Barrena1989

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Elena Barrena (1989) La formación histórica de Guipúzcoa. Transformaciones en la organización social de un territorio cantábrico durante la época altomedieval.

p. 51 La primera constatación escrita de Guipúzcoa es la confirmación que Sancho el Mayor hizo del testamento que García Acenáriz, senior de Ipuscua, y doña Galga, su esposa, hacieron en 1025 en favor del monasterio San Juan de la Peña, al que donan el monasterio de San Salvador de Olazábal con sus pertenencias (Ubieto 1963, v.II, n. 117).

p. 54 Los datos arqueológicos muestran un considerable retraso cultural en la vertiente septentrional de la Sierra de Elguea en relación, sobre todo, con la parte meridional, con la cual componía la unidad tribal várdula (basta comparar Altuna y otros 1982 con Llanos y otros 1987. De la comparación destaca que, además de las cuestiones cuantitativas, en la práctica totalidad de los yacimientos en cueva de Guipúzcoa y de Vizcaya, en los que se hallan restos con influencia romana, éstos se encuentran sobre un nivel Bronce, dando la sensación de que en esta parte septentrional del País Vasco no se desarrolló una cultura con los caracteres que la hicieran asemejable a la del Hierro, que sí se hallaba testimoniadaen la parte meridional de Álava y Navarra).

p. 55 Aún a mediados del siglo V Hidacio localizaba la devastación de los hérulos en las costas de Vardulia (Mañaricua 1973:290, Barbero y Vigil 1974p. 50, n. 76). La referencia de Hidacio es la última mención a la existencia de la unidad tribal várdula, aun dando cabida a la posibilidad de que en su lado mediterráneo, el mayor avance de la agricultura y su posición más centrada en la red de comunicaciones principales romanas hubieran sido factores estimulantes de una disgregación de los grupos gentilicios, formándose unidades socio-políticas menores.

Por lo tanto, es entre los años 456 y 1025 cuando discurre en silencio textual y cronístico la transformación de la Vardulia septentrional en Guipúzcoa. Tampoco los textos atestiguan la transformación de la Vardulia meridional en Álava, pero en la Crónica de Alfonso III se registra el topónimo Álava cuando se refiere a las campañas de Alfonso I de Asturias de mediados del siglo VIII.

p. 56 Tanto "Ipuscua" como "Ipuçcha" son dos nombres vascos compuestos sobre la misma raíz "Ipu" que, con toda probabilidad, es un nombre propio testimoniado en otros topónimos, nombres y apellidos de persona bajo las formas "Ipu, "Lipu" o "Guipu". Se le añade el sufijo de plural "-tza" y el locativo genitivo "-ko".

p. 57 Otras cuatro referencias

  1. Año 1084, cuando doña Belasquita, hija de doña Galga y García Acenáriz, dona también al monasterio de San Juan de la Peña la villa de Lizagorría "et mito illa pachina de Ipuzcha" (Ibarra y Rodríguez, 1913p. 171-172)
  2. Año 1150, al titularse García Ramírez rey en "Pamplona et in tota Navarra, in Ipuzcha et in Alava" (Munita 1984, n.3)
  3. Año 1150, siendo rey Sancho el Sabio, al subir al trono se intitula "dominante in Navarra et in Ipuza et in Alava" (Castro 1952 n.39)
  4. 1197, por ser Ypuza de Navaz uno de los testigos de la cesión hecha por el prior del hospital de San Juan de Jerusalén (Navarra) a favor de Fortunio (García Learragueta 1957 n.93)


En el siglo XIII se hace ya frecuente en la documentación navarra los términos Iputza, Ipuza o Ipuça para la denominación de personas o apellidos.

Hay que advertir la diferencia con la forma Ipuçcoa, de contenido totalmente diferente, "el lugar de los de Ipu", formado sobre el anterior sustantivo plural Iputza.

p. 59 Lleva a pensar en la existencia, durante toda la etapa altomedieval, de una organización gentilicia; siendo Guipúzcoa el único topónimo mayor en que su formación morfológica traduce la existencia de una sociedad previa a su identificación con el territorio. Excepcionalidad que coincide, desde otro prisma, con su ausencia entre los territorios cantábricos citados en la Crónica de Alfonso III


p. 62 Se viene considerando a García Acenáriz un noble aragonés (Ostolaza 1982 p. 152); tras él, la lista de tenentes nos orientan a territorios más cercanos:

  • Orbita Acenáriz, "senior in Ipuscua" 1066-1076 es el primer eslabón conocido del linaje de los Guevara, de posible parentesco con García Acenáriz (pero sin evidencia). Orbita o Vela Acenáriz aparece en la donación del monasterio alavés de Huulla, del año 1060, como el más destacado de los "barones de Alaba" y de él sabemos que poseía bienes y derechos en la zona riojana, en la alavesa de Salvatierra y en el valle de Léniz (Ayerbe Iribar 1985p. 53-55).
  • 1076-1127, G. se mantuvo bajo autoridad de los reyes castellanos, ocupando la tenencia Lope Iñiguez, Señor de Vizcaya
  • 1127-1155, vuelve a la órbita navarra, con Ladrón Iñiguez, nieto de Orbita Acenáriz, protagonista de la Restauración del reino de Pamplona
  • 1155-1179, familia Guevara: Ladrón, Vela Ladrón, Juan Vélaz, Pedro Ladrón,
  • 1181-1182 Diego López, tenente en G., tal vez nieto de Vela Ladrón de Guevara.

p. 63 Por lo tanto, bien en tiempos de dominio navarro, bien en los del castellano, los tenentes de G. hasta finales del siglo XII proceden de zonas pertenecientes por igual al euskera vizcaíno.

La penetración dialectal significa penetración de elementos o tendencias diferentes en la zona. A veces de estos elementos tenemos nombres propios. A veces de estos elementos tenemos nombres propios (Orbia Acenáriz, Lope Iñiguez); otras veces sólo contamos con una huella y, en este caso, no es despreciable el testimonio de la extensión del habla vizcaína por el valle del Deba. Entre unos y otros podemos entrver con bastante claridad la tendencia: expansión en número de hombres y en espacio ocupado, y adecuación de la realidad a nuevos criterios de organización social: territorial; adecuación que exigió a los iputazanos hacerse guipuzcoanos.


p. 65

La territorialización de la sociedad guipuzcoana muestra tres características:

  • tardanza en su inicio
  • incidencia sobre una organización gentilicia sólida
  • y solapada conflictividad.

Por ello, el matrimonio entre García Acenáriz y doña Galga significa el asamblaje del poder real, que representa el "senior", con la autoridad basada en los lazos de parentesco que personifica la iputzana esposa.

Refleja la transformación de una sociedad gentilicia por influjo feudalizante, un proceso en el que "es muy significativo que desempeñen un papel fundamental las mujeres como transmisoras de derechos y bienes (Barbero y Vigil 1978:404).

p. 67 A principios del siglo X Sancho Garcés I se hace con la ribera superior del Ebro -tierras de Berrueza, Deyo y la plaza de San Esteban, y el Códice de Roda sitúa hacia el año 910 el matrimonio de doña Belasquita, hija del rey pamplonés con don Munio, señor de Vizcaya. A finales del mismo siglo X Sancho Garcés II lleva su dominio hasta la divisoria de los obispados de Valpuesta y Álava, y quizás durante su reinado, o en el de su predecesor García Sánchez II, se celebraría el matrimonio del señor de Ipuscua García Acenáriz con doña Galga.

G. es una muestra de la integración, mediante matrimonio, de una tierra o comunidad política, en el ámbito gobernado por el rey de Pamplona.

[Se trata de un momento de expansión y fortalecimiento de la figura real]

p. 76 El territorio de G. que presenta la donación de Olazábal es un área rectangular que se propaga desde la Sierra de Aralar hasta los cursos inferiores de los ríos Urola y Oria, comprendiendo los cursos de los ríos Agaunza y Arriarán, afluentes del Oria, e Ibaiederrra y bajo Urola por una parte, y los del Araxes y medio y bajo Oria, por la otra.

La funcionalidad pastoril de este área se testimonia por el recorrido ganadero que aún discurre por ella, en el cual los pastores "partiendo del Aralar guipuacoano, pasan por Zaldivia, Villafranca de Ordizia, Arama, barrio de Berostegui, para de aquí subir a las inmediaciones de Santa Marina de Arguisain y llegar al cruce de Santucho, en donde hacen una parada. De este lugar se dirigen con los rebaños hacia Vidania, suben por la ladera sur del Ernio atravesando este macizo por el collado de Zelatun y continúan hacia la venta de Iturrioz y collado de Andatzarrate. En este lugar el camino se bifurca: uno hacia la zona de Asteasu, Cizurquil, Aduna, Zubieta y Lasarte, y otro a la parte de Aya, Aizarnábla, Zarauz y Guetaria" (Leizaola 1978p. 77).

En la configuración del territorio está implícito el fundamento pastoril de su ordenación, que responde al mismo esquema del ámbito de los antiguos várdulos (Mañaricua 1977p. 10-12). En los dos casos es un sistema montañoso el que actúa de matriz de su ordenación territoria: la sierra de Elguea en el várdulo y la de Aralar en el original guipuzcoano, denotando el mantenimiento en éste de los mismos principios de organización económica y social de aquél.

p. 79 Desde la sierra de Aralar hasta el Cantábrico se extiende un territorio que acoge un ciclo trashumante completo, ya que los pastores encuentran en él el medio apropiado, tanto para el acceso a los pastos de media altitud (600 m.), como para los que ocupan los altos pastos (a 1400 m) en el segundo movimiento.

[Monumentos megalíticos]

p. 102 "Los grupos [en régimen de explotación económica silvo-pastoril, en el que apenas intervenían las labores agrícolas] son siempre muy pequeños, de algunos centenares, excepcionalmente de algunos miles de personas, constituyendo efectivos muy limitados y demográficamente estables". Podemos deducir que nos hallamos ante una sociedad de baja densidad numérica y extrema movilidad, con la impronta de los lazos consanguíneos en sus relaciones y organización social.

Si bien estas características pudieran se comunes a las dos líneas montañosas derivadas de la sierra de Aitzgorri, el rastro megalítico le otorga a la más oriental (Urola, Oria-Gorga) unos rasgos similares a los que se adivinan en la G. de 1025: *características culturales menos avanzadas,

  • cohesión social de los pobladores y
  • dedicación pastoril

La zona montañosa occidental del Aitzgorri está más densamente ocupada, más intensamente explotada y más moldeada. Al parecer se halla fragmentada en dos segmentos sociales.

p. 103 En razón a la diversa disposición espacial de los dólmenes y túmulos en cada uno de los dos cordales montañosos del Aitzgorri, pensamos que la porción septentrional del territorio várdulo se hallaba ocupada por dos grupos de parentesco diferenciados desde la protohistoria por aspectos fundamentalmente cuantitativos, tanto demográficos, económicos, como sociales, rondando su diferenciación cualitativa.

Es de interés observar que el espacio de las dos unidades sociales nor-várdulas, una fragmentada y la otra íntegra, se halla al E. del río Deba, hidrónimo de carácter céltico que se repite fuera del P.V.

Hemos de retener que el complejo indoeuropeo "al parecer indicará poco en los valle altos, puesto que su movimiento tiene por finalidad la búsqueda de horizontes amplios. La cuenca de Pamplona y la Llanada alavessa son ocupadas muy pronto (Maluquer de Montes p. 124).


Advocación a San Millán

p. 224

Iniciando esta ruta que penetra en la vertiente cantábrica a través de la parte nororiental alavesa, hallamos un interesante vestigio de su pasado medieval en la denominación del distrito administrativo que agrupa a una considerable porción de sus localidades: la Hermandad de "San Millán".

Tomando esta advocación, de procedencia netamente mediterránea, como posible detector de los testimonios que hayan podido solidificarse en el área de nuestro interés, debidos a una precoz incidencia de los movimientos de población altomedievales, obtenemos un resultado muy positivo: Mapa XX, la vía de comunicación por Arlabán, testimoniada en la advocación a San Millán en la cuenca del Ddeba.

De entre todas las iglesias y ermitas de G sólo cuatro se dedican a San Millán.

Con la excepción de Cizúrquil el resto se localiza en una zona muy concreta y reducida: en la comprendida entre el puerto de Arlabán, por el que se pasa de la vertiente mediterránea a la cantábrica, y el puerto de Campazar, que comunica el valle del Deba con el del Elorrio, allí donde se hallan los sepulcros hoy reunidos en Arguiñeta, testimonio del cristianismo del siglo IX que se hallaba hasta ahora aislado e inconexo en esa zona cantábrica, pero que "San Millán" enlaza con su zona de original procedencia.

La vía estacada por la advocación riojana atraviesa las tierras altas del Deba, salvando primero las alturas de las Sierras de Elguea y de Gorgea y después las de Azaldita y Udalaitz, conectando así la cuenca del Zadorra con la del Ibaizabal a través del primer puerto de montaña de la divisoria guipuzcoana-vicaína --Campazar--.

Es lícito pensar que este fue el principal camino utilizado por los grupos de procedencia mediterránea --riojanos, y quizá también alaveses-- que, debido a la inseguridad política agudizada desde el siglo VIII y a la roturación sucesiva de la Llanada, se dirigieron a través de Arlabán hacia la vertiente septentrional en busca del medio idóneo para continuar con su sitema económico, trayendo consigo "la cultura", tanto en sentido literal como figurado, forjada en la vertiente mediterránea. Es ésta la tercera ocasión en que el Arlabán descolla como la vía de penetración de influjos sureños hacia el norte de la divisoria: primero fueron, al parecer, de carácter indoeuropeo, luego romano y ahora riojano. Y como éstos, también "San Millán" parece tener en Aitzgorri un muro de contención a la influencia.

p. 226

Es interesante cotejar la distribución espacial del dialecto vizcaíno y de sus variantes con el territorio cruzado por la vía de San Millán. Se aprecia que el camino sirve de eje central a la expansión de la variedad llamada "Salinas", perteneciente al subdialecto del vizcaíno que se habla en tierras hoy guipuzcoanas.

Podría proponerse [...] que constituye el reflejo de una más temprana cristalización de las formas territoriales en el área de contacto de la vertiente mediterránea y cantábrica, un contacto jalonado por "San Millán".

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