Cortes2010

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Resumen: Gerhard Rolhfs estudió en varios de sus artículos la naturaleza y la extensión de los topónimos terminados en -ués, -és, -iés diseminados a ambos lados de los Pirineos. Este trabajo pretende completar la nómina de topónimos terminados en -ués, -és -iés en el ámbito territorial de las Cinco Villas de Aragón, ampliando la relación de siete topónimos establecidos por Rohlfs con otros siete nuevos. Una vez establecido el inventario, se revisan y completan las bases antroponímicas ya propuestas por Rohlfs y se ofrecen explicaciones para los nuevos nombres de lugar que se incorporan a esta serie toponímica. Del análisis se deduce una extensión geográfica del sufijo -ués, -és, -iés hacia el sur mayor que la que estableció el filólogo alemán. La situación de los topónimos cincovilleses terminados en -ués, -és, -iés correlaciona además con las antiguas vías de comunicación de la comarca y con otros topónimos antroponímicos.

Palabras clave: Toponimia, antroponimia; sufijos -ués, -és, -iés; Cinco Villas.

  • Este trabajo tiene como referencia fundamental la tesis doctoral titulada Toponimia de las Cinco

Villas de Aragón, elaborada en el marco del Programa de Doctorado «Pensamiento, Lengua y Cultura» del Departamento de Filología de la Universidad de Cantabria. Dicha tesis doctoral fue dirigida por la Dra. M.ª Fátima Carrera de la Red y se defendió en junio de 2008 ante un tribunal formado por D. José M.ª Enguita Utrilla (presidente), D. Tomás Labrador Gutiérrez (secretario), D. Agustín Ubieto Arteta (vocal), D. José Luis Ramírez Sádaba (vocal) y D. Vicente Lagüéns Gracia (vocal), a quienes agradezco los comentarios y sugerencias que me hicieron llegar. Agradezco también de forma especial el amable ofrecimiento de D. José M.ª Enguita Utrilla para publicar este trabajo.

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Tabla de contenidos

Introducción

Hasta fechas recientes una de las zonas de Aragón en donde la investigación toponímica estaba todavía pendiente de realizar era la comarca de las Cinco Villas1. El estudio y el análisis de la toponimia mayor —los pueblos y los despoblados— de esta comarca ha deparado una serie de conclusiones interesantes que de modo muy general pasamos a exponer n2.

En primer lugar, la toponimia de las Cinco Villas tiene como base el latín, plasmación inequívoca de una romanización tardía pero profunda gracias a las importantes vías de comunicación que surcaron la comarca durante ese periodo histórico n3. Del estudio se desprende que el 83% de los nombres de lugar analizados tiene su origen en dicha lengua; apenas un pequeño grupo de topónimos (en torno al 5%) encuentra su explicación en raíces indoeuropeas y en sus procedimientos derivativos n4; esta descripción general se completa con la nula presencia de topónimos de origen germánico y con una exigua representación de topónimos de origen árabe n5.

En segundo lugar, ninguno de los topónimos analizados se explica a través del euskera, desestimando así las conjeturas e hipótesis que vaticinaban el hallazgo de un copioso yacimiento de topónimos eusquéricos en las Cinco Villas debido a su situación fronteriza con la Comunidad Foral de Navarra y a la antigua ocupación del territorio por parte de los Vascones.

n1. El ámbito territorial de las Cinco Villas aquí utilizado excede el actual marco comarcal establecido en la Ley 26/2002, de 26 de noviembre, de las Cortes de Aragón por la que se crea la Comarca de las Cinco Villas. El ámbito territorial comprende básicamente los antiguos Partidos Judiciales de Ejea de los Caballeros y Sos del Rey Católico, incluyendo también los enclaves navarros de Petilla de Aragón y Bastanes.

n2. A partir de Cortés Valenciano (2010).

n3. Vid. al respecto los trabajos de Magallón Botaya (1986: 95-158, 1995: 21-42). Una nueva interpretación del trazado Caesarea Augusta-Beneharno puede encontrarse en la monografía de Moreno Gallo (2009).

n4. Entre estos topónimos se encuentran, por ejemplo, Ejea de los Caballeros, Sádaba y Biel.

n5. Únicamente dos topónimos son de origen árabe. Se trata de los despoblados de Almalel y Júnez, ambos situados en el actual término municipal de Luna.

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De esta manera queda refutada definitivamente la identificación que Menéndez Pidal hizo de Exea —nombre medieval de Ejea de los Caballeros— con la voz etxea ‘casa’, en su célebre artículo de 1948 titulado «Javier-Chabarri. Dos dialectos ibéricos» n6.

Por último, destaca la importancia cuantitativa y cualitativa que posee la antroponimia para explicar la toponimia de las Cinco Villas. En efecto, de los ciento veintidós topónimos analizados, setenta se explican total o parcialmente a través de la antroponimia, lo que supone el 57% del corpus analizado.

De entre estos topónimos de carácter antroponímico merece una especial atención la presencia de un grupo de topónimos terminados en -ués, -és, -iés, siete de los cuales figuran en el corpus de referencia que estableció el filólogo alemán Gerhard Rohlfs en sus clásicos artículos sobre la cuestión n7, pero otros tantos no.

El objetivo de este trabajo es el de completar la nómina de topónimos cincovilleses terminados en -ués, -és -iés señalados por G. Rolhfs y mostrar cómo la línea geográfica de extensión de esta clase de topónimos se sitúa más al sur de lo señalado por este autor.

Estado de la cuestión

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El estudio monográfico de esta serie toponímica fue obra de G. Rohlfs en 1952, quien reunió una abundantísima colección de topónimos en -ués a ambos lados de los Pirineos (en total, doscientos cuarenta) y propuso una explicación etimológica muy diferente. Para Rohlfs, el sufijo -ŏssu (> -ués) sería un sufijo prerromano con función denominativa, similar a la del sufijo latino -ANUS y a la del galo -ACUS.

Tres años más tarde Rohlfs amplió estas conclusiones con un artículo en el que señalaba una serie de sesenta y siete topónimos formados a partir del sufijo -ěssu (> -és, -iés), considerándolo como mera variante del sufijo -ŏssu n14.



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En 2005 Francisco Villar Liébana dedicó un capítulo de su trabajo «Indoeuropeos y euskaldunes en el País Vasco y Navarra. Genes, lenguas y topónimos» n15 a analizar estos sufijos en sus distintas realizaciones formales a ambos lados de los Pirineos, señalando, de entrada, que el sufijo -os(s)- «no tiene una explicación lingüística dentro de lo que sabemos del euskera y el paleoeuskera» n16. A su vez llamó la atención sobre cuatro rasgos que caracterizan el comportamiento de este sufijo n17:

1. No hay ni un solo topónimo antiguo construido mediante dicho sufijo ni al norte ni al sur de los Pirineos: solamente antropónimos derivados de otros antropónimos.

2. El sufijo -oss- se aplica indistintamente a nombres base de etimología tanto euskera como gala y latina; además, la mayoría de estos nombres no tiene etimología euskera.

3. Los antropónimos en -os(s)us se encuentran todos en Aquitania. No hay ni un solo ejemplo en Hispania.

4. El sufijo -oss- carece de entronque dentro de la morfología derivacional del euskera, tanto moderno como antiguo, en la medida en que se conoce.


En cuanto al origen, F. Villar señala lo siguiente:

Por otra parte, no se puede descartar que el -os(s)us aquitano no sea sino la incorporación del sufijo adjetival latino -osus por parte de una lengua (el paleoeuskera) que tenía pocos adjetivos y concretamente, según parece, ningún procedimiento productivo de adjetivación denominativa. En efecto, si Bort- (en Bortosus), es una adaptación de latín fortis, nada impide pensar que su sufijo -osus pudiera ser también un latinismo incorporado ya en pleno proceso de romanización n19.

Por último, en el capítulo final establece la siguiente cronología:

Los abundantes topónimos modernos en -os, -ués, etc. carecen de cualquier antecedente antiguo, por lo que hay que concluir que, sea cual sea su origen y etimología, su extensión es un fenómeno tardío, probablemente medieval n20.

Inventario de topónimos -ués, -és, -iés en las Cinco Villas

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Comentarios a los topónimos señalados por G. Rohlfs

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Explicación de los nuevos topónimos

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Barués

Bajo este topónimo englobamos dos lugares próximos pero diferentes: Barués y Castillo Barués. El primero (Barués) es el nombre de un lugar casi despoblado n54 situado al sur del término municipal de Sos del Rey Católico, a unos siete kilómetros de la villa, en donde todavía se conserva la ermita de Santa Te.

El segundo (Castillo Barués) da nombre a un despoblado situado al sureste del término de Sos, a un kilómetro de Novellaco. A mediados del siglo X I X tenía dieciocho casas habitadas n55.

Ambos topónimos tienen su origen en el cognomen latino BARO, BARUS n56.

n52. Vid. Lanzarote Subías (coord.), 1998: 19.

n53. Rohlfs, 1956: 116.

n54. En el nomenclátor de 2004 censaba cuatro habitantes.

n55. Vid. Asín García (coord.), 2007: 366-367. Castillo Barués desapareció del nomenclátor en 1940.

n56. Solin et Salomies, 1988: 301; OPEL I: 112; Kajanto, 1982: 264, Cognomina relating to human body and mind. VII. Mental qualities, pejorative names. 1. Intellect.


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Ibardués

Despoblado situado en el término municipal de Longás del que apenas se tienen datos más allá del siglo X I V. Aparece en la documentación a finales del siglo XVI cuando Aznar Garcés otorgó la iglesia de Ibardués al monasterio de Ciellas.

Para la explicación de Ibardués pueden proponerse dos bases antroponímicas:

Puede pensarse, en primer lugar, en un cognomen del tipo *IVARDUS o * IVARUS n66. En este segundo supuesto tendríamos que postular una -d- epentética similar a la que hemos propuesto para Farasdués:

FARAX > f a r a x ŏ s s e > Farasdués

IVARUS > i va r ŏ s s e > Ivardués

La segunda posibilidad viene propiciada por la forma Bardués (1082), en cuyo caso partimos del cognomen BARDUS n67, base antroponímica que informa del topónimo francés Bardós: Bardós (B P, arr. Bayonne, ct. Bidache), appelé en basque Bardotze (Lespy § 227), se rattache au mon gaulois Bardus, attesté dans des inscriptions de Vienne, de Norique et de Carinthie (CIL, III).

[Bardós (BP, arr. Bayonne, ct. Bidache), denominado en vasco Bardotze (Lespy § 227), se relaciona con el nombre galo Bardus, atestiguado en algunas inscripciones de Vienne, de Norique et de Carinthie (CIL, III)] n68. (Baiona)

Esta segunda hipótesis plantea la dificultad de justificar la adición de una vocal protética i-, justificación solo posible por analogía con otros topónimos formados a partir del vasco ibar ‘valle’, como Ibarra, Ibargoiti, etc. n69.


66. De IVARUS parece derivar Ivars de Urgell (Lérida).

67. Solin et Salomies, 1988: 301; O P E L I: 112; Kajanto, 1982: 321, Cognomina obtained from occupations. Artists.

68. Rohlfs, 1956: 59, núm. 65. La traducción es nuestra.

69. Vid. otros ejemplos propuestos con la etimología ibar en García Sánchez, 2007: 155.

70. Sobre el sufijo -ěssu , vid. Rohlfs, 1956: 114-126. El topónimo Lorbés no figura en la relación de topónimos que establece este autor. Además de los anotados, Agustín Ubieto testimonia también los resultados diptongados Lorbies, Lorbiesse y Lorbiesi (vid. Ubieto Arteta, Agustín, 1972: 126).


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Conclusiones

El establecimiento del inventario de los topónimos terminados en -ués, -és, -iés en la comarca de las Cinco Villas permite establecer una serie de conclusiones que pasamos a exponer a continuación.

En primer lugar, se ratifica el carácter antroponímico de los topónimos de esta serie, así como la heterogeneidad de las bases antroponímicas sobre las que se forman, predominando en el corpus analizado los cognomina de origen latino.

En cuanto a su cronología, podemos afirmar que, sea cual sea el contingente poblacional que extendió esta sufijación, los datos analizados nos llevan como mínimo a un estadio de romanización lo suficientemente avanzado como para dar el nombre de un poseedor al terreno poseído. Como señala Francisco Villar en referencia a los antropotopónimos, «esa modalidad de topónimo implica una estructura social y política que acaso no comenzó a darse hasta la época de la conquista romana» n77.

Si fijamos nuestra mirada sobre el mapa podemos observar, en segundo lugar, cómo los topónimos cincovilleses terminados en -ués, -és, -iés se concentran especialmente en la zona norteña del río Aragón y del río Onsella, aunque también descienden hacia el sur siguiendo el curso de los Arbas hacia el Ebro. Esta distribución correlaciona con los datos obtenidos en el análisis global de la toponimia mayor de las Cinco Villas, en donde los topónimos antropónimos presentan una mayor densidad en las áreas situadas junto a los principales cauces fluviales de la comarca.

En el caso de los topónimos situados más al sur (Farasdués, Españés, Orés y Añesa), su posición coincide no solo con la cuenca fluvial del río Arba y sus afluentes (los dos brazos del Arba, el Agonia, el Riguel), sino también con la antigua red de caminos que se ha denominado Vía del Arba n78.

De entre todos los topónimos estudiados merece una mención especial Añesa, ya que fija al sur la frontera de expansión de los sufijos -ués, -és, -iés en la comarca y casi también en Aragón, extendiéndola hasta las inmediaciones del valle del Ebro.

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