Arce2008

De EsWiki

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Los diversos trabajos que se refieren al saltus en el presente volumen y que son el resultado del curso de verano de la Universidad de País Vasco celebrado en 2008, demuestran claramente la polisemia del término en su uso en época romana.

El articulo de J. Bartolomé, “El uso del término saltus en los autores latinos”, resulta revelador en este sentido y evidencia la necesidad de abordar, antes de cualquier consideración, el problema del significado de los términos en su contexto (literario e histórico).

Después de este análisis preliminar e imprescindible, una serie de trabajos incluidos en el volumen ilustran casos particulares y específicos del significado de saltus y su expresión material en época romana:

Ninguno de ellos aborda de forma directa el tema del saltus vasconum, pero sí enmarcan y contextualizan su significado, hecho que contribuye decisivamente a la comprensión del texto de Plinio en el que se encuentra citado.

Por fin, dos artículos, el de Juan Santos y el Mertxe Urteaga, acometen la problemática de la interpretación posible del saltus vasconum que era el objeto final del coloquio.

Mientras el primero se limita a registrar cuál ha sido la discusión en la historiografía sobre lo que él llama el binomio saltus/ager, la segunda, Mertxe Urteaga, termina haciendo una proposición: “Vasconum saltus, hemos visto que se trata de un punto geográfico concreto; un lugar situado en la costa cantábrica, al pie de los Pirineos, junto a Oiasso o en la misma Oiasso, si consideramos el VS como el paso sobre el Bidasoa. En caso de preferirse la relación del VS con el distrito minero de Aiako Harria, cabe señalar que, en ese caso, Oiasso podría ser parte del VS”.

El mérito de M. Urteaga, en mi opinión, ha sido el de definir el saltus vasconum como un “lugar geográfico concreto” y el haber observado y subrayado que “el saltus está vinculado a Oiasso porque era un lugar de límite y de frontera, o se trataba de un paso estratégico... o porque era un dominio territorial administrativo diferenciado por su actividad minera...”.

Esta conclusión es ya de por sí un gran avance en la investigación sobre el tema, investigación que se ha caracterizado en la historiografía por sus apriorismos, contradicciones, fabulaciones y falta de claridad n1. Por mi parte, estoy de acuerdo prácticamente en todo con las conclusiones de Mertxe Urteaga, pero querría añadir aquí una reflexión que podría complementarlas.

La problemática en torno a la que gira esta discusión (saltus/ager) ya ha sido expuesta en los trabajos citados de Juan Santos y de Mertxe Urteaga, pero no está de más resumir aquí brevemente algunas de las opiniones que, además de las recogidas por Mertxe Urteaga, se han mantenido a propósito del saltus vasconum.

Las opiniones de los investigadores sobre el saltus son muy diversas. Mencionaré sólo algunas.

F. Villar, por ejemplo, piensa que el “vasconum saltus son los valles centrales y occidentales del Pirineo e incluía la zona de Oyarzun y la franja costera asignada a los vascones” (F.Villar-B.M.Prosper, Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lengua, Salamanca 2005, p.466). Para estos autores, por tanto, el saltus es un espacio geográfico de montaña.

n1 La bibliografía sobre el tema es interminable. Citaré sólo dos o tres títulos:

  1. María Jesús Peréx Agorreta, Los Vascones (El poblamiento en época romana), Pamplona, 1986;
  2. J.J. Sayas, Los vascos en la Antigüedad, Madrid, 1994 (recopilación de artículos que tratan en diversos lugares el tema saltus/ager);
  3. Jose L. Ramirez Sádaba, Los topónimos de las ciudades vasconas, in Los Vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la antigüedad peninsular (ed. J. Andreu Pintado), Barcelona, 2009, pp. 127-143 (para Oiasso: pp. 133-134). Este autor piensa que Plinio cuando menciona el saltus vasconum se refiere exclusivamente a los bosques de la extremidad occidental de los Pirineos “que seguramente formaban parte del territorium de la ciudad (de Oiasso)”;
  4. F. Pina Polo, Sertorio, Pompeyo y el supuesto alineamiento de los vascones con Roma, en Los Vascones en las fuentes... (cit., pp. 195-214) que habla del “carácter administrativo del ager” (p. 213) y que observa y sugiere una idea nueva (por fin) sobre el tema: “los vascones son probablemente una creación romana” (p. 212).
  5. J.J. Larrea, La Navarre du IVé au XIIé siècle. Peuplement et Societé (Bibliothèque du Moyen Âge, Paris-Bruxelles, 1998) que elimina tópicos y propone interpretaciones nuevas. Y naturalmente los trabajos de J. Santos y M. Urteaga incluidos en este volumen.

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R. Jimeno Aranguren se refiere al saltus “como tierras económicas o militarmente estratégicas” (Vascones y visigodos: análisis histórico de la organización militar, in Los Vascones, p. 254);

J. Andreu y María J. Peréx señalan recientemente que “hasta ahora la solución (ager/saltus) se había buscado en una explicación dicotómica de tipo geográfico o paisajístico, pero los resultados del curso de la Universidad del País Vasco [los autores citados se refieren al curso del que realizo estas conclusiones] permiten vislumbrar la posibilidad de que ambos términos no están sino trazando una distinción tal vez de carácter económico: la que, lógicamente, debe establecerse entre un ager vinculado a la actividad agrícola y una saltus que tal vez pudiera guardar relación con la intensa actividad minera que se está documentando en el entorno de Oiasso“ (J. Andreu-M. J. Peréx, Los vascones en las fuentes clásicas en época romana: crónica historiográfica (2004-2008), in Los Vascones, p. 164). Estos dos autores, después de años investigando sobre los vascones, no hacen sino volver a la tradicional antinomia ager/saltus como si fueran términos contrapuestos, aunque ahora intuyen que el saltus quizás estuviera relacionado con la actividad minera, lo cual, como veremos, no es exacto del todo.

Esteban Moreno Rosano resume el problema diciendo que “un grupo humano, los vascones, da nombre a una regio que Livio llama el vasconum ager y Plinio el saltus vasconum“ (Los vascones en la literatura romana tardía (s. IV-VII), in Los Vascones, p. 263). Según este autor, por tanto, son dos formas distintas de referirse a un mismo territorio.

Todas estas opiniones mencionadas forman parte de trabajos que se han publicado muy recientemente, en 2009, y que reflejan, por tanto, el estado de opinión de los investigadores sobre el tema.

Por ello conviene recordar lo que decía Julio Caro Baroja a este propósito, porque su opinión sigue influenciando a toda la investigación posterior: Caro Baroja pensaba que esta doble designación (ager/saltus), obedecía a que el solar vascón se articulaba en dos: una parte montañosa y otra en zona llana (Julio Caro Baroja, Etnografía histórica de Navarra, I, Pamplona, 1971, p. 42).

Sin embargo, no han faltado voces contrarias (aunque son las menos) como la de J.J. Larrea que señala que el saltus es un espacio geográfico natural (J. J. Larrea, La Navarre du IVéme au XIIéme siècle. Peuplement et sociétè, Bruxelles, 1998, pp. 119-123).

Como se ve, analizando los textos, muchos historiadores han aceptado que el territorio de los vascones estaba dividido en dos partes: el saltus vasconum y el ager vasconum. Al sur, el ager, tierra llana, apta para el cultivo de los cereales, en las tierras cercanas al Ebro. Este espacio ha sido definido como más abierto, más permeable a la cultura mediterránea y romana. Frente a él, al Norte, en las estribaciones del Pirineo, el saltus, boscoso, árido, impermeable, en todo caso, dedicado al pastoreo y a los pastos.

En realidad los textos no creo que puedan ser interpretados de esta forma como términos de oposición el uno (el saltus) frente al otro (el ager), definiendo así dos tipos de hábitat contrapuestos referidos a los vascones.

Algunos autores ya lo han señalado oportunamente n2. Los textos no permiten esta antinomia sino es forzándolos al extremo y no considerando su contexto y cronología. El de Tito Livio n3 se refiere a que Sertorio se dirigió con su ejército a través del territorio de los vascones y llegó a los confines de los berones y allí estableció su campamento (estamos en los años 70 a. C.). El ager vasconum al que se refiere Livio es aquí el territorio donde habitan los vascones (y a lo mejor otros pueblos también) n4, de la misma forma que el Rin divide el ager helvetium (el territorio de los helvetios) del de los germanos, como señala Julio César n5. Ager son las tierras de los helvetios o de los vascones en ambos casos. Este texto no indica ni hace referencia a la mayor o menor romanización de los vascones, ni al tipo de economía que poseían, ni a sus campos de cultivo, ni se puede ni debe oponer a la otra referencia (la de Plinio) al saltus vasconum. Es un territorio en el que habita un pueblo que los romanos (Tito Livio) llaman de los vascones n6. El texto no permite establecer los límites de su espacio aunque parece que el Ebro es la lógica frontera natural por el sur.

n2 Por ejemplo J.J. Larrea, op.cit. p. 119 y ss.

n3 Livio, Periochae, 91.

n4 Esta observación es de F. Pina Polo, loc.cit.

n5 De bello gallico, I, 2.

n6 Que estos vascones estuvieran alineados y colaborasen con Roma se discute en la bibliografía: sobre ello ver el articulo de F. Pina Polo citado en n. 2.

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Como ha defendido recientemente F. Pina Polo, y he mencionado antes, en el territorio no habitaban por fuerza sólo vascones sino también otros pueblos n7.

El otro texto es el de Plinio en su Naturalis Historia, distanciado casi un siglo de la mención de Livio, que se refiere de manera clara al saltus vasconum situándolo geográficamente en un espacio concreto.

En efecto, Plinio está describiendo la geografía de la P. Ibérica:

“En la costa más cercana (scil. a Italia) se encuentra la Hispania Citerior, llamada también Tarraconense. A partir de los Pirineos, a lo largo de la costa del Océano, están: “el saltus vasconum, Oiasso, las ciudades (oppida) de los várdulos, Moroni [o los morosos], Menosca, Vesperies y el puerto Amano, donde hoy surge la colonia de Flaviobriga n8”.

En este caso es obvio que Plinio está hablando de un espacio geográfico que incluye ciudades (oppida), un puerto (portus), una localidad (Oiasso, que Estrabón ya en el s. I d. C. denomina “polis“) y un saltus (el vasconum saltus) que posee una identidad per se. El saltus vasconum viene antes que Oiasso en la enumeración y está bien definido como un espacio concreto.

En mi opinión no tiene sentido traducir aquí saltus como “el bosque de los vascones”, tal y como han hecho casi todos los comentaristas e historiadores. En la lógica de la enumeración de Plinio, el procurator que estuvo en Hispania n9, y que debía conocer su territorio, directa o indirectamente en algunos casos, no tiene cabida decir que “hay un bosque” de los vascones, porque está describiendo, enumerando, puertos, ciudades, localidades, con la intención evidente de servir a la administración, principalmente con fines militares y fiscales.

El saltus vasconum es una categoría jurídica como espacio (no es un populus, ni un oppidum ni una ciudad ni un puerto). Si Plinio hubiera querido decir “el bosque de los vascones” ¿cuántos bosques tendría que haber mencionado en su descripción de la Península Ibérica? El saltus es un espacio económico, tal y como ha sido definido en el volumen al que he hecho referencia y tal y como lo describen e identifican en otras partes del Imperio varios de los intervinientes en el mencionado coloquio (los trabajos de Pulido, Bartolomé y Chic).

¿Qué es o qué significa pues saltus vasconum en este texto de Plinio?

Existe un documento que puede servir para explicar mejor mi interpretación. Ha sido mencionado sólo de pasada en algunas de las discusiones incluidas en el volumen que es la publicación de las intervenciones del curso de la Universidad de País Vasco, pero creo que merece una consideración detenida. Se trata del senatus consultum conocido como de Cneo Pisone Patre, un documento de época de Tiberio, grabado en una lámina de Bronce hallada en la Bética n10. El texto se refiere a las penas y confiscaciones que debe sufrir la familia de Pisón como consecuencia de la acusación de haber conspirado y envenenado a Germánico (19 d. C. en Antioquía).

De todo lo que dice el documento (que es mucho e importante) nos interesan aquí las líneas 84 y ss. que dicen lo siguiente: “[el Senado decreta] que los bienes de Cneo Pisón padre sean confiscados, excepto la dehesa (el saltus) que se hallaba en el Illyricum. Se acuerda devolver esta dehesa (saltus) a Tiberio César, cuyo padre, el divino Augusto, la había donado a Gneo Pisón padre, ya que Tiberio había expresado el deseo de que se la dieran porque las comunidades cuyos confines limitaban con ella, frecuentemente se habían quejado de las afrentas de C. Pisón padre y de las de sus libertos y esclavos n11”.

No es posible precisar dónde se encontraba situado este saltus (que obsérvese que es un espacio concreto), porque el texto sólo nos dice que estaba in Illyrico (Dalmacia, actual Croacia). La conquista de este territorio se había hecho hacía poco tiempo y fue dirigida por Augusto mismo. Probablemente Pisón padre, o alguien de su familia, habían colaborado en las campañas. Como premio, regalo o recompensa, Augusto había donado un saltus a Pisón n12 para su explotación, saltus, o propiedad, que ahora reclamaba Tiberio para sí.

n7 Como ha señalado también Pina Polo (l.c.).

n8 IV, 110.

n9 Sobre Plinio en Hispania y su actividad ver R. Syme, Pliny the Procurator, in Roman Papers II (ed. E. Badian), Oxford, 1979, pp. 742-773.

n10 Cfr; W. Eck-A. Caballos-F. Fernández, Das senatus consultum de Cn. Pisone patre, Vestigia, Bd. 48, München, 1996, p. 44.

n11 Líneas 84-90: bona Cn. Pisonis patris publicarentur excepto saltu, qui esset in Hyllirico; eum saltum placere Ti; Caesari Augusto principi nostro, cuius a patre divo Augusto Cn. Pisoni patri donatus erat, reddi, cum is idcirco dari eum sibi desiderasset, quod <civitates>, quarum fines hos saltus contingerent, frequenter de iniuris Cn. Pisonis patris libertorum(ue) et servorum eius questae essent...

n12 F. Millar, The Emperor in the Roman World, London, 1977, p. 133-175 para los regalos del Emperador a sus amigos y las confiscaciones.

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No sabemos cómo se denominaba este saltus: ¿saltus Calpurnianus? Por los ejemplos africanos que conocemos, saltus Lamianus, saltus Nemesianus etc., podría ser una posibilidad. Tampoco sabemos qué extensión tenía. Pero el texto nos informa de que las ciudades (civitates) que limitaban con el saltus se quejaban de los abusos y afrentas que recibían de Pisón y de sus libertos y esclavos. Pisón disponía por tanto de esclavos y libertos en su saltus que se ocupaban del usufructo, control y mantenimiento del mismo (es decir, de sus tierras) y esclavos que las trabajaban. En el saltus no había civitates porque el saltus es un territorio que no pertenece al de la ciudad y no se rige por sus leyes sino por sus propios reglamentos.

Podemos preguntarnos qué era lo que originaba aquellos conflictos. ¿Un problema de límites? o, lo que es más verosímil, ¿un asunto de peaje, de tasas por pasar por el saltus de Pisón? n13. Un saltus puede coincidir con un terreno de paso y éste es también uno de sus significados. ¿Estamos en el mismo caso en el saltus del Illyricum y en el saltus vasconum?

Un texto tardío, de Orosio, de comienzos del siglo V d. C., recuerda que la protección de los pasos pirenaicos estaba encargada a gentes locales campesinas (remota rusticanorum utili custodia) desde hacía mucho tiempo n14. ¿Podríamos deducir de ello que estos rustici eran los encargados de controlar el saltus vasconum y el peaje que habría que pagar? Es una posibilidad. En el Imperio romano en diversas zonas y regiones existían los saltuarii, una especie de policía privada encargada de proteger los saltus. En cualquier caso, el saltus vasconum no es una propiedad de un individuo (saltus Calpurnianus), sino que es un territorio, un espacio “gestionado” por los vascones de forma independiente. ¿Fue el saltus vasconum un regalo, una “concesión” de Augusto a estas gentes como consecuencia de su alianza con Roma y su no participación en las guerras cántabras contra sus tropas y su flota? ¿Fue un espacio concedido a los habitantes, vascones, para la explotación de las minas de la zona y además para el control de los pasos? ¿Era una propiedad imperial gestionada por los vascones?

Esto último es muy probable y ésa podría ser la razón por la que lo menciona Plinio separadamente. ¿Qué gestionaban los vascones en este espacio concreto? Las minas, el paso, la frontera. ¿Hasta dónde llegaba, cuáles eran sus límites? ¿Hasta Oiasso? No podemos por el momento contestar a estas preguntas.

Frontino, en su de controversiis agrorum n15, describe lo que podía contener un saltus:

Habent autem in saltibus privati non exiguum populum plebeum et vicos circa villam munitionum.

En el saltus los privados incluyen junto a la villa de su residencia muchas gentes y aldeas. Un saltus, por otra parte, puede ser un territorio tan amplio como el de las ciudades, aunque no pertenezca a la misma. Creo que todo esto explica por qué Plinio incluye en su referencia y enumeración de los lugares destacados de la región occidental de los Pirineos el saltus vasconum como unidad diferente a las ciudades o los puertos, simplemente porque era un espacio a tener en cuenta desde el punto de vista fiscal y económico.

Un aspecto importante que hay que considerar a propósito del texto de Plinio es el de saber de dónde pudo tomar su información para la descripción que hace. No es ninguna novedad decir que, como el mismo Plinio señala en numerosas ocasiones, él está siguiendo los comentarios y el mapa de Agripa n16. El mapa de Agripa y sus Comentarios fueron redactados con una finalidad organizativa y estratégica y Agripa conocía personalmente las regiones de Aquitania y la zona Pirenaica que él había contribuido a reorganizar administrativamente y, lo que es más importante para nuestro propósito, había establecido la trama viaria en la Galia como recuerda Estrabón n17.

n13 Arriano, Anábasis, III, 17.

n14 Orosio, Historiae adversum paganum, VII, 40, 8; era una “archaion ethos” (una antigua costumbre) en palabras de Olympiodoro de Tebas: Olymp. frag. 13, 2.

n15 II, p. 53 (Lachman).

n16 Sobre las circunstancias, contenido y valor de estos dos documentos ver J.M. Roddaz, Marcus Agrippa, EFR. 253, Roma, 1984, esp. p. 573-591 y 389-412 para sus actividades en Galia e Hispania. Y también las observaciones de Cl. Nicolet, L’Inventaire du Monde, Paris, 1988, p. 103 y ss.

n17 Stra. IV, 6;11.

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El saltus vasconum es un espacio económico relacionado con la explotación de las minas y con los pasos pirenaicos, como señala Mertxe Urteaga y quizás el texto del edicto de Pisón ayuda a comprender mejor su significado. Será más tarde, a fines del siglo IV, cuando los poetas, utilizando el tópico que crea la ecuación habitante del saltus (en este caso sí, “bosque”, en el vocabulario de los poetas) igual a habitante feroz, no civilizado, peligroso, crearán la imagen del vascón incivilizado e indomable n18. Pero en este caso ya el término no tiene nada que ver con el uso que hace de él Plinio dentro de una enumeración administrativa territorial.

n18 A. Giardina, Uomini e spazi aperti, in L’Italia Romana. Storie de un’identità incompiuta, Laterza, Bari-Roma, 1997, p. 193 y ss.



Vasconia romana

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