CurielYarza2009

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  • titel La parroquia en el País Vasco cantábrico durante la baja edad media (c. 1350-1530).
  • Iosu Curiel Yarza (2009)
  • Organización eclesiástica, poder señorial, territorio y sociedad

La organización diocesana del espacio vasco-cantábrico

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A lo largo de la Baja Edad Media, Gipuzkoa, Bizkaia y los valles cantábricos alaveses estuvieron divididos eclesiásticamente en cuatro diócesis con sedes ubicadas fuera de sus territorios.

En el extremo oeste de Bizkaia, el área de las Encartaciones, exceptuando el valle de Gordexola, pertenecía al obispado de Burgos. A esta sede estaban adscritas también las tierras alavesas del valle de Arciniega situadas en la ribera occidental del río Herrerías. Así era desde la segunda mitad del siglo XI, concretamente 1087, cuando la diócesis burgalesa incluyó la de Valpuesta, bajo cuya juriscidicción se ubicaban las Encartaciones.

p. 40 El resto del Señorío se encontraba adscrito a la diócesis de Calahorra y La Calzada. A ésta pertenecían también losvalles alaveses de Aiara y de Aramaio, así como los territorios guipuzcoanos de los valles de Deba y Léniz, del señorío de Oñate y Elgóibar.

El espacio comprendido entre el valle del río Deba y el río Oiartzun, correspondía al obispado de Pamplona.

Finalmente, en el extremo noreste de Gipuzkoa se sitúa el valle del río Oiartzun, dependiente del obispado de Bayona y que comprendía las parroquias de Hondarribia, Lezo y el señalado valle.

Se ha querido buscar una explicación a esta división diocesana analizando el probable proceso de cristianización del espacio cantábrico. Éste debióde producirse mediante la llegada de comunidades provenientes de distintas zonas, hecho que a la postre determinaría la división episcopal.

El objetivo principal de este movimiento de población no sería la cristianización del área cantábrica, sino la colonización agraria de dicho territorio, con una densidad demográfica aparentemente baja.

El aumento de población en la Llanada alavesa, debido al crecimiento de la producción agrícola y el subsiguiente desarrollo económico, obligó a sus habitantes a atravesar las montañas hacia el norte (Bilbao y Fernández de Pinedo 1978p. 314-316).

Estos movimientos de población permitían también la introducción en esta zona de elementos aculturadores, entre los que se incluiría el religioso.

Así lo sostiene J.A. García de Cortázar y el resto de autores de Vizcaya en la Edad Media, en cuya opinión la cristianización se pudo producir gracias a "una irradiación a partir de pequeñas células pioneras, de colonización tanto espiritual como agraria, que debieron tener su primer empuje en las gentes que desde el valle de Mena y tierras alavesas, más tempranamente cristianizadas, fueron lentamente penetrando en las vizcaínas, en especial por los valles del Deva, Cadagua y Nervión (Garcíade Cortazar y otros 1985:100).

Así, la cristianización del área de las Encartaciones se habría debido a la acción de feligreses del obispado de Valpuesta, provenientesdel área burgalesa del valle de Mena, que penetraron en la zona vizcaína por el valle del Kadagua.

En el resto de Bizkaia, los valles alaveses de Aiara y Aramaio y la franja occidental de Gipuzkoa, territorios todos ellos adscritos en la Baja Edad Media a la mitra calagurritana, la evangelización pudieron llevarla a cabo comunidades alavesas dependientes del obispado de Álava (Mañaricúa 1964:25).

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Estos desplazamientos hacia la zona cantábrica son constatables desde fines del siglo IX. Las vías de introducción pudieron ser el valle del Nervión y del Deba.

Elena Barrena, siguiendo las referencias de iglesias que recogen el culto de San Adrián, observa los indicios de una repoblación, por parte de caristios de la vertiente sur de las tierra de la divisoria Deba-Urola: "No parece desmesurado establecer que la vía marcada por San Adrián es el testimonio de una influencia que se expande desde la zona que acoge el antiguo grupo caristio oriental que va repoblando lentamente, desde el siglo X o quizás antes, las tierras de la divisoria Urola-Deva, alcanzando para el siglo XI su tramo medio, es decir, las tierras de Bergara, y acercándose al litoral, aunque sin contactar con la costa" (Barreda 1989:232-233).

Dicha migración se realizaría respetando los antiguos límites tribales, por lo que estos pobladores artífices de la cristianización provenientes de tierras alavesas serían de origen caristio, debido a lo cual ocuparon la zona caristia del área holohúmeda, compuesta por la mayoría del territorio vizcaíno y del valle del río Deba (Labayru :62).

Se asentaron, según García Camino (2002p. 30-31), de manera especial, en la ribera occidental de la ría de Gernika y en la zona del Duranguesado.

En época altomedieval -momento en el que se produjo la migración- todo el territorio caristio alavés estaba englobado en el obispado de Álava, por lo que pasaron a depender de éste también las tierras caristias de la zona cantábrica.

Este obispado desaparició en 1087, al morir el último obispo alavés, Fortunio, incorporándose posteriormente sus territoriosa la diócesis de Calahorra (García Villoslada 1980:644).

Gran parte del territorio guipuzcoano quedó bajo la jurisdición del obispado de Pamplona, seguramente como consecuencia de un proceso parecido al de las tierras vizcaínas.

En este caso, Navarra fue el área de influencia desde el que se introdujeron los elementos aculturizantes, que penetraron a través de los caminos provenientes de Leitza hacia Berastegi, los senderos que se introducían en Gipuzkoa atravesando la sierra de Aralar, así como las rutas de trashumancia que desde esta sierra llegaban hasta el macizo del Ernio (García de Cortázar 1988p. 428).

También aquí el proceso fue protagonizado por comunidades cuyo objetivo principal era la colonización agraria de un territorio con una densidad demográfica aparentemente baja (García de Cortázar 1982:97).

En este caso hay que añadir un factor más: el territorio guipuzcoano se encontraba bajo el dominio político de la corona pamplonesa. De este modo se explicaría que señores de origen navarro poseyesen iglesias en el curso medio del río Oria.

Tal y como se observa en la iglesia de Santa Fede Zaldibia, donada al monasterio de San Miguel in Excelsis por su posesor Lope Íñiguez de Tajonar durante la primera mitad del siglo XII (entre 1134 y 1150). El topónimo Tajonar indica claramente la procedencia navarra del donante.

La pertenencia de las parroquias del valle de Oiartzun al obispado de Bayona puede explicarse debido al origen labortano de las poblaciones asentadas en esta zona de Gipuzkoa.

Es relativamente conocida la presencia de poblaciones de origen gascón en esta zona nororiental de Gipuzkoa y en otras zonas de la costa como Getaria. Su existencia debe remontarse, en opinión de Elena Barrena, a finales del siglo X o inicios del XI (Barrena 1989:253, 288).

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Topic Diócesis  +, Obispado  + y Cristianización  +
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