Besga2012/events/3

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La noticia de san Isidoro sobre la campaña de Suintilla contra los vascones

  1. Para que este juicio no parezca una simple opinión, que es el ámbito en el que se desarrolla “La barbarie como explicación histórica y sus problemas: los vascones de los siglos VI y VII”, considero conveniente reproducir la exposición de M. Pozo sobre la noticia de san Isidoro sobre la campaña de Suintilla contra los vascones, para realizar su deconstrucción mediante notas:<n>118</n>%p
  2. “Más allá de excepciones recientes, la mayor parte de los historiadores que en las tres últimas décadas se han dedicado al estudio de los vascones, como por ejemplo K. Larrañaga, A. Besga, J. J. Sayas, M. Rouche o R. Collins han aceptado la idea de la escasa romanización. O lo que es lo mismo, han admitido el dejar fuera del alcance de sus trabajos la explicación de la historia de los vascones del periodo germánico, en la medida en que tal explicación no se encuentra en el contexto en el que suceden los hechos sino en una peculiaridad que arrastra desde el periodo romano<n>119</n>. Por esta razón, se ha seguido utilizando el método de Caro Baroja consistente en acumular los datos y aceptar literalmente las informaciones que ofrecen las fuentes para insertarlas en su propio discurso<n>120</n>. A este respecto, lo más elocuente es reproducir las palabras de uno de los mayores especialistas en la materia al hablar de su propio método de trabajo: «aceptar como bueno lo que las fuentes dicen, sin tener que modificar su contenido salvo que entre en contradicción con otros datos más fiables»<n>121</n>.%p
  3. A continuación, a través de un ejemplo concreto nos proponemos mostrar el efecto que ha tenido la aceptación de este paradigma en la metodología específica utilizada por los historiadores. En nuestra opinión, ha actuado como inhibidor de las exigencias no ya de rigor, sino aun de las más elementales prácticas de crítica de las fuentes<n>122</n>. No ha existido una crítica textual dirigida a explicar, por ejemplo, la motivación de los autores que introducen a los vascones en sus obras<n>123</n>.%p
  4. La Historia de los godos de Isidoro de Sevilla es la obra hispana en la que más a menudo se menciona a los vascones, en tres pasajes distintos —lo que tampoco es gran cosa, a pesar de la impresión que se desprende de algunos trabajos<n>125</n>—, y ha sido reiteradamente utilizada en la construcción del discurso histórico sin tomar precaución alguna<n>126</n>.
  5. Creemos que el tratamiento que ha recibido el fragmento en el que el hispalense describe la campaña de Suintilla contra los vascones es harto elocuente:<n>127</n>%p
  6. Habuit quoque et initio regni expeditionem contra incursus Vasconum Terraconensem prouinciam infestantium, ubi adeo montiuagi populi terrore aduentus eius perculsi sunt, ut confestim quasi debita irua noscentes remissis telis et expeditis ad precem manibus supplices ei colla submitterent, obsides darent, Ologicus ciuitatem Gothorum stipendiis suis et laboribus conderent, pollicentes eius regno dicionique parere et quicquid imperaretur efficere (Hist. Goth., 63).%p
  7. Concretamente, el examen realizado por Barbero y Vigil permite comprobar con claridad la aplicación del método que se ha utilizado para elaborar la historia de los vascones.
  8. Por un lado, sus autores aceptan de forma literal las informaciones proporcionadas por Isidoro y ofrecen la traducción de una parte del texto. #Por otro lado, introducen esas informaciones en su propio discurso histórico.
  9. Así, la fundación de Olite respondería a la necesidad de controlar el país y pasaría a integrarse en el limes (frontera fortificada heredada del periodo romano) del que ya formarían parte algunas otras ciudades contemporáneas como Victoriaco o Amaya.
  10. Asimismo, creen que los vascones sufrieron una dura derrota, ya que durante un largo periodo de tiempo no atacaron al reino visigodo, aunque matizan que Isidoro exagera porque está construyendo un panegírico<n>128</n>. %p
  11. Besga ha señalado con respecto al relato del hispalense que plantea problemas de credibilidad<n>129</n>.
  12. Pero sus críticas tienen que ver con el hecho de que en una primera lectura el pasaje de Isidoro contradice las tesis del autor, ya que narra cómo los vascones se sometieron a Suintilla, rey que según el arzobispo sevillano dominó toda la Península<n>130</n>. #Besga sostiene en cambio que hay una frontera<n>131</n> y que los vascones son independientes, y es a esta convicción previa a la que somete el texto<n>132<n>.
  13. No se para a explicar las razones por las que Isidoro introduce a los vascones en su obra o el tratamiento que les otorga en la misma<n>133</n>. #Tampoco busca la explicación en el contexto político del año 621<n>134</n>.
  14. Más que un ejercicio de crítica textual previa al uso de la fuente, lo que leemos es una confrontación de las tesis del historiador con la lectura literal de la crónica.
  15. En otras palabras, un ejercicio opuesto al método histórico comúnmente aceptado: aquí el historiador traslada su hipótesis al plano de la crónica isidoriana, en vez de filtrar por medio de la crítica la información de las fuentes<n>135</n>.%p
  16. En realidad, no nos encontramos ante nociones confusas creadas a partir de una visión lejana y borrosa de una Vasconia hostil<n>136</n>%p, sino que la información transmitida por el arzobispo sevillano proviene de la erudición<n>137</n>.
  17. El empleo de Montivagi para calificar a los vascones conecta el pasaje con la definición dada en su última obra, las Etimologías<n>138</n>:%p
  18. Uacca oppidum fuit iuxta Pyrenaeum a quo sunt cognominati Uaccei, de quibus creditur dixisse poetam: «Lateque uagantes Uaccei»1[sic]. Hii Pyrenaei iugis peramplam montis habitant solitudinem. Uacceos inuictos a nulla gente obtentos. Idem et Uascones quasi Uaccones, C in S litteram demutata. Quos Gneus Pompeius, edomita Hispania, et ad triumphum uenire festinans, de Pyrenaei iugis deposuit et in unum oppidum congregauit. Unde et Conuenarum urbs nomen accepit2[sic] (Etym. IX, 107-108).%p
  19. Los estudiosos de la materia de Vasconia han obviado sistemáticamente algo que no era desconocido para los filólogos, a saber que lo esencial remite a tres pasajes de San Jerónimo<n>139</n>.
  20. El primero de los fragmentos que hemos destacado tiene su origen en Ad Dardanum y en In Isaiam.
  21. El segundo en cambio, en Contra Vigilantium.%p
  22. Ab Ioppe usque ad uiculum nostrum Bethleem, quadraginta sex milia sunt, cui succedit uastissima solitudo, plena ferocium barbarorum de quibus dicitur, «Contra faciem omnium fratrum tuorum habitatis», et quorum facit poeta eloquentissimus mentionem: «Lateque vagantes Barcaei», a Barca oppido, quod in solitudine situm est; quos nunc corrupto sermone, Afri Baricianos vocant. Hi sunt quei pro locorum qualitatibus diuersis nominibus appellantur; et a Mauritania (...) ad Indiam (Ad Dardanum, IV).%p
  23. Hi (Saraceni) per totam habitant solitudinem, de quibus puto et poetam dicere: «Lateque vagantes Barcaei» (In Isaiam, V, xxi)%p.
  24. Iste caupo Calagurritanus, et in perversum propter nomen viculi mutus Quintilianus, miscet aquam vino (...) Nimirum respondet generi suo, ut qui de latronum et Conuenarum natus est semine, quos Cn. Pompeius edomita Hispania, et ad triumphum redire festinans, de Pyrenaei iugis deposuit et in unum oppidum congregauit: unde et Conuenarum urbs nomen accepit hucusque latrocinetur contra Ecclesiam Dei, ut, de Uectonibus, Arrebacis, Celtiberisque descendens, incurset Galliarum Ecclesias, portetque nequaquam uexillum crucis, sed insigne diaboli. Fecit hoc idem Pompeius, etiam in Orientis partibus; ut Cilicibus et Isauris piratis, latronibusque superatis (...) et quia ad radices Pyrenaei habitas... (Contra Vigilantium, 1-4-6)<n>140</n>.%p
  25. La información de Isidoro de Sevilla no proviene del conocimiento directo o indirecto de la Vasconia coetánea.
  26. No es un periodista ni un geógrafo<n>141</n>. Busca la explicación de la realidad en las fuentes del saber, es decir, en la auctoritas<n>142</n>.
  27. No es posible analizar el papel que juegan los vascones en la Historia de los Godos sin tener en cuenta la lógica interna del texto<n>143</n>, y todavía menos utilizar las informaciones literalmente para construir su historia.
  28. Asimismo, el prestigio de Isidoro y el gran eco de sus obras tuvieron mucho que ver en la difusión y la nueva utilidad del cliché al que nos estamos refiriendo<n>144</n>.
  29. En resumen, es necesario analizar el significado de cada texto atendiendo al espacio y tiempo en el que se escribe, el autor que lo redacta y el papel que juega en el seno de la obra<n>145</n>.%p
  30. M. Pozo termina, pues, insistiendo en la importancia que tiene el análisis del papel de la noticia en el seno de la obra, que se ha de entender, por lo escrito anteriormente, como las razones por las que un autor introduce un asunto en su obra y el tratamiento que le otorga en la misma.<n>146</n>
  31. Este constituye la clave de la metodología con la que se ha pretendido revolucionar la historia de los vascones en los primeros siglos medievales.
  32. Si éste es un principio general aplicable a todas las fuentes, hay que reconocer que todos hemos vivido en pecado y que, seguramente, lo seguiremos haciendo, porque el camino de perfección que se nos propone resulta inviable.
  33. Salvo en estudios muy sencillos, es imposible que los historiadores se pregunten por el papel que puede tener cada detalle de cada noticia en el seno de la obra en la que aparece<n>147</n>; entre otras razones, porque en la mayoría de los casos no existe base para realizar ese análisis, y porque el estudio del resto de los datos llevaría tanto tiempo, generalmente para no llegar a ninguna conclusión, que convertiría en interminable la investigación.
  34. Quizá la duda metódica sea el mejor sistema. Si fuera así, sería un caso más en el que lo mejor es enemigo de lo bueno.
  35. La Historia se basa en la convicción de que existen fuentes para hacerla. Por eso, el método ordinario parte de la veracidad de los testimonios disponibles, que por ello se llaman “documentos”, y no de la sospecha.
  36. Eso sí: hay que tener en cuenta lo que han dicho los especialistas sobre cada texto y analizar el contexto en el que se inserta la información de una noticia para comprobar su fiabilidad; pero no es necesario abrir de oficio un proceso inquisitorial, ni tampoco plantearse el papel de la noticia en el seno de una obra con la pretensión de que vamos a ver lo que los especialistas en esa obra o autor no habían visto.
  37. Es la falsedad de una noticia o una parte de ella lo que tiene que ser demostrado, y no su veracidad, lo que obligaría a hacerlo con todas y, aunque parezca contradictorio, resulta mucho más difícil y muchas veces imposible<n>148</n>, y, por consiguiente, resulta una empresa irrealizable. Dicho de otra manera, que puede ser más expresiva: si no hay indicios de que hay gato encerrado, no tiene sentido comenzar a buscarle los pies con la sospecha de que se nos ha dado gato por liebre<n>149</n>.%p
  38. No cambian las cosas si el principio enunciado por M. Pozo se refiere a sólo a las noticias sobre los vascones. A mi juicio, el principal atractivo de la teoría de tópicos sobre los vascones es que normaliza la historia de los vascones, lo que, habida cuenta de lo que se ha exagerado al singularizar tantas historias, predispone favorablemente a cierto público.
  39. Pero, entonces, la empresa se basaría en la conversión de los vascones en una excepción historiográfica, sin que realmente dejaran de ser una excepción histórica, pues eso es lo que supone convertirlos en los campesinos más conflictivos de toda la Edad Media, que es una propuesta inverosímil por su desmesura.
  40. Lo cierto es que, en todo caso, M. Pozo no apunta ningún indicio que permita sospechar que Isidoro tenía un interés especial con los vascones que influyera en el tratamiento que les daba, porque no lo hay.
  41. Para explicar las razones por las que Isidoro introduce a los vascones en su obra o el tratamiento que les otorga en la misma, basta tener en cuenta que en la Historia Gothorum pretende narrar unos acontecimientos protagonizados por ellos y en Las Etimologías explicar su nombre. Como hizo con los demás pueblos que aparecen en su crónica o en z.title:Las Etimologías]]. Ni más, ni menos.%p
  42. En todo caso, habría que predicar con el ejemplo. De la misma manera que no fue capaz de dar cuenta siquiera de un único error concreto de J. Caro Baroja ni de los que considera sus seguidores, M. Pozo tampoco nos dice qué errores contiene la noticia de san Isidoro sobre la campaña de Suintilla contra los vascones. Sólo hay una descalificación general de las informaciones sobre los vascones de san Isidoro y de los que las hemos considerado fiables (con la excepción de la definición de Las Etimologías]]), que se extiende, además, a toda la historiografía sobre los vascones de los primeros siglos medievales, antigua o moderna (con excepciones que se pueden contar con los dedos de una mano).
  43. Una corrección no debe limitarse a la reprimenda: debe incluir también la alternativa que la hace posible. Se podrían comprobar, entonces, sus fundamentos.%p
  44. Lo que no ha hecho M. Pozo, tampoco lo ha hecho nadie; J.J. Larrea consideró únicamente que la narración de san Isidoro sobre la campaña de Suintilla contra los vascones era exagerada. Y es que resulta imposible ir más lejos. Veamos. La noticia consta de tres datos esenciales, que son también los que sirven para caracterizar a los vascones de la época:%p
  45. 1. La invasión de los vascones de la Tarraconense, que no puede resultar sospechosa, porque están testimoniadas otras expediciones tanto en España como en Francia por varias fuentes.
  46. J.J. Larrea se limita a rebajar la importancia de esa incursión: se trataría “de algunas bandas de pobres diablos aventurados más lejos que de costumbre en sus saqueos.”<n>150</n> Nótese que, al minimizar la importancia de la incursión del 621, J.J. Larrea está admitiendo la existencia de muchas otras que no están testimoniadas por las fuentes, lo que hace más inverosímil su propuesta de que no estamos ante acciones de gentes externas, sino ante revueltas sociales<n>151</n>.
  47. No hay inconveniente en aceptar que los vascones fueran “campesinos empobrecidos” o “pobres diablos” si se admite que esos calificativos también se pueden aplicar a la mayoría de las bandas que invadieron el imperio romano durante siglos.
  48. También esos campesinos germanos invadieron el territorio romano en busca de botín sin comprometer hasta el final la existencia del imperio romano.
  49. Y no por ello dejaron de ser combatidos por los emperadores<n>152</n>.
  50. Por eso, pese a lo que pretende J.J. Larrea, resulta irrelevante, para las cuestiones que nos interesan ahora, que el radio de acción de los vascones no parezca capaz de hacer temblar al Estado visigodo,<n>153 </n>cosa que nadie ha supuesto.%p
  51. 2. La victoria de Suintilla tampoco es cuestionable, pues resulta verosímil y coincide con todo lo que sabemos sobre los enfrentamientos entre vascones y visigodos.
  52. Tampoco duda del triunfo J.J. Larrea, que simplemente considera que san Isidoro magnificó los hechos mediante el cliché retórico del pánico de los enemigos<n>154</n> para convertir a Suintilla en “un nuevo Pompeyo”<n>155</n>.
  53. No creo que ningún autor anterior haya visto en el Suintilla isidoriano un Pompeyo.
  54. Si esto es así, no resulta creíble pensar que los lectores del siglo VII de la Historia Gothorum vieran en Suintilla a un nuevo Pompeyo.
  55. Y, por tanto, tampoco lo es que lo pretendiera san Isidoro<n>156</n>.
  56. Si ésa hubiera sido su intención, tampoco tendría que haber magnificado los hechos, porque las victorias de Pompeyo en España (también en la versión isidoriana de Las Etimologías]]) no fueron como el fácil y rápido triunfo que nos cuenta el santo hispalense<n>157</n>.%p
  57. 3. La fundación de Ologicus, que tiene un precedente en la de Victoriacum por Leovigildo tras su victoria sobre los vascones, tampoco puede ser refutada. Nadie lo ha intentado. J.J, Larrea la admite.
  58. Es más: frente a los que han interpretado esta fundación como una prueba del retroceso de la frontera visigoda, ha señalado que Olite se encuentra al pie de un macizo montañoso que permite acceder al llano sin tener que atravesar el valle controlado por Pamplona<n>158</n>.
  59. Por consiguiente, si Suintilla fundó Ologicus, la noticia no depende del supuesto deseo de san Isidoro de convertir al rey visigodo en nuevo Pompeyo.
  60. Y mucho menos se puede concluir, como hace J.J. Larrea, que “es difícil de no creer que el sevillano haya magnificado unos acontecimientos bien modestos: el sólo hecho de capturar unas bandas de pobres diablos aventurados más lejos que de costumbre y de asignarlos al mantenimiento de las viejas murallas sería completamente suficiente para hacer de Suintilla un nuevo Pompeyo.”<n>159</n>
  61. Pero lo relevante de la noticia no es su posible magnificación, sino el carácter excepcional que tiene la fundación de una ciudad en una época caracterizada por la ruralización.
  62. Los reyes visigodos fundaron tres ciudades, lo que les convierte en los monarcas germánicos que más ciudades fundaron. Pues bien: dos de esas ciudades, Victoriacum y Ologicus, fueron creadas tras victorias contra los vascones, lo que es otro hecho excepcional relacionado con la historia de los vascones en los primeros siglos de la Edad Media, que no podría explicarse si hubieran sido simples campesinos empobrecidos, de esos que había por todas partes.%p
  63. A todo ello hay que añadir que resulta inverosímil suponer que san Isidoro fabuló con unos sucesos que sus primeros lectores conocerían bien. #Por mucha hibridación de géneros que hubiera habido en la tardo Antigüedad, las crónicas no se convirtieron en cuentos. Esto significa lo que significa: que la Historia Gothorum]] es una crónica más<n>160</n>, y que las noticias sobre los vascones que contiene hay que refutarlas o corregirlas con argumentos, y no con juicios de intenciones, que, en todo caso, deberían ser la conclusión de un estudio exhaustivo de todos los textos y no un atajo para recorrer las fuentes por el camino más favorable. %p
  64. Del análisis realizado, se deducen dos conclusiones importantes para la cuestión que estamos debatiendo:%p
  65. 1. La noticia de la campaña de Suintilla contra los vascones de san Isidoro es fiable.%p
  66. 2. La invasión de la Tarraconense por los vascones, la movilización del ejército real y la fundación de Ologicus prueban la independencia y la belicosidad de los vascones, testimoniadas por otras muchas noticias.%p
  67. Por consiguiente, hay que concluir que J.J. Larrea no consiguió probar su teoría sobre los tópicos de los vascones en la cuestión que él convirtió en la más importante: san Isidoro<n>161</n>.
  68. A fortiori, todo lo demás se derrumba como un castillo de naipes, al estar basado en la influencia del obispo hispalense.%p
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