de Iberia en la segunda mitad del siglo VIII, con mayor intensidad en el período 770 – 800, tras el establecimiento de la dinastía Omeya, que ponía fin a las graves luchas internas de al-Andalus. N6
    • N6 En 776 Abd al-Rahman I había superado a los rebeldes y resistentes y finalmente fue libre para actuar en contra de potencias externas;
    • N6 ver Collins (1989), 170 ff.; Collins (1998), 66.
  47. Los hitos del progreso carolingio desigual en la parte oriental de Iberia son bien conocidos, desde la malograda expedición de 778 a Zaragoza hasta la conquista de Barcelona en 801.
  48. Pamplona, la principal fortaleza de la zona vasca, parece que ha entrado en la esfera de influencia franca, tal vez siguiendo una tendencia continua desde el siglo VI, como hallazgos arqueológicos recientes parecen indicar. (n7 Larrañaga1993; Azkarate1993)
  49. Lo que sucedió más al oeste, sin embargo, no se conoce bien.
  50. Las evidencias disponibles sugieren que las entidades políticas vecinas, como Álava, quizá habían sufrido a algún tipo de dominio informal, como satélite de los francos.
  51. En cuanto a Asturias, el factor carolingio ha sido durante mucho tiempo subestimado, en parte por ser negado sistemáticamente por los cronistas del siglo IX.
  52. Sin embargo, fragmentos independientes de fuentes francas indican de forma clara que en el crítico año de 790 el rey Alfonso II de Asturias estaba en muy buenos términos con Carlomagno, de quien estaba lejos de considerarse par. N8
    • N8 Reales Anales Francos, s. a. 798 y los Annales Laurissenses, s. a. 798 mencionan legados asturianos y obsequios envíados a Carlomagno.
    • N8 Einhard es algo más explícito al afirmar que Alfonso II tuvo gran placer en ser llamado hombre propio de Carlomagno (Vita Karoli, II, 16), ed. titular-Egger (1907), English Trans. Thorpe (1969). Ver a Fernández Conde (1997).
  53. Eso fue un factor crucial en el crecimiento político de la monarquía asturiana bajo Alfonso II
  54. Investigaciones recientes revelan la considerable dependencia a los modelos Carolingios de la ideología y la cultura política asturiana contemporánea. (n9 Fernández Conde (1997); Isla (1998a).)
  55. Aunque esas referencias francas pertenecen a la década de 790, todo el proceso bien puede haber comenzado antes.
  56. La evidencia para esto es mucho más difícil de aportar, pero el análisis detallado de las fuentes eclesiásticas asturianas ha llevado A. Isla a sugerir que desde el reinado de Mauregato (783-788), una proporción creciente del clero asturianos fue asumiendo los temas principales de la cultura religiosa carolingia, aunque partieran de antecedentes básicamente hispanos, postvisigodos. (n10 Isla (1998a))
    P228
  57. Textos como el famoso Comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana (n11 Ed. Romero-Pose (1985)) o el himno, también a menudo atribuido al Beato — O Dei Verbum en alabanza a Santiago, pero con una dedicatoria acróstica al reyMauregato, son piezas de esta ideología renovada que condujo en última instancia al estallido de la controversia del Adopcionismo. (n12 Ed. Díaz y Díaz (1976) 239-242.)
  58. El Adopcionismo fue la puntilla final a lo que quedaba de la iglesia española que más había luchado por mantener alguna forma de unidad y autoridad transibérica, aunque fuera bajo el dominio musulmán. n13
    • n13 Sobre Adopcionismo, ver d'Abadal (1949); Barbero y Vigil (1978) 311 ff.; Cavadini (1993); Isla (1998a) y Fernández Conde (2000) 101 ff.
  59. No puedo ocuparme aquí largamente del tema; para mis intereses actuales, bastará con considerar sus implicaciones más amplias en dos contextos diferentes:
  60. por un lado, el fondo global de una creciente hegemonía carolingia dentro de la cristiandad latina;
  61. por otro lado, la pequeña escala de proceso que se va a producir en Asturias, al amparo de desarrollos más general de mayor escala.
  62. En la escala mayor, los carolingios se implicaron profundamente en la controversia del Adopcionismo.
  63. En este contexto se sitúa la participación de intelectuales relevantes como Alcuino de York o Benito de Aniane, el envío de emisarios como Jonás de Orleans, o la condena formal de Regensburg (792) (n14 Reales Anales Francos, versión revisada, ed. Kurze (1895), s. a. 792).
  64. y del Consejo de Fráncfort (794), n15, así como el enjuiciamiento de los adopcionistas más próximos, como Félix de Urgel.
  65. La derrota definitiva de las doctrinas tradicionales visigodas defendida nada menos que por el arzobispo Elipando de Toledo, cabeza tradicional de la iglesia española, avivó las afirmaciones de aquellos que habían decidido adoptar una postura inconformista hacia sus gobernantes musulmanes, y que pueden considerarse como los precursores remotos de los mártires cordobeses de mediados del siglo IX. (n16 Wolf (1988) y Fernández Conde (2000) 105 ff)
  66. Más importante aún, se rompió en pedazos cualquier legitimidad que el estamento eclesiástico española disfrutara todavía como líder de todos los cristianos ibéricos y al llevarlo hacia el bando carolingio, así ayudando a mejorar la deseada imagen de Carlomagno como campeón de la cristiandad.
    P229
  67. En la escala más pequeña, el papel desempeñado por algunos clérigos asturianos en el derrocamiento de Adopcionismo es demasiado grande para pasar desapercibido. n17
    • n17 Beato fue el primero en atacar la enseñanza de Elipando, según el más renombrado polemista adopcionista, Felix obispo de Urgel, en los pocos fragmentos conservados de una carta enviada por él a Alcuino de York.
    • n17 ver Levison (1946) 316-317.
  68. De hecho, la fecha temprana en la cual el propio Beato debió de haber ganado notoriedad no sólo en España, sino en Francia tambiém, n18
  69. me hace dudar de si no fue la estrategia de este bando para elevar todo lo posible esta confrontación y asegurar la intervención franca en el asunto.
    • n18 Beato, Adversus Elipandus, ed. Löfstedt (1984), p. 9.
  70. De esta manera, podría decirse se ponían ellos mismos en una posición más fuerte para forzar a las élites asturianas —tanto seculares como eclesiásticos— a alinearse con ellos.
  71. Un análisis minucioso de los textos eclesiásticos descubre importantes cambios políticos que tienen lugar en Asturias en la década de 780.
  72. Esto es congruente con las indicaciones más explícitas que se desprenden de las primeras piezas de la historiografía de 790.
  73. Una vez más, los acontecimientos del entorno carolingio parecen haber sido determinantes en la conformación de la ideología y práctica asturianas.
  74. En el contexto de la influencia carolingia de finales del siglo octavo en el norte de Iberia, no es sorprendente que se hubiera creado una nueva y consistente imagen del fin de la España visigoda.
  75. Textos como la Chronologia Regum Gothorum, la Crónica Moissac y la Crónica Aniane, compuesta probablemente en la Septimania de ascendencia caroligia, n19 comparten un buen número de características distintivas;
    • n19 PL, 83, cols. 1115 – 1118.
    • n19 para obtener detalles sobre los manuscritos, ver Martin (1997), p. 17, n. 18.
    • n19 para la fecha de composición, ver Barbero y Vigil (1978) 240-244
  76. por ejemplo, culpan de la pérdida de España a favor de los árabes a los pecados y vicios del rey Witiza; asimismo equivocan la fecha de la invasión árabe en 714;
  77. lo más importante, en su relato el período visigodo se da por definitivamente acabado y abre una nueva etapa bajo el dominio franco.
  78. Así, la Chronologia Regum Gothorum declara:
  79. Rodrigo reinó durante 3 años. En este tiempo, en la era 752 [714 AD] los sarracenos fueron convocados debido a problemas del país y ocuparon las Españas y conquistaron el Reino de los godos, que hasta ahora en parte obstinadamente retienen. Y luchan con los cristianos día y noche y luchan diariamente hasta que la predestinación de Dios ordene su cruenta expulsión. Los reyes de los godos perecieron. En total suman 304 años (...) En la era (x) reinaba Carlos, rey de los francos y el patricio de Roma. n20
    • n20 PL, 83, col. 1118: Ann regnavit Invadit III. Istius tempore era 752 farmalio terrae Saraceni Evocatio Hispanias occupaverunt, regnumque Gothorum ceperunt; quo adhuc usque ex parte pertinaciter possident; et cum Christianis die noctuque bella ineunt, et quotidie confligunt dum praedestinatio usque divina de hinc eos expelli crudeliter jubeat. Reges Gothorum defecerunt. Sunt sub uno Ann 314 (...) En la época (x) regnavit Carolus Francorum rex et patricius Romae...
    • n20 la aera fecha para la adhesión de Carlomagno es ilegible en un manuscrito, mientras que el otro da incorrecto de Carlos Martel: 727; ver Martin (1997), p. 19, n. 19
  80. En este documento se declara, por decirlo así, oficialmente muerto el reino visigodo (Reges Gothorum defecerunt) y, tras un breve resumen de cómputos, la siguiente entrada da por supuesto que la lucha contra los árabes debe ser conducida por los francos. (n21 Martin (1997), p. 19.)
  81. La crónica de Moissac asimismo es clara al señalar que, tras su derrota contra los árabes, el reinado de los godos concluyó:
  82. Los godos fueron derrotados por los sarracenos y así terminó el reinado de los godos en España y en menos de dos años los sarracenos había sometido casi toda España. n22
    • n22 Chronicon Moissacensis, ed. Pertz (1826) 290: Godi debellati sunt un Sarracenis, sique regnum Gothorum en Spania finitur et infra dúos annos Sarraceni pene totam Spaniam subiciunt.
  83. Esta interpretación encaja perfectamente con los acontecimientos eclesiásticos mencionados y los mecanismos generales de legitimación política dentro del contexto carolingio: (n23 véase el capítulo por P. Fouracre en este mismo volumen)
  84. cambió de manos en el poder según la voluntad de Dios, y Carlomagno era el líder del momento que Dios favorecía, siendo sus interminables victorias la más obvia de todas las pruebas.
  85. Ambos, su liderazgo en la eliminación de todos los pensamientos herejes de la iglesia y su lucha contra los bárbaros —árabes incluidos— fue fundamental en este esquema.
  86. Y España fue un espacio donde convergieron ambas nociones naturalmente: la traslación del poder de los godos a los francos ya había sido efectuada; n24 y la condena del Adopcionismo vino a legitimar un cambio similar en el ámbito eclesiástico.
    • n24 de manera similar a la de los textos de Septimanian, en el noreste de España el tradicional Laterculi visigoda — corriendo hasta el 710s — agregaron avisos desde el octavo siglo hacia adelante, dejando en blanco la mayor parte del siglo VIII. Ver, por ejemplo, la pieza contenida en el ms. Escorial Z.II.2, fol. 6, ed. García Moreno (1975), en el cual el aviso de la extinción de los visigodos es seguido por Carlomagno y Luis el piadoso.
    P231
  87. Volviendo otra vez a los asturianos, su participación directa en la política eclesiástica carolingia de 780 —más claramente representada por su estrategia conjunta sobre el Adopcionismo— también tenía una contrapartida historiográfica.
  88. Al final del siglo VIII o principios del IX, una breve pieza histórica fue escrita en Asturias.
  89. Aunque perdida en su forma original, posteriormente se encontraron rastros de ella en un número de manuscritos. (n25 ver Huete (1994) 12 ff.)
  90. La parte que puede ser vista como derivado de la base original, es un texto de doble cara que incluye un breve resumen del reino de los visigodos y una lista de los reyes asturianos hasta la coronación de Alfonso II en 791.
  91. Aunque hayan desaparecido algunas informaciones, tales como la fecha 714, o la responsabilidad de Witiza en la derrota contra los árabes, el principal argumento sigue siendo el mismo: que los visigodos se han ido para siempre y los reyes asturianos pertenecen a un nuevo período, incluso permitiendo un inter-regnum de cinco años a los árabes que tiene la virtud de hacer aún más evidente la brecha con los visigodos.
  92. Por lo tanto, leemos en el llamado Annales Portucalenses Veteres (redacción larga = Chronica Gothorum):
  93. En la era 349 [AD 311] los godos abandonaron su país.
  94. En la era 366 [AD 328] entraron en España y reinar allí 383 años.
  95. De su país viajaron a España durante 17 años en la era 749 [711 AD] los godos fueron expulsados de España.
  96. En la era 750 [712 AD] los sarracenos obtuvieron España.
  97. Antes de que el señor Pelayo reinara, ellos reinaron en España durante 5 años... n26
    • n26 Era CCC XL IX egressi sunt Gotti de terra sua. Época CCC LX VI ingressi sunt Hispaniam et regnaverunt ibi annis CCC LXXX III. De terra autem sua pervenerunt ad Hispaniam por XVII annos. Época septingesima quadragesima nona expulsi sunt de regno Hispanie. Época 749 Sarraceni Hispaniam adeptos sunt. Pelagio antequam Dominus regnaret Sarraceni regnaverunt en Hispania annis V. (David (1947) 291-292)
  98. Otra vez, destaca la idea de que los godos estaban muertos y desaparecidos, pero en este caso, la sucesión natural cae a favor de los asturianos, pero la brecha con los visigodos no se puede ignorar.
  99. Afortunadamente, otra prueba viene en apoyo de esta conclusión.
  100. Una carta expedida por el rey Alfonso II a la iglesia de San Salvador de Oviedo en 812 incluye, a modo de preámbulo, una oración repleta de referencias históricas:
  101. Porque tú [Dios] rey de Reyes, reinando sobre todas las cosas, celestiales y terrenales, y otorgar a justicia mundana, con el fin de proporcionar a los pueblos de la tierra la justicia terrenal, que distribuye los Reyes, leyes y sentencias.
  102. Por Don cuyo [de Dios], entre los reinos de varios otros pueblos, la victoria de la lápida brilló sin embargo.
  103. Pero porque tú [Dios] fueron ofendidos por sus más prepotente, en la era 749 [711 AD], gloria del Reino, junto con rey Roderic, fue destruido.
  104. Bien merecía sufrir espada el árabe.
  105. De que la peste, de la mano derecha — Christ — era tu siervo Pelagio guardado, que, habiendo sido elevado al poder principesco, luchado victoriosamente, golpea al enemigo y defendió al pueblo cristiano y asturiana con Victoria sublime. n27
    • n27 Floriano (1949), Doc 24: "Et quia tu es rex regum regens celestia simulque receptor, diligens en temporaliter justitiam temporaliter vero terrarum populis optinenda pro iustitia distribuis reges, leges atque iudicia. Dono cuius inter diversarum gentium regna no menos en terminis victoria de Gotorum refulgit Spaniae clara; sed quia te offendit eorum prepotens iactantia, en época dcc xl viiii simul cum rege Roderico regni amisit gloria. Merito etenim arabicum sustinuit gladium. Ex qua peste tua dexteera Christe famulum tuum eruisti Pelagium; qui en principis sublimatus potentia victorialiter dimicans hostes percusit et christianorum asturumque gentem victor sublimando defendit. Cuius ex filia filius clariori regni apice Froila extitit decoratus. AB illo etenim en hoc loco qui nuncupatur Ovetao fundata nitet aeclesia tuo omine sacra tuoque sacro nomine dedicata..."
    • n27 Sobre esta carta, ver Fernández Conde (1971) 119 – 120 y Floriano (1975).
    P232
  106. La conexión con el discurso de legitimidad carolingio se hace en esta carta aún más evidente.
  107. Hay una declaración completa de la noción de translatio imperii.
  108. Es Dios quien, en orden a la justicia segura, distribuye el poder entre los reyes.
  109. Y entonces, la victoria —una metáfora del juicio divino — es la prueba de apoyo de Dios a los gobernantes, puesto que la victoria era de hecho el reclamo propio de los godos para reinar (clara refulgit Gothorum victoria).
  110. Además, fue por causa de su orgullo que la victoria fue negada a su rey.
  111. Puesto que los árabes posiblemente no podrían ser presentados como favoritos de Dios, su victoria se describe a cambio como una plaga.
  112. Entonces — ignorando una considerable brecha cronológica — es Pelagio, apoyado por Dios en la victoria, quien obtiene el poder.
  113. La carta de 812 es de gran ayuda para establecer el tipo de identidad política que se había hecho oficial en el entronamiento de Alfonso II.
  114. Una identidad que fue muy dependiente de los desarrollos carolingios más amplios y se basó en el rechazo y diferenciación de los visigodos.
  115. La noción de una iglesia independiente asturiana, sin vínculos con los cristianos postvisigodos del sur, conllevaba la ruptura, por divina providencia, con la realeza e historia visigoda.
    P233
  116. === El renacimiento visigodo del siglo IX ===
  117. Por leves que sean las pruebas, los mencionadas fragmentos de los relatos históricos son suficientes para indicar qué tipo de visión de los orígenes de Asturias había sido establecida en la corte real de principios del siglo noveno.
  118. Después de eso no tenemos ningún rastro de escrituras comparables hasta el ciclo historiográfico de Alfonso III en la década de 880.
  119. Los materiales de este grupo son tan excepcionales que tienden a ocultar todos los desarrollos anteriores.
  120. Esto es aún más importante porque la perspectiva histórica que revelan está en clara contradicción con muchas características de lo que fue la historia "oficial" en la época de Alfonso II.
  121. De suma importancia es que por el 880 el rechazo anterior a una identidad visigoda se sustituye por la noción de que los reyes asturianos son los continuadores dinásticos, biológicos e históricos de los godos.
  122. La emergente teoría neogótica parece responder a una combinación de cambios históricos ocurridos desde mediados del siglo IX en toda la Península Ibérica.
  123. Durante los últimos años del largo reinado Alfonso II (791-842), la influencia carolingia en el noroeste de España experimenta un acusado declive, mientras que el noreste permanece bajo influencia franca, aunque con una cada vez mayor autonomía.
  124. Los intercambios y contactos culturales se mantienen, pero los acontecimientos que tienen lugar en el noroeste dejan de ser tan dependientes del marco amplio de políticas francas.
  125. Contodo, el 'factor carolingio' ya había hecho su trabajo. Habiendo crecido bajo su coberturaa, Asturias era en 840 una entidad política considerablemente desarrollada dentro de los parámetros ibéricos norteños.
  126. Era una referencia válida incluso para quienes se oponían los emires cordobeses, como atestiguan las repetidas expediciones militares contra Asturias —visto como un creciente factor perturbador en la frontera norte — y el hecho notable de que en los últimos años de Alfonso II un notorio rebelde musulmán podría solicitar y obtener exilio en Asturias. n28
    • n28 Ibn Hayyan, ed. Muqtabis II – 1 Makki y Corriente (2001) 298 ff.
  127. Todo esto parece apuntar hacia una nueva escena de levantamiento.
  128. El corto reinado de Ramiro I — bajo el cual una rama diferente de linajes reales asturianos substituye al de Alfonso II— seguramente fue de vital importancia, como ha señalado acertadamente C. Estepa. (n29 Estepa (1992).)
    P234
  129. Varios factores parecen indicar que algún tipo de consenso fue alcanzado que hizo posible impulsar el desarrollo político del reino, tanto en su complejidad interna y como en su expansión territorial.
  130. Esto también puede relacionarse con un mayor grado de formalización de la relación entre reyes y magnates, probablemente gracias a la consideración de funcionarios reales de esos aristócratas que gobernaron de facto sobre territorios específicos.
  131. Los magnates comienzan entonces a denominarse comites — una denominación que implica tanto un alto estatus social como un rechazo formal a su realeza, aspecto ciertamente relevante para un rey que tuvo que afrontar una gran oposición aristocrática en sus primeros años. n30
    • n30 más interesante, teniendo en cuenta que J. Fernández Conde podría muy bien ser correcto al sugerir que Ramiro joven podría haber sido un rebelde contra Alfonso II e incluso han gobernado en paralelo una parte del territorio; Fernández Conde (1997).
  132. Es absolutamente plausible que un consenso de este tipo entre las élites gobernantes asturianas — rey y magnates— fuera la base de la gran expansión territorial operada en la segunda mitad del siglo IX, bajo los reyes Ordoño I y Alfonso III.
  133. En muy poco tiempo, el territorio asturiano duplicó más de dos veces su tamaño, para el mayor beneficio del rey, los magnates y los clérigos, quienes encontraron en las tierras del altiplano recién adquirido una inmensa fuente de ingresos y de poder.
  134. Este es el contexto esencial dentro del cual deben considerarse las crónicas reales.
  135. Al tiempo, importantes cambios se producían en el sur.
  136. A mediados del siglo IX, las conversiones al Islam habían aumentado hasta tal punto que la situación de la población no árabe dentro de la sociedad de al-Andalus se había convertido en un tema relevante, particularmente porque entre aquellos de origen ibérico, ya fueran cristianos o musulmanes, había una conciencia manifiesta de su origen visigodo. (n31 García Moreno (1999).)
  137. La segunda mitad del siglo noveno no presenció ninguna reducción de tensiones entre el poder central y los grupos prominentes, como las comunidades mozárabes (cristianas) —siendo la más famosa la de Toledo— o los clanes bereberes, sino incluso un número creciente de indígenas conversos tratando de encontrar un estatus propio dentro de una sociedad dominada por los árabes.
  138. Algunos entre sus filas (el conocido Muwalladun) se rebelaron finalmente contra sus gobernantes, reunieron comitivas armadas y lograron mantener control sobre pequeños territorios que eran difíciles de combatir. n32
    • n32 Acién (1994); CF. Manzano (1991b); Fierro (1998); Wasserstein (2002).
    • n32 en este breve resumen a que debo mucho los comentarios de Maribel Fierro.
  139. Esta situación no fue definitivamente superada hasta el reinado de Abd al-Rahman III (912-961) y más por medio de la negociación que de una derrota militar.
  140. Se ha señalado que esa ascendencia visigoda —incluso conectada al propio rey Witiza — parece haberse convertido en una especie de seña de identidad para muchos no-árabes andaluces, cristianos o musulmanes.
  141. Que fuera una ascendencia inventada en la mayoría casos, no deja de ser menos relevante para el caso.
  142. Aún así, todos los ecos de "feudalismo visigodo' que puedan verse en la muwalladun rebelde, (n33 n33 Acién (1994).) el mayor problema seguía siendo el encaje de los conversos dentro de la sociedad andaluza.
  143. En este debate, la reconsideración de la invasión árabe se convirtió en un tema muy sensible, unido al cambio de identidad política que gradualmente fue introduciéndose y permanecería hasta el final del califato en el siglo XI.
  144. Las modalidades de sometimiento (pacto o conquista), el estado de las tierras y pueblos conquistados, la posición de los aristócratas visigodos convertidos, todo se convirtió en asuntos importantes en la definición de una visión legítima de las complejidades del siglo IX en al-Andalus. (n34 n34 Manzano (1997)).
  145. Esto en última instancia condujo a una nueva conciencia histórica que diera cuenta de las divisiones étnicas entre los invasores e integrara también a los indígenas, cuyo representante principal fue el famoso historiador Ahmad al-Razi.
  146. Asimismo es relevante que los cristianos del sur que mantenían su fe —los llamados mozárabes— se encuentraban en una situación profundamente contradictoria.
  147. Por un lado, la lengua y la cultura árabe dominante impregnaban todos los grupos sociales, incluso aquellos que se resistieron a la conversión.
  148. La mayoría de los cristianos españoles se adaptó al marco político islámico, particularmente en contextos urbanos y sobre todo en Córdoba; alguno incluso entró en el sistema administrativo, ocupando cargos y tomando parte en el normal funcionamiento del gobierno. (n35 ver Wolf1988 con ejemplos y discusión.)
  149. Desde los primeros días de la dominación árabe, la tendencia general para adaptarse y hasta cooperar con los nuevos gobernantes había decepcionado profundamente a una minoría que mantuvo la resistencia.
  150. Rastros de esta actitud ya estaban presentes en 780, cuando el Adopcionismo estalló por primera vez. (n36 Cavadini1993.)
  151. A mediados del siglo IX, una combinación de factores condujo a otra ola de contestación activa de inconformista cristianos, los llamados "mártires de Córdoba'. (n37 Wolf (1988).)
    P236
  152. En este contexto turbulento había mucho espacio para el pensamiento mesiánico y apocalíptico.
  153. Desde mediados del siglo IX, varias líneas de esos discursos que se influían mutuamente se extendieron entre cristianos, judíos y musulmanes. (n38 n38 Gil (1978 – 1979); Fierro1998.)
  154. Premoniciones del advenimiento de una nueva era fácilmente se convirtieron en predicciones de un final inmediato del régimen árabe u omeya en España. (n39 caso famoso del autor Ibn Habib del siglo IX , ver Aguadé (1991) 88 – 100.)
  155. Tan pronto como en 850 Álvaro de Córdoba ya señaló la existencia de las profecías sobre el fin inminente de la dominación musulmana.
  156. La rebelión de Toledo 852 puede haber sido alimentada por otra ola de esperanza profética. Todo esto, aunque colateral, puede haber contribuido a formar el medio en el cual surgieron los mártires cordobeses. (n40 Gil (1978 – 1979).)
  157. En los años siguientes, las profecías y presagios continuaba siendo adaptados y reinterpretados como fechas consecutivas de fatalidad y se demostraron inciertos.
  158. En 870 al menos, una rama del pensamiento apocalíptico parece haberse asentado entre aquellos grupos andaluces que basaban su identidad política en la herencia visigoda, argumentando que el régimen musulmán no sería destruido por nada que no fuera un renacimiento visigodo.
  159. Una concepción similar pudo haber sido atribuida al más señalado de los rebeldes muwal-lad, Umar ibn Hafsun, pero esto debe ser visto como otra actitud creciente entre los grupos no árabes en al-Andalus.
  160. La formulación más explícita de estas expectativas proféticas se estableció en al-Andalus en algún momento de 870.
  161. Mediante la adaptación de una tradición profética y compositiva oriental al contexto ibérico, se construyó la idea de que la dominación árabe sobre los godos debía terminar cuando estos se recuperasen, y la fecharon en 884.
  162. Los godos fueron identificados con el pueblo bíblico de Gog y los árabes con el de Magog.
  163. Esto era un medio de reforzar la noción de renacimiento visigodo envolviéndolo en una legitimidad basada en la Biblia.
  164. Esta construcción y otras similares se extendieron a finales del siglo IX en al-Andalus, pero sabemos poco sobre los efectos que tuvieron. Por el contrario, es mucho más conocido su impacto en el norte. (n41 Torrente (2002).)
  165. Por esos años, el reino asturiano había crecido lo suficientemente para ser una causa importante de preocupación para los emires de al-Andalus, que actuaba como una potencia hegemónica en el norte y con frecuencia intervenía en la problemática frontera riojana.
    P237
  166. Era natural que los cristianos inconformista del sur se vuelvan hacia los reyes asturianos.
  167. Durante los reinados de Ordoño I y Alfonso III hubo frecuente comunicación entre los asturianos y los mozárabes del sur, principalmente los propensos a la rebelión de Toledo.
  168. Los clérigos mozárabe que se exiliaron en Asturias fueron fundamentales en el desarrollo cultural de la época de Alfonso III.
  169. También fueron importantes colaboradores políticos, que ayudaron a que Asturias se adaptara a muchos de los conceptos que trajeron desde el sur, más notablemente el de un renacimiento visigodo.
  170. No fue sin duda una tarea pequeña convertir en campeones del goticismo a un rey y a una dinastía cuya propia tradición historiográfica había consistido en rechazar tal herencia.
  171. Las mejores formulaciones del ideal neogótico se desarrollaron en la sede real de Oviedo en los primeros años de Alfonso III.
  172. Seguramente fue un clérigo mozárabe en Oviedo que combinó la profecía de Gog y Magog —adaptando las fechas— con varios pasajes sobre el fin del reino gótico, la supervivencia de la gente gótica en al-Andalus y algunas listas bastante precisas de los gobernadores árabes;
  173. luego añadió una interpretación de la pieza entera prediciendo el final inmediato de la dominación árabe en el 883, que iba a ser efectuado por nada menos que Alfonso III.
  174. Esta fue la llamada Crónica Profética, que influyo sobremanera la Albendense. (n42 Ed. Gómez Moreno (1932) 622 – 628.)
  175. El Neo-góticismo se convirtió en la ideología principal hasta presidir el nuevo ciclo historiográfico asturiano.
  176. Su principal objetivo era presentar a los reyes asturianos como los legítimos líderes cristianos transibéricos, con el derecho ideológico a recuperar el reino y la gloria que los visigodos tuvieron en el pasado.
  177. Sin embargo, su formulación distaba de ser simple, y sus ramificaciones eran múltiples.
  178. En los primeros años de Alfonso III, hubo una serie de acontecimientos políticos recientes necesitados de legitimación, de los cuales la hegemonía ibérica era sólo el más general.
  179. Para lograr esto, las crónicas del ciclo de Alfonso III desplegaron un discurso multifacético de gran alcance, en el que el pasado asturiano fue revisitado, los elementos historiográficos preexistentes indeseados desactivados, aportando las nuevas explicaciones necesarias para llenar los vacíos de la legitimación de la época.
  180. Claramente, no todos los trabajos históricos fueron igualmente consistentes en lograrlo.
  181. La crónica Albendense está dominada por este pensamiento hegemónico, pero contiene muchos elementos anteriores o contemporáneos con discursos contradictorios.
    P238
  182. Esto hasta cierto punto —pero sólo hasta cierto punto— es corregido por la Rotense, obra que mantiene numerosos pasajes anteriores, en gran medida porque aborda argumentos contrapuestos.
  183. La Ovetense es en cambio un texto mucho más consistente, cuidadosamente filtrado, que incluso pone a un lado algunos de los temas de relevancia para la Rotense y avanza al establecer vínculos directos, no con los últimos decadentes reyes visigodos, sino con la más gloriosa genealogía: Leovigildo, Recaredo, Recesvinto y Chindasvinto. (Isla n43 (1998b).)
  184. He empezado señalando que la figura de Alfonso I destaca en las crónicas de Alfonso III, entre otros gobernantes del siglo octavo.
  185. En las siguientes páginas voy a mantener la idea de que la relevancia que se le concede a Alfonso I es por representar el nodo que aglutinauna serie de hilos discursivos que eran esenciales para la obtención de legitimidad en las cuestiones de la mayor relevancia en la década de 880.
  186. Era indispensable para la consistencia interna de toda visión del pasado, incluso si eso significaba que la 'verdad histórica heredada' fuera considerablemente distorsionada.
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