-ica

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-ica < lat. -icus, -ica, -icum (Salaberri 2011:149-151, Omaetxebarria 1957:133)

-ca, -aco

Autores

Patxi Salaberri (2011:149-151)

La idea de que en la base de este clase de topónimos hay a menudo un antropónimo no es de ninguna manera nueva; ya Omaetxebarria (1957: 132) señalaba hace más de medio siglo que -ica «figura con antropónimos arcaicos» y que dicho sufijo debe distinguirse del «supuesto céltico –aka». En opinión de este autor, hay que derivar -ica del sufijo latino –icus, -ica, -icum que, como –anus, -ana, -anum, expresaba posesión.

Por ejemplo, Araica sería (Vi- lla) Araica ‘granja de Araio‘, Guernica, de un anterior Gárnica, procedería de (Villa) Cárnica ‘granja o caserío de Carnio‘, Allica vendría de Allus, Lezika de Lessius, Maurika de Maurus, Amarika de Amalio, Bitorica de Vitulus, Barandica de Palantius, Lekerika de Licelius, Achirica de Acilius, Gatika de Cattius o Cattus, Gabika de Gavius, Muxika, Moxika de Moigio o Moigius, Gorozika del «prerrománico Cruss señalado por Rohlfs en Cruss-os». A propósito de la última localidad, añade que el radical de Goroz–ika aparece en Grocin, pue- blo de Navarra «cuya transcripción medieval Goroziain no deja lugar a dudas».

En el mismo trabajo señala Omaetxebarria (1957:133) que el sufijo –ika perpetuado en territorio eusquérico ha conservado la sorda intervocálica, pero que «no faltan casos curiosos de tratamiento diverso, según se quiera hablar vascuence o romance, aún en territorios en que posteriormente prevaleció el vascuence» y menciona el topónimo de Bermeo Artika o Artike, que se pronuncia Artigas en castellano, y Almike de la misma localidad, normativizado como Almika, de un anterior *Alm(on)ika según Omaetxebarria, con desaparición de la n intervocálica, conservada en romance (Albóniga), de Albonika, aunque no da la etimología de este topónimo, que en mi opinión, procede de *(te ̆rra, villa...) albonica, del antropónimo Albonius, es decir, se trataría, en este y otros muchos casos, de lo que Piel (1984: 7) llama «topó nimos elípticos» en los que se ha elidido la primera parte; véase también Caro Baroja (1945: 93).

Este último autor (1981: 291) cree que Albonicus es un étnico, con base Albonius, y que también designaba el fundo del así llamado. Irigoien (1986: 38-44) dice que Guernica se documenta en Álava en la reja de San Millán de 1025 y también en zona alejada del País Vasco, como ya había observado A. Campión en 1906, en «insula de Guernica», isla situada en la desembocadura del Ródano, entre Tarascón y Beaucaire (Francia). Cree que lo más probable es que tenga origen antroponímico y esté relacionado con el nombre de persona Granius de época romana, «con suf. –ca o bajo otro punto de vista -ica». Escribe también que Catonica en la documentación de San Millán se corresponde con el actual Gatika (B), seguramente un derivado, como quería Omaetxebarria, del nombre de persona latino Cato, Catonis «que a partir de Catoni, caso oblicuo de vocalismo –i(us), recibiría el sufijo –ca, considerado bajo otro punto de vista como –ica». De *Catonica por pérdida de la –n- intervocálica, adaptación de la consonante inicial a g- y reducción de las vocales en hiato habría salido Gatica según el académico vizcaíno. Es decir, la evolución habrá sido *Catonica > *Catoica > *Gatoica > Gatica.

Estima Irigoien (ibíd., 40) que los caseríos Sandike y Sandike aurrekoa de Zamudio han salido, por la misma vía, de un derivado del cognomen latino Sanctus, más exactamente de Sando-, es decir, añado yo, de *Sandonica, con la siguiente evolución: *Sandonica > *Zandôica > Zandoica > Sandoika, *San- dika, Sandike. Piensa este investigador que aunque el número de topónimos en –ica es considerable, de ahí no se puede sacar la conclusión de que todos pertenecen a un estrato de época romana, «pues se puede probar que ese mo- delo siguió productivo hasta más tarde aplicado a nombres de persona diver- sos, y de hecho el sufijo –ka, además de usarse en la Edad Media incluso con antropónimos no terminados en –i, tiene valor de diminutivo en lengua vas- ca en algunos casos». Menciona Achica, barrio de Errigoiti (B) y caserío de Larrabetzu (B) y cree que tiene como base el nombre de persona Achi, do- blete de Achu, con vocalismo romanizante Acho, «formas con palatalización expresiva, normal entre hablantes vascos, variantes de Azu» (ibíd., 40-41).

Explica el investigador vizcaíno (ibíd., 41-42) que raras veces el topóni- mo terminado en –ica tiene una variante en –iga usada en castellano, por ejemplo Enteliga, topónimo de Briones (véase también su trabajo de 1981, pág. 155), en la Rioja, en zona con toponimia eusquérica, de un anterior An- telica, que tiene como base el antropónimo de época romana Antelus con do- blete Anteli(us). Siguiendo al parecer a Omaetxebarria, deriva Irigoien (1986: 43-44) Allica (casilla) y Allica gojeazcoa (caserío) (B) del antropónimo Allius, Allus y lo pone en relación con una serie de topónimos como Allona / Alloa (caseríos, B), Allo (N), Alloz (N), Alli (N) y Allin (N) y con Allué (Aragón).

Mitxelena (1981), en un pequeño artículo en el que trata del topónimo Apodaka, nombre de una localidad alavesa, dice lo siguiente de la terminación que estamos examinando n2:

Son conocidas las series de nombres que acaban en –aka (Mundaka y otros), -eka (Erkoreka; se documenta así, con kk, en el siglo XI) e –ika (Gernika, etc.). El sufijo, si en realidad se trata de un sufijo, sería –ka, ya que –a, -e, –i pertenecen a la “raíz” anterior. Las “raíces”, a decir verdad, y si mi opinión vale, no son de procedencia vasca pura, ni mucho menos. No puedo decir, sin embargo, cuál es su origen.

Parece pues que Mitxelena no ve claro el origen del sufijo ni el de las bases del mismo, a pesar de lo dicho por Omaetxebarria e Irigoien. En su conocida obra AV (entrada 317) examina el tema de manera un poco más extensa, pero no aboga por la vía antroponímica; en él dice que «por excepción aparece esta terminación con primer elemento vasco conocido en Bazterrica, Zabaldica, Zulaica» y pide que se tenga en cuenta Echanique. Yo no sé si hay algún otro topónimo en –ika que tenga base transparente vasca, es decir, que esté basada en un apelativo. En cuanto a Etxenike creo que hay que separarlo de los en –ika, pues, entre otras cosas, puede recibir el artículo (Olanikea).

J. Gorrotxategi (2002: 114-115) dice que se ha pensado que el sufijo –ika «de muchos topónimos vizcaínos como Gernika, Gerrika, Gabika, Mesterika, Sondika, etc.» tiene su origen en el conocido sufijo céltico –ica y considera que en algunos casos puede reconocerse una base vasca (Bazterrika, Zulaika) y en otros quizás una base onomástica como quiere Irigoien. Según Gorrotxategi, podemos pensar que el sufijo adquirió autonomía dentro de la lengua vasca y se aplicó en la creación de nuevos topónimos.

Yo, por mi parte, considero que los mencionados autores tienen razón al proponer bases antroponímicas para los topónimos en –ika y creo, con Omaetxebarria e Irigoien, que la terminación o sufijo procede de la forma femenina del sufijo latino –icus, es decir, de –ica, lo cual supone, como se ha visto, pensar en topónimos con un nombre femenino del tipo de terra o villa en la base que ha sido omitido. Por otro lado, estimo que alguno de los topónimos en –ika para el que se ha dado un apelativo como base admite también una explicación antroponímica (véase Zulaika).

Patxi Salaberri (2012)

sufijo -ca (? -ica, -anicus)

"Se trata, en origen, del sufijo adjetival latino -icu / -ica que indicaba junto con ager o fundus en el caso del primero y villa en el del segundo pertenencia, posesión, lo mismo que ocurre en el resto de sufijos y terminaciones aquí estudiadas.

"Rostaing (1992 [1945]: 52), al tratar de la toponimia francesa, cita el sufijo -anicus,

«constitué par -an(u) et -icus [...] utilisé essentiellement dans le Sud-Est, le Centre et l’Est. En Languedoc, où il est employé massivement, et particulièrment dans le Gard, il aboutit à -argues».

Dauzat (1963: 128) dice que -anum puede estar reforzado por el sufijo -icum y menciona, entre otros, Julianica Julianges y Marcellanicum Marsillargues, Massilargue, pero en estos dos casos al menos podemos partir de Iulianus o Iulianius, Marcellanus o Marcellianus y considerar que el sufijo es únicamente -icu.

Ander Ros Cubas (2013)

  1. Hemos adelantado que Rodericus, del que sale el Rodrigo castellano, y a la postre los apellidos y topónimos Roderiz, Rodriz, Rodríguez, Rourís, Ruiz, … fue el antropónimo germánico paradigmático, si es que alguno merece tal distingo.
  2. El genitivo latino es -i para los masculinos de la secunda declinación y -ae para los femeninos de la primera, que son los más abundantes.
  3. Completa el cuadro la marca flexiva -is para los temas consonánticos de la tercera, extendido analógicamente según parece y sumado a la clase de supuesto influjo germánico en -o, -onis, ya presente en la onomástica aquitana.
  4. Como la propiedad y la patronimia (origen de muchos apellidos) corrían a cargo de los varones son las formas en masculino en -i de las que han derivado, primariamente al menos, apellidos y nombres de propiedades.
  5. Como ya ha quedado apuntado, de parte de ellos nacen los -ez castellanos con otras variantes romances,
  6. y parte de los -iz vascos, con la variante occidental -ika, que parece que, favorecidos por circunstancias que se nos escapan, se extendieron e hicieron fuertes fuera de sus exiguos dominios.
  7. Mirar atrás nos ha precavido de regodearnos con la forma evolucionada Delika y nos ha hecho centrarnos en la variante anterior Odelika.
  8. Las primeras formas testadas para Delika no son Odelika sino las que corresponden a un Odelikia anterior.
  9. Seguramente tenga mucho que ver esta terminación -ikia con la conservación de la oclusiva sorda en formas romances del estilo de Roderíquiz,
  10. que quizá sea lo que tenemos en alguna al menos de las formas vascas Durikiz, Gerekiz, Lamikiz, Zendokiz o Zetokiz,
  11. y tenga explicación más germánica que latina.
  12. Hay que recordar que tanto la lengua latina como las germánicas, acabaron por fricatizar el grupo -ce-, -ci-,
  13. pero que las últimas fueron mucho más conservadoras y el mantenimiento de la oclusiva siempre fue un signo culto de distinción,
  14. frente a las formas fricatizadas y palatalizadas que se tenían por vulgares.
  15. Ahora bien, lo específicamente vasco, vasco occidental, es la intrusión de una -a paragógica.
  16. No tiene parangón ni por ello fácil explicación la adaptación -ki > -kia, que tenemos también en Domaikia, pueblo de Zuia,
  17. y quizá también en Astorkia, frente a Astorkiza y Astoreka.
  18. En otros casos, parece que esta inédita solución se esconde en formas fricatizadas: Erkizia, Erdozia, (B)ulazia, Ordizia, etc.
  19. Tenemos que descartar la interpretación de la -a como artículo,
  20. no ya por discutidas y discutibles cuestiones de cronología,
  21. sino porque sería inédito el uso masivo del artículo determinado en onomas.
  22. La única solución que parece viable es la de la extensión analógica. Pero, ¿de dónde?
  23. No hay ningún grupo de nombres ni en vasco ni en los romances circundantes que pudiera haber generado tal analogía.
  24. Lo único que se nos ocurre de momento es la analogía simpatética del apelativo parroquia, que es la categoría histórico-administrativa en la que encajan muchos de los nucleónimos que estudiamos.
  25. El grupo -kia, o su vocalismo mejor dicho, carece de optimalidad, si se nos permite el término, y por ende de estabilidad.
  26. La cuestión que la lengua vasca, a excepción de ejemplos orientales, carece de diptongos crecientes.
  27. El grupo -ia- siempre está pues en hiato, distribuido en dos sílabas diferentes.
  28. La demarcación silábica se refuerza de normal con algún elemento consonántico palatal: y, x, ñ u otras palatales sonoras.
  29. De aquí quizá hayan podido surgir formas como Markina u Oikina, si se diera el caso de que hubiera que explicar el segmento -kina, que no sé si es el caso.
  30. La otra solución es simplificar el grupo, como se da en la pronunciación popular del nombre de muchas localidades según el modelo Donostia > Donosti.
  31. En los nombres que hoy presentan -ika, parecería que la simplificación se ha dado por pérdida de la yod: -ikia- > -ika-, pero quizá los hechos no sean tan sencillos.
  32. No son éstas, en efecto, las únicas soluciones, o quizá no es tan simple, como apuntábamos, la última evolución propuesta.
  33. Observamos con frecuencia una metátesis curiosa que favorece un diptongo frente al hiato.
  34. Es lo que tenemos, por ejemplo, en lat. asciola ‘hachuela’ > aizkora ‘hacha’,
  35. étimo que redescubrió <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=25544" title="Juan Gorostiaga. «De onomástica vasca», Euskera 3, 1958, p. 61.Juan Gorostiaga (1958:61)</a> para disgusto de los que siguen soñando con las raíces paleolíticas del idioma vasco.
  36. n65 <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=25544" title="Juan Gorostiaga. «De onomástica vasca», Euskera 3, 1958, p. 61.Juan Gorostiaga (1958:61)</a> reconoce no ser original la idea. Debió de ser H. Schuchardt (1888, 1893) el primero en sugerirla, pero luego abandonó la idea para proponer securis ‘hacha’.
  37. Tenemos en ese caso a – jo > ai – o, con paso de la yod a la sílaba anterior para conformar diptongo con la vocal abierta.
  38. Vale la misma explicación para Erdozia > Erdoitza, si se ha dado la evolución en este orden, como parece.
  39. Nos falta encontrar más antropónimos en -acus, -ocus, -ucus excluyendo los precedidos por la vocal -i-, que son la mayoría,
  40. pero aparte de Didacus, que parece no haber dejado más que las formas Díaz, Díez, Diéguez, … no constan por aquí nombre frecuentes en otros territorios continentales como Ademacus, Visernacus, Vuldonacus, Sparnacus, etc.
  41. Las formas en -icus presentarían el hándicap de haber sido absorbida por la -i- precedente la supuestamente adelantada por metátesis, pues tendríamos esta secuencia: *Amarici > *Amarikia > *Amariika > Amarika.
  42. Si el orónimo Oderiaga tuviera alguna relación con el Oderiz navarro y el Odelikia amurriano como pretendía Justo Gárate
  43. tendríamos una metátesis que no resolvería el hiato y perdería así su justificación teleológica y relacionaría definitivamente los nombres en -ika con los en -iaga,
  44. como se ha pretendido con insistencia, pero no encontramos ninguna evidencia que abone esta hipótesis.
  45. A falta de otras pruebas más concluyentes tenemos que pensar que los distintos -iago, -iaga parecen ser continuadores romances de los -iacus, -iaca latinos.
  46. El mencionado Justo Gárate defendió con vehemencia, y le siguió de cerca <a href="http://books.google.es/books/about/Idaz_lan_guztiak_Euskeralojia.html?id=2nflrQEACAAJ" title="Euskeralojia, Idazlan guztiak 8, Kardaberaz bilduma 29, 1984, pp. 167-170. 68Manuel Lekuona (1984)</a>, la relación sistemática entre -aga, -iaga e -ika,
  47. Ignacio Omaechevarría (1988-90:132-4), mucho más cabal como solía, sólamente la que tercia entre -iz e -ika.
  48. El último extremo que necesita explicación, la cual no parece muy complicada, es cómo -ika, correspondiente a temas latinos o latinizados en -cus, romances -co, de los cuales toma la consonante, se hace extensivo a otras bases, si es que hay caso.
  49. Habría que analizar todos los testimonios uno por uno y comprobar cuáles son realmente procedentes de antropónimos de terminación diferente a -cus.
  50. Entonces y sólo entonces estaríamos en disposición de dar carta de naturaleza a -ika como sufijo, así fuera creado analógicamente.


Leonard A. Curchin (1997)

CELTICIZATION AND ROMANIZATION OF TOPONYMY IN CENTRAL SPAIN http://emerita.revistas.csic.es/index.php/emerita/article/view/207/208

  • Albonica (Ce). Mentioned by IA (447.6) as a road station. The name comes from IE *albh- (see preceding entry). The -ica suffix occurs in Celtic GNs in Gaul and Britain (e.g. Robrica, Aesica) as well as in Spain.
  • Autor: Leonard A. Curchin (1996). University of Waterloo, Ontario. FIVE CELTIC TOWN-NAMES IN CENTRAL SPAIN http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/58066.pdf
    5. SENTICA. Form: invariably Sentice (Ptol. 2.6.49; Itin. Ant. 434.3; Rav.319.8), but final -Ti in Ptolemy can represent a (e.g. Cordube in 2.4.9), and in theAntonine Itinerary the next line is "Salmantice", i.e. Salmantica in the locative; sothe nominative form is pilobably Sentica. Holder relates this toponym to Old Irishsetig "female companion"17; one could also consider Celtic *seno- "old", whenceOld Irish sentu "age". However, the likeliest derivation is Celtic *sento- "path"(seen in toponyms Clau-sentum, Gabro-sentum; cf. French sentier) from IE *sento-"go, travel; way", plus the toponymic suffix -ica as in British Aesica,etc. (cf. OldIrish -ech, Breton -ek)18. Thus Sentica should mean "trail place", i.e. road station,as befits its appearance in the itineraries.
  • Guy Halsall https://york.academia.edu/GuyHalsall
    • Cemeteries and Society in Merovingian Gaul: Selected Studies in History and Archaeology, 1992-2009 (E.J. Brill: Leiden, 2010), pp.xviii + 417. ISSN 1378-4879; ISBN 978 90 04 17999 8
  • Author: David Frye < https://scholar.google.es/scholar?start=0&q=ici+suffix+german+place+names


Topónimos

Buitrago

Francisco Villar (especialmente, pp. 88-89): http://books.google.es/books?id=WO7SyVrSNboC

Adjetivando ese nombre del propietario mediante el sufijo céltico -acó se dijo Vulturiacum, nombre que resulta Buitrago por el mismo camino que vulture resulta buitre. Los derivados mediante el sufijo -acó se encuentran por millares

Trévago, Trevinca

El sufijo "aco" es muy común en topónimos de la meseta española. Es de origen celta, como en los casos de Sayago, Litago, Sarnago o Trévago.

"Si Treviana es Trepeana, entra en juego un nombre con -p-. Trobajo del Camino en León (con una villa romana) consta como Trebalio, Trepalio, Troballo... y en el s. X un judío de esta aldea se llamaba Jacob Trepalio. También existe Tréveil en Francia, que no sé si puede tener el mismo origen. No obstante, esto da para mucho. Para algunos de estos términos, como la Peña Trevinca, no es descabellado pensar en un origen celta. Por ejemplo, trebo significa 'casa o habitación'. " (Emiliana Ramos Remedios)

Pasaje de la web de García Arias:

Teberga, Bierzo:

Probablemente Teberga es el resultado de una fusión de dos términos previos aunque no resulta fácil de saber si el primero es el indoeuropeo *TEU ‘pueblo’ o el equivalente indoeuropeo del latino tres, tria, acaso el céltico TRI- ‘tres’ (TLG 147), o bien un término céltico TREBO- ‘habitación’ (TLG 146) presente en irlandés ‘casa’ y antiguo bretón ‘tribu’ y en los topónimos celtibéricos Trellago, Contrellia (17 p. 327). El nombre del pueblo asturiano Trebe (Bu) no deja de sugerir un mismo origen evolutivo aunque también es posible entenderlo como un continuador genitivo del antropónimo TREBIUS (CIL X 1403) o TRIBIUS (Solin).

Y Trevélez (Granada), similar a Vélez, ¿también de Trevelio/Trevelo? En Cáceres, Trevejo/Trevellu (en la zona de la fala gallega). (Emiliana Ramos Remedios)

Torreblacos

A.M.Canto, lunes, 13 de febrero de 2006 a las 23:17

Sobre el nombre Blacos, que da origen a Torre-blacos:

"Blacos (Torreblacos). En su término hay un campo de ruinas, con tejas y tiestos de cerámica romana, que Blázquez [Antonio] y Sánchez Albornoz creyeron que eran de Voluce (46). Tiene aspecto céltico (sufijo -aco) y tiene parecido fonético con Bliecos, pueblo de la provincia, que Corominas relaciona con el apelativo lleco, 'yermo, barbecho', palabra si no céltica al menos transmitida por ellos (47).

(46) B. Taracena, op.cit., p.44.

(47) Tópica Hespérica, I, p.72.

Nota.- "B. Taracena op.cit." es: Carta arqueológica de España. Soria, Madrid, 1941. Extraído de: J. L. Herrero Ingelmo, "Notas sobre la toponimia del señorío de Calatañazor (Soria). (Toponimia menor de Rioseco de Calatañazor)", en: http://web.usal.es/~joluin/investigacion/toponimiacalata.pdf#1

Antropónimo

Kateiko

(Francisco Villar :235)

Se trata de un antropónimo en gen. sg. que aparece en el texto de una tésera de hospitalidad muy recientemente editada (RAH.EP, CT-23, pp. 377-79).

Hay una explicación plausible de la presencia de este sufijo en vez del esperable *-iko: Estamos ante el derivado en *-iko- de una palabra documentada en galo-latín como cateia "tela gallica" (Servio, Ad Aen. 7, 741). El derivado *kateyo + -iko- sólo puede tener como resultado celtibérico *kateikos. n221 De hecho, existe un antropónimo galo CATEIVS, CATEI en una inscripción hallada cerca de Viena (CIL III, 4582), que confirma esta atribución.

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Zite Omaetxebarria1957  + y Irigoien1986  +
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