Belasko2004

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Mikel Belasko Ortega (2004). Toponimia y panorama lingüístico de la ribera de Navarra y comarcas circundantes. En Roldan Jimeno y J.L. López Mugartza (eds.). Vascuence y romance: Ebro-Garona, un espacio de comunicación, pp. 55-78.


Introducción

A lo largo de esta intervención se presentan datos que desbordan el marco geográfico de la Ribera de Navarra para extenderse por el norte a comarcas como el valle de Aguilar, La Berrueza y La Solana en Tierra de Estella, comarcas de Olite y Tafalla e incluso zonas más al norte como el Romanzado y Almiradío de Navascués.

Esto es, las zonas en las que la presencia de hablas romances parece más antigua en Navarra.

El objetivo es presentar una visión global de la situación lingüística de la Ribera de Navarra, encuadrándola junto a otras zonas navarras que desde antiguo hablan romance y contraponiéndola a las que hablaron vascuence hasta época no demasiado lejana.

Sobre el uso de la toponimia

La toponimia va a servirnos como una linterna de dos focos en esta aproximación al pasado lingüístico de la Ribera.

El primer foco va a ser el conjunto de la toponimia menor, que nos va a permitir enfocar con gran nitidez mil años atrás y, con algo menos de claridad, vislumbrar qué ocurría hace mil quinientos años, siempre, claro está, redondeando las cifras.

El segundo foco está constituido por la toponimia mayor de la comarca, conjunto de nombres que nos permitirá iluminar la época en la que los romanos comienzan a ejercer su influencia sobre esta región.

Qué es la toponimia

La toponimia es la rama de la onomástica que se ocupa del estudio y recopilación de los nombres de lugar, sean estos de nombres de población o de comarcas (toponimia mayor), o de parajes de menor extensión como camposde cultivo, bosques, montes... (toponimia menor).

A la hora de clasificar un topónimo como mayor o menor, en principio, no debería mirarse a la entidad geográfica que representa -que sea un nombre de población (mayor) o una regata (menor)- sino a cómo es usado por una determinada comunidad, y a qué tipo de comunidad nos estamos refiriendo.

Así un nombre como Tudela es evidentemente un topónimo utilizado por una amplia comunidad, ya que no es conocido sólo en la propia localidad, sino que lo es en toda la comarca, en toda Navarra y, por extensión, en todo el valle del Ebro. Es sin duda un topónimo mayor.

En general, los nombres de población, de grandes ríos, de macizos montañososson topónimos mayores por el hecho de ser utilizados y conocidos por numerosas comunidades de población.

Sin embargo, Valpertuna, lugar de Tudela, es conocido y utilizado por muchos tudelanos, pero es prácticamente desconocido ya en Valtierra, Corella... Nos encontramos, pues, ante un topónimo creado y usado por una comunidad más o menos reducida. Valpertuna es un topónimo menor.

El grado de uso y conocimiento de un topónimo tiene gran valor en nuestras investigaciones ya que habremos de tenerlo en cuenta a la hora de precisar el origen, lengua y probable época de creación de un determinado nombre.

En lo concerniente a la toponimia menor es evidente que previamente ha de existir una comunidad habitando un enclave -conocido ya con un nombre propio- de manera permanente.

Una vez que se ha establecido comenzarán a denominarse cada uno de los lugares que componen el término de la localidad atendiendo a la descripción del paisaje y al uso quede él hacen los habitantes.

Esos topónimos se expresan siempre en la lengua que se usa entre los habitantes de la comunidad.

También resulta obvio que si en algún momento de la historia el lugar queda despoblado (pestes, guerras, crisis económica...) los nombres utilizados hasta el momento se perderán irremisiblemente y serán sustituidos por otros introducidos por la nueva población que lo habite en caso de que el lugar vuelva a ser repoblado.

Es difícil precisar qué ocurrió en lugares como Pamplona, Cascante, Lumbier... lugares florecientes en época romana y que perduran en nuestros días, pero que se vieron sometidos a lo largo de su historia a diversas situaciones catastróficas, que seguramente trajeron dramáticas consecuencias para la mayoría de sus habitantes e indirectamente para los topónimos que utilizaban.

Los topónimos mayores de estas tres localidades se han conservado durante estos dos mil años, pero no podemos asegurar lo mismo del conjunto de su toponimia menor, que en los tres casos muestra un aspecto mucho más joven.

Así pues, los nombres cuyo uso no depende exclusivamente de una pequeña comunidad muestran una mayor resistencia a este tipo de avatares.

Así ha de explicarse la pervivencia de los topónimos citados en las fuentes clásicas: Pamplona, Arakil, Atondo, Santacara, Lumbier, Cascante...

El lugar que ocupaban estaba ligado a un nombre conocido por una amplia comunidad (o por varias comunidades diferentes, si se prefiere) y pasase lo que pasase en él, el nombre seguía siendo recordado y usado.

Por esta razón consideramos que este tipo de nombres puede pertenenecer a un estrato más antiguo, y que la información que nos ofrecen nos permitirá obtener información de épocas que se remontan hasta al menos hace 2000 años.

En muchos caso va a ser esta la información más antigua de tipo lingüístico de la que dispongamos.

Dicho todo esto se entenderá que estudiemos este tipo de nombres por separado.

Gracias a la toponimia menor conocemos qué se hablaba en nuestra región desde la Alta Edad Media, y atendiendo a los nombres de poblaciones intentaremos aproximarnos al panorama lingüístico que precedió a la presencia romana.

La toponimia navarra. Estado de la cuestión

Es muy común leer artículos y estudios sobre toponimia en los que se barajan teorías y etimologías muy elaboradas, pero que descansan sobre formas corruptas y mal transcritas.

El investigador se ve obligado a echar mano de todos los materiales disponibles, y estos, en demasiadas ocasiones, no ofrecen ninguna garantía.

En Navarra, la situación es diferente. Toda la toponimia menor y mayor está recogida y estudiada, documentada y cartografiada. Sobre ella se pueden hacer estudios arqueológicos, etimológicos e históricos ya que fue recogida de manera sistemática y con carácter científico.

Los datos has sido publicados en 60 volúmenes y están disponibles en internet. El material es accesible y fiable. Lamentablemente esta circunstancia no se repite en las comunidades limítrofes, en concreto, con las que limitan con la Ribera, La Rioja y Aragón, por lo que nos vemos privados de importantes datos con los que comparar los disponibles en nuestra zona de estudio.

Cómo nace un nombre: descripción y lengua

No deja de tener interés preguntarse por el nacimiento de los topónimos, ya que en el modo en el que se crean radica su interés para las distintas ciencias que obtienen información de ella.

Un topónimo va a surgir de la relación entre una comunidad y el medio que ocupa. La comunidad va a nombrar cada uno de los espacios que aprovecha y utiliza siguiendo alguo de estos patrones:

  • descripción del lugar (especie vegetal predominante, accidente geográfico, calidad del suelo, presencia de fauna, uso ganadero o agrícola...) y
  • vinculación con algún nombre de persona (designando propiedad, evocando algún suceso...).

Todos los nombres de lugar han tenido, pues, un significado y su soporte es la lengua de la comunidad que los creó.

Sin embargo, y si la comunidad permanece sobre el lugar durante cientos o miles de años,los topónimos van a ir perdiendo transparencia tanto por la modificación del medio ambiente como por los cambios operados en la lengua de la comunidad, ya que aunque sigan hablando una misma lengua, esta habrá variado con el paso de los siglos.

Sucede también a menudo que la lengua con la que se creó la toponimia antigua ha sido sustituida por otra. Además muchos nombres caen en el olvido y son sustituidos por otros que, como aquellos, empiezan siendo descriptivos y transparentes para la lengua de ese momento, y una vez fijados empiezan a sufrir un proceso de oscurecimiento.

Explicado de otra manera, los topónimos nacen como nombres comunes, formaciones cuyo significado podremos encontrarlo en cualquier diccionario, y evolucionan con cierta rapidez hasta convertirse en nombres propios con una única referencia, el lugar geográfico concreto que designan.

Estudios sobre el léxico de una región

Un topónimo es una creación genuina de una comunidad, y por los tanto una comunidad de lengua A creará topónimos A, y la existencia de topónimos A en una comarca de lengua B, prueba que la comunidad B habló antes A.

El vocabulario no permite en cambio este tipo de identificaciones. La presencia de préstamos lingüísticos en el vocabulario de una comarca puede explicarse de diversas maneras.

  • Pueden proceder de una lengua antiguamente hablada en la comarca, substrato, o
  • pueden haberse introducido por contacto, de cualquier tipo, existente entre los hablantes de dos lenguas: adstrato.

En ocasiones es muy difícil discernir ante qué tipo de fenómeno nos encontramos.

Conceptos básicos. Genérico y específico

No está de más aclarar a qué se llama en un topónimo término genérico y término específico.

  • En el topónimo cascantino Camino de Joyascevín se observa un nombre común, camino, que señala un vial. A este término transparente en su significado se le denomina genérico.
  • El segundo elemento, en cambio, no posee significado para los hablantes. Es una etiqueta cuya única función consiste en identificar el paraje que designa. Carece de significado fuera de ella. Esto es lo que llamaré específico.

Son estos términos específicos los que atesoran el mayor interés para el estudioso de la toponimia ya que son el reflejo de estados arcaicos del habla de una comunidad.

Ahora bien, los términos genérico y específico no son compartimentos estancos.

Joyascevín, antes de ser una mera etiqueta, fue un nombre transparente, un nombre parlante. La documentación nos muestra Foyas de vin (Hoyas de vino).

Las alteraciones fonéticas que se aprecian en él han completado un proceso de oscurecimiento al que tarde o temprano están llamados a sufrir todos los nombres de lugar.

Esta propiedad de sobrevivir a la pérdida de una lengua en una región confiere a los topónimos un brillo que no ha pasado desapercibido a lingüistas e historiadores.

Hay que precisar y afinar mucho a la hora de determinar la filiación lingüística de un nombre de lugar.

Los criterios no son los mismos que los que se utilizan a la hora de hacerlo con el vocabulario de un habla particular o de una lengua general.

Palabras como acequia, almenara, azut, muga, landa son palabras comunes en el romance de la Ribera. Todas son romances aunque de diverso origen, unas árabes, otras vascas, otras celtas... En este sentido podremos establecer estadísticas y tantos por ciento.

Sin embargo en toponimia hay que ser todavía más exquisitos. Hay que conocer muy bien el habla, además del origen etimológico de sus diferentes elementos léxicos, para obtener resultados semejantes.

Por ello consideraré que un topónimo debe adscribirse a una determinada lengua cuando cumpla las dos condiciones siguientes:

  1. Al menos uno de sus elementos es propio de la citada lengua, o lo ha sido en algún momento de su historia, considerándose propios de la lengua todos aquellos elementos introducidos en ella, cualquiera que sea su origen.
  2. Su estructura fonética, morfológica y sintáctica son explicables por las normas usuales en la lengua.

Por lo tanto no pueden considerarse como topónimos árabes a nombres que designan parajes como La Almenara, La Cequia Grande o Los Almarjales. Son arabismos, palabras comunes en español que tienen su orignen en el árabe.

Es árabe Almonasterio, nombre antiguo de San Adrián, donde queda patente la construcción árabe del nombre, que prima sobre la presencia de monasterio, en este caso romanismo del árabe.

Tampoco deben confundirse con topónimos vascos algunos nombres como Corraliza de Ciordia, Corraliza de Jaurrieta...en la que el elemento vasco no es sino el apellido de un antiguo propietario. Se trata de un apellido vasco que no dice nada sobre la lengua de la comunidad.

Txirimendia (Carcastillo), en cambio, responde a la necesidad de una comunidad vascohablante de bautizar un terreno describiendo en su lengua lo que ve. La citada comunidad cambió de lengua pero el nombre quedó unido a la tierra y 700 años después esa misma tierra sigue recordando algo ya completamente olvidado por la citada comunidad hablante de Carcastillo.

Sobre la toponimia mayor de La Ribera

La toponimia mayor es menos pura que la menor en la que la relación entre la lengua hablada en una localidad y su toponimia es directa y transparente.

Navarra es una tierra en la que se manifiesta el distinto comportamiento de la toponimia mayor en este aspecto. En la Edad Media se van a fundar numerosos burgos y poblaciones nuevas en territorios exclusivamente vascohablantes con nombre romance o latino, y esta situación seguramente también se produjo en épocas pasadas, por lo que siempre podrá quedar la duda de si nombres de población latinos, o incluso celtas o íberos, fueron superpuestos a otros, quizá eusquéricos.

Intentaremos clasificar los nombres de las poblaciones en función de su origen lingüístico.

Fondo latino o romance

Los más recientes son los pertenecientes al fondo latino o romance.

Es muy difícil en ocasiones precisar si muchos de estos nombres fueron creados en época romana o bien, como es lo más probable, fueron buatizados ya por una población que hablaba romance.

Paradójicamente gracias a la lengua vasca podremos precisar este aspecto en algún caso como en el de Tudela, que sin duda remonta a un origen latino, Tutela, que evolucionó regularmente entre los vascohablantes que la visitaban desde hace más de mil años a la denominación Tutera, y a Tudela en romance.

Algunos de estos nombres muestran un inconfundible toque navarro:

  • Fitero, Fontellas y Ribaforada, que conservan la f- inicial;
  • Cadreita, con evolución del grupo latino -ct- de cataracta a -it;
  • Murchante y Cascante, con pérdida de la -o final y restitución posterior de -e...
  • Otros, en cambio, presentan una evolución castellana posterior: Castejón, en lugar de Castellón; Barillas, Marcilla, Carcastillo en lugar de Bariellas, Marciella o Carcastiello...

En la merindad de Tudela los nombres de origen latino o romance son mayoritarios y suponen prácticamente el 80% del total.

En general son fáciles de interpretar:

  • Tudela, del latin tutela 'protección'
  • Cabanillas 'cabañitas'
  • Fontellas 'fuentecillas'
  • Buñuel 'baño pequeño'
  • Corte 'corrales'
  • Cintruénigo 'propiedad de una persona llamada Centurión'
  • Valtierra 'valle de tierra'
  • Corella 'propiedad de una persona llamada Corelius'
  • Fitero 'mojón'
  • Ribaforada 'orilla horadada'
  • Fustiñana 'propiedad de una persona llamada Faustino'
  • Barillas quizá 'valles pequeños'
  • Monteagudo, Sartaguda
  • Castejón 'castillo pequeño'
  • Villafranca 'villa exenta de impuestos'
  • Marcilla 'propiedad de Marcelus'
  • Milagro 'mirador'
  • Lodosa 'lugar embarrado'
  • Cadreita 'salto de agua'
  • Peralta 'peña alta'
  • Murillo 'pequeño lugar amurallado'
  • Carcar 'lugar encajonado'

De origen árabe

Por lo que respecta a los topónimos de origen árabe, no hay ninguno entre los nombres de población de la comarca tudelana y sólo uno pervive en el conjunto de Navarra:

  • Azagra 'la peña'


Seguramente en las fuentes árabes aparecen denominaciones propias aplicadas a los nombres de la comarca, pero que no llegaron a cuajar entre la mayoría de la población.

De origen celta

Algunos nombres se han explicado o parecen guardar relación con la lengua celta hablada en la zona, aunque las etimologías no son transparentes.

  • Sesma se ha relacionado con un superlativo celta *Segisama 'la más fuerte'

G. Rohlfs da a la raíz *sego un valor de 'fuerte', mientras que Nieto lo identifica más con 'victoria'. El segundo elemento es -isama, superlativo o al menos de valor intensivo.

Tampoco faltan explicaciones latinas para Sesma a partir del latín *sexima 'sexta parte'.

  • Arguedas < Ágreda < Á(re)crita 'al este de la divisoria de aguas, según J. Corominas.
  • Tulebras relacionado con tullo- 'agujero' que es el origen de la voz usada en la Ribera de Navarra tollo. Sin embargo, tal raíz debería haber dado una forma *Tullobras, que no se documenta.
  • Bubiercas, topónio menor de Tudela, homónimo de una localidad zaragozana, cuyo nombre parece que ya citaba Marcial como Voberca, y para la que se propone una etimología celta *Uo-berga 'bajo la montaña'
  • Ultzama'la más alta' curiosamente, y buena prueba de lo difícil que resulta interpretar correctamente estos topónimos, el nombre de población más claramente céltico de Navarra aparece en el norte, en plena zona vascófona.
  • Finalmente, nos encontramos con otros nombres cuyo origen resulta de difícil adscripción, y que generalmente son presentados bjo la vaga etiqueta de prerromanos: Ablitas, Andosilla, Cascante, Murchante, Urzante...

De origen vasco

Fuera de la zona donde la toponimia menor vasca es predominante, y donde prácticamente todos los nombres de sus campos son romances encontramos nombres de población de origen eusquérico nítido como Mendigorria, Larraga, Lazagurría, o vagamente relacionados como Mendavia, Alesués y nombres antiguos despoblados como Chavier o Cahués.

Para otros se han propuesto etimologías vascas, si bien distan mucho de ser evidentes.

Para Murchante y Uzante, Joan Coromines propone una explicación basada en la forma del vasco antiguo *anti 'grande'.

Sin embargo, la -e de estos nombres no parece provenir de una -i final, sino de la restitución de una -e final tras perderse la -o original, tal y como ocurre en Cascante.

  • Cascantum > Cascanto > Cascant > Cascante

Resultan de mayor interés los otros tres topónimos citados anteriormente: Chavier, Cahués y Alesués.

Estos dos últimos, de etimología no transparente, tienen un gran interés ya que podrían guardar relación con los numerosos nombres que acabados en -os en Aquitania, -oz en territorios vascófonos y -ués en la zona oriental de Navarra y Aragón en laque la presencia del latín y el romance es antigua.

Como no podría ser de otra forma en la zona que nos ocupa, dada la antigua presencia del latín y del romance en esta tierra, ambos nombres, Cahués (Miranda de Arga) y Alesués (nombre antiguo de Villafranca), muestran la forma diptongada -ués.

Otro tanto cabe decir del Chavier de Caparroso, que se convierte en el representante más suroccidental de la amplia seriede localidades llamadas Javier y Javierre que salpican la región navarroaragonesa.

Este nombre, que no ofrece ninguna duda en cuanto a su etimología (< Etxeberri 'casa nueva'), parece confirmar que se extendió hasta la confluencia del Aragón y el Arga un mismo dominio lingüístico y cultural, que desde aquí se extendía por toda la Navarra situada al norte y por el Alto Aragón.

Tal y como se propone para la Jacetania y otraz zonas colindantes, la pérdida del euskera en esta comarca debió de darse en las postrimerías del Imperio romano.

Como veremos, aguas arriba del Aragón y del Zidacos aparece tímidamente la toponimia menor vasca, si bien aquí pudiera surgir la duda de si estos nombres provienen de una repoblación posterior de la comarca con gentes venidas de lugares vascófonos.

La presencia de la lengua vasca en estos puntos habría perdurado, por dar una fecha aproximada, hasta el siglo X. Recordemos que esta tierra fue la Extremadura navarra, el Herri Berri 'tierra nueva' del reino, donde los movimientos de población pudieron ser importantes.

Sobre la toponimia menor de la Ribera. Estudio comparativo

El objetivo de esta intervención va a ser mostrar la toponimia de la Ribera y la de la Navarra que ha hablado euskera hasta fecha reciente.

Toponimia en el año 1294

p. 65

Se presenta la toponimia utilizada en un documento de 1294 en el registro de comptos número seis.

Se han extraído los nombres de Pamplona, Tudela y EStella para que se compare la situación lingüística de las tres zonas.

Pamplona: Arancedi, Arriurdineta, Cascaylleta, Morea, Ezcava, Sanssoayn, Yturria Purria, Belesso, Yviaçaval, etc.

Estella: Población de Sant Johan, Pieça del Cuende, Pieça del Conto, Çaldu, Çalatanbor, etc.

Tudela: Carrera Cabaniellas, Alboref (Albocef), Açocah Luengo, Fueya de Açocah L., Ribotas, Capalluequa (Capalluequa)

Presencia del euskera

p. 66

Aparece, en distinta proporción, en Estella y Pamplona y falta en Tudela (s. XIII). En Tudela el euskera parece no haber estado presente entre sus vecinos o en todo caso su pérdida sería antiquísima.

Cantidad de toponimia eusquérica

El 85% de los topónimos pamploneses son eusquéricos, siendo la mayor parte de los restantes explicables por la influencia de la lengua en la que se escribe el registro: Fontana viella o Camino viello están documentadas en euskera con posterioridad.

Es indudable que existían sectores de población que hablaban romance, tanto navarro como occitano.

p. 67

En Estella en su conjunto ha visto retroceder la lengua vasca antes que en otras comarcas navarras ubicadas en la misma latitud.

Existen comarcas donde, a pesar del carácter montañoso de algunas de ellas, la presencia vasca parece inexistente, como en la zona de Viana, valle de Aguilar y Ribera estellesa.

Encontramos otras donde aparecen escasísimos nombres que deben remontarse a época altomedieval: Berrueza, Mendavia, Los Arcos...

Y se puede distinguir otra zona en la que la pérdida parece darse en época bajomedieval, como se aprecia en algunas localidades de la Solana.

Así pues la presencia del romance en esta zona es antigua y su avance es lento, pero continuo. La situación de Estella parece ser similar a la mencionada en la Solana, aunque por sus peculiaridades como capital comarcal y centro económico habría mantenido un numeroso grupo vascohablante proveniente de los pueblos limítrofes vascófonos, a la vez que una población autóctona de lengua romance cada vez mayor.

Rasgos del romance navarro

En Estella, pero sobre todo en Tudela, los topónimos muestran características lingüísticas propias del romance navarro: plana, forno, allent la puent, castellón...

Presencia de topónimos árabes

En Tudela sí hay topónimos árabes y en una proporción considerable. Esto debe ser consecuencia de una presencia de numerosos hablantes y a una posición social preeminente.

Lógicamente son topónimos que deben remontarse al periodo previo a la reconquista de la ciudad.


Toponimia en 1994

Línea A

Entre Urdiain y Viana se observan dos importantes cortes.

  • Urdiain es vascófono en la actualidad, mientras que Eulate, separado del primero por la sierra de Urbasa, perdió el euskerahace más de 100 años, ya que sabemos que Luis Luciano Bonaparte recibió información de la existencia de ancionos vascohablantes en el valle de Améscoa. Así se explican las diferencias entre ambas localidades.
  • El segundo corte lo observamos al dejar el valle de Lana y adentrarnos en la localidad limítrofe de Zúñiga, donde la toponimia eusquérica es ya imperceptible (existe la regata llamada Recabión y un lugar llamado Erze).

Este segundo corte nos muestra el límite lingüístico que durante más de mil años se mantuvo en esta zona de Navarra.

Más al sur la toponimia vasca está ausente, por lo que no podemos aventurar una fecha de pérdida.

Localidad  % de top. vasca pérdida aprox.del euskera

Urdiain 100 vascófona Eulate 65 1870 Lana 40 1750-1800 Zúñiga 0-1 ¿siglo V? Aguilar 0 Viana 0

Línea B

Entre Etxarri-Aranantz y Mendavia se observan también dos importantes cortes.

  • Etxarri es vascófono en la actualidad, mientras que Abarzuza, separada del primero por la sierra de Andia-Urbasa, perdió el euskera hace más de 150 años, ya que sabemos que LLBonaparte no encontró vacohablantes en la localidad.
  • El segundo corte lo observamos al dejar el valle de Valdega y adentrarnos en la Berrueza, donde la toponimia eusquérica es ya imperceptible. Este segundo corte nos muestra el límite que durante más de milañosse mantuvo en esta zona. Más al sur la toponimia vasca reaparece en Mendavia (Beraza, Legarda...) y en la documentación del siglo XII aparece algún término más (Mendiçiura y Ramamendia) entre una toponimia mayoritariamente romance que muestra que ya en esta fecha, y desde hace siglos, el romance era lengua principal.

Localidad  % de top. vasca pérdida aprox.del euskera

Etxarri-Aranantz 100 vascófona Abarzuza 60 1850 Valdega 25 1650-1700 Berrueza 0-1 ¿siglo V? Los Arcos 0-1 Mendavia 1 ¿siglo VIII?

Línea C

Datos similares en otra línea que recorre de norte a sur Navarra por su parte central.

Entre el valle de Imotz y Cadreita se vuelven a observar también dos importantes cortes, e incluso se puede observar un tercero.

  • El segundo corte se aprecia al salir de Valdorba. Entre Tafalla y Caparroso la toponimia menor vasca aparece en un 1-5%. Algo similar ocurre en la ribera del Aragón entre Carcastillo y Caparroso. Es una comarca que ha debido ser vascófona hasta el siglo X, y en la que habría que analizar el peso de las repoblaciones u otros movimientos de población en una zona que durante siglos fue fronteriza entre la Navarra cristiana y la musulmana.
  • Más al sur los testimonios eusquéricos desaparecen


Localidad  % de top. vasca pérdida aprox.del euskera

Muskitz (Imotz) 100% vascófona Cuenca de Pamplona 60-70% 1870 Valdorba (Barasoain) 60-70% 1870 Olite 1 ¿siglo X? Pitillas 5 ¿siglo X? Villafranca 0 Cadreita

Línea D

Localidad  % de top. vasca pérdida aprox.del euskera

Villanueva de Aezkoa 100% vascófona Uscarrés 65 1870 Navascués 0 ¿siglo V? Lumbier 41 1700-1750 Sangüesa 0 ¿siglo V? Carcastillo 3 ¿siglo X?


Corte lingúístico

Se aprecia un nítido corte entre localidades limítrofes cuyos términos son colindantes (salvo Barásoain y Tafalla, que distan menos de 10 Km.):

  • Lana (40%) y Zúñiga (0-1%)
  • Arroniz (40%) y Los Arcos (0-1%)
  • Etayo (20%) y Sorlada (0%)
  • Oteiza (40%) y Lerín (0-1%)
  • Puente la Reina (50%) y Mendigorria (1-3%)
  • Artajona (40%) y Larraga (0%)
  • Barasoain (70%) y Tafalla (1%)
  • Ujué (50%) y San Martín (1-2%)
  • Gallipienzo (65%) y Cáseda (0%)
  • Uscarrés (65%) y Navascués (0-2%)
  • Burgui (70%) y Castillo-Nuevo (0-1%)

Por lo general si analizamos la situación de estas mismas localidades 300 años atrás (periodo 1700-1725) encontramos que la localidad que ha sido vascohablante ve aumentar la proporción de la toponimia vasca hasta pasar a un 70-100% según los caso, mientras que la no vascófona apenas ve alterada la proporción de nombres de origen vasco.

Estos datos dan fe de la antigüedad y de la permanencia temporal de la frontera vascorrománica en Navarra.

Con el cambio de lengua, un 20% de la toponimia se puede adaptar automáticamente (Zubiondoa/Junto al Puente, etc.). Incluso se se constata un uso diferente de la toponimia entre la generación joven que habla romance y la mahyor que habla vasco en las localidades donde se está operando el proceso de sustitución lingüística. Todos los genéricos se traducen y muchos de los específicos más transparentes también.

  • Existe un una zona en la que la toponimia vasca resulta ausente en la actualidad y en el pasado.
  • Otra en la que la toponimia aparece débilmente en la actualidad y sólo algo más en siglos pasados. Fecha de pérdida aproximada: siglo V.
  • Una tercera comarca donde la toponimia vasca no alcanza el 20% en la actualidad. Fecha de pérdida aproximada: Edad Media.
  • Una cuarta en la que los topónimos vascos hoy todavía sobrepasan el 30%. Más al norte el porcentaje va aumentanto hasta llegar la 100%. Fecha de pérdida: a partir de los siglos XVI-XVII.

En la zona que nos ocupa la transición no es gradual. Lo es si vamos recorriendo Navarra de norte a sur pasando del 100% en Zugarramurdi o Muskitz de Imotz, para ir descendiendo poco a poco según la fecha de pérdida del euskera hasta llegar al 30% de la línea fronteriza.

A partir de aquí se produce un claro corte. En general pasamos de una transición gradual a un corte brusco, únicamente explicable por una pérdida muy temprana de la lengua vasca al sur de la línea trazada.

Señalemos, no obstante, la existencia de unos municipios al sur de Montejurra donde encontramos una 10-20% de toponimia vasca actual y algo superior en los siglos XIV-XVIII pero que evidencian que la pérdida de la lengua vasca debió ya operarse en época medieval.

Encontramos algo similar a orillas del Aragón entre Caparroso y Carcastillo, y en el Zidacos entre Tafalla y Caparroso.

Estas zonas nos muestran que el euskera debió de mantener su carácter recesivo durante la Edad Media, pero de una forma muy lenta.

Tampoco debe olvidarse el caso de Mendavia, Los Arcos o Sesma, donde en época medieval se alzaba el poblado llamado Almuza indiscutiblemente vascohablante en el XIV.

Todo esto sirve para afianzarnos en la opinión de que existió una nítida y duradera frontera lingüística en Navarra entre vascuence y romance durante siglos.

La toponimia menor muestra la existencia de una gran parte de Navarra que fue vascohablante hasta el siglo XVI o XVII, siglos en los que se acelera el proceso de pérdida que ya se había obvservado en la Solana, en la ribera del Aragón Medio y Zidacos, además de Mendavia unos siglos antes, dado que allí el romance heredado del latín era un elemento propio desde época bien antigua.

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