Besga2012/events/1

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La teoría de los tópicos literarios sobre los vascones

  1. La belicosidad es la característica más llamativa de los vascones en la época de los reinos germánicos.
  2. Eso explica la cantidad de noticias que tenemos sobre ellos durante los siglos VI-VIII, muy superiores en número y extensión a las procedentes de la Antigüedad, y a las de cualquier otra población con nombre prerromano en la época de los reinos germánicos, con la significativa excepción de los bretones.
  3. La barbarie, relacionada con la belicosidad, es la segunda característica más destacada de los vascones en las fuentes de los primeros siglos de la Edad Media<n>1</n> (y también en las del último siglo del Bajo Imperio).
  4. La independencia —implícita y explícita en las fuentes, y excepcional en la historia del País Vasco y del Occidente de la época, dominado por los germanos— es la tercera característica que cabría destacar sobre los vascones en la documentación de la época.
  5. Belicosidad, barbarie e independencia son también los caracteres fundamentales en la historiografía moderna y contemporánea sobre los vascones.
  6. Y han constituido los principales puntos de consenso entre los historiadores<n>2</n>, porque los problemas que presenta la documentación han propiciado la polémica sobre casi todo lo demás<n>3</n>.
  7. Sin embargo, en los últimos años se ha formulado una interpretación que ha acabado con este consenso.
  8. La nueva teoría predica que las noticias sobre los vascones responden a tópicos literarios que poco tendrían que ver con la realidad, y que, por tanto, la historia de los vascones elaborada con esas fuentes debe escribirse de nuevo, porque no corresponde a un pasado real.
  9. La propuesta, que —por lo dicho— puede llamarse “teoría de los tópicos literarios sobre los vascones”, fue formulada por Juan José Larrea en 1997<n>4</n>.
  10. Supone fundamentalmente que los tópicos literarios que habrían confundido a los historiadores fueron difundidos por san Isidoro<n>5</n>, y que los vascones no fueron un pueblo independiente, belicoso y bárbaro, sino campesinos empobrecidos<n>6</n> —“pobres diablos” les llega a llamar<n>7</n>— que podían ser instrumentalizados por la aristocracia local.
  11. Critiqué por extenso esta interpretación en 2001.<n>8</n>
  12. No tengo noticia de que ninguno de los argumentos que empleé haya sido impugnado, ni nada de lo que he leído desde entonces me obliga a replantear las razones que utilicé.
  13. Es más: podría argüir algunas otras<n>9</n>.
  14. Una crítica exhaustiva de la teoría de Larrea obligaría a repasar toda la historia de los vascones en la época de los reinos germánicos, pues cuestiona todas las fuentes escritas y la historia que se ha hecho, lo que exigiría un libro<n>10</n>.
  15. Pero estimo que lo que escribí en su día y la argumentación que sigue en las próximas páginas es más que suficiente.
  16. Ahora —para terminar esta crítica— resulta conveniente señalar dos deficiencias muy importantes que afectan a todo el planteamiento:
  17. 1) La argumentación de J.J. Larrea excluye las noticias de las fuentes francas sobre los vascones, que son más numerosas y, generalmente, más extensas.
  18. Esto, en el caso de una historia de Navarra, como es la tesis de doctorado de J.J. Larrea, puede tener alguna justificación, que desaparece en un estudio que tiene por título “Aux origines littéraires d’un mythe historiographique: l’identité basque au Haut Moyen Âge”.
  19. En todo caso, una interpretación que cuestiona de una manera tan importante la credibilidad de las fuentes y, por tanto, el valor de la historia que hemos elaborado con ellas debe implicar el análisis de todos los testimonios.
  20. Y más cuando no es cierto que “el ejemplo del sur de los Pirineos [es] una grille [esto es, según la Academia francesa, “un sistema de interpretación que permite establecer el sentido supuestamente oscuro u oculto de cualquier cosa”] interpretativa”, como pretende J.J. Larrea, en lo único que escribió para superar este paso tan difícil<n>11</n>.
  21. De hecho, este pecado original no ha sido corregido hasta la fecha: todas las lecturas novedosas que se han hecho de las noticias sobre los vascones corresponden a fuentes visigodas (y a autores españoles), lo que, a mi entender, prueba las dificultades que presenta la empresa de convertir en pobres diablos a los wascones de las crónicas francas.
  22. A ello, hay que añadir que los vascones siguen apareciendo en fuentes posteriores a la época de los reinos germánicos como un pueblo singular.
  23. Y J.J. Larrea sólo tiene explicación para las fuentes asturianas y carolingias, que seguirían utilizando los clichés de la época anterior<n>12</n>.
  24. Pero no se plantea los problemas que suponen para su tesis los testimonios de las crónicas árabes sobre el primer contacto de los musulmanes con los vascones:
  25. “Hizo [Muza] una expedición contra los vascones en cuyo país se internó hasta llegar a una tribu desnuda como las bestias”<n>13</n>.
  26. “Musa invadió el país de los vascones e hizo la guerra contra los mismos, hasta que todos ellos vinieron a presentarse en manadas como si fueran bestias de carga”<n>14</n>.
  27. “Musa conquistó el país de los vascones y penetró en él bastante lejos hasta encontrar un pueblo semejante a los brutos”<n>15</n>.
  28. Tampoco da respuesta J.J. Larrea al hecho de que la barbarie sigue caracterizando al territorio de los vascones del siglo VI hasta el siglo XII<n>16</n>;
  29. es más: a esta última centuria corresponde el testimonio más extenso y más duro sobre la barbarie de los vascones:
  30. “En aquellos lugares remotos y apartados de los montes de Navarra, Guipúzcoa y Vizcaya] viven unos hombres montaraces de lengua desconocida, dispuestos a cualquier maldad, y no es raro que en lugares tan ásperos y poco agradables vivan hombres fieros e indómitos, pues esta apartada senda [por la que viajaba el obispo de Oporto] discurría a través de rocas, malezas y lugares desiertos. [...] No obstante, el obispo de Oporto, sin temor a la aspereza de estos lugares ni a la atrocidad de sus habitantes ni a la furia encrespada de los brazos del Océano, que se extiende alrededor, confiado en la ayuda del apóstol Santiago, llegó hasta Carrión por apartados montes, valles y mares.”<n>17</n>
  31. “Las gentes de esta tierra el País Vasco-francés son feroces como es feroz, montaraz y bárbara la misma tierra en que habitan. [...]
  32. [Los navarros] son un pueblo bárbaro, diferente a todos los demás en sus costumbres y naturaleza, colmado de maldades, de color negro, de aspecto innoble, malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud y enseñados a todos los vicios e iniquidades, parejos en maldad a los Getas y a los sarracenos y enemigos frontales de nuestra nación gala”<n>18</n>.
  33. Ciertamente, estos textos han sido impugnados.<n>19</n>
  34. Pero eso sólo prueba la facilidad con la que se pueden desacreditar los testimonios n20.
  35. 2) Los vascones aparecen en las fuentes francas y visigodas como un pueblo independiente y belicoso antes de que san Isidoro creara el tópico que supuestamente habría convertido en tales a unos campesinos empobrecidos.
  36. El hecho es más significativo si se tiene en cuenta que las crónicas sobre los vascones de la época de los reinos germánicos son sólo cuatro, y que, por tanto, la interpretación de J.J. Larrea supone que los vascones aparecen en la mitad de ellas con los caracteres de un tópico que se habría formado y difundido después de que se hubieran escrito.
  37. Este problema no se soluciona adelantando la creación del tópico a Ausonio y Paulino de Nola o a Venancioa Fortunato, como parece que se ha tratado de sugerir en alguna ocasión<n>21</n>.
  38. Por una parte, una tesis así pierde la verosimilitud que le confiere la autoridad de san Isidoro para explicar algo en principio inverosímil, como es la difusión de unos tópicos que habrían hecho que los escritores encubrieran sistemáticamente la realidad; y más cuando esa verosimilitud es el único fundamento de la hipótesis, pues J.J. Larrea no se detuvo a probarla<n>22</n>.
  39. Por otra parte, dada la operatividad que se ha dado a los tópicos sobre los vascones, no se entendería que Gregorio de Tours esperase al final de su larguísima crónica para mencionarlos, y más cuando no se puede argüir ninguna razón para suponer que con sus noticias sobre derrotas pretendía ensalzar a este o aquel rey (como se ha hecho con las de san Isidoro, pero, significativamente, tampoco puede hacerse con las de la Crónica de Fredegario, sobre las que también ha guardado silencio J.J. Larrea), y, sobre todo, cuando la primera mención del obispo turonense coincide con la de Juan de Biclaro (cuya escueta noticia sobre los vascones tampoco puede explicarse por otros motivos que los de narrar unos hechos).
  40. Si no parece suficiente lo argumentado, pruébese a explicar las dos noticias de Gregorio de Tours sobre los vascones mediante alguna razón que no sea la de dar cuenta de lo sucedido (como, por ejemplo, que los vascones eran materia vincendi<n>23</n>) y que les convierta en pobres diablos:
  41. “El duque Bladastes marchó a Vasconia y perdió la mayor parte de su ejército.”<n>24</n>
  42. “Los vascones, irrumpiendo de sus montañas, descienden a la llanura, arrasando los viñedos y campos e incendiando las casas, llevándose consigo a algunos cautivos con los ganados. El duque Austrovaldo salió muchas veces a su encuentro, pero no alcanzó gran venganza.”<n>25</n>.
  43. Si los vascones hubieran sido unos campesinos rebeldes, como interpreta J.J. Larrea, habría que deducir que sus revueltas no reprimidas les habrían convertido en una población independiente<n>26</n>.
  44. A todo ello hay que añadir que la interpretación de J.J. Larrea resulta doblemente inverosímil.
  45. Lo es por postular que todas las fuentes disponibles nos engañan, cuando su testimonio, además, no entra en contradicción con ningún dato conocido, incluso de época posterior n27: no es que J.J. Larrea prefiera unos testimonios, por pocos que sean, a otros; es que no cuenta con ninguno.
  46. Y es inverosímil también porque la interpretación de Larrea supone multiplicar por siete por lo menos las revueltas campesinas en la España visigoda, que hasta ahora eran sólo una<n>28</n>.
  47. Sin justificar, además, semejante excepción, pues, como ha señalado Chris Wickham, “Larrea no ofrece una razón convincente que explique la constante resistencia vascona a todos los pobladores, cosa que carecería de sentido si fuesen exactamente iguales al resto de los habitantes de España,”<n>29</n> dado que campesinos empobrecidos los hay por doquier<n>30</n>.
  48. Es necesario, pues, incluir un hecho diferencial.
  49. Y no es necesario imaginarlo, dado que se encuentra en las fuentes, tal como hemos visto todos hasta la nueva interpretación de J.J. Larrea.
  50. A mi entender, la bagaudización de los vascones, que supone la teoría de J.J. Larrea, resulta tan injustificada como la vasconización de los bagaudas, que han defendido importantes autores y que él —con razón— rechaza<n>31</n>.
  51. De la misma manera, me parece que se puede decir que la teoría de los tópicos de los vascones es el reverso de la vasconización de los astures, que supuso la teoría indigenista sobre los orígenes del <org>reino de Asturias</org>, que —con razón, otra vez— J.J, Larrea rechaza<n>32</n>.
  52. Pese a ello, ambas teorías, tan contrarias, se parecen en aspectos esenciales. Las dos suponen que los historiadores han estado equivocados hasta su aparición.
  53. Y eso habría podido ser así porque las dos teorías se basan en el principio esencial de que las fuentes nos engañan; en un caso, por culpa de unos mozárabes resentidos, y en el otro por unos autores más interesados en la utilización de tópicos que en dar cuenta de la realidad (y en ambos por una conjunción extraordinaria de circunstancias que habrían convertido a las fuentes en un espejismo).
  54. Todo ello no significa que niegue la existencia de tópicos en las fuentes, ni que rechace la consideración de los vascones como unos campesinos empobrecidos<n>33</n>.
  55. En cuanto a lo primero, hay que decir que es necesario distinguir entre tópicos (más o menos) verdaderos y (más o menos) falsos, que es lo que verdaderamente debe interesar al historiador.
  56. En todo caso, lo importante es que los tópicos que pueda haber no anulan el valor histórico de las fuentes y no han confundido a los historiadores.
  57. En cuanto a lo de los campesinos empobrecidos, hay que señalar que no sólo eran eso.
  58. Entre los vascones también había una aristocracia, que no es la de <org>Pamplona</org> (que fue una nobleza navarro-visigoda), sino una aristocracia propia y militarizada, del saltus vasconum, tal como testimonian las necrópolis,<n>34</n> que, por cierto, constituyen otra singularidad de la historia de los vascones durante la warning.png"época de los <org>reinos germánicos</org>" cannot be used as a page name in this wiki. <n>35</n>.
  59. No es descartable que la aristocracia pamplonesa pudiera instrumentalizar a los vascones en más de una ocasión.
  60. Pero lo cierto es que no puede probarse en un solo caso, a diferencia de lo sucedido en el sudoeste de Francia, donde la colaboración de los vascones con las aristocracias novempulana, primero, y aquitana, después, está bien acreditada (¿nos engañan, otra vez, las fuentes?).
  61. En cambio, lo que sí puede considerarse probado es que la aristocracia pamplonesa y del sur de Navarra fue la principal perjudicada por las incursiones de los vascones, dado que es imaginable que éstos pasaran de largo por sus propiedades para saquear a otros<n>36</n>.
  62. No obstante, como es sabido, las circunstancias pueden unir a los enemigos de ayer contra un enemigo común de hoy.
  63. Sucedió en Navarra contra los musulmanes.
  64. Pese a la crítica que realicé en su día, que ha sido realmente ignorada, la teoría de J.J. Larrea ha tenido cierta aceptación en la última década, quizá porque la nueva interpretación resulta el medio más sencillo para proponer novedades en un asunto en el que los breves textos disponibles han sido ya muy estudiados<n>37</n>.
  65. Su influencia ha culminado en 2011 con la publicación de Mikel Pozo Flores de “La barbarie como explicación histórica y sus problemas: los vascones de los siglos VI y VII”.
  66. Se trata de una breve monografía que actualiza la teoría de J.J. Larrea y que, sobre todo, supone una crítica contundente de la historiografía tradicional, cuya interpretación, como el propio M. Pozo reconoce repetidamente, continua siendo válida para casi todos<n>38</n>.
  67. Por ello, tomaré como base el estudio de M. Pozo para criticar la “teoría de los tópicos sobre los vascones”.
  68. La extensión de la crítica, superior a la del planteamiento de M. Pozo, no sólo se justifica por la importancia que el asunto tiene para la historia de los vascones en los primeros siglos medievales, sino también por las cuestiones metodológicas que suscita, aplicables a otros temas<n>39</n>.
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Place País Vasco  +, Occidente  +, Navarra  +, Pirineo  +, Guipúzcoa  +, Vizcaya  +, Oporto  +, Océano  +, Carrión  +, Vasconia  +, Duque Austrovaldo  +, España  +, Asturias  +, Pamplona  +, Sudoeste  + y Francia  +
Time Siglos VI-VIII  +, Antigüedad  +, Edad Media  +, Bajo Imperio  +, 1997  +, 2001  +, Siglo VI  +, Siglo XII  +, warning.png"época de los <org>reinos germánicos</org>" cannot be used as a page name in this wiki. , 2011  + y Siglos VI y VII  +
Topic Crónicas árabes  + y Crónica de Fredegario  +
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